CAPÍTULO 1. MARCO TEÓRICO
1.2. Las violencias en contra de las mujeres en base al género 1 Violencias en contra de las mujeres en base al género
1.3.2. El giro interseccional en las ciencias sociales
Como se ha mencionado con anterioridad, formalmente es el trabajo de Kimberlé Crenshaw el que en 1989 introduce el término de “interseccionalidad” con el artículo titulado “Demarginalizing the Intersection of Race and Sex: A Black Feminist Critique of Antidiscrimination Doctrine, Feminist Theory, and Antiracist Politics”256. Crenshaw analiza en este artículo la tendencia perpetuada de considerar solamente un marco en la legislación antidiscriminación, el cual es el dominante, y que se refleja en la teoría feminista y en las políticas antirracistas257. Incluyendo en este trabajo el análisis de algunos casos en EEUUA de discriminación en contra de mujeres Negras258, la autora pone en evidencia como las cortes o tribunales se han mostrado incapaces de tratar con la interseccionalidad259.
Para Kimberlé Crenshaw, esto se debe a que cuando se habla de discriminación en contra de las mujeres, solamente se toma en cuenta la experiencia de las mujeres
Castillo (por ejemplo de 2008, Feminismos poscoloniales: reflexiones desde el sur del Río Bravo. En Liliana Suárez Navaz y Rosalva Aída Hernández Castillo (eds.), Descolonizando el Feminismo. Madrid: Ediciones Cátedra, pp. 75-113) y Francesca Gargallo (op. cit.), por nombrar algunas. En 2014 se publicó el libro Tejiendo de otro modo: Feminismo, epistemología y apuestas descoloniales en Abya Yala editado por Yuderkys Espinosa Miñoso, Diana Gómez Correal y Karina Ochoa Muñoz con el trabajo de muchas autoras que contiene unas de las propuestas más importantes en los debates teórico-políticos actuales en América Latina. En España, ha sido muy importante el trabajo de Traficantes de Sueños que, entre otras, en 2004 publicó la compilación Otras inapropiables. Feminismos desde las fronteras de con un potente prólogo de Eskalera Karakola y en 2012 Feminismos Negros. Una antología. Asimismo, Traficantes de Sueños – Nociones Comunes realiza cursos, como el llevado a cabo en 2011 bajo el nombre “En las fronteras del feminismo. Medio siglo de rupturas”. También, en 2012 se publicó el libro Intersecciones:
cuerpos y sexualidades en la encrucijada. Temas contemporáneos que reúne textos imprescindibles y
cuyo prólogo es de Carmen Romero Bachiller y la introducción de Raquel (Lucas) Platero. Asimismo, se encuentra el trabajo de Marta Cruells López y MariaCaterina La Barbera. En cuanto a los diarios, cabe destacar las entrevistas que ha realizado el periódico Diagonal a diversas feministas que se pueden encontrar en la recopilación Voces desde los feminismos. Entrevistas diversas y singulares de 2011. De la misma manera, en 2013 se llevó a cabo en Oñati, País Vasco, el Congreso Internacional sobre Violencias de Género: Intersecciones, organizado Instituto Internacional de Sociología Jurídica de Oñati. Para más información, ver: www.iisj.net/iisj/de/descripcion-7494.asp?nombre=7494
255 Leslie McCall. 2005. The Complexity…, op. cit., p. 1771.
256 Kimberle Crenshaw. 1989. Demarginalizing the Intersection…, op. cit., pp.139-168. 257 Ibídem., p. 139.
258 Respetando el texto original de la autora en inglés se habla de “mujeres Negras”, como ella lo hace
“Black women”, hablando de “negras” y con mayúscula, tomando en cuenta que es una categoría política. Entendiendo la posición, intención y mensaje de la autora, yo preferiría el término “afrodescendiente”, como se ha explicado con anterioridad.
