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EL LENGUAJE DE OBAMA

In document El Secreto de Obama (página 127-137)

Capítulo Siete

EL LENGUAJE DE OBAMA

Además de su voz y cómo la utiliza, y su lenguaje cor- poral, es interesante saber qué es lo que explica Obama habitualmente en sus intervenciones:

Episodios de su vida:

Quizás una de las cosas que más llamó la atención de su primer gran discurso, aquél que realizó Obama en la Convención Nacional Demócrata de 2004 en Boston fue que relatara su propia vida. Él tiene una historia que con- tar, no es la típica de un niño rico que llega a la Casa Blanca, sino la de una persona que ha tenido una vida muy especial. Sus alocuciones públicas, desde el princi- pio, están llenas de alusiones a su familia, tanto materna como paterna, incluida la de su propia esposa. Son ejem- plos de una familia americana que ha experimentado vi- cisitudes pero que ha sabido salir adelante, al igual que otra gente en la actualidad en Estados Unidos. Son tam- bién relatos de coraje y valor que sirven de muestra a los demás. Ejemplos de algunos de esos episodios de su vida que aparecen en sus textos son éstos:

El 15 de junio de 2007 en la ciudad de Spartanburg, Carolina del Sur, Obama hablaba de las familias y cómo estas sobreviven en EEUU. De repente, puso el ejemplo de su suegro, Fraser Robinson, padre de su esposa Michelle y su hermano Craig. Comentó cómo este hom- bre había criado a sus hijos junto a su mujer, Marian, en el Chicago de los 60. Era una época, según contó Obama, en la que había racismo, más o menos camu- flado pero real, y eso limitaba muchas veces las posibili-

dades de triunfar a las personas de raza negra. Para colmo, a los 30 años, Fraser fue diagnosticado de escle- rosis múltiple. A pesar de ello, durante años el hombre se levantó cada día de su cama para ir a trabajar mientras su mujer se quedaba en casa cuidando a sus hijos. Con ese único sueldo, Fraser Robinson consiguió criar a su fami- lia y enviar a Michelle y a Craig a la Universidad de Princeton a estudiar.

El 12 de mayo de 2008, en Charleston (West Virginia), Obama habló sobre la muerte de su abuelo materno. Como sirvió a EEUU en la Segunda Guerra Mundial, en su entierro su abuela recibió de manos del ejército la bandera americana. El candidato explicó: “Fue el último acto de servicio y gratitud hacia Stanley Dunham –una América que permaneció con él cuando dejó el uniforme y nunca le dejó de lado”.

Citas y hechos históricos:

El lenguaje de Obama incluye muy a menudo hechos históricos o citas de otras personas. Bien grandes máxi- mas de la Historia de la Humanidad, o de personajes de Estados Unidos; bien expresiones relacionadas con lo que está explicando en ese momento. Aquí se mencionan unas cuantas de las empleadas por él:

Abraham Lincoln: “Me gusta ver a un hombre or-

gulloso del lugar donde vive. Pero también me gusta ver a un hombre que su lugar esté orgulloso de él”. Esta cita la aplicó Obama el 12 de mayo de 2008 en Charleston en un discurso a veteranos de guerra.

Biblia: “Corintios 13:11. “Mientras yo era niño, ha-

como un niño, pero cuando me hice hombre, dejé a un lado las cosas de niño”. Este fragmento de las Sagradas Escrituras aparece en varias ocasiones, como en el dis- curso que pronunció en la Universidad de Illinois el 16 de junio de 2006 ante un grupo de estudiantes que se graduaba.

Martin Luther King: “la gemela inseparable de la

justicia racial es la justicia económica”. Una frase que Obama adoptó el 2 de agosto de 2008 en Orlando (Florida). La relación del actual presidente de EEUU con los temas sociales es muy grande, por ello es normal que el Dr. King haya sido uno de los personajes de la histo- ria que más le han inspirado y es mencionado con fre- cuencia en sus discursos.

