• No se han encontrado resultados

Honrando mi propia humanidad

In document El Perdon radical.pdf (página 120-124)

3

. Amorosamente reconozco y acepto mis sentimientos y dejo de juzgarlos. Tengo

derecho a mis sentimientos.

Prueba a seguir los tres pasos siguientes para integrar y aceptar tus sentimientos:

Paso 1. Vivéncialos a fondo y luego identifícalos como ira, contento, tristeza o miedo. Paso 2. Acógelos en tu corazón tal y como son. Ámalos, acéptalos. Ámalos por formar

parte de ti. Permíteles ser perfectos. No puedes pasar a la vibración de la alegría sin aceptar primero tus sentimientos y hacer las paces con ellos. Afirma lo si- guiente: «Pido apoyo para sentir amor por cada una de mis emociones tal y como son, las acojo en mi corazón y las acepto amorosamente como parte de mi ser».

Paso 3. Ahora siente amor por ti mismo por tener esos sentimientos y reconoce que ele-

4

. Mis sentimientos me pertenecen. Nadie puede hacerme sentir nada. Mis sentimientos son un reflejo de cómo yo veo la situación.

Indicaciones: Esta afirmación nos recuerda que nadie puede hacernos sentir nada. Nues-

tras emociones nos pertenecen. Cuando las sentimos, reconocemos, aceptamos y amamos incondicionalmente como parte de nosotros mismos, logramos la completa libertad de seguir aferrados a ellas o de dejarlas marchar. Concebir esto nos da poder porque nos ayuda a darnos cuenta de que el problema no reside afuera sino dentro, en nuestro inte- rior. Percatarnos de eso también es el primer paso para alejarnos de la vibración del ar- quetipo victimista.

Cuando consideramos que otras personas o incluso situaciones nos producen ira, conten- to, tristeza o miedo, les entregamos de paso todo nuestro poder.

5. Mi malestar era mi señal de que yo estaba reprimiendo amor por mí mismo y por Jeff

juzgándole, teniendo expectativas, deseando que Jeff cambiara y viendo a Jeff como menos que perfecto. (Haz una lista aquí de los juicios, las expectativas y los compor- tamientos que revelan tu deseo de que X cambie.)

Porque Jeff estaba prestando mucha atención a Lorraine me inventé que no me amaba. Me sentí ignorada e inferior. Quería que él me diera la prio- ridad. Necesitaba que me hiciera sentir «suficientemente buena». Lo juzgué como insensible y cruel.

Lo estaba juzgando y haciendo responsable de mi felicidad y exigiendo que fuera diferen- te de cómo era. No estaba reconociendo la verdad de que él me ama.

Indicaciones: Cuando nos sentimos desconectados de alguien, no podemos amarle.

Cuando juzgamos a una persona (o a nosotros mismos) y la convertimos en culpable, es- tamos reteniendo amor. Incluso cuando les damos la razón estamos reteniendo amor por- que convertimos nuestro amor en condicional y supeditado a que sigan actuando correc- tamente.

Cualquier intento de cambiar a alguien supone un retraimiento del amor, porque desear que cambie sugiere que está, de alguna manera, equivocado y que tiene que cambiar. Es más, es probable que produzcamos daños al animarle a cambiar, pues aunque actuemos con la mejor intención, corremos el riesgo de interferir en su instrucción, misión y avance espirituales.

Todo esto es mucho más sutil de lo que percibimos. Por ejemplo, si mandamos energía sanadora no solicitada a un enfermo, estamos, de hecho, juzgando que no está bien tal como está y que no debería estar enfermo. ¿Quiénes somos para tomar tal decisión? Estar enfermo quizá sea la experiencia clave que necesita para su crecimiento espiritual. Natu- ralmente si pide sanación, entonces es otro asunto y haces todo lo que puedas para res- ponder a su petición. De cualquier forma, continúas considerándole perfecto.

Por consiguiente, anota en la casilla todas las maneras en que deseas que la persona a la que perdonas sea diferente o en qué quieres que cambie. ¿Qué sutiles juicios emites sobre

ella que indican tu incapacidad para aceptarla tal como es? ¿Qué comportamiento expo- nes que demuestra que la estás juzgando?

Puede que te sorprendas descubriendo que tu bienintencionado deseo de que sea diferente por su propio bien, en realidad, es un juicio por tu parte. La verdad es que lo que crea en esa persona la resistencia al cambio es precisamente tu juicio. En cuanto sueltas todo jui- cio, con toda probabilidad él o ella cambiará. ¡Qué ironía! ¿verdad?

