VI. El marco teórico
1. El dilema de las ONGDs en el contexto neoliberal: la “doble lealtad”
Como hemos visto, las ONGDs chilenas surgen en el contexto específico de la dictadura. Fue una época donde ellas trabajaron en la línea temática y valórica y en apoyo a los Nuevos Movimientos Sociales (NMS).
Durante los años 90, con la transición a la democracia, la situación es distinta: Debido a la disminución de fondos de la Cooperación Internacional, las ONGDs se ven obligadas a interactuar con los gobiernos democráticos, los cuales dieron continuidad no sólo a las políticas neoliberales macro económicas, sino también llevan a cabo sus políticas sociales bajo una lógica neoliberal. Esto significa una noción de “ciudadanía de mercado114”, donde el propósito de los programas sociales es mejorar las capacidades de los grupos marginales de acceder a los medios necesarios para satisfacer sus necesidades desde una visión de individuos con derechos. Además, el Estado sostiene la ejecución de su políticas sociales en terceros.
Lo anterior coloca a las ONGDs en un dilema entre sus cercanía con la base y con los NMS - por definición distantes al Estado - y su necesidad de interactuar con el Estrado y funcionar dentro de un sistema neoliberal para conseguir fondos.
Gabriel Salazar lo menciona en su análisis de las ONGDs chilenas: ellas viven hoy día una doble lealtad entre los Nuevos Movimientos Sociales y la agenda liberal:
“De este modo, las nuevas asociaciones civiles se hallaron entre dos matrices o bases de apoyo antagónicas: La Nueva Agenda Política Liberal y los Nuevos Movimientos Sociales. Así el internacionalismo neoliberal fue sintiendo que a su lado fue creciendo, también, un internacionalismo solidario“.115
Como hemos visto en la definición de las ONGDs, estas se caracterizan y destacan por su cercanía y llegada a la base, sus valores de solidaridad y servicio al otro, su orientación al bien común y la ausencia de intereses particulares, especialmente el lucro. Son vistas como expertos e innovativos en el ámbito social y con una postura critica frente al neoliberalismo como modelo dominante. Estas características las comparten con los Nuevos Movimientos Sociales, es decir, mantienen un compromiso y una lealtad con este mundo alternativo emancipatorio. Las ONGDs alimentan a los NMS con su experticia profesional, aportan con conocimientos específicos y análisis, también llevan y dialogan los temas de los NMS en otros ámbitos116.
Este fortalecimiento de las estructuras de la base y la creación de capacidades en las organizaciones de base y la gente pobre corresponde al enfoque que es conocido como “empoderamiento”. Esta línea corresponde a una lógica interna de “membresía”117 que
114 Schild, Verónica, “Engendering the New Social Citizenship in Chile: NGOs and Social Provisioning under Neo-Liberalism, Department of Political Socience , University of Western Ontario, Canada, Junio 2003 115 Salazar, Gabriel, „Los pobres, los intelectuales y el poder“, PAS, Santiago de Chile, 1995
116 Brand Ulrich (Ed.), „Nichtregierungsorganisationen in der Transformation des Staates,, Westfälisches Dampfboot,
Münster, 2001, pág 109
apunta al reclutamiento y a la representación autentica de sus socios y/o beneficiarios y que se basa sobre dos conceptos fundamentales: autonomía y accountability118.
Joachim Raschke define movimientos sociales como “ un agente colectivo movilizador que persigue el objetivo de provocar, impedir o anular un cambio social fundamental, obrando para ello con cierta continuidad, un alto nivel de integración simbólica y un nivel bajo de especificaciones y roles, y valiéndose de formas de acción y organización variables119”. El movimiento social siempre significa una oposición frente a algo, desde una postura de defensa. Se habla de movimientos alternativos, de contra-economía, contra-instituciones, contra-opinión pública120, lo que implica una postura de clara contra-posición y de no negociación121.
Los valores preeminentes de los NMS son la autonomía y la identidad (con sus correlatos organizativos, tales como la descentralización, el autogobierno y la auto dependencia), en oposición a la manipulación, el control, la dependencia, la burocratización y la regulación. Los movimientos sociales no están interesados en lo que se crea o realiza por medio de la política y del poder estatal, sino por lo que debiera defenderse frente al Estado y ponerse fuera de su alcance.
Por otra parte, para lograr sus objetivos, las ONGDs tienen que vincularse con otros actores, principalmente para conseguir recursos, pero también para incidir en políticas y aprovechar estructuras y oportunidades para su funcionamiento.
Con el fin de la dictadura, el Estado recupera su legitimidad y no puede ser ignorado por las ONGDs. Es la instancia con el poder de tomar decisiones que afectan a los pobres. Además el Estado se convierte en una importante fuente de financiamiento para las ONGDs. Los recursos provienen de fondos que dispone el Estado para financiar la ejecución de sus políticas a través de terceros. Para acceder a estos fondos, las ONGDs deben hacer su trabajo y sus propuestas compatibles con los programas, plazos y condiciones del gobierno, lo que significa una modificación de su trabajo original.
Externamente domina, por lo tanto, la “lógica de influencia122” que busca cumplir con los objetivos de manera más eficiente, siguiendo un enfoque más político y más estratégico que el anterior.
La necesidad de seguir paralelamente estas dos lógicas distintas para alcanzar sus objetivos, sitúa a las ONGDs dentro de un dilema. El “doble desafió de empoderamiento y desarrollo” llama Julie Fisher123 a esta ambigüedad. Ambas lógicas se pueden complementar, pero muchas veces significan una relación contradictoria cuando la organización busca autenticidad y compromiso total con la base y al mismo tiempo profesionalismo y pragmatismo político. Según Ingo Take la lógica de la membresía corresponde
118 “rendicion de cuentas“ frente a los benficarios y socios
119 Riechmann, Jorge y Fernández Buey, Francisco, “Redes que dan libertad“, Ediciones Paídos, Barcelona, 1994, pág. 48 120 Boris, Dieter, „Soziale Bewegungen in Lateinamerika“, VSA-Verlag, Hamburg, 1998; en original: Gegenöffentlichkeit 121 Boris, Dieter, 1998, op. cit.
122 Take, Ingo, 2002, op. cit.
123 Fisher, Julie, “Nongovernments – NGOs and the Political Development of the third world”, Kumarian Press, West
generalmente a una estrategia confrontacional frente al Estado, mientras la lógica de la influencia requiere una estrategia de cooperación.
Es decir, las ONGDs siguen simultáneamente distintas lógicas y estrategias.