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El debate alemán entre Technik y Kultur como

Capítulo III: La concepción sustantivista de la técnica

1.1. El debate alemán entre Technik y Kultur como

de la interrogación heideggeriana

Como un aspecto propedéutico para la exposición del planteo heideggeriano resulta imprescindible aludir brevemente al contexto cultural en el que se

120 Aquello que comparten autores como H. Dreyfus (1995), D. Ihde (2002), A. Feenberg

(2000), M. Zimmerman (1990) y A. Borgmann (2002) es la intención de rescatar la aproxima- ción ontológica de la Technik que ofrece Heidegger así también como su preocupación por un tratamiento fenomenológico de las mediaciones.

insertan sus reflexiones. Se trata de una peculiar «conversación cultural» conocida como el debate Technik / Kultur o el «debate de Weimar». Tal

discusión, situable aproximadamente entre 1871 y 1933, reunió principalmente a ingenieros y filósofos cuyos argumentos giraban en torno al «valor cultural» de la Technik dando lugar tanto a posiciones tecnofóbicas como tecnofílicas

de distinto alcance. Este debate –relacionado obviamente con la conforma- ción de la Philosophie der Technik alemana– tiene sus motivaciones en algu-

nas peculiaridades históricas respecto del proceso de modernización tal como se vivió en dicha nación. Se debe destacar que tal proceso de industrialización se ha caracterizado por su aceleración, en contraste con el desarrollo gradual alcanzado en otros países europeos. A partir de mediados del siglo XIX Ale- mania desea integrarse con rapidez al modelo de desarrollo industrial intentan- do superar la tradición semifeudal, monárquica y preindustrial. Desde 1880 a 1913 la producción alemana de carbón se cuadruplicó, al igual que su produc- ción de acero. Esta revolución industrial fue acompañada por una revolución demográfica con lo cual millones de alemanes dejaron las granjas y pequeños pueblos para buscar trabajo en los nuevos centros industriales. A su vez las crisis de variado tipo surgidas por estos cambios rotundos se presentaron en un marco político institucional que carecía de las estructuras y tradiciones que sostuvieron Francia, Inglaterra y Estados Unidos. En este marco el debate no hizo más que poner en escena la paradójica condición de la técnica como factor de progreso pero a su vez como elemento de desestabilización de la tradición y de sus valores «culturales» (avasallados también por la creciente homogeneización de prácticas y creencias).

Tal situación favoreció la consolidación del movimiento völkisch, una aso-

ciación ideológico-cultural reaccionaria, anticientífica y antitecnológica. Este movimiento protestó contra la modernización y la industrialización defendien- do el valor de los lazos de la tradición -ya sea idiomáticos, de costumbres sociales, de religión o de sangre-. Enfatizaba, a su vez, el estar arraigado a un suelo particular contra el desarraigo asociado al racionalismo científico, al individualismo económico-político y a la técnica industrial.121 Los autores

völkisch manifestaron una impronta vitalista y, en muchos casos, una versión

mística de la vida. Este movimiento posee una conformación heterogénea: reúne a los historiadores que dan una visión de los antiguos germanos domi-

nada por la teoría racista, junto con novelistas de la Blubo-Literatur -que

glorifica la vida provinciana y el retorno a la naturaleza- y los círculos esoté- ricos –entre ellos, los «cósmicos» Klages y Schuler–.122 Los autores de esta tradición (Möller van den Bruck, Ernst Niekisch, Diederichs, Spengler, Ernst Jünger) pensaron la tecnología a partir de una serie de oposiciones recurren- tes: Kultur vs. Zivilisation, Alemania vs. Francia/Inglaterra, comunidad/pueblo

vs. masa atomizada, jerarquía vs. nivelación, campo/bosque vs. ciudad/fábri- ca, campesino-héroe vs. obrero-comerciante, productividad personal vs. rea- lización mecánica del mundo, lo verdadero y lo natural vs. lo tecnológico y la vida pervertida.

Pero el debate Technik / Kultur no sólo reunió a filósofos y ensayistas

políticos como E. Jünger, Spengler y, posteriormente, Friedrich Jünger y los representantes de la escuela de Frankfurt. Junto con ellos se encuentran los ingenieros, economistas y tecnólogos que desde finales del siglo XIX intentan reivindicar el «valor cultural» de la técnica otorgándole un estatuto simbólico que habilite su desarrollo. Aparecen entonces las lecturas de tecnólogos e ingenieros (Dessauer, Zschimmer, Reuleaux), economistas (W.Sombart), so- ciólogos (Simmel) y arquitectos (Walter Gropius y Hannes Meyer). Mientras que las preocupaciones filosóficas giraban en torno a la conservación de la tradición frente a un proceso de modernización acelerada, en el ámbito de los ingenieros el dilema de las primeras décadas del siglo XX consistió en deter- minar de qué manera era posible integrar la tecnología industrial dentro de una cultura nacional carente de una tradición liberal y fuertemente atravesa- da por un sesgo romántico y antiindustrialista. Como afirma Dessauer, des- pués de la derrota en la Primera Guerra Mundial se comenzó a reconocer que el papel del técnico sería «un asunto de primer orden» en la reconstruc- ción alemana (1964: 27). De tal manera, la técnica se hizo sensible para los intelectuales, apareciendo como una totalidad inquietante.

En resumen, las particularidades históricas de su modernización junto con el reconocimiento de la importancia de la técnica para la «reconstrucción» de post-guerra son elementos imprescindibles para comprender, en alguna medi- da, la fecundidad del pensamiento alemán en este nuevo campo disciplinar. Tal como se verá, tanto las preocupaciones teóricas de Heidegger como sus refe-

122 También incluye a la biología y la filosofía racistas del arianismo y el derecho de orientación

rencias explícitas e implícitas muestran que él no se mantuvo indiferente res- pecto a este clima intelectual signado por la controversia entre Technik y Kultur.