2.2. Bases teóricas
2.2.2. Rendimiento académico
2.2.2.1. El rendimiento académico
Gimeno (1987),afirma que el rendimiento académico es el resultado del proceso de enseñanza aprendizaje en función de los objetivos previstos, en el periodo de tiempo. El resultado expresa una calificación cuantitativa o cualitativa, así como influyen múltiples factores especialmente relacionados con la personalidad del sujeto.
El rendimiento académico hace referencia a la evaluación del conocimiento adquirido en el ámbito académico en una institución escolar, superior no universitaria o universitaria. Un estudiante con buen rendimiento académico es aquel que obtiene calificaciones positivas en los exámenes, que rinde a lo largo de un ciclo o semestre. En otras palabras, el rendimiento académico es una medida de las capacidades del alumno, que expresa lo que éste ha aprendido a lo largo del proceso formativo. También supone la capacidad del alumno para responder a los estímulos educativos. En este sentido, el rendimiento académico está vinculado a la aptitud.
El rendimiento se expresa en una calificación, cuantitativa y cualitativa, una nota, que si es consistente y válida será el reflejo de un determinado aprendizaje o del logro de
unos objetivos preestablecidos. En el sistema vigesimal las calificaciones menores a once son desaprobatorias y los calificativos mayores a once expresan resultados aprobatorios.
Solórzano (2001, pp. 14-15), afirma que el rendimiento académico está fuertemente ligado a la evaluación que hace una institución de los educandos, con el propósito de constatar si se han alcanzado los objetivos establecidos y que acreditan un conocimiento especifico. Es así como el alumno debe mostrar, a través de diferentes actividades o instrumentos lo que ha “aprendido” en un lapso determinado.
Por su parte, Andrade, Miranda y Freixas (2000, p. 9) mencionan a Pizarro (1985), que define el rendimiento académico como una medida de las capacidades respondientes o indicativas que manifiestan, en forma estimativa, lo que una persona ha aprendido como consecuencia de un proceso de instrucción o formación. Pizarro (1978), citado por Andrade, Miranda y Freixas (2000, p. 9), ahora desde una perspectiva del alumno define el rendimiento como la capacidad respondiente de éste a estímulos educativos, susceptible de ser interpretado según objetivos o propósitos educativos preestablecidos.
Como ya sabemos la educación escolarizada es un hecho intencionado y, en términos de calidad de la educación, todo proceso educativo busca permanentemente mejorar el aprovechamiento del alumno. En este sentido, la variable dependiente clásica en la educación escolarizada es el rendimiento o aprovechamiento escolar.
Probablemente una de las dimensiones más importantes en el proceso de
de evaluar el rendimiento académico y cómo mejorarlo, se analizan en mayor o menor grado los factores que pueden influir en él, generalmente se consideran, entre otros, factores socioeconómicos, la amplitud de los programas de estudio, las metodologías de enseñanza utilizadas, la dificultad de emplear una enseñanza personalizada, los conceptos previos que tienen los alumnos, así como el nivel de pensamiento formal de los mismos (Benítez, Giménez y Osicka, 2000), sin embargo, Jiménez, (2000), refiere que “se puede
tener una buena capacidad intelectual y una buenas aptitudes y sin embargo no estar obteniendo un rendimiento adecuado ”, ante la disyuntiva y con la perspectiva de que el rendimiento académico es un fenómeno multifactorial. (Cascón, 2000) atribuye a dos razones principales:
“1) uno de los problemas sociales, y no sólo académicos, que están ocupando a los responsables políticos, profesionales de la educación, padres y madres de alumnos; y a la ciudadanía, en general, es la
consecución de un sistema educativo efectivo y eficaz que proporcione a los alumnos el marco idóneo donde desarrollar sus potencialidades; 2) por otro lado, el indicador del nivel educativo adquirido, en este estado y en la práctica, totalidad de los países desarrollados y en vías de
desarrollo, ha sido, sigue y probablemente seguirán siendo las
calificaciones escolares. A su vez, éstas son reflejo de las evaluaciones y/o exámenes donde el alumno ha de demostrar sus conocimientos sobre las distintas áreas ó materias, que el sistema considera necesarias y suficientes para su desarrollo como miembro activo de la sociedad.” (p. 11).
