IV. ESPIRITUALIDAD Y FORMACIÓN MORAL
4. EL PAPEL FORMATIVO DE LA ESPIRITUALIDAD CORAZONISTA
La importancia de un modelo educativo está probada en la “efectividad”, en los
resultados que se obtienen por la práctica continuada. Cuando existen diferencias de opinión o, tal vez, dicotomías ante las cuales no es claro el camino que se debe seguir, una manera sabia de
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un dicho que algunas veces genera gratificación, al que optó acertadamente, y otras veces congoja, a quien no supo decidir bien.
No se trata simplemente de una historia, se trata de una tradición que legitima un modelo educativo que se aplica en más de 36 países en el mundo93 y que, con sus adaptaciones propias a cada contexto, enriquecen un carisma en favor tanto de las mismas personas como del Instituto de Hermanos del Sagrado Corazón que se deja llevar por el Espíritu.
La identidad en una institución hace que las personas se comprometan más con la labor que en ella desempeñan. Es necesario descomponer el papel que cada uno desarrolla en esta espiritualidad y la importancia de su quehacer. Ya hemos hablado del Padre Coindre, del Hermano Policarpo y de ciertas realidades que el Instituto de Hermanos del Sagrado Corazón han vivido y dejado como fundamento para la actualidad de la pedagogía de la confianza y del acompañamiento. La tarea no es solamente de los Hermanos, es papel formativo el del portero que al recibir a los estudiantes en la mañana los saluda con un “Buenos días”, es la acogida que
se tiene de parte de los estudiantes el ponerse en pie cuando alguien entra al salón, es la cortesía de llamar a casa cuando un estudiante no se presenta a clase así como de los padres de familia al llamar al colegio o enviar una nota por la ausencia, es la escucha atenta y el acompañamiento continuo aún (y sobretodo) en los momentos de descanso, es el mantenimiento de los espacios de parte de los empleados de aseo el que ayuda a un clima de paz y orden, es la honradez con todos en el servicio de tienda escolar al realizar una atención adecuada hasta (especialmente) con
quienes no saber sumar o restar… no se trata de tareas de individuos, es la labor de una
93 Lugares en los que hace presencia el Instituto de Hermanos del Sagrado Corazón. Cfr. http://www.coindre.org/FR/statistiques/pays.htm recuperado en Enero 2015
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comunidad educativa que trabaja mancomunadamente. Dicho con palabras de Alméciga (et al.) (2004) en la Escuela Católica Corazonista:
Dicho ambiente formativo se logra por una pedagogía del acompañamiento y orientación de los procesos formativos del educando. A la pedagogía del acompañamiento se le añade también la pedagogía de la
presencia: estar amigable y sencillamente con los(as) niños(as) y jóvenes, estimulando el buen hacer (“el arte de educar en positivo”) e impidiendo su conducta inconveniente.(p. 118)
Si Jesús tuviera la tarea en el presente de formarnos en persona, sucedería algo similar a lo que narra el evangelista San Lucas (Cfr. 10, 25-28) su respuesta sería un “¿Qué está escrito?”
y no quedaría más que responderle cada uno lo que tiene que hacer. Los padres de familia hablarían de las tareas como papá o mamá, los profesores de sus responsabilidades académicas, los de mantenimiento y aseo sobre sus funciones, el personal administrativo de las tareas hacia los jóvenes y las que corresponden hacia la comunidad, los porteros abrirían y cerrarían las
puertas… cada uno estaría cumpliendo su tarea. Pero en la respuesta que da Jesús al maestro de
la Ley hay luego una realización, una confrontación (para vincular con Villegas) en la que se involucra la comprensión máxima de la Ley, su aplicación en la realidad; es que la parábola del Samaritano (Cfr. Lc 10, 29-37) no habla de una norma para ser aprendida sino para ser aplicada, trasparentando la persona de Dios en la vida del mismo viajero que la vive sin miramientos. El viajero que un día encontró en un pórtico de la iglesia de Saint Nizier a un par de niñas
necesitadas, ese es el padre Coindre, y con su ejemplo de hacer vida el amor por el prójimo su testimonio ha invitado a todos los que hacen parte de esta familia corazonista94
Continuando con la presentación que hace Alméciga y compañeros, el papel que cumple cada persona es el de ser ejemplos, de convertirse en modelos para los demás. En principio el
94 La familia es entendida como un conjunto de personas que tienen alguna condición, opinión o tendencia en común Cfr Familia en http://buscon.rae.es/drae/srv/search?id=7spjoFbI1DXX2g6qX80h recuperado Enero 2015
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padre André Coindre lo tomó del Corazón traspasado de Jesús y sirvió de ejemplo para los Hermanos y los Hermanos han servido de ejemplo para sus colaboradores.
