Teniendo en cuenta el contexto histórico acerca de la manera en la que se pudo conservar la lengua, ahora se hará un recorrido sobre los procesos de aprendizaje de la lengua vividos por Gonzalo, Graciela y Alejandrina, personas que hacen parte de la comunidad muisca y que han sido testigos de la manera como la lengua se ha venido recuperando así como se han venido recuperando otros aspectos identitarios, desde el desalojo del resguardo indígena en 1954, año en el que Suba empieza a ser parte de Bogotá, además de resaltar los encuentros y desencuentros que ha tenido la comunidad muisca en cuanto al aprendizaje y la enseñanza de la lengua.
En primer lugar, uno de los aspectos en los que hubo problema fue en el reconocimiento como indígenas, porque dentro de la comunidad, el hecho de ser o de pertenecer a una comunidad indígena causaba vergüenza, como se mencionó anteriormente. Es decir que en principio se trataba de un problema de identidad, de sentirse en lo más bajo de la escala social simplemente por tener un apellido muisca, este fue uno de los primeros problemas que tuvo que lidiar el cabildo en cuanto a reconocimiento. Otro aspecto que limitó la utilización de la lengua fue el proceso que hubo a partir de la censura y la prohibición de la lengua, porque la comunidad podía utilizarla; sin embargo, se pierde en el contacto con las nuevas generaciones, ya sea por la misma vergüenza que anotaba anteriormente o porque les parecía difícil de entender o porque no se sentían identificados con lo que se trataba de expresar.
Ahora bien, Gonzalo inicia su proceso de aprendizaje de lengua muisca debido a una inquietud que tuvo, su apellido, Cabiativa; un profesor de la universidad lo había motivado para que investigara el origen de su apellido y de esta manera él
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inicia el acercamiento a la cultura muisca, al principio, él sostenía charlas con los taitas y los ancianos, igualmente empieza a hacer asociaciones con la lengua francesa que según él, le sirvió mucho para el entendimiento y la pronunciación de la lengua muisca; en su proceso de aprendizaje se da cuenta que, en la lengua española, actualmente se utilizan palabras en muisca por ejemplo Suba, Curuba que significa fruta dulce, cuncho que significa sobrado, y cuba que significa el más pequeño; añade que la lengua siempre ha permanecido viva en boca de los ancestros, que transmitían el conocimiento de generación en generación, igualmente la comunidad tenía presente algunas expresiones y algunas palabras, que se podían utilizar en diferentes espacios como la medicina tradicional.
Con referencia al aprendizaje formal de la lengua dentro de la comunidad, hubo unos intentos fuertes de enseñanza de la lengua a partir de la disolución de los resguardos indígenas, el primero fue en 1954, aunque este proceso no fue de aprendizaje netamente, sino que se destacó por la inquietud de la comunidad indígena frente a la lengua, ya que en ese momento ellos tenían una imagen campesina; en consecuencia, a partir de las conversaciones que tenían con los ancianos, se elaboraron diccionarios, que se escribían de la misma manera en la que se hablaba y que serían el insumo para la enseñanza de la lengua muisca en Suba.
De otro lado la historia de Graciela nos muestra…..Al formarse el cabildo, me
cuenta Graciela, a la comunidad le surge la inquietud por la utilización de la lengua, ya que era utilizada en ciertos espacios, también porque la utilización era motivada por la necesidad, uno de estos espacios en los que se vio este fenómeno fue el acceso a la medicina tradicional, ya que los médicos y los curanderos utilizaban la lengua para realizar los rezos que ayudaban a la sanación de diferentes enfermedades tanto físicas como espirituales.
Además de la medicina tradicional, la comunidad se preguntaba el por qué se conservaba la lengua, en ese momento, ya conformado el cabildo, y teniendo
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como cabeza de esta organización a los ancianos, la comunidad se dirige a ellos que son los que tienen conocimiento de la lengua, se les empieza a preguntar acerca de la denominación de las cosas, los animales, personas, los apellidos, etc. A partir de estas conversaciones, el cabildo empieza a pensar en estrategias para que, a partir del reconocimiento de las personas como indígenas, ellos mismos tuvieran la oportunidad de hacer parte de la recuperación de los valores identitarios de la comunidad entre ellos la lengua.
