CAPÍTULO I. LA UNIVERSIDAD EN LA SOCIEDAD DEL
1.3 El capitalismo informacional: contexto mundial
1.3.1 El capitalismo informacional: contexto nacional
Sin embargo, no hay un solo modelo capitalista vigente en Occidente de acuerdo con Antonio García Olivares. “Por este motivo, más que un capitalismo se podría hablar de dos modelos de capitalismo en funcionamiento en Occidente, según los valores dominantes que están incorporados al funcionamiento en red de la economía: (a) un modelo de mercado (EE UU y Reino Unido) caracterizado por la búsqueda del beneficio a corto plazo, intervención débil del Estado, fuerte competencia, iniciativa individual y desigualdad, (b) el modelo de economía social de mercado (Alemania, Suiza, países encandinavos), caracterizados por inversiones a largo plazo, búsqueda de consensos entre actores sociales, preeminencia de la empresa sobre el accionariado, e intervención del Estado como protector, regulador y empresario.”51 El primer modelo capitalista –Estados Unidos de América y Reino Unido- que describe Antonio García Olivares, se caracteriza por buscar el beneficio a corto plazo y con una mínima participación del Estado en la esfera económica, este enfoque del liberalismo se adoptará en su mayoría en los países de América Latina y México no estará al margen, pero con un capitalismo dependiente característico de los países en desarrollo.
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García Olivares, A. <<Oportunidades y patologías en la sociedad de la información>>, en José María García Blanco y Pablo Navarro Sustaeta, ¿Más allá de la modernidad? Las dimensiones de la información, la comunicación y las nuevas tecnologías, CIS, España, 2002, p. 540.
Ante lo anterior, se hace necesaria la discusión del paradigma neoliberal. Por consiguiente, la escuela estructuralista es otro referente que permite acotar el debate en el contexto nacional.
El liberalismo clásico internacional encabezado por los británicos en el siglo XIX y por los Estados Unidos de América en gran parte del siglo XX y del presente, este enfoque argumenta que en la medida de que cada nación se interesa por conseguir sus propios objetivos y compite con otros países para alcanzarlos, obtiene como resultado, que cada país logre la mejor situación posible entre una amplia diversidad de posibilidades. Porque ante un comercio abierto se seleccionará la mejor opción, que en último término le permitirá lograr las más altas ventajas del comercio internacional. En ese sentido, y basándose en la tradición de la “mano invisible” de Adam Smith, los liberales clásicos internacionales sostienen que el comercio internacional alcanzará su propio punto de equilibrio, y que por consiguiente, cualquier intervención –principalmente del Estado- afecta para que los países alcancen su crecimiento y desarrollo económico.
La escuela estructuralista o marxista denominada a veces también el paradigma: centro-periferia, plantea una crítica contra el liberalismo y explica que la situación concreta en la que se encuentran los países de la “periferia” se debe a las políticas de los países del “centro” porque estos últimos les compran sus materias primas a menores precios, en cambio les venden tecnología y bienes de capital a elevados precios, por consiguiente, no permite un proceso de acumulación de capital importante para desarrollar así la industria y mercados en otras zonas del mundo.
Amílcar Herrera y otros describen como se ha llevado a cabo el comercio internacional de América Latina con el Primer Mundo, con sus respectivas consecuencias:“Las relaciones comerciales de América Latina con el Primer Mundo siempre se establecieron sobre la base de un intercambio de materias primas por productos industrializados. Con el fuerte movimiento de desconcentración industrial a partir de los sesenta se observó la implantación en América de filiales de empresas multinacionales que comenzaron a producir bienes manufacturados intensivos en mano de obra y/o recursos naturales con vistas a la exportación. En compensación, los países latinoamericanos continuaron cada vez más dependientes de las importaciones de bienes manufacturados intensivos en tecnología y de recursos financieros provenientes de los países centrales.”52
Desde el enfoque de la escuela estructuralista ¿cómo se define la dependencia?“Como una inserción de la periferia en el sistema mundial, por medio de la cual antiguas colonias y otros países subdesarrollados son objeto de explotación económica y se mantiene su retraso a través del tiempo”53
. En este sentido, los estructuralistas afirman que la explotación económica de los países del “sur” se debe a la dependencia económica y tecnológica que se ha creado por las políticas impuestas por los países del “norte” concentrando la producción y exportación de los bienes que generan elevados ingresos y en cambio, realizan exclusivamente las compras de materias primas a menores precios a los países del sur.
Cardoso y Faletto en su libro titulado Dependencia y desarrollo en América Latina mencionan que las nociones de “centro” y “periferia”,
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Herrera, A. y otros. Las nuevas tecnologías y el futuro de América Latina, Siglo Veintiuno, México, 1994, p. 65.
