2. De los azares del conflicto a las transformaciones territoriales
2.1 El conflicto y las transformaciones territoriales: Acápite conceptual
En este segundo capítulo hablaremos sobre el conflicto armado y sus transformaciones territoriales como conceptos principales. Por lo tanto, la visión expuesta en las próximas líneas, sirve en la comprensión de la violencia y sus transformaciones de índole económica y territorial en el Bajo y Medio Catatumbo, tomando como punto de partida la arremetida paramilitar hasta el año 2017. Igualmente, es importante resaltar que no se pretende hacer una definición de estos conceptos ni exponer la génesis del conflicto armado, pues la manera en que se entiende el mismo es heterogénea y dinámica. Por ende, y como lo expuse en la introducción, realizaré un recuento sobre los principales conceptos que enuncia este capítulo, con el fin de articular la teoría con la praxis. Esto nos permitirá entender lo recogido y encontrado durante mis idas al Medio y Bajo Catatumbo.
Para la compresión académica del presente escrito, definiremos solo los conceptos de conflicto armado, violencia y territorio. En esa lógica y, en primer lugar, parto de los diálogos de paz entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC-EP realizados en La Habana, Cuba, y su informe escrito por la comisión histórica del conflicto y sus víctimas, ya que dicha investigación contribuye al entendimiento del conflicto armado colombiano. Con el fin de ir
vislumbrando el camino para la compresión de este concepto en el presente texto. Por tanto, el economista Jairo Estrada argumenta al respecto:
‘‘En el contexto de las negociaciones de La Habana se han reabierto las discusiones acerca de los orígenes del conflicto, de sus causas múltiples, de su duración y persistencia, así como de los impactos producidos sobre la población y la sociedad en su conjunto. Estos últimos han adquirido particular relevancia, teniendo en cuenta que la larga contienda ha ocasionado un incontable número de víctimas, en su inmensa mayoría provenientes de las clases subalternas y de los sectores pobres y marginados del país, y ha afectado sus múltiples procesos organizativos políticos, económicos y socioculturales, limitando o liquidando sus posibilidades de existencia y acción política y social transformador’’ (Estrada, 2015)
Lo dicho por el profesor Estrada es clave para entender la intensificación de la violencia que se dio en el Catatumbo a partir de este año, ya que el accionar militar en la región toma una gran escala con la entrada de los paramilitares, intensificando el conflicto en la región. Geróid afirma que este concepto ‘‘no se explica en términos meramente sociales, la violencia allí (en el Catatumbo) se debe entender como una faceta más de una pugna por sus recursos naturales y producción heterogénea, donde se considera a los caminantes del medio y bajo Catatumbo, como una población sobrante asentada sobre riquezas naturales y como parte de una estrategia militar para derrotar la insurgencia’’ (Loingsigh G. Ó., 2007, pág. 14). En esa medida entendemos en el conflicto también como un vector fundamental para el control territorial, con el objetivo de garantizar y controlar la explotación de los recursos naturales.
Fotografía 17. Combatiente de la columna móvil Ruíz Barí de las FARC-EP, fijando su mirada en la logística de lo que sería el traslado del monte hacía la Zona Veredal de Caño Indio en Tibú. Autor: Jorge Pérez, (2017)
La violencia en esta región guarda una relación directa con los planes del Estado para desarrollar las regiones y que se refleja de formas diferentes. Un ejemplo de ello se da en otras regiones como Nariño o Chocó y en el marco de esta investigación, el Catatumbo comparte un común denominador con ellas, en la medida que estas regiones solo importan cuando hay intereses económicos en juego (Loingsigh G. Ó., 2007). En esa medida, y para hacer una breve contextualización histórica, según Yaffe, en su tesis doctoral registra el inicio del conflicto armado
“Desde la década de los sesenta Colombia se halla inmersa en un conflicto armado que involucra múltiples actores: las guerrillas de izquierda, los paramilitares de derecha, los narcotraficantes, el gobierno, las fuerzas armadas y la sociedad civil. Los orígenes de la actual insurgencia se remontan al período conocido como “La Violencia”, una guerra civil que tuvo lugar entre 1946 y 1966; durante esta sangrienta etapa el país estuvo radicalmente
