1. Breve historia de la población del país
De acuerdo con Pellegrino (2010) el siglo XIX (en particular durante su segunda mitad) fue el período de mayor ritmo de crecimiento poblacional, explicado por la inmigración europea, regional y la esclava africana. Durante casi todo el siglo XIX el país se ubicó (desde el punto de vista demográfico) en una fase pretransicional, con elevados niveles de mortalidad y natalidad; esta última estimulada a su vez por el arribo de los contingentes inmigratorios conformados en gran medida por personas en edad reproductiva (Pellegrino, 2010). Como se puede apreciar en el gráfico I.1, la población alcanzó a ser un millón en 1905, dos millones en 1941 y tres millones en 1986 (el primer censo del siglo XX, realizado en 1908, relevó 1.042.686 personas. Los siguientes censos de ese siglo, realizados en 1963, 1975, 1986 y 1996, arrojaron como resultados 2,5, 2,8, 2,9 y 3,2 millones de personas respectivamente). El primer censo del siglo XXI, en el año 2011, contabiliza 3,3 millones de habitantes en el territorio nacional2; incorporando la omisión
censal, la población estimada es del orden de los 3,4 millones de personas. Gráfico I.1
Uruguay: población total estimada aproximada en años seleccionados
0 1 000 000 2 000 000 3 000 000
1829 1885 1905 1941 1986 2011
Fuente: En base a serie elaborada por Pellegrino (2010) y resultados finales del Censo de Población 2011 del INE.
Durante el siglo XX, las tasas de crecimiento poblacional no alcanzaron los muy altos niveles que sí se registraron en las etapas intermedias de la transición demográfica3 del resto de la
región latinoamericana y caribeña. Uruguay alcanzó precozmente, en la comparación regional, la fase avanzada de esta transición, con pocos años de diferencia respecto a España e Italia, países de origen de una proporción significativa del aluvión inmigratorio de fines del siglo XIX e inicios del siglo siguiente. Hacia 1950, los valores de las tasas brutas de natalidad y mortalidad de Uruguay ya habían descendido de manera importante y como resultado, el crecimiento demográfico se había estabilizado en un nivel bajo. El efecto sobre la estructura etaria de esta dinámica demográfica resultó en una pirámide de población que ya comenzaba a mostrar signos de envejecimiento; como se puede apreciar en el gráfico I.2A y B. El descenso de la natalidad produce el pasaje de una pirámide de población (en 1908) con una estructura muy joven a otra con una estructura (en 1950) claramente más envejecida. En la base de las pirámides, donde se grafica el peso de las generaciones correspondientes a niños y jóvenes, se observa que en el primer medio siglo anterior se pierde la forma triangular (propia de una estructura muy joven) y comienzan a ganar peso las edades centrales. En la cúspide de la pirámide ya es posible visualizar, a mediados del siglo pasado, un número significativo de personas de 65 y más años de edad. Conjuntamente con el enlentecimiento en el ritmo de crecimiento poblacional, es este cambio en la estructura por edades las principales consecuencias del avance de la transición demográfica.
Gráfico I.2
Pirámide poblacional de Uruguay (En miles) 30 20 10 0 10 20 30 0 10 20 30 40 50 60 70 80 y + A. Año 1908 Mujeres Hombres B. Año 1950 30 20 10 0 10 20 30 0 10 20 30 40 50 60 70 80 y +
Fuente: Elaboración propia a partir de la Dirección General de Estadística (1911) y de las Naciones Unidas (2014).
El descenso de la natalidad y la mortalidad continuó acentuándose en las siguientes décadas. La inmigración internacional, factor clave para explicar la dinámica demográfica de fuerte crecimiento hasta las primeras décadas del siglo XX, disminuyó y el estancamiento y deterioro económico que el país comenzó a sufrir a partir de los años sesenta y la posterior crisis política que se vivió con la implantación de una dictadura militar a comienzos de los años setenta y hasta mediados los ochenta, promovieron un proceso de emigración internacional sin precedentes por su magnitud. Ya de retorno a la vida democrática, el país continuó, con altibajos, siendo más expulsor que receptor de migrantes hasta el final de la primera década del siglo XXI. Las consecuencias demográficas de todas estas tendencias fueron, principalmente, una baja tasa de crecimiento y un fuerte envejecimiento de la estructura por edades (Calvo, 2012; Calvo
3 La transición demográfica es el tránsito desde altos a bajos valores de la natalidad y de la mortalidad, atravesando una
y Pardo, 2014). Durante todo ese tiempo, la fecundidad mostró tendencia al descenso, llegando a niveles por debajo del valor de reemplazo a partir del año 2004, aunque todavía significativamente por encima del nivel de muy baja fecundidad4.
2. Somera caracterización poblacional del Uruguay actual
Una muy somera descripción poblacional del Uruguay actual lo sitúa como un país demográficamente pequeño (3,4 millones de personas), situado en la fase muy avanzada de la transición demográfica, con una estructura por edades envejecida (19% de la población tiene 60 o más años de edad en 20155), baja tasa de
crecimiento poblacional, fecundidad por debajo del nivel de reemplazo desde 2004 (con un repunte desde 2012) y distribución espacial de la población abrumadoramente urbana (95%), con fuerte concentración en la franja costera y en particular en su capital, Montevideo, y su área metropolitana (Calvo y Pardo, 2014). Luego de casi medio siglo de saldos migratorios internacionales de signo negativo, el mismo ha
vuelto a ser levemente positivo recientemente6.
