2.2 El Cuerpo Líquido y su tránsito
2.4.1 La prolongación del cuerpo y el escape en el tránsito
Aunque su cuerpo estaba en Colombia realizando una conferencia académica, parte de su cuerpo se encontraba en México con su familia, su tierra y sus proyectos. “El cuerpo físico está en un lugar y el no físico se prolonga a otros espacios y tiempos.”45
¡Cuánta prolongación de cuerpos encontramos en el ST! Pues aunque físicamente se puede observar un cuerpo sentado o de pie a la espera de arribar a su punto de llegada mientras es transportado por una máquina, la parte no física de ese cuerpo puede no estar pasivo sino que genera pensamientos, sucesos imaginativos o/y observaciones dentro o fuera del sistema:
“El bus no está completamente lleno, pero hay gente de pie. 3:11 p.m. logré sentarme, es confortable. En otro articulado que pasa, la gente está pensativa, sus cuerpos están en el vehículo pero sus mentes no. Veo una mujer sentada, pegada al vidrio, su rostro redondo de ojos grandes, pareciera que enmarcara la ventana. Sus ojos están mirando a un punto fijo fuera del bus, como si su mirada la alejara de la silla en la cual está sentada.”46
Las personas se prolongan a sus intereses, necesidades, deseos, quereres y anhelos. Se ensimisman en sus pensamientos, su imaginación, sus proyectos, sus alegrías y dolencias. Las miradas son fijas en el espacio o mirando el exterior, los pensamientos son los que se prolongan, ese cuerpo no físico no transita, está constantemente elaborando su propia existencia desde los sentires, la reflexión, la remembranza y la proyección.
Otros se escapan de este lugar transitorio, observando a través de la ventana el paisaje citadino que se encuentra por fuera del sistema: cuerpos y arquitectura en dinámicas urbanas cotidianas. El cuerpo se siente más cómodo mirando el afuera que lo que puede suceder dentro del articulado. Algunos observan a otros cuerpos que se encuentran en tránsito, pueden ser personas que están en el mismo articulado o aquellos que pueden observar por las ventanas que se mueven en las estaciones y en otros articulados. En el propio ejercicio de contemplación, surgen los juicios de valor estéticos sobre lo que es bello, feo, cómico, trágico, triste, indiferente, asquiento para cada uno. Obviamente los rangos de estas valorizaciones depende de los gustos personales combinado con lo aprendido y vivenciado socialmente:
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Rico Bovio, Arturo. Conferencia: Teoría filosófica del cuerpo. Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Facultad de Artes, ASAB. Auditorio Samuel Bedoya. 15 de junio de 2012.
45 Ídem.
“El ambiente es tranquilo y sereno. La noche es hermosa, veo por la ventana las luces de las casas de la loma de Ciudad Bolívar que se encuentra frente a la Autopista Sur. Es como un pesebre de luces titilantes. La autopista como siempre en movimiento o estancada pero nunca vacía, las personas caminando, los ciclistas casi volando en sus herramientas, los vendedores ambulantes, buses, flotas, carros, motos, camionetas y camiones de carga coloreando el paisaje con sus luces, ruidos y formas. Este viaje por el alimentador lo disfruto. Siento que todo es confortable y tranquilo en medio de la dinámica de nuestra cuasi autopista.”47
Observar y contemplar la ciudad es reconocernos en ella, es darnos cuenta que somos ella: polisémica, ruidosa y vertiginosa. Mirar a Bogotá por la ventana es construir o reforzar lo que sabemos y vivimos. Es elaborar las acciones cotidianas con lo que observamos, imaginamos y pensamos.
Igualmente, la parte física del cuerpo puede ejecutar actividades alternas como escape a las dinámicas rutinarias del sistema:
“Algunas personas vienen conectadas, escuchando música o noticias. Cuando yo lo hago es escapar a un mundo distinto, de este lugar transitorio en el cual estoy. El cuerpo se convierte en oído, todos los sentidos van hacia él como la manera de escapar del espacio y el tiempo que se está viviendo. En las otras personas se evidencia que el deleite del oído también cumple ese mismo propósito."48
Se entretienen en el tránsito ayudados por objetos: Personas conectadas a sus aparatos electrónicos escuchando música o radio, chateando, hablando por teléfono, jugando algún tipo de juego electrónico, leyendo un libro. Incluso otros duermen para descansar sus cuerpos y/o no sentir el trayecto. Se convierten en maneras de sobrellevar el tiempo gastado en el tránsito, el tedio de la rutina, y la soledad y el anonimato que se viven en los espacios urbanos.
Cada una de estas prolongaciones puede combinarse o mezclarse como cada individuo perciba y sienta dentro del tránsito. Se puede estar hablando por teléfono con los familiares, cuando de pronto la atención se centra en planear los quehaceres que se deben realizar en casa, después se ve por la ventana en otro articulado un hombre sentado, su cara pegada a la ventana y su boca completamente abierta mientras duerme, e inmediatamente, ver la velocidad y el ruido de las motos casi multiplicándose por las vías de Bogotá.
47 Ídem. 22 de octubre de 2012.
Como lo expone Santiago Castro-Gómez (2009:18) “la sobreexcitación, el éxtasis cinético y la intensificación de la experiencia sensorial” están incorporadas en la movilidad de Bogotá desde los inicios del siglo XX. Y podemos agregar que se han potencializado en el siglo XXI, gracias a las dinámicas vividas por la ciudadanía en el ST. El bombardeo de sensaciones y emociones, la aceleración, la velocidad, la movilidad sistemática, las relaciones con los otros y con el espacio citadino es a lo que está expuesto este cuerpo que transita.