La última frase escrita por Nietzsche, antes de hundirse en el Sol Negro, es: "¡Ariadna, te amo!".
En "Ecce Homo" pareciera entregarnos la clave de este enigma, misterio de su vida: "¿Quien sabe, fuera de mí, quien es Ariadna?" pregunta. Y nos deja entrever que en la respuesta se hallaría el secreto impulso de su creación.
"Hasta en la copa del mejor amor encontrareis amargura.
Y es esta amargura la que despierta la sed del Superhombre y del creador", escribe. "Transformar todo lo que fue, salvar todo el pasado, para hacer lo que debería ser, esto es lo único que yo podría llamar salvación..."
"El hombre es una piedra, una materia informe que tiene necesidad de escultor..." "¡La voluntad de engendrar!..." "Esta voluntad me ha llevado lejos de Dios y de los Dioses. ¿Que habría que crear si hubiera Dioses?..." "¡Ay!, hombres, para mi existe dentro de la piedra una estatua que duerme: la estatua de las estatuas. ¿Por qué ha de dormir en la piedra más terrible y más dura?".
"En la finalidad reside la nostalgia".
Estamos juntos a un Minnesänger, a un trovador de un amor imposible, nostálgico, perdido al comienzo del Círculo sin fin de la Eternidad.
He aquí su Canto de Amor, su "Canción de la Noche":
"Es de noche, cuando los surtidores de las fuentes hablan más alto. y mi alma es también el surtidor de una fuente.
Es de noche: a esta hora es elevan todos los cantos de los enamorados. Y mi alma es también un canto de amor.
Hay en mi algo insatisfecho que no se colmara nunca y que quiere elevar su voz. Hay en mi un deseo de amor que habla por si mismo el lenguaje del amor.
Yo soy la luz. ¡Ah, si yo fuera noche! Pero mi soledad consiste en estar rodeado de luz.
¡Ay! ¿Por qué no he de ser sombra y tinieblas? ¡Cómo apagaría yo mi sed en las ubres de la luz! Y os bendeciría a vosotros, pequeños astros centelleantes en el cielo.
Pero yo vivo en mi propia luz, yo absorbo en mi las llamas que brotan en mi cuerpo.
Yo no conozco el goce de los que reciben.
Mi pobreza es que mi mano nunca descansa de dar. ¡Oh, soledad de todos los que dan! ¡0h, silencio de todos los que iluminan!
Muchos soles giran en el espacio vacío: su luz habla a todo lo que está en tinieblas, sólo callan para mí. Tal es la enemistad de la luz para lo que es luminoso. Despiadadamente sigue su curso.
Semejante al huracán los soles vuelan a lo largo de su vis; esa es su ruta. Siguen su voluntad inexorable; esa es su frialdad.
¡Oh, vosotros, solitarios, seres oscuros y nocturnos. Sois los que creáis el calor por la luz!
¡Oh, vosotros, solitarios, sois los que bebéis una leche reconstituyente en las ubres de la luz!
¡Ay! ¡El hielo me rodea, mi mano se abrasa al contacto con el hielo!
¡Tengo sed, una sed sedienta de vuestra sed! Es de noche. He aquí que se eleva la más alta voz de las fuentes nocturnas.
Y mi alma es también una fuente cantarina.
Es de noche. Es la hora en que se despiertan todas las canciones de los enamorados.
Y mi alma es también una canción de amor."
¿Para quien está dedicada esta canción de amor? ¿Por quien la ha entonado Zarathustra? Por Ariadna ¿Y quien es Ariadna? ¿Fue Cósima, la mujer de Wagner? Y Nietzsche dice, momentos antes de desaparecer en los abismos: "Ariadna, te amo!" Es su despedida por toda una eternidad, hasta el fin de los mundos.
¿Que habría sido de Nietzsche si hubiera podido realizar su amor? No habría sido Nietzsche. En este girar del Círculo, en esta Ronda, Nietzsche encontró a su amada unida a otro hombre? Dolor tan profundo como el de la amada muerta. Dolor que puede llevar a la locura.
Porque en la iniciación tántrica de Occidente, en la Tantra hiperbórea, existe una sola mujer para un solo adepto. Es la mujer absoluta; no es Eva, la esposa externalizada, sino "Ayesha", o esa misteriosa Lilith, la primera compañera de Adán; es Medea, guía de Jason en la búsqueda del vellocino de Oro; es la Sacerdotisa- maga hiperbórea, Allouine; es la Princesa Papan, hermana de Moctezuma en la leyenda azteca; es ELLAEL, en mi libro "NOS, Libro de la Resurrección"; una mujer no creada, no salida de la partición del Andrógino, una entidad eterna, con existencia y luz propias; es la Shakti creadora, la contraparte o Esposa de Isvara- Siva; es la sacerdotisa del Amor mágico, la Walkiria, en el profundo sentido hiperbóreo del mito, la compañera iniciada del guerrero, del héroe, del virya, que entra en combate para mutarse en dios, en divya, en Superbombre.
Ella le entregará la Copa del Grial, junto con la Eternidad.
Pero no siempre el guerrero la encuentra en el girar del Circulo del Eterno Retorno. Y deberán perderse nuevamente, para seguir buscándose en las rondas sin fin.
"Se paga muy caro ser inmortal, es preciso morir muchas veces mientras se vive", exclama el solitario. Y murmura muy quedo: "El alma más sabia, a la que la locura invita mas dulcemente"... "De quien esta condenado, por la abundancia de su luz, por su naturaleza solar, a no amar". "O el amor que eleva a la criatura amada"... O el que dice: "¿Que te importa si yo te amo?"...
***
He aquí su poema, en las cimas de la soledad:
"De un vuelo impetuoso se han lanzado los cuervos estridentes a la ciudad. Pronto caerá la nieve.
Ahora te veo inmóvil y pálido, mirando atrás lleno de nostalgia. ¿Estas loco que del mundo huir pretendes ante el crudo invierno?
El mundo es puerta abierta a mil desiertos mudos y ateridos.
El que perdió lo que yo perdí, nunca se detiene un momento en su camino. Tu te detienes pálido, condenado a vagar en pleno invierno,
al humo semejante que persigue las regiones más frías en el cielo. Huye, pájaro, canta como el pájaro canta en el desierto,
y oculta, ya que fuiste un insensato, tu corazón sangrante bajo el hielo. De un vuelo impetuoso se han lanzado los cuervos estridentes a la ciudad. Pronto caerá la nieve.
¡Dichoso a quien el manto de una patria cubre!" ***