Franklin Delano Roosevelt: “…las cabezas respon-

sables de las finanzas y la industria, en vez de actuar por su cuenta, deberían trabajar juntos para conseguir un ob- jetivo común”. Una máxima del presidente Roosevelt que Obama tomó prestada el 17 de septiembre de 2007 en Nueva York en un mitin sobre la prosperidad en América.

Tony Blair: “El talento es la riqueza del siglo XXI”.

Obama nombra también a políticos y pensadores actua- les. En esta ocasión fue al primer ministro británico, en un discurso en la ciudad de Nueva York, el 17 de sep- tiembre de 2007.

Osama Bin Laden: “Enfoquemos nuestras opera-

ciones en el petróleo, especialmente en Irak y en el Golfo, esto les provocará la muerte”. Esta frase la em- plea Obama en varias ocasiones en su carrera política para apoyar la idea de que EEUU debe dejar su depen-

dencia de los combustibles fósiles. Por ejemplo, el 28 de febrero de 2006 hablando sobre la energía y la seguridad nacional.

Sentido del humor, ironía:

Como ya se ha comentado el actual presidente de Estados Unidos tiene buen sentido del humor y hace uso de él no sólo en las entrevistas o en las ruedas de prensa, sino en cualquier evento público, algo que el público siempre agradece. Hay muchos ejemplos de la inclusión del humor o la ironía en sus alocuciones. Aquí hay algu- nos de ellos:

El 11 de mayo de 2006, participando como senador en un acto en Washington, D.C, Obama comentó que cuando se planteó la posibilidad de presentarse al Senado porque había un escaño libre, hizo lo que todo hombre sabio hace cuando se enfrenta a una decisión difícil: “recé y pregunté a mi mujer”.

El 6 de agosto de 2008 en Elkhart (Indiana), Obama explicó que el día anterior había visto un anuncio de McCain diciendo que Washington no funcionaba. El can- didato demócrata bromea indicando que “sólo le ha lle- vado 26 años al Senador McCain darse cuenta de esto”.

Hechos cotidianos:

Como buen orador, Barack Obama introduce en sus arengas cuestiones que van sucediendo en su vida diaria, durante la campaña. Sencillamente las comenta con sus “speechwriters” y estos las incluyen en los textos. Esto le da una espontaneidad y una frescura que llega fácilmente a la gente. También incluye anécdotas que le han sucedido mientras daba otros discursos, tanto él como Michelle.

El 16 de junio de 2006, por ejemplo, Obama fue a la Universidad de Illinois a dar una charla a los alumnos que se graduaban. Allí comentó que hacía unos meses le había llegado un artículo escrito por una de las estudian- tes en el periódico de la Universidad. La chica se llamaba Elaine Meyer. El senador preguntó si estaba allí, la joven saludó y él hizo lo mismo, felicitándole por su gradua- ción. Elaine había escrito un artículo titulado “Desafíenos, senador Obama”, indicando que había cier- tas expectativas respecto a su alocución. Así que él se lo tomó en serio, lo comentó durante el discurso y al final del mismo dijo: “Elaine, espero haberlo hecho bien”.

En otra ocasión, el 28 de junio de 2006 en Washing- ton, Obama mencionó un hecho que le había sucedido en 2004, cuando se presentaba al Senado. Su oponente era Alan Keyes. En un momento dado, hacia el final de la campaña, el Sr. Keyes empezó a decir: “Jesucristo nunca votaría por Barack Obama porque él se ha com- portado de una manera que para Cristo sería inconcebi- ble”. Según comentó sus asesores le indicaban que no respondiera, que no merecía la pena, pero Obama estaba ofendido porque Keyes estaba hablando de “su” religión y de “su” Dios. Al final, el actual inquilino de la Casa Blanca se manifestó indicando que la sociedad americana era plural, que él no podía imponer su opción religiosa a nadie y que se presentaba a senador por el Estado de Illinois y no a ministro de la Iglesia.

