Hemos dicho, a propósito de los actos de habla indirectos, que la posibilidad de interpretarlos depende del reconocimien- to de la i n t e n c i ó n del hablante. Esto es válido para todos los ac- tos de habla, sean indirectos o directos. U n o de los pilares teó- ricos de la pragmática es la n o c i ó n de significado intencional.
En otra parte he tratado la diferencia entre decir, querer de- cir y decir sin querer (véase La pragmática lingüística, cap. 2), que aquí me l i m i t o a esquematizar. Lo que decimos tiene un significado que depende de las expresiones usadas y está sujeto a un análisis de sus condiciones veritativas; lo que queremos de- cir tiene fuerza pragmática y es la pragmática la que conjetura cuáles son los principios que nos p e r m i t e n interpretar esa fuer- za. Lo que decimos sin querer queda fuera de la lingüística, en p r i n c i p i o , aunque no es un tema ajeno a nuestra disciplina, pues f o r m a parte del significado.
Si alguien nos dice Qué frío hace aquí interpretaremos natu- ralmente no solo el significado de sus palabras, sino la i n t e n - c i ó n con que las dice, lo que nos llevará, p o r ejemplo, a cerrar la ventana o encender la calefacción. Comunicarse es lograr que
¿QUE ES LA PRAGMÁTICA? 35 el i n t e r l o c u t o r reconozca nuestra i n t e n c i ó n , y no solamente el significado literal de lo que decimos. Lo que la persona en cues- t i ó n comunica sin querer, en el ejemplo, p o d r í a ser que está en- f e r m a o cansada, o que se siente i n c ó m o d a p o r estar d o n d e está, etc. Lo que decimos sin querer, los lapsus linguae y otras gracias y desdichas de la comunicación interesan, sobre todo, a los psicólogos.
La pragmática estudia el significado intencional, lo que u n o quiere decir. El filósofo Paul Grice, que elaboró dos teorías cla- ves para la pragmática, la del significado "no natural" y la de las implicaturas, describe el significado intencional, que él llama no natural (meaning-nn), c o n la siguiente f ó r m u l a , donde H signifi- ca 'hablante', O 'oyente', E 'enunciado' y z 'creencia o acto de v o l u n t a d de O' (traduzco la versión, ligeramente modificada, de Levinson, Pragmatics, pág. 16):
H quiere decir no naturalmente z cuando profiere E si y solo si: (i) H intenta que E cause un efecto z en O.
(ii) H intenta que (i) se cumpla simplemente porque O reco- noce la intención ( i ) .
Según esta f ó r m u l a , el significado no natural es un t i p o especial de i n t e n c i ó n destinada a ser reconocida c o m o tal p o r q u i e n la recibe. La significación "natural" se produce, en cambio, sin i n - t e r v e n c i ó n alguna de i n t e n c i o n a l i d a d , c o m o cuando decimos
Esta fiebre significa que hay infección; Está su abrigo en el perchero, lo que significa que ha llegado.
Interpretar lo que o t r o dice es reconocerle u n a i n t e n c i ó n co- municativa, y esto es m u c h o más que reconocer el significado de sus palabras. La c o m u n i c a c i ó n parte de un acuerdo previo de los hablantes, de u n a lógica de la conversación que p e r m i t e pasar d e l significado de las palabras al significado de los hablantes. De esa lógica hablaremos en los dos capítulos si- guientes.
6 . L A PRAGMÁTICA ACTUAL
Recapitulando lo anterior, vemos que la pragmática surgió de un descontento d e n t r o de la lingüística, que llevó a la bús- queda de mejores explicaciones para ciertos fenómenos. Esa
búsqueda c o i n c i d i ó c o n las nuevas teorías de los filósofos sobre la relación entre la f o r m a lingüística, el significado y el contex- to. En los sesenta y los setenta los nuevos gramáticos reivindica- r o n todo lo que quedaba "más allá" de la oración, y escribieron manifiestos sobre la centralidad teórica del discurso frente a la centralidad tradicional de la oración. Florecieron la lingüística textual y las diversas corrientes de análisis del discurso, surgie- r o n teorías funcionalistas en gramática, y se propuso el trabajo interdisciplinar en c o n j u n c i ó n c o n la psicología, la filosofía, la sociología. La retórica (que muchos consideran la más antigua de las lingüísticas del texto) y la teoría literaria fueron graciosa- mente invitadas a f o r m a r parte de la lingüística. C o m o es de su- poner, algunos lingüistas o p i n a b a n que de esa mezcolanza no podía salir nada bueno.
