EL HORIZONTE DE LA BUENA NOTICIA Evangelio según san Lucas
ABIERTA AL HORIZONTE DEL MUNDO PAGANO
1. EL PROYECTO LITERARIO Y TEOLÓGICO DE LUCAS HECHOS
Desde el comienzo de esta introducción a la lectura de Lucas-Hechos hemos afirmado que ambos libros fueron escritos por un mismo autor, como dos partes de una misma obra. Todavía no hemos tenido ocasión de mostrar el fundamento de esta afirmación, pero será bueno que lo hagamos antes de concentrar la atención en cada uno de los dos libros y su organización interna, aclarando, en la medida de lo posible, cuál es el propósito de esta doble obra.
a) Una obra en dos volúmenes
Una lectura atenta de Lucas y Hechos muestra, como ya dijimos antes, que ambos libros fueron escritos por el mismo autor: el vocabulario y los recursos de estilo son los mismos en ambos escritos, y lo que es más significativo, algunos son propios de ellos y no se encuentran en otros escritos del Nuevo Testamento. Este es un dato unánimemente aceptado y prueba, efectivamente, que ambos libros fueron escritos por el mismo autor, pero no demuestra que están relacionados entre sí ni que formen parte de una misma obra. Con todo, no es difícil percibir está unidad si nos fijamos en algunos detalles.
Es sorprendente, por ejemplo, la relación entre la cita de Is 40,3-5, colocada al comienzo del evangelio, y el comentario a Is 6,9-10. situado al final del libro de los Hechos. En ambos lugares se habla de un tema central para Lucas: la salvación.
Todo el mundo verá la salvación A los pueblos ha sido enviada esta de Dios (Lc 3,6) salvación de Dios (Hch 28,26).
Y lo mismo puede decirse de la última recomendación de Jesús a sus discípulos en el evangelio y la primera en el libro de los Hechos:
conversión... a todos los pueblos, en Galilea, en Samaría y hasta los comenzando por Jerusalén. Ustedes confines del mundo» (Hch 1,8). son testigos de estas cosas»
(Lc 24,47).
En ambas afirmaciones, situadas estratégicamente al final del primer libro y al comienzo del segundo, se insiste en otro de los temas queridos para Lucas y que articulan el desarrollo del libro de los Hechos: el testimonio de la buena noticia hasta los confines del mundo impulsado por la acción del Espíritu. Más aún, si se compara el último capítulo del evangelio con el primero del libro de los Hechos se pueden percibir otras muchas conexiones, la más importante de las cuales es, sin duda, el doble relato de la ascensión (véase Lc 21,50-53 y Hch 1,9-11).
Con estas significativas pinceladas el autor trata de enlazar el contenido y el desarrollo de los dos libros. En ellos -viene a decir- se trata de la misma cosa: de la salvación de Dios, que se ha manifestado en Jesús y se hace presente en el mundo gracias al testimonio de sus discípulos; a través de estas indicaciones invita al lector a descubrir otras conexiones, que alcanzan incluso al trazado general de la obra.
Efectivamente, el modo de dividir el tiempo y de disponer el espacio muestran la conexión existente entre ambas obras. En el evangelio termina el tiempo de Israel y comienza el de Jesús, mientras que en el libro de los Hechos se cierra el tiempo de Jesús y se abre el de la Iglesia. En el evangelio se avanza progresivamente hacia Jerusalén, mientras que en el libro de los Hechos se realiza el movimiento inverso partiendo desde la ciudad. En el centro de este movimiento de concentración y expansión se encuentra el acontecimiento de la muerte y resurrección de Jesús, que señala el centro del tiempo.
Galilea camino Jerusalén camino Roma Lc. Hch.
Pues bien, si a estas relaciones se añaden las numerosas conexiones de tipo temático, resulta evidente que el autor de Lucas-Hechos es la misma persona y que ha pensado estos dos libros de forma unitaria como dos tomos de una misma obra. Su idea fue tan genial como la de Marcos al componer el primer evangelio, y para captarla tenemos que preguntarnos cuáles fueron sus intenciones al concebir este proyecto, qué pretendía con esta vinculación tan estrecha entre la vida de Jesús y la de las primeras comunidades cristianas. El mismo trató de responder a estas preguntas en las dedicatorias que colocó a la cabecera de sus dos obras.
b) El propósito de Lucas
Siguiendo una costumbre muy extendida en la cultura de entonces, el autor de Lucas-Hechos dedica su obra a una persona ilustre: un tal Teófilo, del que nada sabemos y del que algunos piensan que se trata de cualquier según el significado del nombre. En la dedicatoria explica los motivos que le han impulsado a emprender la tarea y el método que se ha impuesto en ella.
