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El Miedo al crimen como problema de las ciudades

CAPÍTULO II. PERCEPCIÓN DE LA SEGURIDAD: ABORDAJE TEÓRICO

2.3 El Miedo al crimen como problema de las ciudades

Si bien el miedo al crimen nunca ha estado ausente de la vida de los ciudadanos, solo hasta hace dos décadas se piensa como un problema relacionado de manera directa con la ciudad. La preocupación por el miedo al crimen como problema, se nutre de diferentes argumentos. El primero de ellos hace alusión a la manera en que dicho miedo afecta de manera negativa la participación de los ciudadanos en diferentes espacios públicos (Bannister y Fyfe, 2001, p.808); es evidente, que dicho miedo impide a los diferentes actores que lo padecen, tomar partido en espacios que se encuentran destinados para ello, generando así un panorama urbano menos abierto.

De otra parte, en el plano económico y social, también se puede visualizar claramente la manera en que el miedo al crimen se constituye como problema. Desde el punto de vista económico, es evidente que el miedo tiene un impacto negativo sobre el modelo de inversión (p.810), en la medida que la caracterización de un lugar como inseguro, siempre va desincentivar a cualquier inversionista a poner su dinero en dicho lugar, al asumir que no va a existir clientela. Ahora, en el

plano social, si bien el miedo al crimen puede hacer que se generen diversos, y

hasta efectivos sistemas de vigilancia, hace que se genere desconfianza entre

la gente, tal y como se había anotado con anterioridad, resulta claro que esa

Evidentemente, la manera en que se desenvuelven cada uno de los planos antes descritos, hace parte de la vida urbana, lo cual permite anotar de manera enfática, que el miedo al crimen es un problema que preocupa a ciudadanos, autoridades e instituciones. Lo que se trata entonces a continuación, es mirar por qué las diferentes lógicas y dinámicas de la ciudad, hacen del fenómeno del miedo al crimen, un problema de gran trascendencia.

2.3.1 Consecuencias y Respuestas frente al miedo

De otra parte, se puede apreciar que la existencia de esta sensación de miedo al crimen tiene consecuencias directas en: los ciudadanos que habitan las urbes, en los diferentes desarrollos y respuestas frente al crimen, como en la construcción de ciudad. Así, a continuación se revisarán algunos puntos en lo que atañe a las consecuencias para los ciudadanos, como en el desarrollo de los sistemas de vigilancia encargados de prevenir el crimen; se anotarán además, algunas de las respuestas que han adoptado diferentes países, como medio para enfrentar el miedo al crimen. La revisión sobre la importancia del miedo al crimen en la construcción de ciudad, se llevará a cabo de manera amplia en el próximo título. En primera instancia, lo que se refiere a las consecuencias en los ciudadanos, se encuentra una fuerte presencia de desconfianza hacia los demás; cada vez más, la gente se comporta de manera hostil con los otros, al tener presente que en cualquier momento puede emplear la violencia en su contra. Además de lo anterior, dicho miedo choca de manera directa con la calidad de vida de los ciudadanos, en la medida que por ejemplo cuestiones de entretenimiento como las salidas al centro de la ciudad, o de tipo nocturno, se perciben como peligrosas, razón por la cual se abandonan.

De la mano de lo anterior, el miedo al crimen trajo consigo como consecuencia, el

“desarrollo de importantes dispositivos para la prevención del crimen, tales como:

etc…”( Sporks, Girling y Loader, 2001, p.892); sin embargo, el uso de dichos dispositivos se presenta como una paradoja para quienes analizan el tema de la percepción de seguridad, pues si bien los ciudadanos pueden llegar a sentirse seguros por la presencia de los mismos, existen quienes aseguran que el costo es muy alto, en la medida que por ejemplo el empleo de cámaras, implica criminalizar a los demás, y también, exponer la intimidad en pro de la seguridad (p.893). Lo anterior da luces sobre las muestras evidentes de cómo el miedo al crimen tiene directos e importantes efectos en la vida diaria de los ciudadanos.

En síntesis, puede decirse que a partir de la exploración de las consecuencias sociales y personales de sentimientos de la gente sobre el crimen, al igual que de sus conexiones con otras dimensiones de la vida social, puede notarse que el crimen es algo que nos golpea la cabeza, para lo cual buscamos explicación y responsabilidad (Douglas citado en Sporks, Girling y Loader, 2001, p.889) ; de modo que se gasta mucho tiempo reflexionando sobre la presencia del miedo en la vida diaria, dejando de lado la realización de las opciones para mejorar la calidad de vida.

Ahora, “las respuestas frente al crimen, se constituyen dentro de culturas diferentes, al igual que dentro de localidades y estructuras de sentir diferente (…)

es por ello que resulta importante mirar ciertas sensibilidades, fuentes, apoyos y

efectos locales hacia el crimen”(p.895). A continuación, a partir de las experiencias

de Francia, Estados Unidos y el Reino Unido, se elucidarán algunos elementos para tener en cuenta a la hora de hablar de las respuestas frente al crimen. Dichas respuestas son: la prevención, la represión, y el punto medio entre éstas.

En cuanto a la prevención, respuesta empleada en el caso francés, puede anotarse que abarca estrategias que pretenden disuadir de la delincuencia a los jóvenes, a través por ejemplo de programas sociales, comisiones locales de prevención de la delincuencia etc...; no obstante, la política de prevención en Francia no tuvo en cuenta los grandes macromutaciones de dicha sociedad, lo

cual generó que a grandes problemas se le asignarán soluciones menores (Body- Gendrot, 2001, p.921.). A partir de lo anotado anteriormente, es necesario resaltar que si bien la estrategia de prevención es importante tenerla en cuenta como respuesta al crimen, en la medida que respeta las libertades y derechos de los individuos, no debe focalizarse la respuesta al crimen solo en dicha estrategia, pues se puede dejar por fuera cuestiones importantes.

En segundo lugar, se encuentran las medidas represivas, como son las sanciones, dureza en el tratamiento de los delincuentes juveniles, más policía, más control público etc...; dicha estrategia ha sido aplicada por las autoridades de Estados

Unidos, sin presentar mayores resultados (p. 926). “Parece ser que en el mundo

político actual está consciente de las insuficiencias de las medidas represivas”

(p.926).

Finalmente, se encuentra el punto medio entre la prevención y la represión, que es el caso del Reino Unido, donde la política de seguridad urbana se mueve entre estrategias de prevención, ayuda policía-sociedad y la restauración del orden con la colaboración de la policía. De este caso cabe rescatar un punto clave, y es la

estrategia creada por ellos que se denominó “restauración del orden por etapas”

(p.926), la importancia de la estrategia reside en el hecho que nombra pasos para tener en cuenta en cualquier sociedad a la hora de responder al crimen; algunos de estos pasos son: en el corto plazo, vigilancia de la comunidad y la coproducción de seguridad; a mediano plazo, un aumento de sanciones a los delincuentes; y en el largo plazo, que los funcionarios con poder de decisión tengan en cuenta los indicadores de riesgo. Como se nota, los anteriores se constituyen como elementos importantes para tomar en cuenta en la formulación de políticas sobre seguridad ciudadana, al moverse sobre los dos puntos clave para el manejo del tema: la prevención y la represión.

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