CAPÍTULO I. LA UNIVERSIDAD EN LA SOCIEDAD DEL
1.1.3 La revolución tecnológica
Entre las tecnologías de la información y comunicación Manuel Castells incluye como la mayoría de los autores, al conjunto convergente de tecnologías de la microeléctrica, la informática e Internet, las telecomunicaciones: televisión, radio y la optoelectrónica. Además de la ingeniería genética y su conjunto de desarrollo y aplicaciones en aumento.
En este eje por la aceleración de su ritmo cualquier análisis de este tipo quedaría rezagado de inmediato. Por lo cual considero útil desde el punto de vista analítico centrarme en los ordenadores e Internet quien para el autor citado anteriormente quizás sea el medio tecnológico más revolucionario de la era de la información que ha transformado al tejido social.
En sintonía con Manuel Castells, el Plan Nacional de Desarrollo de México 2001-2006, manifiestan que en la mayoría de los países desdefinales del siglo XX, se está experimentando una transformación en los diferentes aspectos de la vida, a raíz de las nuevas tecnologías de la información y comunicación, que influyen en los modos de: aprender, enseñar, informarnos, comprar, vivir, de utilizar el tiempo laboral y el tiempo de ocio, en síntesis, de organizar nuestras vidas.
Fue durante la Segunda Guerra Mundial y el período subsiguiente cuando tuvieron lugar los importantes descubrimientos tecnológicos en la electrónica, incluyendo a los ordenadores e Internet, el verdadero núcleo de la revolución de la tecnología de la información en el siglo XX. Según Manuel Castells ¿qué distingue a la actual revolución tecnológica de las anteriores revoluciones industriales? “La primera revolución industrial, si bien no se basó en la ciencia, contó con un amplio uso de la información, aplicando y desarrollando el conocimiento ya existente. Y la segunda revolución industrial, a partir de 1850, se caracterizó por el papel decisivo de la ciencia para fomentar la innovación. En efecto los laboratorios de I + D aparecieron por vez primera en la industria química alemana en las últimas décadas del siglo XIX.”9
Si algo distingue a la revolución actual de las tecnologías de la información y comunicación no es básicamente el carácter central del conocimiento y la información, sino específicamente la aplicación de ese conocimiento e información a aparatos y sistemas de generación de conocimientos e información/comunicación en un círculo de retroalimentación positivo entre innovación y usos económicos y sociales. Es el caso de Internet, uno de los elementos de la revolución en cuestión.
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Los descubrimientos sobre las nuevas tecnologías de la información se concentraron en la década de los setenta en su mayor parte en los Estados Unidos de América. La llegada del microprocesador en 1971, con la capacidad de colocar un ordenador en un chip cambió radicalmente el universo de la electrónica y, en general, el mundo. En los últimos veinte años del siglo XX, el aumento de la capacidad de los chips tuvo como resultado un importante incremento de la potencia de los microordenadores. A mediados de la década de 1980, los microordenadores no pueden funcionar en aislamiento, actúan en redes con una movilidad creciente y suficientemente densa. Esta capacidad de interconexión sólo se hizo posible, debido a los importantes avances en las telecomunicaciones como en las tecnologías de las redes informáticas durante la década de 1970. Sin embargo, hasta la década de los setenta no se difundieron ampliamente las tecnologías de la información, posteriormente, se acelera su desarrollo sinergético y convergiendo en un nuevo paradigma.
A partir de la década de los setentas del siglo pasado, se ha ido creando y desarrollando Internet, según Manuel Castells como: “Combinación única de estrategia militar, cooperación de grandes proyectos científicos, espíritu empresarial tecnológico e innovación contracultural.”10 En el nacimiento de
Internet se encuentra la labor de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada (ARPA: Advanced Research Projects Agency) del Departamento de Defensa de los Estados Unidos de América. En el origen de Internet se ha revelado un conjunto de proyectos orientados a diseñar un sistema de comunicaciones invulnerable a una agresión
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nuclear, basándose en una idea pensada por Paul Baran, de la Rand Corporation, de 1960-1964. La idea central, era que las partes de un mensaje hallaran sus propios caminos por medio de una red de nodos (ordenadores) reensamblándose congruentemente en cualquiera de sus nodos. La primera red de ordenadores, Arpanet empezó las comunicaciones el 1 de septiembre de 1969, con cuatro nodos interconectados en la Universidad de California de los Ángeles, en el Stanford Research Institute, en la Universidad de California en Santa Bárbara y en la Universidad Estatal de Utah (UTAH), ubicadas en los Estados Unidos de América.
En sus inicios, el acceso a la red estaba dirigido a los centros de investigación que tenían vínculos estrechos con el Departamento de Defensa de Estados Unidos, pero los científicos comenzaron hacer uso para sus propios fines de comunicación separando aspectos de investigación oficial, con comunicación científica y personal. Ello propició la creación de una red de redes durante los años ochenta hasta que el 28 de febrero de 1990 se clausuró Arpanet y dio inicio la era de Internet. Desde ese momento las sociedades comenzaron a vivir la era de la información y se acuñó la expresión “sociedad de la información”, como un referente para entender los cambios sociales y económicos que conforman al nuevo paradigma de la tecnología de la información.
Según Manuel Castells el paradigma de la tecnología de la información se distingue por cinco características:
1. La información es su materia prima: son tecnologías para actuar sobre la información, no sólo información para actuar sobre la tecnología, como era el caso en las revoluciones tecnológicas previas.
2. Se reconoce como la capacidad de penetración de los efectos de las nuevas tecnologías.
3. La lógica de interconexión de todo sistema o conjunto de relaciones que usan las nuevas tecnologías de la información.
4. La flexibilidad, porque las nuevas tecnologías realzan la flexibilidad inherente a las redes aplicadas en la gestión, la descentralización e interconexión de las organizaciones tanto interna como en su relación con otras empresas, resultado de un aumento del poder considerable del capital frente al trabajo.
5. La convergencia creciente de tecnologías específicas en un sistema altamente integrado.
En su conjunto, los cinco elementos del paradigma tecnológico que introduce Manuel Castells estarán presentes en el debate teórico de la sociedad informacional y del conocimiento.