Durante las charlas que se sostuvieron, no solamente se destacaba la necesidad de revivir la lengua sino que se reconocía que a partir de la lengua se podrían revivir otros componentes identitarios.
Se podría dividir la cuestión de la identidad a partir de la lengua en tres partes: la primera en cuanto a los apellidos, y cómo se han venido conservando durante el paso del tiempo, el segundo en cuanto al reconocimiento de raizales, partiendo del proceso de mestización y finalmente se tratará de hacer una descripción sobre la situación actual a partir de lo conversado con las personas de la comunidad.
El primer aspecto es el de los apellidos, dentro de la comunidad muisca, esta cuestión ha sido objeto de varias discusiones en el cabildo, porque hay personas que hacen parte de la comunidad, pero no podrían ser reconocidos debido a su apellido, además se debe recalcar que el territorio muisca abarca el altiplano cundiboyacense, por ende las personas que nacen en ese territorio se pueden considerar muiscas, como Graciela, ella es habitante de la localidad de Suba, vive
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en el barrio Ciudad Húnza, Ella ha estado involucrada con la comunidad indígena desde hace ya varios años y ha participado en diferentes actividades promovidas por el cabildo muisca, en el barrio, doña Graciela es una líder comunal, ha trabajado como directora de la casa de la cultura de Ciudad Húnza y también trabaja en un colectivo de reciclaje; físicamente es una persona no muy alta, de contextura delgada, con cabello largo hasta la cintura y tiene unos 45 años.
Ella contaba que, por el simple hecho de haber nacido de una familia boyacense, ya se podría reconocer como indígena porque los ancestros son muy parecidos, sin embargo el apellido de Graciela es Quintero, según Gonzalo, hay unos apellidos que son considerados muiscas por dos razones: la primera porque esos apellidos fueron dados en el tiempo de la conquista a un grupo de personas por los encomenderos y los frailes y la otra, porque los apellidos son palabras muiscas que designaban algo en esta lengua.
Graciela en una conversación anterior, comentaba que aún se conservaban apellidos que eran palabras en muisca como Chiguazuque, sin embargo Gonzalo comenta que la clasificación de apellidos se realizó por padrones, en consecuencia, los apellidos considerados muiscas desde esa clasificación son 11, algunos ya desaparecidos. Estos apellidos son: Cativa, Cabiativa, Chipo, Nivia, Niviayo, Piracún, Bajonero, Chizaba (o Chisiaba), Muzuzu (o Mususu), Neque y Bulla, estos eran los apellidos que se dieron en la conquista en cambio, la clasificación de los apellidos que explicaba Graciela, fueron los que nacieron en la comunidad y eran consideradas expresiones en lengua muisca.
El segundo aspecto a considerar es el reconocimiento como raizales. Gonzalo cuenta que la comunidad ha tenido un proceso de mestizaje, que se dio hace mucho tiempo entre los españoles y los indígenas, él lo describe como los procesos de la endogamia y la exogamia, al principio la comunidad se destacaba por los procesos de endogamia, es decir, que las personas se casaban con similares de la comunidad y por lo tanto las familias y eran todos de la comunidad.
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Tiempo después, a partir del exterminio del que iban siendo víctimas las comunidades indígenas, se empezó a ver la exogamia, que es cuando los españoles empiezan a formar familias con personas de las comunidades indígenas, es aquí donde se presenta la mestización en cuanto raza, y consecuentemente se iba a notar en las estratificación, ya que estos se iban a denominar las familias criollas que estaban por encima de los puramente indígenas, esta exogamia es lo que identifica las nuevas generaciones ya que no hay un interés por la auto conservación, sin embargo aún existen ciertos ejemplares puros de origen parental o maternal con un grado étnico y ancestral del 90%
Actualmente el proceso de reconocimiento se basa en saber quiénes se consideraban raizales, los raizales son las familias que han estado asentadas en el territorio por más de 200 años, por ejemplo, el sector donde visité a la señora Alejandrina, ella vive en el barrio Salitre de Suba, se considera parte de la comunidad aunque no milita en el cabildo, vive en una casa grande en la que cultiva plantas y hortalizas que comparte con su familia (considerando familia a las personas que viven en ese bloque y que hacen parte de la comunidad muisca, ella los considera su familia), ella es una persona baja, de tez morena, cabello largo, ya canoso en gran parte tiene unos 60 años.
El lugar donde vive es un sector de raizales, porque casi todos han habitado ese territorio desde hace mucho tiempo inclusive cuando este no hacía parte de Bogotá y era considerado un resguardo indígena, ellos vivían de la agricultura y la ganadería pero al iniciar el proceso de urbanización, hubo varios procesos que afectaron el territorio de las personas que habitaban ese sector.
Con referencia al territorio de los raizales, lo que sucedió después de la disolución de los resguardos, según doña Alejandrina, los ríos que pasaban por ese sector fueron secados y había un lago que también fue secado para la construcción,
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aunque este proceso de adquisición de los terrenos no es un tema en el que se vaya a profundizar ya que no es relevante para este trabajo, solamente se hace necesario describir teniendo como base la conversación que se sostuvo con doña Alejandrina, quién cuneta que los terrenos fueron adquiridos por ingenuidad de los indígenas dueños de las tierras y porque algunos empresarios se aprovecharon de los dueños de las tierras para que se les dieran a bajos precios, por eso el problema no solamente era una cuestión de origen o de apellidos, era un problema que involucraba las tierra de la comunidad, el pensamiento y por ende la lengua.
