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El pensamiento cris tiano ha nacido y cre-

In document Renovación nº 35 Julio 2016 (página 50-52)

cido y se ha desa-

rrollado en diferentes

paradigmas o constela-

ciones de significado.

Como asegura Paul Ti-

llich (1976: 31), los pa-

radigmas producen sis-

temas de pensamientos.

cionalidades aplastan, todo sistema tiende a cerrarse sobre sí mismo e imposibilita nue- vos desarrollos, por esto tiene que haber una revolución que lo destruya o lo transforme, creando una nueva forma de comprender la esencia. De este modo surge entonces la Re- forma protestante como una de tantas for- mas de resistir ante las imposiciones doctrinarias de la Iglesia. Ya se había sepa- rado la Iglesia de Oriente. Ya habían brotado alternativas críticas, como la de Francisco de Asís. Ya muchos sacerdotes, como Juan Wycliff y Juan Huss se habían opuesto a los abusos. Era necesaria una nueva forma de ver lo Sagrado: Gracia, Fe, Justificación, Sacerdocio de todos los creyentes. Así que brotó un nuevo paradigma que separaría la Iglesia occidental de nuevo pero permitirá la diversificación de nuevas formas de ver la fe.

Muy cercano al paradigma protestante de la Reforma, se viene gestando el pensamiento racionalista y progresista de la modernidad: los descubrimientos de Copérnico y Galileo al darse cuenta que el planeta tierra no es el centro del universo, la violenta conquista de América, el descubrimiento del ser humano como sujeto pensante por parte de Descar- tes, el cuestionamiento de las verdades de la fe para dar paso a la razón. La ciencia. El empirismo. La democracia. La sospecha ante la represión sexual. El surgimiento del capitalismo y la crítica al capitalismo por parte de pensadores como Marx y Engels, la teoría de la evolución de las especies pro- puesta por Charles Darwin. Y con esto llega el estudio científico de la Biblia, poniendo bajo metodologías históricas la fuente reve- lación del cristianismo. Así nace una cons- telación de significados, en la que el cristianismo, de cara a nuevas preguntas, debe reinterpretarse a sí mismo.

Pero mientras que el primer mundo se con- sidera en avanzada, también su razón instru- mental la hace darse cuenta de que el exceso de ilustración deviene en barbarie: Aus- chwitz, los campos de concentración nazis, la destrucción de grandes masas en África, Asia y América Latina. El pensamiento cris- tiano empieza a reflexionar la realidad no solamente a la luz de la filosofía sino tam-

bién de las ciencias sociales. Retomando an- tiguas tradiciones, los pensadores cristianos se dan cuenta de que no se trata sólo de dia- logar con teorías, sino de ponerse de cara con la realidad. Así brotan las teologías de la liberación, que rescatan elementos funda- mentales de la fe: el amor eficaz, la justifi- cación que se debe traducir en justicia, la lectura de la Biblia desde los pueblos opri- midos. La voz de los pobres, de las mujeres, de los indígenas y los negros. La voz de todas las diversidades discriminadas, inclu- yendo las sexuales. Así se piensa la fe desde nuevos paradigmas, superando el modelo racionalista europeo. Se trata de pensar a Dios desde nuevas categorías. Una etapa más en el camino del pensamiento cristiano. Pensar. Pensar y seguir a Jesús, quien murió bajo el imperio romano como un sedicioso. El pensamiento y las culturas están siempre en movimiento.

También la fe, como un organismo vivo. Nada es estático. El cambio es parte de la vida, y lo que define la vida. Todo lo vivo se mueve y cambia.

El pensamiento cristiano ha nacido y cre- cido y se ha desarrollado en diferentes pa- radigmas o constelaciones de significado. Como asegura Paul Tillich (1976: 31), los paradigmas producen sistemas de pensa- mientos.

Estos sistemas corren el peligro de conver- tirse en prisiones, de encerrarse en sí mis- mos y no dejarse atravesar por el movimiento de la vida, pero reflejan la ca- pacidad de muchos pensadores de expresar la realidad de la iglesia y de la existencia en determinadas épocas, y definen muchas de las creencias que ahora reinan, las cuales deben ser puestas siempre en diálogo crítico con el pensamiento, para que el pensa- miento siga siendo cristiano y para que el cristianismo siga pensando sin ser enjau- lado. R

E

l Chambon sur Lignon fue el hogar y lugar de rescate de gran número de víctimas de la guerra civil espa- ñola y la II Guerra Mundial, donde se aco- gieron judíos españoles, como también republicanos y protestantes españoles. Fue el símbolo de la oposición protestante gala al nacismo y al antisemitismo. Durante el invierno de 1940 Magada Trocmé, esposa del pastor André Trocmé[1], recibió a una judía perseguida, que acudió a la casa por- que sabía que Andréhabía acogido a refu- giados judíos que salieron de España, tras el establecimiento del ré- gimen de Franco.

Magda la ocultó en la casa de unos amigos que vivían en las afueras de Chambon. Un año des-

pués y ante la llegada de más refugiados,

Trocmé propuso al presbiterio de la con- gregación hacer de Chambon una ciudad de refugio, lo que el consejo aprobó, así como posteriormente toda la asamblea. Con financiación de los Cuáqueros crearon una Casa de los Refugiadospara alimentar, vestir, proteger y educar a los niños de los deportados y la puso bajo la dirección de su primo Daniel. En la región siempre había más de 500 refugiados, habiendo es- condido en cocinas, establos, bodegas y só- tanos a más de 5000 personas.

"El Collado Florido" era una estación que albergaba a quienes iban a huir hacia Suiza; estaba financiada por CIMADE, or- ganización creada en 1939 por mujeres, y que había construido durante el verano de 1942 una red que conducía a través de las

Manuel de León Historiador y Escritor

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