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2 “El desfile del pueblo hambriento y humillado”.

Las representaciones sociales son construcciones que pueden ser transformadas, desde el

proceso de reflexión y percepción de determinados acontecimientos, los cuales encarnan y

provocan un nuevo análisis sobre la realidad, sustentados en la experiencia que liga a

determinadas colectividades. Ya hemos apuntado que la experiencia puede ser generadora de

conocimiento, debido a que la entendemos “en el sentido riguroso de cómo se vive una situación

o unos sucesos, cómo se siente y el efecto que produce en nuestros juicios y sentimientos”83. Efecto que produce en los juicios expresados a través de las páginas de los periódicos de la época

esencialmente.

Es dentro de este proceso de transformación de las representaciones sociales, que el

presente capítulo se ocupará del inicio de la mutación de las opiniones expresadas en las páginas

de los distintos periódicos. También se demostrará cómo las aprehensiones expresadas en

periódicos populares, como José Arnero y El Alba, se irán volviendo cada vez más críticas,

elaborando un discurso que da cuenta de cómo la sociedad se relaciona con el Estado. Mientras

que una cantidad importante del pueblo, no el trabajador sino el ocioso, es marginado por las

representaciones que elabora el Partido Demócrata debido a sus prácticas de violencia. Cabe

señalar que este proceso de cambio en los juicios, se irá intensificando a medida que pasen los

días posteriores al 22 de octubre, por lo que como se señaló más arriba este capítulo será una

breve aproximación a dicha apertura o quiebre de las representaciones sociales, sobre la

problemática del impuesto a la carne. Antes de entrar al análisis del inicio de las mutaciones de

las representaciones, tenemos que elaborar una breve descripción de la manifestación del día 22

de octubre de 1905.

El comienzo de la manifestación estaba estipulado para las 14:30 horas, del día domingo

22 de octubre. Pero como se evidencia en diferentes fuentes, desde mucho antes de la hora fijada,

a lo largo de la calle Alameda, entre Bandera y San Martín se había posicionado una gran

cantidad de manifestantes. El ordenamiento de la gran masa de adherentes había sido pensado por

el Comité Central, dejando un lugar para los habitantes de cada una de las comunas invitadas,

quienes iban detrás del correspondiente espacio destinado para todas las sociedades obreras que

adhirieron a la petición, “encabezados por el Centro de Estudios Sociales Ateneo Obrero”84.

Aproximadamente a las 14 horas, el desfile se comenzó a desplazar desde la Alameda,

avanzando hacia el norte por la calle Morandé, en donde doblaron hacia el poniente por Moneda

hasta llegar al palacio de gobierno, en donde se entrevistarían con el presidente Germán Riesco.

La Moneda presentaba el aspecto de que no había nadie en su interior, desde fuera se veían todas

las ventanas cerradas y solamente estaba abierta la puerta de entrada hacia donde se dirigió el

Comité Central, quienes encabezaban la inmensa columna de manifestantes, entre veinte a treinta

mil personas aproximadamente85. En la entrada, el teniente Fuenzalida del Escuadrón de Escolta, informó al Comité que Riesco se encontraba en su casa, en las calles de Teatinos esquina

Morandé, hacia donde se comenzó a movilizar la masa de manifestantes. Es con este hecho, con

este pequeño cambio de planes que comenzó a “circular [el rumor] entre los concurrentes al

meeting que el presidente de la república se negaba a oír las peticiones de los obreros sobre la

derogación al impuesto, los ánimos se exaltaron y en la Alameda y frente a la Moneda se hicieron

manifestaciones de protesta”86. La “falsa noticia de que el primer mandatario se había negado a conversar con el pueblo”87, es el comienzo de la fractura de la unidad que habían logrado demostrar los manifestantes. Este rumor se tradujo en que el grupo que iba en el inicio de la gran

masa que conformaba el desfile, se dirigió a la casa del presidente Riesco, mientras que las

