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El profesor orientador desde la perspectiva del formador

5.3 La práctica de enseñanza como espacio de formación

5.3.3 El profesor orientador desde la perspectiva del formador

En la segunda pregunta, la 38, indagamos los criterios que priorizarían los formadores a cargo del espacio de la práctica si ellos tuviesen la posibilidad de decidirlos profesores de los cursos donde sus estudiantes realizan prácticas.

En el proceso de inserción del estudiante en una escuela particular, la escuela destino, la intervención del profesor orientador resulta esencial ya que permite a los residentes conocer, hacer visibles, aspectos que los ayuden a entender mejor el funcionamiento de esa institución. El profesor orientador participa del proyecto institucional, establece acuerdos con los otros profesores de la escuela (que pueden incidir en la planificación del curso donde los practicantes realizan prácticas), planifica y lleva adelante su proyecto de enseñanza. De algún modo este profesor constituye un puente entre el residente, el aula y la cultura escolar. Su presencia como interlocutor en el proceso de elaboración de la propuesta de enseñanza es fundamental para que esta sea ajustada a la historia de un grupo-clase particular y a las características institucionales. Sus aportes están al servicio de la formación del estudiante del profesorado en tanto comparte con él sus intenciones y la historia de su clase. En suma, el profesor orientador es una referencia insustituible que ubica al residente en mejores condiciones para comprender lo sucedido en el aula.

equipo de práctica y el profesor orientador a partir del cual la residencia se constituya en un espacio de producción compartida de conocimiento matemático-didáctico. En este sentido formulamos la siguiente pregunta:

Pregunta 38

Si usted pudiera decidir los profesores de los cursos en donde sus alumnos practican, ¿qué criterios entre los siguientes consideraría? (Marque a lo sumo 3).

Profesores que:

a) Valoran la presencia de practicantes porque esto les permite repensar sus propuestas de enseñanza. b) Están dispuestos a un trabajo conjunto con los practicantes y el profesor de práctica.

c) Tienen muchos años de experiencia docente.

d) Egresaron del instituto en el que usted se desempeña.

e) Comparten su mirada sobre la actividad matemática a desarrollar en el aula. f) Trabajan en escuela pública.

g) Trabajan en escuelas en un contexto sociocultural desfavorable. h) No tengo opinión formada.

i) Otro criterio. (Especifique).

Hemos mencionado con anterioridad a qué alude la formación en el momento de la residencia. Formar a los estudiantes en las tareas mencionadas supone ciertas condiciones.

En este sentido parece necesario que el encuentro entre profesores de práctica y profesores orientadores se conciba desde el reconocimiento de un conjunto de intenciones y acuerdos entendidos en sentido amplio que intervienen de manera directa en el desarrollo de la tarea que los reúne. Pensamos que la presencia de dichas intenciones y acuerdos modela la organización del trabajo en el período de la residencia y define condiciones para abordarlo colectivamente.

Por esto, al elaborar la pregunta 38 tuvimos en cuenta algunos criterios vinculados con intenciones del profesor orientador que permiten establecer acuerdos básicos para un trabajo conjunto y criterios que, desde nuestro punto de vista, no condicionan la posibilidad de diálogo y remiten a diferentes aspectos de la escuela y del profesor orientador.

Los criterios vinculados con intenciones del profesor orientador que permiten establecer acuerdos básicos para un trabajo conjunto están expresados en las alternativas “Valoran la presencia de practicantes porque esto les permite repensar sus propuestas de enseñanza” y “Están dispuestos a un trabajo conjunto con los practicantes y el profesor de práctica”. Los criterios ligados a las características de la escuela están representados en las opciones “Trabajan en escuela pública” y “Trabajan en escuelas en un contexto sociocultural desfavorable”. El criterio asociado a las ideas de los profesores orientadores respecto de la enseñanza de la Matemática se expresa en

aspectos personales de los profesores orientadores en “Tienen muchos años de experiencia docente” y “Egresaron del instituto en el que usted se desempeña”.

La opción “Otro criterio” posibilita mencionar criterios no considerados entre los propuestos. Incluimos también la opción “No tengo opinión formada”.

En esta pregunta hemos limitado la cantidad de marcas (“a lo sumo 3”) para captar no solo ideas prioritarias que circulan en la institución sino también las que no lo son.

De los 131formadores que dicen dictar materias donde los estudiantes planifican y realizan prácticas, respondieron a esta pregunta121.