259 Los casos que Crenshaw analiza son DeGraffenreid vs. General Motors, Moore vs. Hughes
“blancas” y cuando se habla de personas Negras260, solamente se toma en cuenta la experiencia de los hombres, dejando así fuera a las mujeres Negras. De esta manera, la discriminación por sexo y “raza” solamente se suele ver en los grupos privilegiados dentro de la discriminación, lo cual excluye la experiencia y situación de las mujeres Negras y oculta la forma específica de subordinación que enfrentan. Para Crenshaw, la experiencia de la interseccionalidad es más que la suma del racismo y del sexismo, por lo que este problema de exclusión no se soluciona simplemente al incluir a las mujeres Negras en una estructura o marco analítico ya establecido, sino que todo el marco debe de ser repensado y refundado261.
En su artículo, la autora hace énfasis en que en uno de los casos que ha analizado, las demandas de las mujeres Negras fueron rechazadas y sus experiencias marginalizadas debido a que la corte no reconoció que la experiencia de trabajo de las mujeres Negras puede ser distinta de la de las mujeres “blancas”. Mientras que en otro de los casos, los intereses de las mujeres Negras se vieron afectados porque sus demandas fueron vistas como distintas de las de las mujeres “blancas” o de los hombres Negros, negándoles la corte la representación de una clase más amplia constituida por las mujeres Negras (clase desde un punto de vista jurídico en el sentido de que un grupo constituya una clase para su protección). Para Crenshaw, esta aparente contradicción no es más que otra manifestación de las limitaciones conceptuales de los análisis basados en una sola cuestión que la interseccionalidad desafía. La autora sostiene que el punto aquí está en que las mujeres Negras pueden enfrentar la discriminación en cualquier forma y que la contradicción viene de que asumimos que sus demandas de exclusión deben de ser unidireccionales262.
Así, Crenshaw indica que las mujeres Negras experimentan la discriminación en formas que son a la vez similares y diferentes de las que experimentan las mujeres “blancas” y los hombres Negros. Las mujeres Negras a veces experimentan la discriminación en forma similar que las mujeres “blancas”, en otras comparten experiencias similares con los hombres afrodescendientes. Asimismo, con frecuencia experimentan doble discriminación, es decir, los efectos combinados de las prácticas que discriminan por “raza” o en base al género. Y en algunas ocasiones experimentan discriminación como mujeres Negras, discriminación que no es la suma de
260 Se utiliza “Negros” para respetar el lenguaje de la autora.
261 Kimberle Crenshaw. 1989. Demarginalizing the Intersection…, op. cit., p. 140. 262 Ibídem., p. 145.
discriminación por “raza” o por sexo, sino como mujeres Negras263. Así, ella sostiene que la adopción de un solo marco en estos casos no solo marginaliza a las mujeres Negras sino que lleva a que sea aún más difícil alcanzar el ilusorio objetivo de terminar con el racismo y el patriarcado264.
Crenshaw realiza una crítica a la carencia de un análisis interseccional por parte de las cortes que va más allá de estas, ya que sostiene que feministas y pensadores de los derechos civiles también han negado la composición única de la situación de las mujeres Negras. La autora aclara que este fallo no representa solamente una falta de voluntad política, sino que refleja una carencia de crítica y una preocupante aceptación de las formas dominantes del pensamiento sobre la discriminación265. En el caso del feminismo, para Crenshaw las “mujeres de color” no han sido solamente ignoradas, sino que su exclusión se ha reforzado cuando las mujeres “blancas” hablan por y como mujeres, ya que considera que las feministas han ignorado cómo su propia “raza” ha funcionado para mitigar algunos aspectos del sexismo y aún más, cómo las ha privilegiado a ellas y ha contribuido a la dominación de otras mujeres266.
Al final de este artículo, la autora determina que ni las políticas liberacionistas de las personas Negras ni la teoría feminista pueden ignorar las experiencias interseccionales de quienes los movimientos señalan como sus respectivos integrantes. Para esto, ella señala que será necesario recentrar el discurso de la discriminación en la intersección267.