La pragmática adquiere status de subdisciplina lingüística (o, para algunos, disciplina i n d e p e n d i e n t e ) cuando Grice pre- senta u n a teoría m u y influyente sobre c ó m o i n f e r i m o s los ha- blantes el significado i m p l í c i t o . De esa teoría, que veremos en el capítulo siguiente, h a n derivado las reflexiones más intere- santes y más fecundas sobre los procesos mediante los cua- les los hablantes p r o d u c i m o s e interpretamos significado l i n - güístico.
H o y en día, la pragmática sigue confundida con otras cien- cias que estudian el discurso, y está en la intersección de u n a serie de enfoques sobre la c o m u n i c a c i ó n y la c o g n i c i ó n , c o m o nota Green en la d e f i n i c i ó n citada arriba. La pragmática com- parte el interés p o r la relación entre lenguaje, sociedad y cultu- ra con otras disciplinas del discurso, sobre todo con dos de ellas: con la sociolingüística (especialmente la que estudia los proce- sos de interacción lingüística), y con el análisis de la conversa- c i ó n . Tanto la pragmática c o m o la sociolingüística y el análisis de la conversación estudian la c o m u n i c a c i ó n lingüística en la c o m p l e j i d a d de sus contextos. Sin embargo, la pragmática tra- baja c o n enunciados construidos, como ya hemos notado, y tien- de a concentrarse en el estudio de los procesos inferenciales p o r los cuales comprendemos lo i m p l í c i t o . No todos los pragmatis- tas, sin embargo, están dispuestos a descartar el tratamiento d i - recto de las condiciones sociales del uso del lenguaje, y sigue v i - gente la p r e g u n t a sobre el alcance teórico de la n o c i ó n "significado c o n t e x t u a r , la pregunta que planteamos al final del capítulo anterior.
¿QUE ES LA PRAGMÁTICA? 37
en dos conjuntos de problemas interconectados. El p r i m e r con- j u n t o está f o r m a d o p o r asuntos relacionados con la estructura
de la lengua, y el segundo p o r los mecanismos inferenciales que hacen posible la comunicación.
Los ejemplos ( l ) - ( 7 ) vistos en este capítulo ilustran algunos problemas del p r i m e r t i p o : se trata de fenómenos lingüísticos c o m o el o r d e n de palabras, el uso de los deícticos, y también la estructura de los actos de habla, que no pueden explicarse co- rrectamente sin ayuda de un análisis pragmático, y que p o r lo tanto suelen aducirse para dar validez a la existencia de la pragmática d e n t r o de la lingüística. Podríamos hablar, en este caso, de u n a pragmática e n t e n d i d a c o m o c o m p l e m e n t o de la gramática, que se pregunta, sobre todo, c ó m o afecta la f u n c i ó n comunicativa a la estructura gramatical de las lenguas.
Algunos de los ejemplos que vimos en la i n t r o d u c c i ó n y en el capítulo i ilustraban, en cambio, el p r o b l e m a de la discre- pancia entre el significado lógico o gramatical y el significado contextual, y p o n í a n de relieve los procesos p o r los cuales nos entendemos. La ironía, c o m o vimos en el ejemplo de la sopa de Mafalda, consiste en decir u n a cosa y q u e r e r decir otra: ¿por qué confiamos en que nuestro i n t e r l o c u t o r va a entender lo que no le decimos, p o r qué nuestro i n t e r l o c u t o r efectivamente lo entiende (cuando lo entiende), y p o r qué elegimos esa manera complicada de comunicarnos?
Si se compara el p r o b l e m a de la i r o n í a con el p r o b l e m a del o r d e n de palabras en la oración, p o r tomar dos ejemplos entre tantos, se verán, contrapuestas, las dos tendencias de la prag- mática actual. Por un lado, u n a pragmática interesada en anali- zar la lengua en relación c o n su f u n c i ó n comunicativa. Por o t r o , u n a pragmática interesada en estudiar el contexto en que se produce el enunciado y que d e t e r m i n a en gran parte lo que ese enunciado significa (los principios que guían la comprensión de lo que se c o m u n i c a i m p l í c i t a m e n t e , c o m o el significado i r ó n i - c o ) . En el p r i m e r caso, el análisis va d e l lenguaje al contexto, con la i n t e n c i ó n de describir más adecuadamente la estructura del código lingüístico. En el segundo caso, se analizan sobre to- do los mecanismos de la comunicación, que p e r m i t e n explicar el significado de los signos lingüísticos puestos en uso.