En síntesis, se puede afirmar que el rendimiento académico refleja el resultado de las diferentes y complejas etapas del proceso educativo, una de las metas hacia las que
convergen todos los esfuerzos y todas las iniciativas de las autoridades educacionales, maestros, padres de familia y alumnos. Rendimiento educativo, se considera al conjunto de transformaciones operadas en el educando, a través del proceso de enseñanza aprendizaje, que se manifiesta mediante el conocimiento y enriqueciendo la personalidad en formación. Así, el rendimiento académico sintetiza la acción del proceso educativo no solo en el aspecto cognoscitivo logrado por el educando, sino también en el conjunto de habilidades, destrezas, actitudes, ideales, intereses. Con esta síntesis están los esfuerzos de la sociedad, del profesor y del proceso de enseñanza aprendizaje; el profesor es el responsable en gran parte del rendimiento escolar en este proceso intervienen una serie de factores, entre ellos, la metodología del profesor, el aspecto individual del alumno, el apoyo familiar, la
situación familiar, entre otros. La acción de los componentes del proceso educativo solo tienen efecto positivo cuando el profesor logra canalizarlos para el cumplimiento de los objetivos previstos, aquí, la voluntad del educando traducida en esfuerzo es importante; caso contrario no se puede hablar de rendimiento académico. En tal sentido, no se puede reducir el concepto de rendimiento académico a suma de calificaciones como producto del examen de conocimientos al que es sometido el alumno para verificar y controlar el aprendizaje.
2.2.2. 2. Factores que influyen en el rendimiento académico
Las variables que suelen manejarse en las investigaciones para explicar la problemática de bajo rendimiento oscilan entre una gama de factores que van desde
habilidades cognitivas, intereses, dinámica familiar, salud, ambiente escolar, influencia de padres o compañeros, nivel socioeconómico, motivación, auto-concepto, ansiedad, hábitos de estudio, contexto socio-histórico, programas, currículo, docente, etc.
Al respecto, Solórzano (2001) cita a Bloom (1992), quien señala el aporte de diversas investigaciones relacionadas con el rendimiento, tiene gran relevancia el
subsistema que comprende el desarrollo del lenguaje, las habilidades para aprender de los adultos, las actitudes hacia el aprendizaje escolar, las aspiraciones de logro, el empleo, los estilos de vida asociados a la educación, así como las conductas emocionales del alumno que se dan como respuesta a resquebrajamientos internos del medio familiar. De ahí su importancia al analizar los factores que afectan el desempeño académico.
En cuanto al sujeto que aprende, vale la pena considerar que algunas
investigaciones muestran como el entrenamiento o desarrollo de habilidades de estudio, el manejo del tiempo, la disciplina, la lectura efectiva, la toma de apuntes, la búsqueda de información en bibliotecas y otras fuentes, el estilo particular de aprendizaje, la
creatividad, la aplicación de estrategias en la resolución de pruebas o problemas, tienen un impacto estadísticamente significativo en el manejo y retención de la información y en el desempeño académico.
Es importante destacar que la salud física, factores genéticos o fisiológicos y problemas de claro origen emocional influyen significativamente en el rendimiento académico.
La enseñanza- aprendizaje, es otro factor de importancia en el rendimiento
académico, considerado en el proceso educativo institucional, la interacción sistemática y planificada en torno a la realización de las tareas de enseñanza-aprendizaje es la función fundamental, de ahí que muchos fenómenos que siguen el rendimiento académico y la autoimagen que se formen sobre este particular, no deben estar ausentes de esta consideración.
Además los estilos de aprendizaje tienen que ver con la forma en que los estudiantes estructuran los contenidos, forman y utilizan conceptos, interpretan la información, resuelven los problemas, seleccionan medios de representación (visual, auditivo, kinestésico), etc.
En la práctica, la mayoría de nosotros tendemos a especializarnos en una, o como mucho en dos, de esas cuatro fases, por lo que se pueden diferenciar cuatro tipos de alumnos, dependiendo de la fase en la que prefieran trabajar:
Alumno activo, alumno reflexivo, alumno teórico y alumno pragmático.