Años más adelante, en 1993, Crenshaw escribió el artículo “Mapping the Margins: Intersectionality, Identity Politics, and Violence Against Women of Color”268. En este relevante trabajo, la autora realiza un análisis interseccional al estudiar la “raza” y el género en la violencia en contra de las mujeres “de color”, señalando que construye su análisis desde la perspectiva del feminismo Negro269. Para Crenshaw, la violencia que muchas mujeres viven se encuentra con frecuencia conformada por otras dimensiones de su identidad, como la “raza” y la clase270. Al realizar la intersección de categorías, la autora sugiere una metodología en donde no se vean a la “raza” y género
263 Kimberle Crenshaw. 1989. Demarginalizing the Intersection…, op. cit., pp. 145-146. 264 Ibídem., pp. 148.
265 Ibídem., pp. 146 y 155. 266 Ibídem., pp. 149. 267 Ibídem.., pp. 154-155.
268 Kimberle Crenshaw. 1993. Mapping the Margins: Intersectionality, Identity Politics, and Violence
Against Women of Color. Stanford Law Review, 43, pp. 1241-1299.
269 Ibídem., pp. 1242 y 1244, nota de pie 8. 270 Ibídem., pp. 1242.
como exclusivos o separados. Además de que Crenshaw señala que en un principio exploró la intersección entre “raza” y género, pero que el concepto de interseccionalidad no sólo puede sino debe extenderse para incluir otros factores como la clase, la orientación sexual, la edad y el color271.
En este trabajo, la autora habla de “subordinación interseccional”, la cual señala que no tiene que producirse de manera intencional, ya que de hecho es con frecuencia la consecuencia de la imposición de una carga que interactúa con vulnerabilidades preexistentes para crear otra dimensión de desempoderamiento272. Asimismo, indica que existe una “interseccionalidad política” que muestra el hecho de que las mujeres “de color” se encuentran situadas en al menos dos grupos subordinados que con frecuencia persiguen agendas políticas en conflicto. Para esto, pone como ejemplo que el racismo experimentado por los hombres “de color” es el que determina los parámetros de las estrategias antirracistas y que el sexismo que experimentan las mujeres “blancas” tienden a sentar las bases del movimiento de mujeres273. De la misma manera, Crenshaw habla de “interseccionalidad representacional” para hacer énfasis en cómo las mujeres “de color” han sido representadas en el imaginario cultural y se han construido imágenes de ellas, entendiendo desde un análisis interseccional que la subordinación racial y sexual se refuerzan mutuamente274.
En esta misma línea, utilizando el concepto de interseccionalidad desde el pensamiento feminista negro, Patricia Hill Collins publica en 1990 el libro Black Feminist Thought: Knowledge, Consciousness, and the Politics of Empowerment275. En este libro, la autora centra su análisis en las mujeres Negras276 tomando en cuenta como la “raza”, la clase y el género son sistemas de opresión que se entrelazan. Para ella, al adoptar un paradigma en donde estos sistemas se entrelazan, el pensamiento feminista negro reconceptualiza las relaciones sociales de dominación y resistencia. De la misma manera, introduce el concepto de “matriz de la dominación” (matrix of domination), en donde los modelos de opresión se encuentran fuertemente arraigados en el pensamiento dicotómico eurocentrista y masculinista. Además de que la matriz de la dominación está estructurada en ejes como la “raza”, el género y la clase social, para Hill Collins, esta matriz se encuentra estructurada en varios niveles. Ella sostiene que las personas
271 Kimberle Crenshaw. 1993. Mapping the Margins…, op. cit., pp. 1244 y 1245, nota de pie 9. 272 Ibídem., pp. 1249.
273 Ibídem., pp. 1251 y 1252. 274 Ibídem., pp. 1282 y 1283.
275 Patricia Hill Collins. 2009. Black Feminist Thought…, op. cit. 276 Se utiliza “mujeres Negras” para respetar el lenguaje de la autora.
experimentan y resisten la opresión en tres niveles: en el nivel de su biografía personal; en el nivel de grupo o comunidad del contexto cultural que es creado por la “raza”, la clase y el género, y en el nivel sistemático de las instituciones sociales277.
