• No se han encontrado resultados

26 El perdón artístico

In document El Perdon radical.pdf (página 142-144)

EL ARTE ES una poderosa herramienta para que se produzca el perdón y la liberación emocional. Una de las sanaciones a través del arte más espectaculares en la que tuve el privilegio de participar ocurrió durante un retiro que había organizado en Inglaterra. En- tre los participantes estaba una mujer joven con esclerosis múltiple.

Su cuerpo estaba débil y consumido, y su voz era casi imperceptible. El chakra de su gar- ganta estaba literalmente apagado. Tenía marido y dos hijos, pero el matrimonio era casi inexistente y ella se sentía atrapada, desamparada y desesperada.

En cierto momento de una sesión de arte terapéutico en grupo, empezó a dibujar de un modo muy particular. No podía hablar, pero siguió dibujando y dibujando. Era difícil dis- cernir lo que dibujaba, pero estaba claro que utilizaba esta herramienta para hacer una regresión y liberar un dolor antiguo de la niñez. JoAnna y yo nos quedamos sentados con ella mientras dibujaba durante horas; sus dibujos cada vez se volvían más infantiles. De vez en cuando soltaba frases como «chica mala» y «Dios no me quiere», y otras palabras que revelaban un profundo sentimiento de vergüenza, culpabilidad y temor. Por último, dibujó un falo que después le permitió recordar la violación de la que había sido víctima cuando no era más que una niña por parte de un tío suyo.

Con esa liberación catártica, había sido capaz de expresar con dibujos lo que le había pa- recido imposible decir con palabras y sonidos. El chakra de su garganta se había cerrado por lo que le habían obligado a hacer con su boca (su tío la había forzado a hacerle una felación). De repente, el arte se había convertido en una vía de salida de recuerdos y emociones que habían permanecido reprimidos durante muchos años. Dichos recuerdos y emociones eran responsables de su enfermedad.

Para apoyar a esta mujer en su catarsis, JoAnna se fue hasta la otra punta de la amplia sala donde hacíamos el taller. Entonces, le pedimos usar su voz para decirle a mi mujer «Soy una buena chica» y «Dios me ama». La animé a decirlo cada vez más alto hasta gritarlo a pleno pulmón. Después de gritar «Dios me ama» una veintena de veces se paró y me miró afirmando: «Me quiere de verdad. ¿A que sí?». Nunca olvidaré aquel momen- to de sanación.

Al cabo de tres meses viajamos de nuevo a Inglaterra y nos llegó una carta suya diciendo que había dejado a su marido y encontrado un nuevo sitio para vivir y un trabajo. Estaba utilizando su voz, pedía lo que quería y descubría que tenía el poder no sólo de pedir sino también de recibir. Incluso había creado un grupo de apoyo para enfermos de esclerosis múltiple y hacía terapia artística con ellos. Recuperaba fuerzas día tras día y, tres años después, seguimos recibiendo noticias suyas y maravillándonos porque su fuerza sigue aumentando.

Si te cuesta hablar y tampoco te sientes a gusto escribiendo, prueba a dibujar o pintar. Quizá te sorprenda lo que ocurra cuando comuniques de esta forma. Compra grandes formatos de papel blanco y negro y algunos pasteles, tizas y lápices de color (los pasteles funcionan de maravilla sobre papel negro). Ten muy presente que no hace falta tener ta- lento para utilizar esa herramienta. No se trata de pintar bonito. En realidad, si te consu-

me la ira, tus dibujos serán cualquier cosa menos bonitos. De lo que se trata es de proyec- tar en el papel tus emociones y pensamientos. Empieza sin expectativas ni ideas precon- cebidas. Puedes pedir a Dios o a tus guías espirituales que mediante el proceso de dibujar y colorear te ayuden a liberar lo que haga falta liberar y luego, sencillamente, empiezas. Deja salir todo lo que venga.

No juzgues. Sigue la corriente.

Practícalo como una meditación. Si quieres contar una historia, hazlo. Si sólo quieres manejar colores, hazlo también. Haz lo que realmente sientas y te apetezca.

Para utilizar la terapia artística como herramienta de perdón usa un planteamiento similar al de las tres cartas. Haz una serie de dibujos que expresen cómo te sientes con respecto a lo que cierta persona te hizo. Estos dibujos proyectarán tu ira, temor, dolor, tristeza, etc. Luego progresa hacia una disposición mental más compasiva y haz unos dibujos que re- flejen esa actitud.

Haz una tercera serie que exprese el sentimiento de perdón radical. Tal vez, quieras dejar pasar tiempo entre cada fase o hacerlas todas de una vez.

Asegúrate, sin embargo, de completar las tres etapas aunque sólo hagas tres dibujos en total. Si paras después de la primera, por ejemplo, te quedarías bloqueado en la ira.

A medida que termines los dibujos y, respetando el orden en que los has realizado, cuél- galos en la pared en una tira horizontal o vertical. Si es vertical, coloca el más iracundo abajo y sube colocando el último de perdón radical arriba. Al disponerlos así te quedarás maravillado de cómo cambia la calidad de la energía expresada por cada imagen. Pon título y fecha a cada dibujo. Pasa algún tiempo con ellos, deja que te hablen. Mientras los llevabas a cabo tenías ciertos pensamientos; al mirarlos luego borra esos pensamientos de tu mente y examina los dibujos en busca de cualquier otra cosa significativa. Invita a otras personas en quien confías a darte sus propias interpretaciones. Se les pueden ocurrir cosas que a ti no se te ocurrirían. Pídeles que contribuyan preguntándoles: «Si fueran tus dibujos ¿qué verías?». Si lo que ven te suena, perfecto; si no, también es perfecto.

Ellas ven tus dibujos a través de su propio subconsciente, no el tuyo, pero descubrirás que las observaciones de los demás activan en ti una manera totalmente nueva de mirar tus imágenes y puede que, como resultado, obtengas nuevas formas de comprensión.

In document El Perdon radical.pdf (página 142-144)