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3.3 La improvisación

3.4.2 El cuerpo metafórico y cotidiano

¿Pero qué sucede cuando hablamos de teatro que es al mismo tiempo experiencia y representación? Como actriz me siento, hablo, corro, transpiro y simultáneamente represento a alguien que se sienta, habla, corre, transpira. Julia Varley

Dos cuerpos exploraron esta investigación-creación: el metafórico y el cotidiano. Aquí hacemos referencia como cuerpo metafórico, al cuerpo que se elaboró en la creación artística Metaphorai, y como cuerpo cotidiano, el cuerpo que vive el día a día del ST. Estos dos cuerpos estaban en constante diálogo, abriendo caminos desde la existencia para comprender la propia existencia. Sabemos que el cuerpo metafórico surge de otras búsquedas del cuerpo cotidiano, dicho de otra manera, el cuerpo cotidiano quiere proyectarse en los caminos del goce, la creatividad, la imaginación, la expresividad, apareciendo de estas proyecciones, el cuerpo metafórico.

Antes de hablar sobre los diálogos entre el cuerpo cotidiano del ST y su representación en el cuerpo metafórico, es importante aclarar que estos cuerpos no hablan desde la individualidad y las experiencias aisladas, sino como totalidad de un mundo colectivo:

“El poeta es la unión de su cuerpo de referencias individuales con la multitud de cuerpos de una cultura lectora. […] El Yo individual se armoniza con un Yo cultural, es decir el cuerpo particular llega a encontrar, por las vías estelares y estilísticas de ser, el eco universal de los otros cuerpos que se reconocen en palabras, en movimientos en formas.” (Fuenmayor, 1999:253)

Abordaremos estos dos cuerpos desde cinco diferencias: el movimiento, la energía, la presencia, la experiencia y la acción. Igualmente podemos agregar, que estas diferencias, son las que crean un diálogo enriquecedor entre ambos cuerpos.

El movimiento: El cuerpo que transita o cuerpo cotidiano, tiene como movimiento primordial

el desplazamiento, su objetivo es ir de un punto A hasta un punto B. Su realidad más próxima es el propio traslado, el cambio de lugar. Mientras el cuerpo metafórico no se queda en el desplazamiento, sino busca englobar su situación desde la dinámica. Es decir, lo importante no es el desplazamiento sino cómo se hace el desplazamiento (Lecoq, 2004:40). Así que sus movimientos se enfocan en expresar los equilibrios y desequilibrios, los puntos de giro, los saltos, acciones y reacciones, alternancias y compensaciones (Lecoq, 2004:40) que experimenta el cuerpo cotidiano en el ST. Pues su objetivo no es el desplazamiento, sino su sentido es expresar todos los cambios y transformaciones que vive el cuerpo en el tránsito.

La Energía: El cuerpo cotidiano procura utilizar la menor cantidad de energía (Barba, 2007:50), pues el diario vivir lo exige por las innumerables tareas que desarrolla. De esta manera, el tránsito es utilizado, si es posible, en el reposo y el descanso de los cuerpos. A diferencia del cuerpo metafórico, que utiliza técnicas extra-cotidianas, que necesitan un gran porcentaje de energía (Barba, 2007:50). El cuerpo metafórico expresa desde su generosidad, un cuerpo que en la cotidianidad, está cansado y agotado, y por ende, necesita ahorrar su energía. Podemos decir, que la generosidad del cuerpo metafórico es el vehículo para comunicarse con los espectadores y los otros cuerpos actuantes de la obra. Mientras el cuerpo cotidiano no quiere sentir a los otros cuerpos en el tránsito, el cuerpo metafórico a partir de sus sentires, quiere generar sentidos y sentires en los otros cuerpos.

La presencia: El cuerpo metafórico está presente en el tiempo y espacio, en el aquí y el ahora

de la representación, en la conexión con el otro que actúa y con el otro espectador, se entrega sin medidas, se coloca en el abismo de sus posibilidades y limitaciones. Quiere ser visto, tocado, recordado, y dejar huella. Mientras el cuerpo cotidiano toca y es tocado, deja huella y le impregnan huellas, sin él buscarlo en medio del tránsito. El cuerpo metafórico desea sentir y ser sentido y quiere hablar sobre el cuerpo cotidiano, más este cuerpo cotidiano se hastía del bombardeo de sensaciones cinéticas, causando una indiferencia hacia las sensaciones y relaciones con su entorno (Simmel, 2005: 4). Así, mientras el cuerpo metafórico se expone por completo a partir del goce creativo, el cuerpo cotidiano se protege para no estar expuesto, buscando un tránsito donde sea imperceptible o invulnerable para los otros.

La experiencia: El cuerpo cotidiano es la experiencia, mientras el cuerpo metafórico es la

experiencia de la experiencia.71 En la cotidianidad se recolecta el saber de lo vivido, se saborea la realidad inmediata. Mientras la metáfora lleva a esa experiencia cotidiana a un cuerpo que elabora mundos alternos, extensivos, dinámicos, expresivos y gozosos. Así mismo, sin la primera experiencia no se puede construir la experiencia de la experiencia, el cuerpo cotidiano debe vivir directa o indirectamente la experiencia, para construir la experiencia poética del cuerpo metafórico. Sin cuerpo real, no puede crearse su cuerpo alterno, su reflejo, su proyección, su introspección, y su exteriorización. Es decir, la experiencia de la experiencia

71 “[…] el espectáculo es la experiencia de una experiencia.” Barba, Eugenio. (2007) Obras escogidas. Volumen III. La

es la metaexperiencia, una experiencia que va más allá de las experiencias vividas en la cotidianidad, que desborda la realidad pero al mismo tiempo la alimenta.

La acción: “Objetos y situaciones reales obligan al cuerpo a reaccionar y a adaptarse,”

(Varley, 2008: 66) apareciendo así el cuerpo líquido como la solución frente a los desafíos de la vida, muchas de estas reacciones y adaptaciones son inconscientes y otras conscientes. El cuerpo cotidiano en su tránsito, actúa sin importar la elaboración se esa actuación, lo importante es el fin por el cual se actúa. Más el cuerpo metafórico describe y se aproxima a la vida desde la imaginación (Varley, 2008: 66), vive desde la matización, la diversidad, y la riqueza de lo que construye en las acciones. De esta manera crea una partitura, es decir, una secuencia corporal definida que puede ser repetida las veces que se requiera, pero además es reelaborada constantemente en el ensayo y en el espectáculo a partir de las sensaciones, emociones y acciones que recrea. Así, mientras el cuerpo cotidiano reacciona para adaptarse en el menor tiempo posible, el cuerpo metafórico juega, imagina y se reelabora constantemente desbordando la realidad de los fines últimos, y saboreando el tiempo desde la creación.

En suma, el cuerpo cotidiano puede vivir sin el cuerpo metafórico, sin embargo, sin él, no puede proyectarse y construir reflexiones desde la sensibilidad. Por otro lado, el cuerpo metafórico no existe sin el cuerpo cotidiano, pues el cuerpo es el espacio holístico, y la poética es una manifestación de este espacio holístico. Por lo tanto el arte es cuerpo, un cuerpo que habla de lo que éramos, somos y queremos ser.