personas que iban más atrás se encontraron con este tipo de noticias que comenzaron a caldear

los ánimos. Una cantidad importante de manifestantes se quedó en las afueras de la Moneda y a

los pocos minutos comenzaron a apedrear el palacio de gobierno y a los pocos policías que

conformaban el escuadrón de escolta. Estos hechos fueron breves, ya que la policía pudo

contener el enfrentamiento de piedras que lanzaron los manifestantes, y muchos de ellos

siguieron su camino hacia la casa de Riesco, en donde el Comité se entrevistó con él.

85 Izquierdo plantea el número de manifestantes, entre veinticinco y treinta mil, e inclusive llega a insinuar que

solamente seis o siete mil personas fueron las que efectivamente marcharon, y que el resto permanecieron deambulando en la Alameda. Ibid. Pág. 59-60.

86 “Los sucesos del domingo. Se inicia el movimiento subversivo”, El Chileno, 24 de octubre de 1905.

87 Izquierdo, Gonzalo; “Octubre de 1905”.. op cit. Pág. 60. Grez también plantea el mismo argumento como el inicio

En este caso, efectivamente el presidente recibió al Comité Central y les dio como

respuesta que tenía que consultar la problemática de la abolición de la ley que gravaba la

internación del ganado argentino con el Congreso. Esta respuesta fue agradecida por el Comité,

quienes al salir de la casa de Riesco siguieron con la manifestación por la calle Huérfanos. Pero,

como desde el incidente en la Moneda la columna de manifestantes se había fracturado, a las

afueras de la casa del presidente también se comenzaron a desarrollar incidentes, ya que hubo

personas que alentaban a otros para que intentaran entrar por la ventana a la casa de Riesco88.

Estos incidentes fueron entrelazándose poco a poco, la gente que se fue quedando más

atrás volvía hacia la Alameda, ya que había un gran número de personas en las calles cercanas.

En este ir y venir, en donde se efectuaban algunos apedreamientos a la policía y casas

comerciales, los incidentes comenzaron a volverse cada vez más violentos. En la Alameda, los

“revoltosos” comenzaron a externalizar sus sentimientos en contra de los carros de tranvías, hasta

el punto que la empresa a cargo de este servicio decidió, aproximadamente a las 16 horas,

suspender la circulación de este medio de transporte. Los incidentes que surgieron a partir de la

manifestación en contra del impuesto al ganado argentino fueron declinando al tiempo en que la

tarde iba transcurriendo; al mismo tiempo que el Comité Central “nombró una comisión (…) para

que trataran de contener a los exaltados en diversos puntos de la población [ciudad sic.],

principalmente en los barrios Matadero, Providencia y comuna Estación”89. Alrededor de las 17 horas, el orden fue restablecido.Los hechos del domingo fueron totalmente distintos a los que se

efectuaron el día lunes 23, los que se desarrollaron el 22 están inmersos dentro de un espacio de

espontaneísmo. Si bien la manifestación estaba coordinada y organizada, ésta no se basaba en la

88 Los pormenores de este incidente, en: “Sucesos del domingo. En casa de S.E. “, El Chileno, 24 de octubre de

1905.

violencia como su mecanismo de expresión. La petición debía enmarcarse en un margen de

respeto a la legalidad y al orden. Pero con el quiebre del día 22, los hechos del día 23 ya no

responderían a una lógica espontánea, de violencia inorgánica e inconsciente: los manifestantes

que salieron el día lunes a las calles de Santiago, sabían muy bien a lo que se enfrentarían. “Los

manifestantes de buena parte del 23 de octubre portaban el sello del movimiento obrero

organizado, expresándose prácticas, tendencias y confluencias de más largo arrastre que la mera

protesta inorgánica u ocasional”90.

Movimiento popular, de todas las clases que producen y trabajan.