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Seers, D. (Compilador), La teoría de la dependencia. Una revaluación crítica, FCE, México, 1987, p. 216.
destacan las funciones que cumplen las economías subdesarrolladas en el comercio mundial, sin subrayar al respecto los factores políticos- sociales implicados en la situación de dependencia que enfrentan los países. Estos autores hacen hincapié en las variables no solo externas, sino también en las variables internas que son de interés estudiarlas. Al respecto señalan lo siguiente:“La noción de dependencia alude directamente a las condiciones de existencia y funcionamiento del sistema económico y del sistema político, mostrando las vinculaciones entre ambos, tanto en lo que se refiere al plano interno de los países como al externo.”54
Cardoso y Faletto, señalan que no se pueden pasar por alto, los factores políticos y sociales internos de un país, vinculados con la dinámica de los centros hegemónicos, que pueden producir políticas que se aprovechen de las nuevas condiciones o de las nuevas oportunidades de crecimiento económico. Como consecuencia, las fuerzas internas son las que redefinen el sentido y el alcance político-social de la diferenciación “espontánea” del sistema económico.
Continuando con Enzo y Faletto manifiestan que también debe descartarse la idea de que la acción de las clases sociales y las relaciones entre éstas tengan en los países dependientes un carácter parecido al que aconteció en los países centrales en su fase de desarrollo originario. Los autores en cuestión, acentúan que entre los conceptos “desarrollo” y “sistema capitalista” se provocó tal confusión que se llegó a admitir que para alcanzar el desarrollo en los países de la periferia es preciso repetir la fase de la evolución de la economía de los países
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Cardoso, F. H. y Falleto, E. Dependencia y Desarrollo en América Latina, Siglo XXI, México, 1978, pp. 29 y 30.
centrales. No obstante, es indiscutible que el proceso
capitalista supuso desde sus orígenes una relación entre las economías centrales y otra respecto a las periféricas; muchas economías “subdesarrolladas” –como es el caso de las latinoamericanas, por ejemplo, México- se incorporan al sistema capitalista desde los comienzos de la formación de las colonias y luego de los estados nacionales y ahí han permanecido durante todo su transcurso histórico, sin olvidarse que lo hacen como economías periféricas.Como se ve el planteamiento anterior, tiene connotaciones históricas de importancia. Los países latinoamericanos, como economías dependientes, se vinculan en distintas etapas del proceso capitalista a diferentes países que actúan como centro, y cuyas estructuras económicas inciden de una manera significativa en el carácter que adopta la relación. “El predominio de la vinculación con las metrópolis peninsulares –España o Portugal- durante el período colonial, la dependencia de Inglaterra más tarde y Estados Unidos por último, tiene mucha significación. Así, por ejemplo, Inglaterra en el proceso de su expansión como economía, exigía en alguna medida el desarrollo de las economías periféricas, dependientes de ella, puesto que las necesitaba para abastecerse de materias primas.”55
Debe considerarse a la dependencia tecnológica como un factor importante de la dependencia en su conjunto. Al respecto, un indicador relevante del comercio internacional tecnológico reside en la Balanza de Pagos incluyendo: los pagos y cobranzas por uso de patentes, permisos, franquicias, “know-know”, marcas de fábrica, derechos de autor, asistencia técnica, entre otros. La independencia tecnológica podría
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entonces ser identificada en términos de un saldo positivo en la balanza de tecnología. El Informe General del Estado de la Ciencia y Tecnología 2003 del CONACYT de México aporta los siguientes datos:“De acuerdo con cifras preliminares, el comercio mexicano de tecnologías realizado con el resto del mundo alcanzó en el año de 2002 un monto total de transacciones de 712.5 millones de dólares, de éstos 664.2 millones de dólares correspondieron al pago de regalías y servicios de asistencia técnica del exterior y 48.3 millones de dólares a los ingresos recibidos por empresas residentes en el país, por los mismos conceptos. El saldo resultante de la Balanza de Pagos Tecnológica significó un déficit equivalente a 615.9 millones de dólares.”56
El Sur, con la excepción del petróleo, es más dependiente que el Norte. Dentro de esta dependencia, la nueva revolución tecnológica de las telecomunicaciones y la electrónica, desempeña un papel decisivo. Es bien conocido que la actividad inventiva se encuentra sumamente concentrada en el Norte, ya que destinan más del 2% del Producto Interno Bruto (PIB) a los Gastos Internos en investigación y desarrollo experimental (GIDE)57
Por la naturaleza específica de la tecnología como una mercancía. El poder monopólico de la tecnología es principalmente extranjero en los países menos desarrollados. Quienes controlan la generación y los mecanismos de apropiación de los adelantos tecnológicos, tienen la
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CONACYT. Informe General del Estado de la Ciencia y Tecnología 2003, México, en http://www.conacyt.mx. P. 97. (Consultada 20 de enero de 2004).
