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LOS PRINCIPIOS METODOLÓGICOS

ACTIVIDADES RECOMENDADAS

2. LOS PRINCIPIOS METODOLÓGICOS

Las opciones metodológicas en el primer ciclo de Educación Infantil, deben garantizar que el niño pueda:

— Establecer relaciones personales afectivas significativas y satis- factorias.

— Construir su identidad personal conquistando una autonomía y elaborando una autoestima y autoconfianza suficientes.

— Tener posibilidades de expresar y comunicar sus experiencias encontrando interlocutores gratificantes.

— Relacionarse e interactuar con el entorno dando salida a sus nece- sidades de exploración y descubrimiento.

Los principios que deben regir la intervención educativa con los niños de cero a tres años están fundamentados en las características del desa- rrollo, pero sobre todo en las necesidades evolutivas e individuales de los niños. Concretan en la práctica cuál puede ser el tipo de respuesta idónea a estas necesidades sean de tipo afectivo, de cuidados corporales o de exploración y juego. A éstos nos referimos a continuación.

2.1. Actividad del niño: experiencias significativas y globales

Concebir al niño no como el objeto de la educación sino como el pro- tagonista de su desarrollo, supone valorar sus iniciativas, su intereses de acción y su autonomía, darle ocasión de realizar suficientes experiencias estructurantes, de resolver problemas, de aprender de sus errores,todo ello tanto en los aspectos cognitivos como en la vida emocional. Esta acti-  vidad no se refiere sólo al movimiento corporal sino sobre todo a la acti-  vidad de elaboración mental y emocional interna.

La actividad del niño tiene sentido, es significativa y por lo tanto con- tribuye a su desarrollo, cuando responde a sus intereses y puede ser rea- lizada con cierto grado de iniciativa y de autonomía, poniéndola en rela- ción con experiencias anteriores de las que partir. Hay que destacar el  valor de las repeticiones, y también el de las novedades que en su justa

medida son indispensables para los niños.

No hay ninguna acción del niño que no implique en mayor o menor medida al conjunto de sus capacidades. Las situaciones en las que están presentes elementos para distintos tipos de acción, situaciones complejas y organizadas, son las que pueden dar lugar a experiencias más autóno- mas y significativas.

2.2. Seguridad y equilibrio emocional

Comprender que el niño, por su profunda dependencia del adulto, necesita sentirse bien seguro del aprecio de éste, de que cuenta con su presencia, su atención y su afecto.

Este sentimiento de seguridad obliga a los educadores a eliminar de la vida diaria la mayor cantidad posible de fuentes de tensión, de ele- mentos que desorienten al niño y le obliguen a realizar un esfuerzo con- tínuo de adaptación.

La estabilidad de las personas que se ocupan del niño, la preocupa- ción por proporcionarle señales que le ayuden a prever los cambios, el orden y la ritualización de los distintos momentos del día, así como la posibilidad de relacionar fácilmente la vida familiar y la vida escolar, son algunos de los elementos a tener en cuenta para respetar este principio.

2.3. Individualidad y atención a la diversidad

Supone dirigir la atención educativa a cada uno de los niños como una persona única, ante la que hay que replantearse la intervención en

función de sus necesidades particulares, de su modo de ser y de sus cir- cunstancias concretas.

Antes de los tres años los niños están inmersos en la construcción de su identidad personal, y en ese proceso la identidad que les otorgan los adul- tos a los que están vinculados afectivamente es esencial. Es con los ele- mentos que le proporcionen estas relaciones con los que podrá llegar a saber quién y cómo es.

Es necesario cultivar el respeto a las diferencias, a las condiciones peculiares de cada niño y sus diferentes ritmos de desarrollo.

El modo en que los educadores se relacionen con los niños, su capaci- dad para responder y pedir a cada uno, y su habilidad para no provocar conflictos con las relaciones familiares de los niños, son muy importantes. En este contexto tenemos que inscribir la integración de niños con necesidades educativas especiales.

2.4. Colaboración con las familias

Hay que partir de que en edades tan tempranas las relaciones fami- liares de los niños son las más importantes para su desarrollo. Por lo tanto la introducción en la vida del niño de otro tipo de relaciones debe producirse en el marco de la complementariedad.

En el primer ciclo de educación infantil, la colaboración entre la escuela y la familia no es sólo algo deseable, sino indispensable para el buen desarrollo de los niños, y para respetar los derechos de los padres.

Estos Principios Metodológicos, se pueden concretar en actuaciones distintas. El modelo de centro, la organización de la vida diaria, de los espacios, las formas de relación con las familias… adquieren concrecio- nes distintas en función del medio social, de la tradición pedagógica de los educadores, o de los recursos con los que se cuenta.

Para organizar el trabajo educativo con los niños, es útil considerar cuáles son los grandes ejes de acción que ocupan a los educadores a lo largo del día y así veremos que los educadores:

— Realizan tareas relativas a los cuidados del niño y a la organiza- ción de la vida cotidiana.

— Realizan tareas para promover el juego de los niños. — Se relacionan con las familias.

— Realizan tareas relativas a la planificación del trabajo y a la coor- dinación con otros educadores.

Considerando los tres primeros tipos de tareas los grandes ejes meto- dológicos del primer ciclo de Educación Infantil, pasaremos a tratarlos uno por uno, después de analizar las actitudes educativas.

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