Antes hemos hablado de dos dedicatorias, pero en realidad sólo se puede hablar de una, pues el comienzo del libro de los Hechos, más que una dedicatoria, es una breve referencia a la , es decir, al evangelio, dando a entender que en esta segunda se continúa lo iniciado allí y con los mismos métodos. Así, pues, si queremos conocer el propósito de Lucas tenemos que leer atentamente la dedicatoria de su evangelio. Dice así:
«Muchos son los que han intentado escribir una narración de los hechos que han acaecido entre nosotros tal y como nos los transmitieron quienes fueron desde el principio testigos presenciales y luego se convirtieron en ministros de la palabra. Pues bien, ilustre Teófilo, después de investigar a fondo y desde sus orígenes todo lo sucedido, también a mí me ha parecido conveniente
ponerlo por escrito ordenadamente para que puedas comprobar la autenticidad de la enseñanza que has recibido» (Lc 1,1-4).
A primera vista, da la impresión de que su proyecto es el de un historiador: su objetivo es informar sobre los sucesos ocurridos en torno a Jesús, utiliza como fuentes otros escritos y la información de testigos presenciales, su método se basa en la búsqueda minuciosa y exhaustiva de datos y su finalidad es proporcionar una detallada confirmación de las enseñanzas ya recibidas. El resultado es una narración ordenada y bien fundamentada.
Según esta lectura del prólogo, la obra de Lucas sería semejante a la de cualquier historiador de la época y, sin embargo, esto no es del todo así. Si nos fijamos un poco mejor, descubriremos que se trata en realidad de la obra de un creyente que no pretende transmitir una a secas, sino una . Sus testigos son ; el contenido de su obra, un mensaje de salvación, y su objetivo, proporcionar un fundamento firme a la fe ya poseída, que es lo más parecido a una instrucción catequética. En realidad, la intención de Lucas es presentar una narración ordenada y bien documentada de , es decir, de los orígenes del cristianismo comenzando con Jesús (evangelio) y siguiendo con la obra de sus discípulos (Hechos). Pretende hacerlo con los métodos y en la forma que se usaba en la cultura helenística, es decir, en el mundo al que pretendía presentar el mensaje cristiano y que está simbolizado en este enigmático Teófilo.
Lo que más llama la atención en esta dedicatoria es el hecho de que otros ya hayan emprendido la misma tarea que ahora se impone el autor de Lucas-Hechos. Nosotros conocemos a otros tres (Mateo, Marcos y Juan) y sabemos que cada uno de ellos tuvo sus buenas razones para hacerlo. ¿Cuáles fueron las de Lucas? Sin duda que serían varias y complejas. Algunas de estas razones pueden encontrarse en el capítulo anterior, cuando hablábamos de las relaciones de la comunidad de Lucas con el judaísmo y con el Imperio romano. Con esta presentación de lo acaecido en Jesús y en las primeras comunidades cristianas es muy probable que Lucas pretendiera lograr carta de ciudadanía para el cristianismo naciente en una situación en la que los cristianos eran confundidos con los judíos y en la que acababan de recibir el duro golpe de la matanza que Nerón ordenó con motivo del incendio de Roma (64 d. C.). Ciertamente que esta situación debió mover a Lucas para que compusiera su obra y la hiciera pública.
Sin embargo, no conviene pasar por alto que los destinatarios más inmediatos son cristianos que necesitan ser confirmados en la fe, de modo que tanto el evangelio como el libro de los Hechos son al mismo tiempo una proclamación dirigida a los cristianos en la que se expone la vida de Jesús como comienzo y modelo de la historia de la Iglesia, dejando claro que la misión de ésta consiste en dar testimonio de Jesús hasta los confines del mundo. La obra de Lucas tiene, pues, un doble objetivo que E. Haenchen ha resumido muy bien cuando, refiriéndose al libro de los Hechos, dice que , una afirmación que puede aplicarse también al evangelio y que centra muy bien la intención de Lucas.