En la segunda edición de este libro, la autora sostiene que ambas ediciones del mismo se basan en el paradigma de la intersección de opresiones para analizar la experiencia de las mujeres Negras, pero que en la segunda edición se realiza un análisis más completo que incluye la sexualidad como forma de opresión. Para ella, uno de los importantes resultados de los movimientos sociales para avanzar los derechos de las personas lesbianas, gays, bisexuales y transgénero es el reconocimiento del heterosexismo como un sistema de poder, heterosexismo que para la autora puede ser definido como la creencia en la superioridad inherente de una forma de expresión sexual sobre otra y con ello el derecho a dominar.
De la misma manera, en esta segunda edición Hill Collins distingue entre el concepto de interseccionalidad y el de matriz de la dominación para analizar cómo la opresión afecta a las mujeres Negras. Para ella, la interseccionalidad se refiere a las formas particulares de intersección de opresiones, por ejemplo, las intersecciones entre la “raza” y el género, o la sexualidad y la nación. Los paradigmas de la interseccionalidad nos recuerdan que la opresión no puede ser reducida a un tipo y que las opresiones trabajan juntas para producir injusticias, señala Hill Collins. En contraste, para ella la matriz de la dominación se refiere a cómo estas opresiones que se intersectan están actualmente organizadas. Independientemente de las intersecciones particulares involucradas, los dominios del poder estructurales, disciplinares, hegemónicos e interpersonales reaparecen a través de las diferentes formas de opresión. Estos dominios constituyen lugares específicos en donde las opresiones de “raza”, clase, género, sexualidad y nación se construyen mutuamente unas a otras278.
Detalladamente, en el glosario de esta segunda edición, la autora define interseccionalidad como el análisis que sostiene que los sistemas de “raza”, clase social, género, sexualidad, etnicidad, nación y edad forman características de la organización social que se construyen mutuamente, los cuales dan forma a las experiencias de las mujeres Negras, y a su vez, son formados por las mujeres Negras. Por su parte, matriz de la dominación es definida como la organización total de las relaciones jerárquicas de poder para cualquier sociedad. Cada matriz de la dominación específica tiene (1) una
277 Patricia Hill Collins. 2009. Black Feminist Thought…, op. cit., pp. 221-238. 278 Ibídem., pp. xii, 21, 139 y 218.
forma particular de intersección de sistemas de opresión, por ejemplo, “raza”, clase social, género, sexualidad, estatus de ciudadanía, etnicidad y edad y (2) una forma particular de organización de sus dominios del poder, por ejemplo, estructural, disciplinario, hegemónico e interpersonal279. Para Collins, la resistencia y agencia de las mujeres a la opresión son consideradas en su análisis.
Otras autoras han trabajado el concepto de la interseccionalidad desde su introducción formal realizada por Crenshaw y el trabajo de Hill Collins, teniendo importantes repercusiones en sus análisis280. Entre ellas se encuentran Leslie McCall y Ange-Marie Hancock. Leslie McCall ha desarrollado la complejidad de la interseccionalidad en la vida social desde distintas categorías analíticas. Ella sostiene que la complejidad se presenta cuando el sujeto de análisis se expande para incluir múltiples dimensiones de la vida social y categorías de análisis, señalando que los términos complejo, complejidad y complejidades (complex, complexity, complexities) aparecen con frecuencia y son centrales en los textos clave sobre la interseccionalidad, a pesar de que dichos textos no se centren en la complejidad como tal281.
Ange-Marie Hancock ha examinado la interseccionalidad como un paradigma de investigación. Para ella el trabajo de Crenshaw que introduce formalmente el concepto de interseccionalidad, ha impactado durante más de veinte años en trabajos académicos, la legislación igualitaria y en la defensa de los derechos humanos alrededor del mundo. Asimismo, la autora indica que con los tiempos y retrasos que suceden en las publicaciones, Hill Collins y Crenshaw desarrollaron análisis específicos desde el feminismo negro utilizando una lógica interseccional similar simultáneamente durante los años de 1988 a 1990, por lo que afirma que tal vez la mejor manera de considerar el