Me contaba doña Alejandrina, que al principio hubo muchos talleres en los que se enseñaban las costumbres de la comunidad indígena, como el tejido, la cocina, la siembra de las hortalizas, vegetales y plantas medicinales, esto coincide con lo que me contaba doña Graciela, quien me comentó que se habían realizado talleres para las abuelas de la comunidad en los que se les enseñaba la preparación de alimentos, y en estos espacios ellas podían ir aprendiendo la lengua; asimismo la escritura de la lengua se realizaba a partir de la pronunciación siguiendo con lo que venía estipulado en las gramáticas españolas.
Esta estrategia de enseñanza, tuvo ciertos inconvenientes de fondo, aunque la comunidad participaba activamente de estos talleres, y podían aprender unas palabras por sesión, no había una estructura de enseñanza de la lengua, era muy improvisado, me contaba Gonzalo que en ese momento no había nada formalmente estructurado, simplemente era un intento del cabildo por recuperar las costumbres de la comunidad, pero la lengua no era un prioridad en ese momento.
En 1992, se realiza un proceso de enseñanza, este con motivo de la conmemoración de los 500 años del descubrimiento de América, me cuenta doña Graciela que este y los procesos que se iban a presentar posteriormente, tenían un inconveniente, los proyectos se hacían por contratación y tenían un tiempo estipulado, más o menos de 6 o 7 meses, las clases eran impartidas por personas que tuvieran un alto conocimiento de la lengua, el material que se utilizaba para la
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enseñanza eran fotocopias, listas de vocabulario y los diccionarios que había; sin embargo, debido al tiempo estipulado para las clases, las personas que participaban de estas solamente lograban aprender lo básico, es decir, los saludos y algunas frases simples, además que las personas que lograban tener un nivel avanzado, lo lograban por trabajo autónomo.
Después de ese intento, comenta doña Graciela, llegan personas que se empiezan a inquietar específicamente por el tema de la lengua, entonces se empieza a estudiar la lengua desde 2 perspectivas, una desde cómo la lengua puede generar sentido de pertenencia y cómo la lengua puede generar resistencia por parte de la comunidad indígena, teniendo en cuenta esos dos aspectos, se inicia un trabajo conjunto entre personas de la comunidad con personas de diferentes universidades, una de ellas es Gonzalo, que es egresado de la universidad Distrital y los jóvenes que eran de la Universidad Nacional. Me dice Gonzalo que él diseño un taller para la comunidad indígena pero que también era abierto para personas de la comunidad que no eran indígenas, gran sorpresa se llevó al ver que de las 35 personas que llegaron al taller, solamente 2 hacían parte de la comunidad indígena, aunque el taller se logró dar, hubo un sinsabor por parte de Gonzalo al ver el poco interés de la comunidad por el aprendizaje de la lengua.
Este fue un intento que se dio por iniciativa de Gonzalo, pero hubo otros procesos que se dieron con el apoyo de las alcaldías locales, pero el interés de las alcaldías, me contaba Graciela, no era el de colaborar con la revitalización de la lengua como tal, sino que estos procesos se iban dando a partir de la manera como se iba presentando la dinámica política, es decir que muchas veces se realizaban las cátedras por interés o para hacer ver a la comunidad frente a los medios, un ejemplo de estas propuestas fue una serie de cátedras que se realizaron en las casas de la cultura de la localidad, es decir, el Rincón, Ciudad Húnza, y la de Suba, pero hubo un problema en cuanto al interés de las personas por aprender la lengua, Gonzalo lo describe como que la comunidad estaba
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dividida en varias islas, cada una con intereses distintos y unos cuantos movidos por el beneficio político, por eso Gonzalo inicia un trabajo más personal.
Uno de los objetivos de Gonzalo era poder realizar estudios sobre la lengua y de esa manera poder realizar cartillas para las diferentes cátedras, basado en los documentos, gramáticas, manuscritos y recopilaciones dejadas por Uricoechea, Quijano, Salmoral y Lugo; además quería trabajar algunas obras, en su mayoría publicados por el instituto Caro y Cuervo.
Otro proceso que tienen presente los miembros de la comunidad, es el que se llevó a cabo en el año 2007, para este proyecto ya se tienen unas cartillas más elaboradas y diccionarios, lo interesante de esta cátedra es que las sesiones no se realizaban en un salón o en las casas de la cultura, sino que ya lo hacían en espacios abiertos donde podían realizar el aprendizaje a partir de compartir en comunidad, estas clases se llevaban a cabo en el parque del indio o mirador de los nevados, localizado en la localidad de suba, que también es el lugar donde se realizan actualmente las reuniones del cabildo. El material utilizado para estas clases eran cartillas y diccionarios, sin embargo, la enseñanza se centraba en el componente cosmogónico de la comunidad, me contaba Graciela, que dentro de las sesiones había mucho ritual, que las palabras se enseñaban con el sentido que iba implícito en ellas, también Gonzalo me decía que fue un proceso bueno en el sentido en el que las palabras no se tenían que enseñar de la misma manera como se enseñan en las lenguas modernas, porque cada expresión lleva consigo un componente cosmogónico, relacionado con el sol, la luna y la tierra.