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Véase en el apéndice I, la tabla A, Recursos destinados a I+D en los países de la OCDE. 1996-2001, es ilustrativa ya que se observan los porcentajes que destinan los países de economías avanzadas, en comparación con lo que destina México, a los gastos internos de investigación y desarrollo experimental.
capacidad de controlar su explotación, cualquiera que sea el lugar en que ella ocurra, sea de manera directa, mediante asociaciones o patentes, y con vínculo de la propiedad intelectual.
Ante lo anterior, también hay que destacar que en los países de América Latina incluyendo a México existen Instituciones de Educación Superior y Centros de Investigación y Desarrollo que producen conocimientos científicos y tecnológicos que impactan de una manera positiva en los diferentes aspectos de la vida social. Por lo mismo, se puede hablar de verdaderas comunidades científicas y tecnológicas en diferentes campos del conocimiento, lo que ha permitido a algunos países participar como exportadores en el comercio de tecnología.
Las estadísticas de la educación superior en cierta forma, ilustran el futuro potencial de las capacidades científicas y tecnológicas de los países menos desarrollados para asimilar la tecnología importada o para desarrollar aptitudes tecnológicas propias. En este marco Amílcar Herrera y otros se refieren durante un período histórico en particular a mediados del siglo pasado: “En los cincuenta y los sesenta, en América Latina se percibían como serios problemas por vencer en la lucha por el desarrollo social y económico la ausencia de capacidades científicas y técnicas, el insuficiente número de estudiantes matriculados en educación superior, la inexistencia del nivel de formación de posgrado, la falta de una base mínima para las actividades de investigación y desarrollo y de instrumentos de política científica y tecnológica que ayudarán a crear un ambiente favorable para el desarrollo científico y tecnológico.”58
Del año 1980 al 2003 las cifras de la matrícula de la educación superior en México basados en los anuarios estadísticos de la Asociación
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Nacional de Educación e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) indican que se ha ido aumentando rápidamente, lo que favorece la capacidad de investigación y desarrollo59. No obstante, algunos autores plantean críticas en ese sentido en América Latina, porque sostienen que no se debería confiar demasiado en las cifras que se reportan, ya que en la mayoría de las universidades no se produce conocimiento, ni se forman como investigadores los egresados. Amílcar Herrera y otros reconocen tal situación: “Si bien la tradición de investigación en América Latina se construyó en lo fundamental en las universidades públicas, ante la falta de una demanda real de la sociedad, la actividad de investigación, con la excepción significativa de algunas instituciones con sello de excelencia, siguió siendo marginal en la vida universitaria, al mismo tiempo que las universidades sufrían un deterioro progresivo bajo el peso de la explosión de la matrícula. Al mismo tiempo creció el sector privado de educación superior. Se estima que casi un tercio de los estudiantes matriculados en el sector privado, proporción que casi se duplica en países como Brasil y Colombia. Sólo que la mayoría de las universidades privadas no hace investigación ni forma investigadores.”60
De acuerdo con el Programa Especial de Ciencia y Tecnología 2001-2006 del CONACYT de México, indica que la nación registra un rezago notable en la formación de personal de postgrado, el cual es la base de la investigación. Así, mientras se forman alrededor de 1,000 doctores mexicanos por año, en Brasil se forman 6,000, en España 5,900 en Corea 4000 y en Estados Unidos 45,000. Asimismo, existe un rezago igual de grave en la formación de técnicos medios y técnicos superiores, que son el pilar del sector productivo.
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Véase en el apéndice 1, la tabla B en donde se observan los datos de la evolución de la matricula del nivel educativo licenciatura y del postgrado en México.