(Nota: observa cuántos de dichos juicios y expectativas haces sobre ti. Es otra manera de decir que lo que ves en el otro es lo que desprecias en ti mismo. Prueba a hacerlo: es muy revelador.)

III. Colapsando la historia

6. Ahora me doy cuenta que para sentir la experiencia de una forma más profunda, mi

alma me ha animado a inflar la historia en torno al evento o la situación más de lo que parece indicar si considero sólo los hechos.

Ahora que esta meta ha sido alcanzada, puedo liberar la energía que rodea mi historia separando los hechos de las interpretaciones que he hecho. (Haz una lista de las interpre- taciones e indica el nivel de emoción y apego que te supone cada interpretación en este momento.)

Interpreto que sus atenciones con su hija Lorraine significan que para él ella era más importante que yo. Partiendo de eso interpreté que no me ama, que no soy suficiente para él y que es como todos los hombres.

Nivel de emoción ahora:

☑ Alto ☐ Medio ☐ Bajo ☐ Nulo

Indicaciones: Este paso en el que enumeras tus interpretaciones del acontecimiento reco-

noce que, en su mayor parte, el dolor y el sufrimiento que experimentamos son el resulta- do de haber magnificado la situación en nuestra mente y de haber añadido una gran carga de significados e interpretaciones a los hechos que realmente ocurrieron. Esto es a propó- sito porque nuestro yo superior quiere que cebemos la situación para sentir la mayor an- gustia posible de separación con el objeto de sacarle el mayor partido pedagógico y de ahí crecer. Pero ahora que nos estamos abriendo a la idea de que la situación ocurrió para nosotros en lugar de a nosotros, y que la creamos nosotros a propósito, podemos reducir la carga emocional que sentimos con dicha situación distinguiendo entre los hechos y nuestras interpretaciones.

Después de anotar tus interpretaciones valora cuánta carga conservan marcando el nivel de emoción correspondiente.

7. Las convicciones negativas profundas que saqué de la historia o que la dirigieron.

(Marca las que procedan.) ☑ Nunca seré suficiente. ☐ Ser yo mismo es peligroso.

☐ Siempre me sirven el último o me pasan por alto. ☑ Siempre me abandonan.

☐ Decir lo que pienso es peligroso. ☐ Tendría que haber nacido chico/chica.

☐ Por mucho que me esfuerce, nunca es suficiente. ☐ La vida no es justa.

☐ No es bueno ser poderoso/tener éxito/ser extrovertido. ☑ No valgo nada.

☑ No tengo mérito.

☐ Debo obedecer o sufrir.

☑ Otros son más importantes que yo. ☐ Estoy solo.

☑ Nadie me amará.

☑ Soy imposible de amar.

☑ Nadie está disponible para mí. ☐ Otras…

Indicaciones: Este paso reconoce que casi siempre nos tomamos las cosas como algo

personal, especialmente cuando somos niños. Como niños somos naturalmente egocéntri- cos. En cuanto algo ocurre y le asociamos un significado relativo a nosotros mismos co- mo por ejemplo «Fue culpa mía», sólo estamos a un paso de crear una convicción negati- va basada en esa idea.

Repasa las interpretaciones del apartado anterior y coteja las convicciones negativas pro- fundas acerca de ti mismo que suscitan. La mayoría de nuestros dramas pueden estar guiados por esas creencias y, en especial, por algunas como «no soy suficientemente bueno».

La historia de Jill sin duda estaba guiada por ésta. Nuevamente, resulta que esas convic- ciones nos proporcionan increíbles oportunidades de experimentar la separación, pero ahora que estamos despiertos a la verdad podemos soltarlas como las mentiras que son.

Abriéndonos ahora a un nuevo planteamiento

8. Ahora me doy cuenta de que mi alma me animó a crear esas convicciones para magni-

ficar mi sensación de separación y, así, sentirla más profundamente en beneficio de mi crecimiento espiritual. Ahora que empiezo a recordar la verdad de quien soy, me doy permiso para soltarlas y mando amor y gratitud a mí mismo (y a Jeff) por crear esta experiencia de crecimiento.

Indicaciones: Este paso se explica por sí solo pero como ahora nos estamos acercando al

nuevo planteamiento que el perdón radical requiere, el proceso se vuelve cada vez más complejo. Mandar amor y gratitud a alguien que nos ha perjudicado no es fácil. Por suer- te, el perdón radical es un proceso («fíngelo hasta conseguirlo»), por lo tanto, no tienes más que pretender que mandas amor y gratitud si hay que hacerlo. El proceso funciona de todas maneras, así que no te preocupes.

In document El Perdon radical.pdf (página 120-124)