Este proceso fue acompañado por 2 personas que tenían conocimiento de la lengua, Graciela me cuenta que era una persona de Pasto y una persona de Ecuador, ellos tenían gran conocimiento de la lengua, durante cada sesión hacían correcciones con respecto a la pronunciación, la escritura y el vocabulario, además las personas que asistían a estas clases aprendían 4 o 5 palabras cada domingo, este fue un proceso continuo pero desafortunadamente, por la cuestión
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de la contratación, la persona de Ecuador se fue a los 7 meses y no hubo más apoyo económico por parte de las organizaciones que apoyaban ese proceso. Aunque el proceso parecía haber acabado para la comunidad, hubo interés por continuar el aprendizaje sin importar el apoyo económico, por eso, la persona de pasto, propuso continuar con el proceso de aprendizaje de la lengua, y hubo gente que siguió en este proceso, una de ellas fue Graciela, que me decía que las clases se enmarcaban ya en lo puramente ritual, porque era el tema que dominaba este profesor que tenían, entonces se reunían los domingos en el parque para realizar diferentes rituales y así poder seguir comunicándose en lengua muisca.
Después de todo, los proyectos de enseñanza de la lengua, no se diferencian mucho uno del otro, tal vez lo que variaba era el tema de los materiales en la medida en la que se iban involucrando personas que tuvieran estudios de lengua, antropología, historia, etc. Actualmente hay posiciones divididas en cuanto a los procesos de enseñanza de la lengua, porque aunque hay personas interesadas en aprender la lengua, pero las personas que tienen el conocimiento, no enseñan la lengua de manera responsable y tienden a la especulación.
En el caso de Gonzalo, él me dice que no está muy de acuerdo con la manera como se está llevando la enseñanza de la lengua, ya que no se ve como un conocimiento sino como una mercancía, uno de los ejemplo que me daba era el de las clases de lengua muisca o chibcha que se estaban dando en la Universidad Pedagógica, me dice que estas personas que iban a dar estas clases, fueron expulsadas del cabildo por el daño que hicieron a la comunidad, entonces estas personas han estado recorriendo diferentes instituciones poniéndose nombres raros y enseñando la lengua de una manera indebida, claramente él me explica la manera como, según él se debe enseñar la lengua. Me dice que uno de los aspectos principales debe ser el contexto, me contaba que no es lo mismo decir
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indígena se ve el amor de una manera diferente que la existente en occidente, es decir desde la tierra, los elementos y la familia.
Otra posición es la que tiene Graciela, ella me dice que habría aprovechado la oportunidad si las clases se hubieran dado en Bogotá, porque es bueno conocer un poco más de la lengua, sobre todo desde la posición de persona que se reconoce como indígena, por lo tanto tiene una curiosidad por sus orígenes y más que todo de la lengua, ya que ella se describe como una mujer apasionada por el tema lingüístico y filológico de las lenguas indígenas.
Estas dos personas tienen en común el sentir de que en un futuro la comunidad crecerá, y podrá seguir recuperando lo valores identitarios, razón por la que cada uno hace sus aportes en cuanto a la lengua se refiere: Graciela desde la motivación de aprender la lengua y poder transmitirla y Gonzalo desde el trabajo de investigación que ha venido realizando y de los libros que ha escrito, ya que con esto pretende volver a la ley de origen y poder manejar el tema de la lengua como una prioridad desde el cabildo, ya que la lengua siempre ha estado viva y alguna razón habrá detrás de eso, por eso quiere involucrar dentro de la cátedra, el tema de la memoria, la historia y la creatividad.
La posición de Alejandrina es un poco más neutral en cuanto a la lengua se refiere, aunque ella no es muy conocedora de los procesos, ella dice que lo que le interesa en gran parte es que las costumbres y sobre todo la siembra y la gastronomía, no se pierdan porque es lo que verdaderamente aportará a que no se extingan los referentes identitarios de la comunidad y a partir de estas costumbres se pueda conservar parte de la lengua.