Otro elemento que favorece la formación en valores es el de los testimonios que recogemos de las
experiencias ajenas. La pedagogía de los valores exige también la presentación de modelos a los educandos. Dichos modelos los encontramos en la vida de personajes célebres, en las situaciones y hechos de cada día, en el Jesús del Evangelio, el hombre perfecto, quien encarna todos los valores. (p. 128)
Lo que ahora se pretende, con esta propuesta, es que aquellos aspectos que permiten una formación en valores es que trasciendan las aulas y se replique en otros ambientes, como los familiares. Si los padres reconocen en los religiosos y los maestros, si distinguen en todo el personal que pertenece al colegio este mismo ambiente de familiaridad, tendrán más aliciente para seguir en su labor formativa, que cada día implica nuevos retos.
Para una verdadera formación, no se trata acá de ser buena persona sino de desempeñar las funciones que a cada un corresponden en la institución con la transversalidad en los planes educativos y los proyectos apostólicos que se desarrollen, desde la espiritualidad que cada uno va apropiándose y vivenciando en el día a día. Al respecto, el grupo de trabajo tomó como
conclusión que los lineamientos para la educación en Colombia son acertados, pero la ejecución de un proyecto de formación en valores es más que un conjunto de talleres a aplicar y evaluar, debe tomarse como un ambiente de trabajo, un ambiente de vida.
En sintonía con la propuesta del Ministerio de Educación Nacional, pensamos que la formación en valores, en la vida cotidiana de la comunidad educativa corazonista, se realiza a través de todas las relaciones y acciones (todo el currículo) que se desarrolla en la comunidad y compromete a todos los estamentos institucionales así como a las maneras de desarrollar el real compromiso educativo. Somos concientes de que, si bien es necesaria la formación teórica, sólo se forma plenamente en valores desde un compromiso de vida con los mismos.
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Todas las personas y grupos del establecimiento educativo deben formarse en valores, participando y apoyando el correspondiente proyecto de formación: alumnos, padres, directivos y administrativos, personal de apoyo, profesores. (p 129)
La formación en valores se inscribe en el proceso de enseñanza-aprendizaje y en toda la vida de la escuela, porque la escuela forma a través de todo lo que es y de todo lo que hace. Toda la escuela y todas las personas y grupos deben ponerse en clave de formación en valores. Eso requiere la capacitación de todos los agentes educativos para dicha formación. (p. 130)
Más que buscar una transmisión de conocimientos sobre los valores, más que tener planes sobre la educación en valores, se quiere transmitir los valores. Cuando la doctora Cristina Villegas aplicó su método de autoconfrontación, evidenció una leve variación en la importancia de ciertos valores en las aulas en las que se preguntaba por lo que sintieron al realizar sus acciones o tomar sus decisiones frente al dilema95 . Aquí la espiritualidad, más que un sentimiento quiere mostrar una identidad; es a partir de ella donde se pueden reflejar en la familia y en la sociedad que no es educación simplemente sino una formación integral que hace
que al presentarse en los sitios donde se vaya y expresar “Soy Corazonista” se tengan por delante
muchas puertas abiertas, sin más ni más.