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En México, sería una falacia afirmar que la productividad de la función de investigación sea significativa en todas las universidades públicas. Cabe destacar que en las universidades privadas los resultados de la investigación son poco alentadores. En ese sentido, con base al CONACYT y en el Informe General del Estado de Ciencia y Tecnología del 2003, acota lo anterior al observarse que en contadas universidades públicas, exclusivamente las ubicadas en la capital del país en el Distrito Federal, es en donde se registra una productividad importante de la investigación: “La Universidad Nacional Autónoma de México participó (UNAM), participó con 12,835 artículos y un impacto de 2.8 en el último quinquenio. La producción científica de esta institución es la más variada y extensa del país, abarca todas las áreas del conocimiento donde se generan los artículos más citados y por ende los más influyentes. Cuenta con los centros e institutos de investigación más importantes en diversas disciplinas, los cuales desarrollan y fomentan la generación de nuevos conocimientos, tecnologías e innovaciones. El Cinvestav es la segunda institución más importante, a pesar de ello, su producción es modesta si la comparamos con la generada por la UNAM. En este quinquenio, el Cinvestav arrojó 3,127 artículos y un impacto del 2.8 seguido por la Universidad Autónoma Metropolitana y el Instituto Politécnico Nacional que generaron 1,957 y 1,840 artículos respectivamente. De acuerdo a los datos presentados por el ISI, el sector salud en su conjunto se sitúa como el segundo mejor generado de artículos científicos”.61
Recapitulando, ¿cuál de las dos grandes corrientes: liberalismo y estructuralismo planteadas anteriormente resulta útil?, la lectura que revelan estos dos enfoques es que hay diversas formas de explicar los fenómenos contemporáneos, y frente a ello, existen múltiples opciones, referentes teóricos y empíricos para desafiarlo. Lo único que parece
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aproximarse a la realidad es que en efecto hay una gradual interdependencia entre todas las economías del conjunto de los países, a través de procesos de inclusión o por medio de procesos de exclusión graduales. Cabe destacar que si el modelo neoliberal ha de continuar en México, debe favorecer una política de elevada capacidad de desarrollo científico y tecnológico al aumentar la inversión del Producto Interno Bruto del 0.4% a por lo menos el 1% en elmenor plazo posible, y beneficiar a los diferentes sectores de la economía de los avances de la ciencia y la tecnología, a través de la vinculación entre centros de investigación, Instituciones de Educación Superior, estado y empresa. Sin soslayar que debe seguir también evolucionando en términos de suministrar mejores condiciones sociales y seguridad para los grupos más vulnerables y débiles de la sociedad.
México es un país en desarrollo con un capitalismo dependiente, pero con una transición de una economía de bienes a otra de servicios. Caracterizando de acuerdo con Daniel Bell, en la sociedad postindustrial se manifiesta el cambio de una economía productora de bienes a otra productora de servicios. Sin embargo, lo cual no significa que sea una economía de servicios porque se transforman en: agricultura informacional, industria informacional y actividades de servicios informacional, según palabras de Manuel Castells. “De este modo, el paso del industrialismo al informacionalismo no es el equivalente histórico de la transición de las economías agrícolas a las industriales, y no puede equipararse al surgimiento de la economía de servicios. Existen agricultura informacional, industria informacional y actividades de servicios informacionales que producen y distribuyen basándose en la información y el conocimiento incorporados al proceso de trabajo por el poder creciente de las tecnologías de la información. Lo que ha cambiado no es el tipo de actividades en las que participa la humanidad, sino su capacidad tecnológica de utilizar como una
fuerza productiva directa lo que distingue a nuestra especie como rareza biológica: su capacidad superior para procesar símbolos.”62
No obstante, el Programa de Trabajo de la UJAT 2000-2004, manifiesta que la planta industrial mexicana está conformada de la siguiente manera: por una parte, por grandes empresas que son una minoría; y por otra parte, la mayoría son: micro, pequeñas y medianas empresas, éstas últimas son las que tienen menor acceso al financiamiento y menores ganancias. Por consiguiente ante el redimensionamiento mundial, las primeras estarán más basadas en el informacionalismo, mientras que las segundas quedarán rezagadas de esta transición a la empresa-red, a la cual se irán enfocando gradualmente. En esta dirección Programa Especial de Ciencia y Tecnología de México 2001-2006, cita el diagnóstico de la Secretaría de Economía que señala. “Existe una estructura dual, con grandes empresas que atiende con cierta rapidez sus necesidades de cambio tecnológico, y una mayoría de empresas micro, pequeñas y medianas prácticamente inactivas en materia tecnológica.”63
En este nuevo marco el escenario para México proyectado para el año 2010 según el Programa de Trabajo 2000-2004 de la UJAT, basado en la ANUIES (Asociación Nacional de Universidades e Institutos de Educación Superior), contempla que el sector servicios es el que más aumentará porque demandará alrededor del 58% de la población económicamente activa, destacándose así la terciarización de la
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Castells, M. Op. cit., Vol. I, 1997, pp. 135 y 136.
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CONACYT, Programa Especial de Ciencia y Tecnología de México 2001-2006, CONACYT, México, 2001, p. 41.
economía, ubicándose el sector industrial en el 25.8% y el primario en el 16.5%. “Las líneas estratégicas de desarrollo enmarcadas en la propuesta de la ANUIES para la educación superior hacia el siglo XXI, señalan que las proyecciones para el año 2010 indican que el sector que más crecerá es el de servicios, que absorberá alrededor del 58% de la población ocupada, mientras que el industrial aumentará en un