Durante los dos primeros días que siguieron a la manifestación del día 22 de octubre, los

periódicos no lograron dar cuenta de cómo logró transformarse una manifestación de orden y de

petición, en una asonada de violencia y saqueo del centro de Santiago. Solamente el periódico El

Diario Popular comenzó un detallado desglose de los sucesos de violencia a lo largo y ancho de

la ciudad. Dentro de esta perspectiva, podemos comprender el por qué de los tonos

esperanzadores acerca de la manifestación, sobre todo en los periódicos que circularon el día

lunes 23, José Arnero y El Chileno.

El principal argumento que se planteaba acerca de la manifestación, se centraba en la

unión y solidaridad que demostró el pueblo de Santiago91. Desde esta perspectiva se planteó lo imponente que resultó el movimiento popular, que se unió con un objetivo claro y preciso como

90 Grez Toso; “Una mirada al movimiento popular…” op. cit. Pág. 18

91 La “unidad de la clase obrera sigue siendo una contingencia de la agitación política”. Debido a la “intersección

dinámica y contradictoria de tendencias cohesionadas y disgregadoras dentro de la clase en su conjunto”. Eley, Geoff; “Edward Thompson, historia social y cultura política: la formación de un espacio público de la clase obrera,

lo era la derogación del impuesto que gravaba la internación del ganado argentino. Es así como

recurrentemente se refuerza la idea de la presencia de “obreros de todos los oficios, jentes de

todos los barrios, elementos de todas las ideas, una muchedumbre en fin formada por todas las

clases que producen y trabajan”, y es esta gran masa heterogénea la que se “había unido en un

solo pensamiento y en una sola aspiración”92. Esta demostración de unidad y solidaridad se veía reflejada en el orden que demostró la manifestación, que los reunía para pedir pacíficamente “la

abolición de una lei que ha llegado a ser lei de hambre, que no ha traído sino males a la mayoría

de la población y que ninguna razón atendible aconseja mantener”93.

Es este movimiento popular de todas las clases que producen y trabajan las que se unían

en un solo pensamiento y una aspiración, es la misma base que mantenía a su favor “la justicia de

la idea y la fuerza del número”. Éstos argumentos se centraban en la calidad de la alimentación

popular y en la demostración de que “cuando todo un pueblo entero se levanta como ahora para

pedir una cosa en forma tan elevada y tan imponente, es que ese pueblo tiene razón y debe

oírsele”94. Esta manifestación de solidaridad y unión también se analizaba como “la más elocuente demostración de la consciencia de las clases trabajadoras”95, destacándose el grado de cultura que había alcanzado el pueblo y la consideración que de dicha manifestación y el

significado que debía entender el Estado, comprender que es todo el pueblo quien pedía la

abolición del impuesto.

La demostración de solidaridad y unidad de las clases trabajadoras, esconde tras de sí uno

de los temores de los periódicos populares, que se reproducían días antes de la manifestación, ya

92 “El movimiento de ayer”, El Chileno, 23 de octubre de 1905. 93 Idem.

94 Idem.

que se resaltaban los meetings que habían fracasado por la poca asistencia de personas. Y desde

esta nueva coyuntura que lograba representar la unidad de clase del “pueblo”, desde la

experiencia común del hambre y la miseria que ligaba a comunidades diversas de personas desde

el sufrimiento, desde las ganas de comer y el hambre, se comenzaba a auto-representar desde un

posicionamiento favorable frente a la petición. “I cuando un pueblo culto i consciente formula

una petición inspirada en puros sentimientos de justicia, el gobierno no puede denegarla sin

hacerse acreedor a las más enérgicas recriminaciones i al odio reconcentrado de las masas

populares”96.

