ACTIVIDADES RECOMENDADAS
5. EL JUEGO DE LOS NIÑOS
Durante la etapa de la educación infantil, la responsabilidad funda- mental de los padres en la educación de los niños exige a los centros plan- tearse una estrecha colaboración con las familias. El ámbito escolar se concibe como complementario al familiar. De hecho, gran parte de los contenidos educativos se tratan en los dos ámbitos y aunque la motiva- ción y las condiciones educativas sean diferentes, el desarrollo del niño es único y responde a la actuación de la familia y del centro.
Una característica especial del primer ciclo de Educación Infantil es que es competencia de los padres tomar cierto número de decisiones res- pecto a la educación y cuidado de sus hijos en el ámbito de la escuela infantil, como los cambios de alimentación, horarios, determinados hábi- tos, etc. En todos los demás aspectos se plantea la necesidad de ponerse de acuerdo educadores y padres, o al menos, tener una información recí- proca: normas de la vida diaria, juegos de los niños, etc.
La relación entre el personal educativo y los padres no está exenta de dificultades. Para las familias puede resultar difícil depositar su con- fianza en los centros. Y para los maestros puede resultar más cómodo tomar una actitud de descalificación de los padres, olvidando el respeto que merecen las relaciones afectivas de los niños y los derechos inequí- vocos de los padres.
Es necesario, al organizar el trabajo educativo con un grupo de niños, diseñar y planificar qué se va a hacer para que la cooperación entre padres y escuela se produzca.
— La información: unos mínimos datos sobre las familias, eliminan- do todo aquello que debe ser confidencial, ayudarán al maestro a entender la situación familiar y las posibles dificultades que pue- den derivarse de ella, para planear las actuaciones particulares más convenientes.
— El respeto: sean cuales sean las características sociales, culturales, de raza o religión, se debe mantener una actitud tolerante con las opiniones de los padres, respetándolas, aun cuando no puedan ser compartidas por el equipo educativo.
— El tiempo: para facilitar los contactos con las familias, es necesa- rio tener previsto un espacio para ellos en la organización horaria. Asímismo, hay que darse un plazo suficiente para ganarse la con- fianza de los padres, a partir del conocimiento que éstos vayan adquiriendo sobre la manera de actuar con los niños;
— Para realizar la información mutua y llegar a los acuerdos necesa- rios, es positivo recurrir tanto a contactos informales diarios, que incluyan de alguna manera a los padres en la dinámica del aula, como a reuniones más formalizadas en las que se tenga tiempo para hablar de los niños, intercambiar puntos de vista, y planificar conjuntamente algunos aspectos.
— En los casos en los que no se puede estar seguro de que el inter- cambio de información imprescindible se produzca diariamente, será necesario establecer mecanismos de comunicación escrita, que faciliten dicha información.
Por último, no hay que olvidar que la ley recoge el derecho de las familias a participar en la gestión y en el control del funcionamiento de los centros, lo que supone el reconocimiento de la cooperación entre edu- cadores y padres a un nivel distinto pero complementario con el que hemos tratado aquí.
A continuación hacemos una relación de tipos de juegos que no se excluyen entre sí, pretendiendo llamar la atención sobre los aspectos más importantes del juego durante los tres primeros años de vida del niño:
— Juegos de interacción con el adulto: son los más importantes durante el primer año de vida, y ningún material por bien conce- bido que esté puede sustituirlos tampoco en los siguientes meses. En ellos ocupa un importante lugar el diálogo corporal entre niño
y adulto, y hay que cuidar especialmente la comunicación con todas sus posibilidades. El adulto debe disfrutar junto con el niño de las nuevas habilidades de éste, estar atento a sus señales para poder seguirle e introducir novedades en el momento oportuno. La tradición popular recoge multitud de estos juegos y cada pareja adulto-niño inventa los suyos: juegos de falda, de imitación de ges- tos, de escondidas, de sorpresas, de cosquillas, con cancioncitas, retahílas, cuentos y palabras mágicas. En este apartado hay que destacar especialmente la lectura de cuentos, el juego con imáge- nes y palabras…
— Juegos de interacción con otros niños, en los que al principio explorará el cuerpo del otro, le buscará para jugar junto a él, hasta establecer una interacción creciente en la que la construcción de la propia identidad, el lenguaje y la socialización encuentran un lugar privilegiado para desarrollarse.
— Juego corporal: desde la exploración del bebé de su cuerpo y el cuerpo del otro hasta los juegos de movimiento que buscan probar y comprobar las capacidades crecientes y sentir el placer del movi- miento y del poder corporal. Necesitan espacios amplios pero no vacíos, con materiales en los que estas exploraciones puedan ser lo
más ricas y seguras posible.
— Juegos con objetos: de construir y destruir, de hacer y deshacer, de tirar y recoger, solo o en compañía de otros, con construcciones, arena o materiales de desecho. Objetos con los que descubrir, expe- rimentar sensaciones, provocar efectos y cambios, realizar combi- naciones, asociar y ordenar. En ellos tienen lugar la curiosidad y la resolución de problemas cognitivos y también la descarga emocio- nal. Hacen necesario un material variado en todos los aspectos, incluyendo objetos de la vida diaria y materiales poco o nada estructurados.
— Juegos de imitación y simbolización, simultáneos al proceso de desarrollo del lenguaje, que se incorporan a los juegos sensomoto- res hasta ir ocupando poco a poco un papel preponderante que domina la acción del niño. Gracias al lenguaje y al juego simbólico, el niño accede al mundo, a un campo infinito de experiencia y conocimiento. Es esencial para su desarrollo personal en todos los órdenes. Es aquí donde el juguete propiamente dicho, y los cuen- tos, pasan a ocupar un lugar privilegiado.
— Primeros juegos pautados de grupo, posibles gracias a la presencia de un adulto o de un niño más mayor, en los que se empieza a des- cubrir el placer de hacer algo juntos y a la vez con un resultado que es de todos: el tren, el corro, con canciones, gestos y palabras.
— Juego al aire libre, del que todos los niños deben disfrutar diaria- mente, pues en él se multiplican las posibilidades de acción, de exploración, y las experiencias son más variadas y ricas, tanto desde el punto de vista de los estímulos y sensaciones de la natu- raleza, como por el descubrimiento de materiales de juego versáti- les e inagotables como la tierra, las plantas, el espacio etc.
Todos estos juegos son suficientes para satisfacer de manera natural las necesidades del desarrollo de los niños y niñas, y hacen innecesarios los ejercicios repetitivos. Basta subrayar para terminar la importancia de las personas por encima de los materiales en el juego de los niños, la importancia del lenguaje, de que el adulto observe, respete el estilo per- sonal de cada uno, sus descubrimientos, y busque la persistencia y el interés de los niños.