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7. TERCERA PARTE

7.2. El lenguaje y la civilización

El día que se ve representado en el drama condensa los largos años en que Filoctetes ha llevado una vida miserable de supervivencia y lo pone en contacto con los representantes de la polis, que encarnan la idea de la civilización.

A lo largo del drama, Sófocles hace hincapié en el estado y el aspecto salvajes del héroe, quien es presentado en numerosas ocasiones como ἄγριος (‘salvaje’), ἔρημος (‘solitario’), ἄπολις (‘sin ciudad’), ἄφιλος (‘sin un amigo’). Su aspecto desgreρado lo vuelve semejante a las fieras y su modo de desplazarse es similar al de los animales que reptan. Ademαs, en su aislamiento ha permanecido incomunicado durante diez aρos, excepto en las contadas y poco frecuentes ocasiones en que algϊn navegante se ha detenido por casualidad en Lemnos. Aun sin la prαctica habitual del diαlogo, Filoctetes se muestra comunicativo y afable en su primera conversaciσn con Neoptσlemo, pero pierde la posibilidad de hablar cuando aflora su herida.

En su exhaustivo estudio sobre Sófocles, Tragedy and Civilization, Segal entiende que en toda su obra el trágico problematiza y pone en cuestionamiento los valores contenidos en el concepto de civilización. Para el crítico, la práctica de lo que se entiende habitualmente por civilización choca con los ideales que encarnan los héroes

trágicos. En Filoctetes el espacio de la polis se mantiene relegado, exhibiéndose en cambio el paisaje desolado y salvaje de las montañas de Lemnos. Pero considerada en su doble plano, literal y simbólico, la isla es según Segal (1991: 294) un microcosmos que reúne aspectos contrarios:

Lemnos is a microcosm of the wild where primitive man battles a hostile enviroment, but it is also one of those fabled islands of the mythic journey of the soul: it is a place where an old self dies and is reborn and a new order is symbocally regenerated.

El diálogo que entabla Filoctetes con Neoptólemo constituye un primer contacto con la civilización, dado que la presencia del joven posibilita el uso del λόγος y, además, mediante la conversación, se recrea todo un imaginario social, al hacerse referencia a los miembros de la familia, a las ciudades, y a determinados hombres, quienes son calificados como buenos o malos de acuerdo con patrones establecidos dentro de una estructura social. La posesión y el dominio del λόγος es, asimismo, signo de distinción del hombre, dado que es la característica que lo eleva a un nivel superior al de los animales. Dentro de la sociedad sobresale aquel individuo que hace un uso distintivo de la palabra. Pero en el caso de Filoctetes, el sufrimiento intenso que padece en los momentos en que se abre su herida, lleva su λέγειν a un plano lindante con los sonidos o aullidos emitidos por las bestias, apartándolo así del orden de lo civilizado.

A través de esta doble faz del λέγειν, representada en sus extremos por la sofisticada retórica de Odiseo y la pérdida de la cualidad inteligible representada por Filoctetes, Sófocles presenta una significativa contradicción. Los representantes de la polis, que viven en un ámbito que posibilita y exige cotidianamente la palabra, hacen de ella un uso incivilizado, mientras que Filoctetes, privado en su soledad de ejercer la palabra, consigue establecer un vínculo de comunicación más profundo, que lleva incluso a su interlocutor Neoptólemo a cuestionar el uso habitual del λέγειν entre los individuos que conviven en una sociedad. El λέγειν articulado, elaborado y distintivo de los que pertenecen a una estructura social regida por normas de convivencia orientadas al bienestar colectivo y que regulan el comportamiento de cada uno de los ciudadanos puede tornarse salvaje y destruir los vínculos de cordialidad y confianza que deben existir en el ámbito de una civilización. Cuando el λέγειν se pone al servicio del

δόλος, manifiesta su crueldad, volviéndose ἄγριον, apartándose de su función natural de ser vehículo de comunicación cordial entre los hombres. El nivel más primitivo del lenguaje, los bestiales gemidos y los gritos privados de razón y sentido, se tornan, contrariamente a su naturaleza, más comunicativos y se manifiestan como la forma más verdadera y genuina de expresión, capaz de construir un vínculo sólido y sincero. Según Goldhill (1999: 142): “Between the civilized -trained- and amoral use of language to win a case, and the inarticulate cry of the anguish human on the margin of cultural life, a complex zapping of the politics and ethics of language as a sign and symptom of civilized life is developed”.

Rose (1976) ha analizado estos dos niveles del lenguaje siguiendo el proceso de desarrollo social según lo entendía la sofística. Para el crítico, el primitivismo del lenguaje de Filoctetes se corresponde con la fase primaria de la civilización, en la que el hombre se movía en pos de su supervivencia; en cambio, el nivel sofisticado del lenguaje representa el establecimiento del un “pacto social” que se hace posible mediante el λόγος. Según nuestra visión, este análisis resulta un tanto arbitrario, pues creemos que Sófocles se propuso reflejar otras preocupaciones, acordes con los tiempos específicos en que vivía. Sin embargo, resulta acertada la idea de que Odiseo posee rasgos que podrían asemejarlo a los sofistas y que las características de su λέγειν junto con su concepción del mismo presentan puntos de contacto con una “tercera etapa de desarrollo” en que el λόγος remite a la idea del Estado.

Sófocles presenta los diferentes niveles en que puede manifestarse el λέγειν y los distintos vínculos que puede construir. De este modo, abre la reflexión a toda una problemática inherente a la acción y las posibilidades del decir que funcionan como un espejo que refleja su propia realidad histórica. Ese es, según nuestra visión, el mensaje que Sófocles da al conjunto de ciudadanos y espectadores que como él experimentaban la crisis de Atenas. Pero también la puesta en escena de un drama en que el uso abusivo e inmoral del λόγος y la idea de que el recurso más propio y distintivo de la civilización en determinadas prácticas termina por romper los vínculos entre los miembros de la sociedad posee una proyección que rebasa los límites espaciales que se circunscriben al suelo ateniense.