279 Patricia Hill Collins. 2009. Black Feminist Thought…, op. cit., p. 320.
280 Las expertas en estudios interseccionales Sumi Cho, Kimberlé Crenshaw y Lesile McCall han
señalado que muchas autoras y autores han trabajado aplicando el concepto de interseccionalidad y por mencionar algunos trabajos ellas indican entre otros los de Nira Yuval-Davis de 2006 “Intersectionality and Feminist Politics” en el European Journal of Women’s Studies; el de Sylbia Walby de 2007 “Complexity Theory, Systems Theory, and Multiple Intersecting Social Inequlities” en Philosophy of the
Social Scinces; el de Jennifer Nash de 2008 “Re-tinking Intersectionality” en Feminist Review; Elizabeth
R. Cole de 2009 “Intersectionality and Research in Psychology” en American Psychologist; Hae Yeon Choo y Myra Marx Ferree de 2010 “Practicing Intersectionality in Sociological Research: A Critical Analysis of Inclusions, Interactions, and Institutions in the Study of Inequalities” en Sociological Theory, y el de Nina Lykke de 2011 “Intersectional Analysys: Black Box or Useful Critical Feminist Thinking Technology” en Lutz Heerrera Vivar y Supik. Sumi Cho, Kimberlé Crenshaw y Lesile McCall. 2013. Toward a Field of Intersectionality Studies: Theory, Applications, and Praxis. Signs: Journal of Women
in Culture and Society, 38 (4), nota de pie 1, p. 788.
momento en que se da nombre a este concepto es el momento que ocurre casi simultáneamente en los estudios jurídicos y sociológicos282.
En su trabajo Hancock sostiene que el término de interseccionalidad, un método interdisciplinario, se refiere tanto a un argumento teórico normativo como a un método para conducir investigaciones empíricas que hagan énfasis en la interacción de categorías de diferencia que incluyen, pero no se limitan, a “raza”, género, clase y orientación sexual. Para esta autora, la interseccionalidad considera la interacción de dichas categorías como estructuras de organización de la sociedad, reconociendo que estos componentes clave influencian el acceso político, la igualdad y el potencial para cualquier forma de justicia283.
La autora realiza una clasificación muy relevante sobre las diferencias conceptuales entre los métodos para estudiar la “raza”, el género, la clase y otras categorías de la diferencia en las ciencias políticas, dividiéndolos entre método unitario, método múltiple y método interseccional, así como contestando a seis preguntas para cada uno de ellos. Al responder a las preguntas planteadas, se obtiene que en el método unitario hay solamente una categoría que es primaria y está conceptualizada como estática en el nivel individual o institucional, ésta se presume compuesta de manera uniforme y los niveles de análisis considerados factibles en un solo análisis son el individual o el institucional. Asimismo, lo que se busca de manera convencional metodológica con este método es empírico o teorético, se prefiere un método único y un método múltiple es posible284.
En el caso del método múltiple hay más de una categoría, las categorías importan por igual en una relación predeterminada entre ellas, estas categorías son conceptualizadas de manera estática en el nivel individual o institucional, se presumen compuestas de manera uniforme y los niveles de análisis considerados factibles en un solo análisis son el individual y el institucional. Finalmente, lo que se busca de manera convencional metodológica con este método es empírico o teorético, un método único es suficiente y un método múltiple es deseable.
Respecto al método interseccional, hay más de una categoría, las categorías importan por igual, la relación entre las categorías es una pregunta empírica abierta, las
282 Ange-Marie Hancock. 2013. Empirical Intersectionality: A Tale of two Approaches. UC Irvine Law
Review, 3, pp. 260 y 262.
283 Ange-Marie Hancock. 2007. When Multiplication Doesn’t Equal Quick Addition: Examining
Intersectionality as a Research Paradigm. Perspectives on Politics, 5 (1), pp. 63 y 64.
categorías son conceptualizadas como una interacción dinámica entre factores individuales e institucionales, las categorías se presumen compuestas de manera diversa difiriendo sus miembros políticamente de manera significativa y los niveles de análisis considerados factibles en un solo análisis son el individual integrado en el institucional. Finalmente, lo que se busca de manera convencional metodológica con este método es empírico y teorético así como que un método múltiple es necesario y suficiente285.