El 28 de septiembre de 2008 en Detroit, el candidato demócrata hizo alusión en su discurso al debate presi- dencial en el que había participado el viernes anterior; sobre todo, destacando no lo que John McCain había

dicho sino lo que había dejado de decir. Eso le sirvió a él para repetir las propuestas económicas que llevaba a la Casa Blanca.

Historias de héroes anónimos:

Saber escuchar, practicar la escucha activa ha hecho que Obama conociera a lo largo de su vida y su carrera política muchas historias de lo que él llama los “héroes anónimos”, personas desconocidas que tienen algo que decir, y a quien el propio Obama pone voz a través de la suya. Los menciona con nombre y apellidos, cuenta sus historias cada vez que vienen a colación, y pretende con ellas mostrar lo que ocurre en Estados Unidos, cómo vive su gente, qué anhelos y sueños tienen, consiguiendo que el público empatice con lo que narra puesto que son relatos de historias que ellos mismos también pueden estar viviendo en esos momentos.

El 2 de mayo de 2007 en San Diego, California, Oba- ma describió lo siguiente: “Estaba en New Hampshire la otra semana y una mujer me dijo que su sobrino se había marchado a Irak. Me contó lo mucho que le echaba de menos y lo preocupada que estaba por él, y comenzó a llorar. Me dijo: “No puedo respirar tranquila. Quiero saber, ¿cuándo podré respirar tranquila de nuevo?” Obama terminó su alocución diciendo: “Es hora de que esa mujer sepa que puede respirar tranquila de nuevo. Es hora de poner fin a esta guerra”.

El 5 de mayo de 2007, en un discurso en Baton Rouge, en Los Ángeles, Obama recordó los disturbios acaecidos en aquella ciudad, después de que cuatro poli- cías pegaran a Rodney King, un afroamericano, escena que fue grabada en un video que dio la vuelta al mundo.

El senador quiso contar una historia inspiradora y relató el caso de un bebé que nació en medio de aquellos tu- multos. Su madre, embarazada, recibió un balazo y fue llevada al hospital. Allí el médico comprobó que el pro- yectil había entrado pero no había orificio de salida. Estaba alojado en el brazo de la criatura, a la altura del codo. Tuvieron que provocar el parto y sacar la bala del cuerpo del niño. Afortunadamente el crío se salvó pero siempre llevará en su cuerpo la cicatriz de aquellos dis- turbios que un día tuvieron lugar en Los Ángeles.

Cuando ganó las elecciones, el 4 de noviembre de 2008, en el discurso de la victoria, nombró a Ann Nixon Cooper, de 106 años. A través de un hecho real como es que esta mujer fue a votar ese día, hizo un recorrido his- tórico por lo que esa americana había vivido, los momen- tos de los que habría sido testigo, etc. Este recurso ya lo había empleado cuando era senador, el 11 de mayo de 2006 en Washington, hablando de una mujer que se lla- maba Marguerite Lewis y que tenía 105 años, y volvió a contarlo el 14 de junio de 2006 en otra alocución pública.

Temas de actualidad:

Además de antes de comenzar la campaña presiden- cial, Obama realizó en su carrera política como senador discursos sobre diferentes temas de actualidad como el que realizó sobre el Katrina el 11 de agosto de 2006 en Nueva Orleáns. Incluía además menciones a determina- dos países: algunos porque le preocupaban, como el caso de Irak, Afganistán o Irán; otros porque consideraba que necesitan ayuda, como Sudáfrica, Kenia, etc; otros por- que quería mejorar las relaciones con ellos: Venezuela, Cuba, etc. E incluso algunos que utilizaba como ejemplo,

como fue el caso de España; en un discurso sobre la po- lítica energética, realizado en Las Vegas el 24 de junio de 2008, Obama mencionó a Japón, Alemania y a España (en realidad colocó a ésta la primera) como promotores de la tecnología en materia de energía renovable.