dividido en su apoyo a los partidos Liberal y Conservador. Desde ese período, Colombia ha sido testigo de la aparición sucesiva de guerrillas, narcotraficantes y grupos paramilitares. Las guerrillas surgieron en la década de los sesenta, siendo las más importantes las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, el Ejército de Liberación Nacional –ELN–, el Movimiento 19 de abril –M-19–, y el Ejército Popular de Liberación –EPL. El narcotráfico, por su parte, se inició con el cultivo y tráfico de marihuana en la década de los setenta, seguido por el de cocaína en los ochenta. Los grupos paramilitares, a su vez, emergieron a comienzos de los ochenta como una forma de retaliación por parte de los narcotraficantes, ganaderos y algunos militares, quienes formaron grupos de auto-defensa para protegerse de los actos violentos perpetrados por las guerrillas. La proliferación y expansión de estos grupos –diferentes en naturaleza, pero todos generadores de conflicto violento– ha sumergido al país en una ola de violencia durante más de cuatro décadas. (Yaffe, 2011)
Lo dicho por Yaffe, nos permite acercarnos más a la compresión del conflicto armado y sus repercusiones en la región del Catatumbo en general, las expresiones armadas que hacen e hicieron presencia en la región son producto de la ausencia del Estado. La disputa por el control territorial, sus riquezas ambientales y minero-energéticas. En esa misma línea, retomo los planteamientos del profesor Kalivas y entiendo el concepto de violencia desde allí, pues lo considero el más cercano con la realidad que padeció y padece aún el Medio y Bajo Catatumbo:
‘‘la palabra violencia es empleada como instrumento para moldear el comportamiento individual (incorporando un costo a las acciones particulares), se le da la connotación de “terror”. En segundo lugar, es posible producir la violencia política masiva de manera unilateral (por un solo actor), o bilateral o multilateralmente (por uno o más actores). Es decir, la convergencia de estos dos atributos da origen a varias categorías
analíticas, características de la violencia masiva, para este articulo nos centraremos en dos: el terror de Estado y la violencia de la guerra civil” (Kalivas, 2001:3)
Esto quiere decir que en el Medio y Bajo Catatumbo coexisten dos tipologías principales de violencia: la primera, se da por parte del Estado y el terror que infunde desde su aparato militar en la región hacía el campesino e indígena y; la segunda, tratada desde la noción de “guerra civil”, se refiere a los enfrentamientos entre guerrillas, paramilitarismo y ejército. En consecuencia, esta última tipología de violencia permite ir desdibujando la compresión del porque aún el Catatumbo sigue siendo una región en disputa.
En ese orden de ideas, entenderemos el conflicto armado y social en primer lugar como los diferentes enfrentamientos sociales, políticos y económicos, que generan exclusión y desigualdad en una sociedad generando enfrentamientos armados, propagando la violencia dentro de un mismo territorio a través del tiempo.
Fotografía 18. Ultima formación en armas del frente 33 de las FARC-EP. Autor: Jorge Pérez, (2017)
En segunda instancia comprenderemos el concepto de violencia a través del control territorial y/o la pugna por los recursos naturales y las producciones heterogéneas como cultivos de coca, extracción de petróleo o carbón y la palma de aceite, el abandono por parte del Estado hacia los caminantes/pobladores de la región y la falta de garantías hacía ellos por los impactos que la guerra ha engendrado en los municipios del Bajo y Medio Catatumbo y está a su a vez genera constantemente descomposición y recomposición de nuevos procesos culturales y sociales desde las prácticas cotidianas en torno a hechos como los conceptos tratados en este acápite.
En esa medida la noción de construcción territorial entre los habitantes del Medio y Bajo Catatumbo, se comienza a dar a partir de “las relaciones entre los humanos y el territorio, pasando por la construcción de identidades y la creación de códigos y normas entre los pobladores que ocupan un determinado espacio y comparten entre si valores y sentimientos de pertenencia” (Raffestin,1978) tal y como lo explique en el acápite de ‘camino teórico’, donde expongo la construcción conceptual de territorio.
Por último, entenderemos las transformaciones territoriales, desde “el cambio de la estructura socio espacial supeditado a un modelo de desarrollo en función del mercado mundial. Las resistencias sociales, tanto de campesinos, como de indígenas y afrodescendientes, resultan de la imposición de dicho modelo de desarrollo, así como de los ejercicios de territorialización propios del conflicto interno armado, con especial énfasis en zonas de debilidad institucional, en las que se configuró una presencia diferenciada del Estado (González, 2007) y en las que otros agentes asumieron el rol de la ordenación del territorio.