IV. Los antecedentes
2. Las ONGDs en Chile
2.5. La identidad de las ONGDs
Como señalamos anteriormente, la ONGDs suelen vincularse y se identifican a si mismas fuertemente con la lucha anti-dictatorial y una postura anti-gubernamental. Se trata de organizaciones que representan posturas y valores diferentes a los “oficiales”, los que son “alternativos”. Desde esta contraposición se definen frente al modelo dominante y adquieren su identidad. Esta postura alternativa contempla un referente negativo como es lo anti-dictatorial y por siguiente lo anti-gubernamental. Pero también puede partir de un planteamiento más positivo, promoviendo valores y un modelo de sociedad diferentes.
2.5.1. La identidad alternativa en su aspecto negativo como no oficial y anti-dictatorial
La dictadura fue una época de fuerte identidad para las ONGDs. Su práctica cotidiana tratando de mitigar en parte los efectos de las políticas implementadas por el régimen miliar se liga estrechamente a este período, dándoles un carácter claramente anti-dictatorial68. Por ende, su ámbito de acción no se definía por lo no-gubernamental, sino que más bien por sus potencialidades o capacidades de ser anti-gubernamentales. Ellas fueron percibidas –y, sobre todo, se percibían a sí mismas – como formas de acción política opositora en condiciones de autoritarismo. 69
Esta definición negativa de su identidad -lo anti gubernamental- representa una clara delimitación o distinción del sector gubernamental, en tanto visto como un universo del cual había que necesariamente diferenciarse.
Para José Abalos König, lo alternativo se vincula a lo contestatario y esto último con lo opositor.70 Todo ello redunda en entender y actuar en la realidad del país desde una óptica que progresivamente deriva hacia lo anti-Estado y más adelante, hacia lo anti-mercado. Abalos señala que lo alternativo no necesariamente es algo netamente positivo. También es limitante, estrecha la visión y está muy estrechamente vinculado a un modelo, lo que puede amenazar la existencia de la ONGD en otro contexto. Esta auto-definición de “alternativo“ reforzada por la hostilidad gubernamental y la marginalización que produce el modelo económico de Chicago, e incluso algunas líneas de financiamiento de las agencias de cooperación, habría limitado, según Abalos las perspectivas y el quehacer de las ONGDs. Pues lo alternativo que se toma como opuesto a la masividad, implicaría necesariamente trabajar en temas no recogidos por instituciones convencionales.
Esta perspectiva limitada de lo que puede significar lo alternativo, además de no dar cuenta del “otro Chile“, con el cual se establece una relación artificial y arbitraria, reduce la gravitación de las mismas ONGs e incluso limita las posibilidades de mejoramiento de los sectores sociales a los cuales se busca ayudar. Según Abalos, la desaparición de las condiciones que dieron forma a lo alternativo de las ONGDs podría hasta causar la desaparición de la organización misma.
2.5.2. La identidad alternativa como planteamiento positivo de valores diferentes
La cooperación internacional en forma de recursos de los gobiernos, pero sobre todo en forma de recursos canalizados a través de organizaciones no gubernamentales internacionales acogía a las ONGDs chilenas en su imaginario y su discurso de lo alternativo. Las ONGDs en Chile fueron una de las primeras instancias en el país que rechazaban públicamente el modelo de la dictadura y sus prácticas, por lo que trabajan en favor de otro tipo de sociedad, con mejores condiciones de la vida para la gente.
68 Landsberger Weber, Ilse, “Las agencias internacionales de desarrollo, las ONGS chilenas y los vínculos jurídicos“,
ACCESS S:A:, Santiago de Chile, 1996
69 Spoerer, Sergio, “Las organizaciones no gubernamentales en la democratizacización de America Latina“, ILET;
Documento de Trabajo
Para ACCION, “el proceso de desarrollo debe estar fundado en valores y principios cuyos pilares son: justicia, solidaridad, igualdad, diversidad, respeto, derechos humanos, democracia, transparencia, integración real“71, por lo que las ONGDs se proponen “contribuir con un proceso de desarrollo nacional que tenga como norte el pleno respeto de los DDHH (individuales, sociales, culturales, políticos, económicos y ambientales) para todos y cada uno de las chilenas y chilenos“. Atienden la importancia de avanzar en equidad económica y social, en sustentabilidad, en reconocimiento de la diversidad. Las ONGDs buscan enfrentar los numerosos problemas que está acarreando para la sociedad en general los procesos de acelerado crecimiento económico y modernización que son parte del desarrollo de nuestro país.72
En palabras de la ex presidenta de este organismo, “la mayoría de las ONGs sostienen una posición crítica que rechaza el modelo de desarrollo vigente.“73 Esto implica una actitud proactiva inclinada hacia el cambio real, no a la caridad.
Como plantea Salazar, las ONGDs, a diferencia de antiguas “asociaciones de asistencia social”, no surgieron del mundo católico, sino más bien del mundo profesional “alternativo” expulsado por la dictadura neoliberal de las universidades y agencias desarrollistas del Estado.
“La fase épica y moralmente ejemplarizadora de las nacionales asociaciones civiles chilenas se condensó en determinados nortes de acción asociativa y en un conjunto articulado de conceptos emergentes, tales como los de educación popular, derechos humanos, acompañamiento, reconstrucción de tejido social, cultura popular, protagonismo social y, sobre todo, movimiento social. No hay duda que a partir de esa acción, los sectores populares sintieron que tenían a su lado, por
primera vez en la historia, un “acompañamiento profesional solidario”.74
Junto con la crítica a los objetivos estrictamente económicos del desarrollo, la exclusión como resultado del modelo y la introducción de nuevas estrategias como la concientización o apoyo a procesos organizativos, se afirma que este tipo de desarrollo sólo podrá ser logrado por los mismos pobres, y por la acción del pueblo, por lo que se privilegia la participación popular, la promoción de la organización social y política y se acepta la necesidad de asumir el poder para conducir un nuevo tipo de proceso de desarrollo.75