A partir de la segunda mitad del siglo XX, el crecimiento vegetativo (diferencia entre nacimientos y defunciones) de Uruguay se ha mantenido en valores bajos y relativamente constantes, lo cual hizo de la evolución de la migración internacional el principal factor explicativo de las fluctuaciones del crecimiento total de la población. Los resultados del Censo de Población 2011 muestran que la población uruguaya creció a un ritmo anual de 1,9 por mil desde el conteo poblacional realizado en el año 2004.
Cuadro I.1
Uruguay: tasas anuales exponenciales de crecimiento total de la población en períodos intercensales seleccionados
Período intercensal Tasa anual de crecimiento (por mil habitantes)
1963-1975 6,2
1975-1985 3,6
1985-1996 6,4
1996-2004 3,2
2004-2011 1,9
Fuente: Calvo y Pardo (2014).
El número de nacimientos ha descendido de casi 52,8 mil en el año 2000 a 46,7 mil en el año 2011 (con un incremento en el año 2012 —último dato oficialmente disponible— donde llegaron a 48,2 mil); esta tendencia se observa desde varias décadas atrás, con incrementos puntuales en algunos años. Las defunciones anuales, durante la primera década del 2000, aumentaron de aproximadamente 30,5 mil a 33 mil en el año 2012; como resultado, el crecimiento vegetativo disminuyó de 22,3 mil (año 2000) a 15,2 mil personas (año 2012).
4 La fecundidad se sitúa a nivel de reemplazo cuando la tasa neta de reproducción alcanza el valor 1, equivalente
aproximado al valor 2,1 de la tasa global de fecundidad (TGF). Por debajo de este nivel las actuales mujeres en edad reproductiva no alcanzan a ser sustituidas por las futuras mujeres. Cuando la TGF alcanza el valor 1,5 es usual hablar de “muy baja fecundidad”.
5 Cálculo propio en base a proyecciones de la División de Población de Naciones Unidas en WorldPopulation
Prospects 2012.
6 Sin embargo, las proyecciones de población elaboradas por la División de Población del Departamento de Asuntos
Económicos y Sociales de Naciones Unidas que se utilizan en este capítulo y en el resto del libro, consideran que el saldo migratorio continúa siendo negativo en la actualidad, debido a que no están actualizados los supuestos utilizados utilizando los registros migratorios disponibles.
Cuadro I.2
Uruguay: nacimientos, defunciones, crecimiento vegetativo y tasa global de fecundidad desde el año 2000 hasta el último año con información disponible
Año Nacimientos Defunciones Crecimiento vegetativo de fecundidadTasa global
2000 52 770 30 456 22 314 2,2328 2001 51 959 31 228 20 731 2,1987 2002 51 953 31 628 20 325 2,2165 2003 50 631 32 587 18 044 2,1783 2004 50 052 32 220 17 832 2,0756 2005 46 944 32 319 14 625 2,0417 2006 47 410 31 056 16 354 2,0304 2007 47 373 33 706 13 667 2,0191 2008 47 484 31 363 16 121 2,0078 2009 47 152 32 179 14 973 1,9966 2010 47 420 33 474 13 946 1,9856 2011 46 699 32 807 13 892 1,9760 2012 48 200 33 002 15 198 No disponible
Fuente: Elaborado a partir de datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística disponibles en http://www.ine.gub. uy/socio-demograficos/demograficos2008.asp.
Nota: Las defunciones del año 2011 están sujetas a revisión y podrían ser modificadas debido a dificultades encontradas en su registro.
Como resultado de la baja natalidad registrada a lo largo de varias décadas, la estructura por edades de la población uruguaya es envejecida. A este envejecimiento ha contribuido también el incremento de la esperanza de vida y los efectos de la emigración internacional que operó intensamente desde mediados de la década de 1960 hasta fines de la primera década del 2000.
De acuerdo al Censo 2011, los niños (de 0 a 14 años) representan el 22% de la población total. El grupo central, conformado por personas de 15 a 64 años y en el cual se concentran los activos, suma 64%; este grupo puede subdividirse en jóvenes y adultos jóvenes (de 15 a 29 años, 22% del total de la población) y adultos de 30 a 64 años (42%). El grupo constituido por adultos mayores (personas de 65 y más años de edad), alcanza ya a ser 14% de la población. Si bien hasta los 21 años hay más hombres que mujeres, la estructura general es feminizada (52% de la población son mujeres) lo cual es producto del efecto de la mortalidad más intensa de los hombres respecto a las mujeres (en todos los grupos de edad), lo cual se resume en una esperanza de vida significativamente más altas de éstas últimas. En particular, de acuerdo a INE (2014), la esperanza de vida al nacer masculina para el año 2011 fue estimada en 72,87 años siendo la femenina superior en más de 7 años, al situarse en 79,95 años. El efecto acumulado de esta sobremortalidad masculina se hace muy evidente en las edades más avanzadas, donde las mujeres censadas de 65 y más años llegaron a casi 280.000 mientras los hombres fueron algo más de 184.000.