LA IMPROVISACIÓN

Hay quien dice que la única improvisación permitida, a la hora de hablar en público, es la preparada. En reali- dad, aunque hay ciertas improvisaciones que se pueden planificar y quedan muy naturales y muy bien, hay mo- mentos en la vida del orador que, por circunstancias aje- nas a su voluntad tiene que improvisar de verdad. Son momentos de cierto riesgo en los que hay que tratar de tirar de argumentos, historias o relatos de éxito ya emple- ados en otras ocasiones y que se recuerden sin problema. Cierto es que en algunos discursos de Obama no hay la mínima improvisación, ciñéndose el candidato al texto que le han escrito. Pero en algunas ocasiones, sobre todo al final de la campaña, incluyó cuestiones de su propia cosecha si “el cuerpo se lo pedía” y sabía que tenía un público receptivo. Podía ser una broma, una interacción con un espontáneo, una alusión al lugar donde se está ce- lebrando el acto, es decir, cualquier cosa que sirviera como “guiño” a los asistentes. Generalmente esas im- provisaciones que tanto él como Michelle hicieron, se producían antes de comenzar a leer en el telepronter, en la sección de agradecimientos, mientras se estaban si- tuando en el atril, etc.

Auque hay veces que hay improvisar un discurso en- tero, cuando surge un acto de campaña que no estaba previsto en la planificación diaria o el texto preparado no llega a tiempo. En esos momentos, el orador debe sacar de sí mismo los recursos que tiene dentro y hacer su pro- pia intervención sobre la marcha. La práctica hace que no sea tan complicado como parece en un principio. Recordando los conceptos básicos que se suelen em- plear, insertando algún relato que se conoce bien y ha- ciendo alguna alusión al lugar, el orador habitual sabe salir adelante sin mayor problema. Además, en este sen- tido, las claves de la naturalidad, humildad y el uso del corazón del que se trató en el tercer capítulo son básicas para conquistar al público en situaciones conflictivas.

EL MENSAJE

Y por supuesto, además de todas esas anécdotas e his- torias que acercan sus discursos a la gente, Barack Obama explicó durante su campaña a la presidencia su programa político. A veces, centrándose en un único tema monográfico: sanidad, educación, seguridad nacio- nal, energía… y en otras ocasiones explicando todos ellos. Están son algunas de las promesas que hizo:

♦ Lanzar un Plan de Rescate para la clase media nor-

teamericana: reduciéndoles los impuestos al 95% de los ciudadanos. Las familias que ganasen menos de 250.000$ al año verían sus impuestos reducidos. Además se comprometió a fomentar que las empresas crearan puestos de trabajo en el país y préstamos de bajo coste para las pequeñas empresas.

♦ Acabar con la dependencia del petróleo, con una in-

versión de 15.000 millones al año en energías renova- bles para crear cinco millones de puestos de trabajo sobre este tema en una década.

♦ Reducir el coste de los seguros de enfermedad de las personas que los tienen y que aquellos que aún no lo perciben, reciban uno semejante al de los congresistas norteamericanos.

♦ Reclutar un ejército de profesores que estén bien

pagados para mejorar la calidad de la educación, pu- diendo por supuesto, todo el mundo, acceder a ella.

♦ Cómo se va a pagar esto: dejando de pagar 10.000

millones de dólares al mes en Irak, terminar la guerra en Irak, controlar el plan de rescate de Wall Street ex- haustivamente, terminar con la corrupción y acabar con el recorte de impuestos del 2% de los más ricos, eliminar los pretextos de las empresas para pagar im- puestos, realización de una auditoría de los gastos del gobierno y eliminar los programas que no funcionan. Durante la campaña electoral hubo comentarios que criticaban a Barack Obama indicando que sus discursos estaban vacíos de contenido y llenos exclusivamente de “palabras bonitas”. En Internet están disponibles la ma- yoría de las intervenciones que hizo el actual presidente de EEUU durante la carrera a la presidencia, y ahí se puede comprobar la cantidad de información que contie- nen y todas las propuestas que el senador demócrata re- alizó en la misma.

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