La idea de que el gobierno debía favorecer a todo el pueblo seguía latente, y se refuerza

aún más en los periódicos más cercanos a las clases trabajadoras. Es dentro de esta perspectiva

que se sostenía que “hasta hoy el pueblo siente por el gobierno únicamente una antipatía lógica i

justificada, por el desdén con que lo tratan las autoridades”. Pero solamente se expresó en

sentimientos internos, en una antipatía hacia el Estado, pero se mantenía la idea-fuerza de que:

“cuando desde el desdén el gobierno pasa a la burla sangrienta, complaciéndose en gozar de las miserias de los humildes, la antipatía popular se convierte entonces en odio i en todos los espíritus obreros nace un natural deseo de venganza, de repeler por la fuerza el ataque a sus derechos: prende la tea del anarquismo, no de la anarquía con ideales de una nueva sociedad, sino de la revolución social, devastadora i terrible!”97.

Esta manifestación de la exteriorización de los sentimientos encarnada en la posibilidad

de una respuesta violenta, determinada por la acción que llevase a cabo el gobierno es una forma

de justificar, de antemano, los hechos de violencia y destrucción que se fueron desarrollando

desde un inicio ordenado y pacífico en el desfile del pueblo hambriento y humillado. “El pobre,

harapiento, escuálido, se dirije a los poderes públicos, pidiendo sea abolido un impuesto odioso,

96 Idem. 97 Idem.

que lo perjudica directamente; i el orgulloso i tirano feudal de la hacienda sostiene que debe

mantenerse la carestía de la carne”. Ante este análisis se sostenía indudablemente la forma en que

estaba organizada la sociedad, en la posición subalterna en la cual se encontraban las clases

trabajadoras, ya que “el gobierno está en poder de este último [el tirano feudal de la hacienda];

pero la razón asiste sobrada i radiante para el primero [el pobre]”98.

Cabe destacar que a pesar de estas manifestaciones discursivas de la exteriorización de los

sentimientos de opresión, frente a la dependencia del aparato estatal, se mantenía aún el análisis

que refería hacia las relaciones entre éste y la sociedad. “Las funciones fundamentales de los

gobernantes modernos, que consisten en procurar el bienestar general y las prosperidad de la

nación entera, antes que el beneficio de unos cuantos”99. Ante este continuo énfasis en las funciones que debería cumplir el Estado, se argumentaba exclusivamente desde una

naturalización de dichas funciones, es decir, en manifestar los deberes inherentes que debería

cumplir el aparato estatal en relación al conjunto entero de la sociedad. En la coyuntura

específica, octubre de 1905, tanto el PD como las fuentes populares expresan la desnaturalización

de las funciones estatales100, al no legislar a favor de la sociedad entera. Entendían que las leyes, en este sentido la ley que gravaba la internación del ganado argentino, protegían y eran dictadas

por los hacendados capitalistas, por los ganaderos. “El pueblo sabe mui bien que la lei del

Impuesto fue dictada por los ganaderos, quienes en su lejítimo interés de acrecentar sus capitales,

no trepidaron en abusar de sus atribuciones legislativas para encarecer un artículo de consumo de

98 Idem. 99

“Movimiento de ayer…”, op cit, El Chileno.

100 Este tipo de desnaturalización del Estado, podemos entenderlo desde las dos acepciones contrapuestas de

Naturaleza. Lo natural, un modo de ser que le es propio y que hay conocer tal como efectiva y naturalmente es, y por otro lado lo que es por convención, un modo de ser que ha sido determinado de acuerdo con un propósito humano. De acuerdo a ambas afirmaciones, la desnaturalización se entiende como las conductas desde las cuales se puede comprender que no se están cumpliendo los propósitos a los cuales debe atender naturalmente algo, el Estado en este caso. Ferrater Mora, José; Diccionario de Filosofía. Vol. 3. Alianza Editorial. 1984. Pág. 2309.

primera calidad”101. Dentro de la misma perspectiva, Enrique Fernández plantea que: “reproducir las situaciones de privilegio significó al menos dos cosas [para la oligarquías]: primero, generar

una institucionalidad política, administrativa y legal prácticamente solo en beneficio e interés de

las oligarquías. Segundo, por omisión, dejar fuera de ella al pueblo, lo cual en sentido inverso era

también una institucionalización. Sólo que ahora de la exclusión”102.