En el siguiente gráfico se muestra la cantidad de marcas obtenidas en cada opción.

Gráfico 17. Cantidad de marcas obtenidas en los criterios para decidir el profesor del curso donde se practica, por tipo de criterio.

Como puede observarse en el gráfico, las dos opciones con mayor cantidad de marcas corresponden a criterios que favorecen el trabajo conjunto. Se observa además una marcada valoración de la opción e: “Comparten su mirada sobre la actividad matemática a desarrollar en el aula”, que alude a las ideas de los profesores respecto de la enseñanza de la matemática.

La amplia mayoría de los formadores, 111 sobre 121 (91,7%), prioriza la opción “Están dispuestos a un trabajo conjunto con los practicantes y el profesor de práctica”. Esto muestra que para ellos el abordaje compartido de las cuestiones relativas al desempeño de los practicantes en

también la opción “Comparten su mirada sobre la actividad matemática a desarrollar en el aula” y 47 no la marcan. Pareciera ser que para estos 47 formadores el trabajo conjunto comporta un valor más allá del posicionamiento que se asuma respecto de la actividad matemática a desarrollar en el aula. Podríamos pensar que para ellos la confluencia de miradas enriquece el trabajo conjunto.

De los 111 formadores que priorizan la opción “Están dispuestos a un trabajo conjunto con los practicantes y el profesor de práctica”, 73 señalan también la opción “Valoran la presencia de practicantes porque esto les permite repensar sus propuestas de enseñanza”. En un plano que trasciende la formación de los estudiantes del instituto, las respuestas de estos formadores permiten hacer visibles, reconocer condiciones que habilitan la discusión sobre la enseñanza de la Matemática en la enseñanza secundaria, hecho que puede contribuir a desnaturalizar las prácticas escolares.

Asimismo, 40 formadores (33%) marcan a la vez las tres opciones mencionadas.

De los 70 formadores que priorizan la opción “Comparten su mirada sobre la actividad matemática a desarrollar en el aula”, sólo uno marca también la opción “Egresaron del instituto en el que usted se desempeña”. Podría suceder que, ante la restricción de marcar sólo tres opciones, esta última opción quede, desde el punto de vista de los formadores, subsumida en la primera. Nos permitimos esta interpretación porque buscamos las respuestas de estos 70 formadores a la pregunta sobre egresados (la 41). En ella, 67% de estos 70 formadores señala la opción a), referida a que los egresados pueden sostener y enriquecer la posición construida en el ámbito de la formación inicial en los aspectos referidos al trabajo en su aula.

Trabajar en escuelas en un contexto sociocultural desfavorable o ser egresados del mismo instituto, no parecen ser condiciones priorizadas por lo formadores.

En la opción “Otros” la mayoría de las respuestas de los formadores ponen el acento en criterios ligados al compromiso, la colaboración, el acompañamiento por parte del profesor orientador en relación con los residentes. Como ejemplos citamos a continuación las palabras de algunos formadores:

“Se comprometen con el aprendizaje del alumno practicante.”

“Acompañan a los practicantes en este camino de aprendizaje y crecimiento.” “Son profesionales dispuestos a compartir su experiencia con los practicantes.”

“Están disponibles para entrar en diálogos con practicantes y profesor de prácticas y a hacer aportes formativos relacionados con el "oficio de enseñar".”

Otros formadores enfatizan criterios ligados al respeto de los profesores orientadores en relación con los alumnos del nivel medio:

“Realice su tarea a conciencia, respetando a cada uno de sus alumnos, exigiendo el máximo que cada uno puede alcanzar.”

“Tienen una práctica de aula respetuosa del alumno y de su aprendizaje.”

Otro formador señala las limitaciones con las que se encuentra a la hora de decidir el profesor orientador:

“En la localidad que vivimos somos pocos profesores y la mayoría trabajamos en el instituto, no hay muchas posibilidades de elección.”

Las preocupaciones de los formadores que hemos relevado en torno a la problemática de la residencia nos llevan a considerar que los intercambios entre el instituto y la escuela no pueden depender exclusivamente de la voluntad y de las posibilidades de alguno de los actores involucrados.

Parece necesario construir un trabajo articulado entre los institutos de formación y las escuelas secundarias. Pensamos que esta construcción se podría inscribir en un proyecto más global, que trascienda el período de práctica efectiva y que contribuya a fortalecer, enriquecer y dinamizar la relación escuela secundaria–instituto.