El tercer aspecto es acerca de la situación actual de la comunidad con referencia a la recuperación de los aspectos identitarios, durante las conversaciones que tuve con Gonzalo, la definición o el reconocimiento como indígena ha sido uno de los aspectos fundamentales dentro del proceso de recuperación de identidad. Sin embargo, se han presentado bastantes inconvenientes en cuanto a la aceptación de esa identidad más que todo por las nuevas generaciones. Uno de los principales problemas es el de la vergüenza, ya mencionada, por parte de algunas personas de la comunidad.
Ahora bien ¿por qué se da ese sentimiento? En la época de la conquista, los españoles se consideraban cultos llamaban a los indígenas, o se referían a ellos con apelativos de salvajes, ignorantes e incultos, además me cuenta que eso es lo que se cuenta en la historia, pero lo que no se dice es que efectivamente las comunidades indígenas estaban en un atraso cultural, si se puede llamar de esa manera, porque los procesos de educación eran distintos, los procesos de los gobiernos eran distintos, pero al igual que la religión, como no era la que ellos profesaban entonces eso significaba que era malo, todo lo contrario y sobre todo porque las personas que llegaban no eran claramente los soldados, caballeros más cultos entonces podría afirmar que desde ese momento se crea un imaginario colectivo en el que se empieza a ver al indígena como lo más inculto dentro de la
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escala social, eso sin contar que después llegan los esclavos, quienes son aún más marginados por su color de piel.
Por otro lado, los españoles ya estaban dentro de un proceso de civilización, es decir, las costumbres, su forma de vestir y de pensar eran sofisticadas con respecto a las costumbres que acababan de conocer y a partir del contacto con los indígenas se empezaron a realizar juicios que denigraban las maneras de ser y de hacer de los indígenas
Asimismo, en cuanto a los indígenas y el imaginario que se creó durante la época de la conquista, parece ser que este ha permanecido y se ha transmitido generacionalmente. Ello porque actualmente, ayudado por el proceso de globalización, la identidad de las comunidades indígenas se encuentra aún más en peligro, debido a que las nuevas generaciones están inclinándose por las nuevas tendencias más que por las tradiciones de la comunidad, ese era un miedo que expresaba doña Alejandrina, quién se esfuerza por enseñar tanto a sus hijos como a sus nietos las diferentes costumbres de la comunidad indígena, por ejemplo la cocina, la siembra, generalmente los valores que hacen parte de la comunidad, como el valor que tiene la familia dentro de la comunidad, la importancia de respetar la tierra, la naturaleza y los animales; yo al llegar a la casa de ella, pude observar que además de haber varias plantaciones, hay espacios en los que se reúne la gente de la comunidad a aprender acerca de la siembra y la cocina, esto, parece ser es un medio de resistencia a la extinción, y ha sido un proceso de resistencia que lleva varios años.
La comunidad indígena desde su origen fue muy unida, en cuanto a sus familias, me contaba Gonzalo que hubo un tiempo en el que la comunidad empezó a forjar unas empresas, estas se destacaban por el hecho que no se recibían miembros ajenos de la comunidad, esto demuestra que hay costumbres que se han mantenido vigentes y que se fueron fortaleciendo con el pasar del tiempo, sobre
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todo, en el momento en el que la comunidad fue despojada del resguardo que había en Suba.
Actualmente, la vida en la comunidad se desarrolla desde la urbanidad, hay algunas personas que laboran cerca a sus hogares y también hay personas que se dedican a la siembra, al frente de las casas, el imaginario que existe frente a la comunidad muisca está aún vigente, porque existe la vergüenza de pertenecer a la comunidad claramente con excepción del momento en el que llegaron los medios de comunicación a la comunidad para conocerla, porque en ese momento, todo el mundo se sentía orgulloso de ser indígena, aunque me contaba Gonzalo que las cosas no eran como parecían en los medios; porque la comunidad no se dedicaba a la tierra netamente, sino que se dedicaba a la construcción y michos de ellos vivían en la mendicidad, y las mujeres también realizaban oficios considerados bajos dentro de la escala social, aunque esto sucedía de puertas para afuera, porque dentro de la comunidad, los que se reconocía como parte de la comunidad, también reconocían la importancia de la sabiduría popular, que se interesaron por explorar a partir de la cocina, la medicina y la siembra, y desde ahí es que se trata de preservar y revivir la identidad del pueblo muisca en la localidad de Suba.
Ahora bien, frente a este proceso, ¿cómo está la comunidad de suba con respecto de las otras comunidades indígenas? Es importante saber que el proceso de recuperación de identidad no solamente es un proceso que se está llevando a cabo en la localidad de Suba, sino que han estado involucrados los cabildos de Bosa, Chía, Cota y Usme; esta ha sido un caminar que han hecho todos juntos, me contaba Graciela, que cada cabildo estaba muy pendiente de lo que pasaba con sus homólogos en diferentes regiones además que el apoyo ha sido constante, además que han tenido la oportunidad de encontrarse en diferentes espacios que son bastante culturales como son los mercados y en el trueque, todos estos cabildos están enfocados en lo mismo que es volver a formar la gran
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nación muisca y que los indígenas sean reconocidos y respetados por las élites del país.