Las prácticas económicas de los hacendados en relación con el Estado, que tenían como

resultado acrecentar sus capitales, son representadas por las fuentes populares como la causa de la

conformación de “un abismo entre los proletarios i los señores feudales que forman las

Sociedades de Agricultura”103. Y es para acortar esta brecha entre estas clases sociales que el pueblo ve representados sus intereses en el Comité Central para pedir formalmente la abolición

del impuesto que gravaba la internación de ganado argentino, para que el pueblo no convirtiera su

antipatía en un odio profundo y rencoroso, que solamente traería la tea del anarquismo.

Incorporación de elementos anónimos.

Como se ha demostrado más arriba, las primeras impresiones que se elaboraron acerca de

la manifestación del domingo 22 de octubre no centraban sus argumentos en el problema de la

violencia. Ésta estaba determinada por el accionar del Estado, es decir por la respuesta que el

presidente le entregase a los representantes del Comité Central en la petición para la abolición del

impuesto. El argumento central sobre el cual se construyeron estas representaciones estaba

enmarcado en la experiencia común de hambre y miseria, en lo que representaba la carestía de la

101 “Manifestación de ayer…”op cit, José Arnero.

102 “El Estado en manos de las oligarquías, actuó como el garante de esa realidad. Operó, institucional y

territorialmente, como un mecanismo que reprodujo la estructura de privilegios existente, excluyendo de ellos al resto de la población”. Fernández, Enrique; Estado y Sociedad…op cit. pág. 65-66.

vida…esencialmente de la carne. La manifestación demostró el grado de solidaridad y unión de

las clases trabajadoras frente a un problema común.

Esta demostración de unidad y solidaridad de las clases subalternas, estaba encabezada

por el Comité Central de la abolición del impuesto al ganado104, pero adhirieron un gran número de sociedades obreras105. El PD dentro de su periódico expresó que adhirieron “instituciones obreras respetables, sociedades que cuentan con muchos años de existencia, y cuyos fines

primordiales son el socorro mutuo”106. El énfasis que se demuestra en establecer que las sociedades obreras presentes en la manifestación estaban ligadas al mutualismo, es en cierta

medida entendible dentro de las distinciones que los diferencian y los oponían de las sociedades

de resistencia, las cuales se albergaban bajo las diferentes lecturas que se desarrollaron del

anarquismo a principios del siglo XX107. Pero aún así, dentro de las diversas asociaciones que

104 La Mesa Directiva del “Comité Central de la abolición del impuesto”, estaba compuesto por: Fernín Sánchez

(Presidente del Comité y Presidente del gremio de abastos); Carlos Cornejo (vice-presidente); Santiago Baeza, Octaviano Huerta y Roberto Parragué (Miembro de las Sociedad de Fomento Fabril y Cámara Industrial de Chile. Regidor por Santiago entre 1907 y 1909. Miembro del Partido Radical) (Secretarios). “El Comité Central”, El Diario

Popular, 24 de octubre de 1905. Datos de los miembros del Comité extraídos del anexo de: Izquierdo, “Octubre de 1905”…op cit, pág. 91-93.

105

Entre las que son identificadas, están: Unión Cívica Obrera, Unión Andrés Bello, Centro Social de Socorros Mutuos, Filarmónica La Democracia, Socorros Mutuos Eulojio Altamirano, Comerciantes del Mercado Central, Defensa y Socorros Mutuos, Socorros Mutuos José Manuel Balmaceda, Sociedad de Pintores Miguel Anjel, de Socorros Mutuos Independencia, Unión de Carroceros, Unión de los Tipógrafos, Colón de Zapateros, Socorros