En los capítulos restantes veremos las dos teorías más i m - portantes de la segunda tendencia en pragmática.
L O D I C H O Y L O I M P L I C A D O : E L M O D E L O D E GRICE
1 . E L PRINCIPIO D E COOPERACIÓN
Lo que queremos c o m u n i c a r cuando hablamos puede ser más que lo que decimos. Lo que decimos está d e t e r m i n a d o p o r las condiciones de verdad literales de nuestro enunciado. Lo que queremos c o m u n i c a r c o n lo que decimos depende d e l contenido de lo dicho y de otro t i p o de factores. C o m o hemos visto, u n a de las tendencias más importantes de la pragmática actual es la que estudia la relación entre lo d i c h o y lo c o m u n i - cado p o r i m p l i c a c i ó n . Hay dos teorías en competencia, en estos momentos: la teoría de Grice, a la que dedicaremos este capí- tulo, y la teoría de la relevancia, que veremos en el capítulo si- guiente.
Si la c o m u n i c a c i ó n es un acto de fe (como dice Green, se- g ú n vimos en el capítulo anterior, § 1 ) , es un acto de fe en el lenguaje, pero, sobre t o d o , en el i n t e r l o c u t o r . Tenemos con- fianza no solo en las personas que conocemos, sino también en interlocutores desconocidos e incluso hostiles. Sabemos que, en circunstancias normales, cualquier desconocido va a prestarnos atención si le d i r i g i m o s la palabra, y probablemente va a con- testarnos. Pero además sabemos que nuestro interlocutor, cono- cido o desconocido, amigo o enemigo, va a tratar, p o r lo gene- ral, de entender lo que intentamos comunicarle. Y esto es así, según la teoría de Grice, p o r q u e entre los hablantes hay un acuerdo previo, tácito, de colaboración en la tarea de c o m u n i - carse. Grice llama a este acuerdo " p r i n c i p i o de cooperación".
En u n a famosa conferencia de 1967 ("Logic a n d C o n - versation", i n c l u i d a ahora en Studies in the Way of Words), Grice sostuvo que hasta ese m o m e n t o no se había prestado debida atención a la naturaleza e i m p o r t a n c i a de las condiciones que
LO DICHO Y LO IMPLICADO: EL MODELO DE GRICE 39 g o b i e r n a n la conversación. Supóngase, dice Grice, que A y B están hablando de un amigo c o m ú n C, que trabaja en un ban- co. A le pregunta a B qué tal le va a C en su trabajo, y B res- ponde: Bien, creo; le gusta trabajar allí, y todavía no lo han metido
en la cárcel.
Según Grice, lo que B quiere decir, i m p l i c a , o sugiere me- diante sus palabras es diferente de lo que dice: lo que dice lite- ralmente, p o r m e d i o d e l significado convencional de las pala- bras, es simplemente que C todavía no ha i d o a la cárcel. Lo que quiere decir puede ser, p o r ejemplo, que C es el t i p o de persona a q u i e n tienta demasiado el dinero. Este significado adi- cional es u n a implicatura de lo d i c h o . La i m p l i c a t u r a ( t é r m i n o acuñado p o r Grice) es un tipo de i m p l i c a c i ó n pragmática, que Grice intenta contrastar con las implicaciones lógicas, los entraña-
mientos y las consecuencias lógicas; estos tipos de i m p l i c a c i ó n , a d i -
ferencia de las implicaturas, se infieren exclusivamente del con- t e n i d o lógico o semántico de u n a expresión. T a m b i é n debe distinguirse la i m p l i c a t u r a de o t r o tipo de inferencia, la presupo-
sición, que se deriva más directamente del significado semántico
de las expresiones, como veremos abajo, en § 3.
Hay, sin embargo, implicaturas que están asociadas al signifi- cado de las expresiones, aunque no al valor de verdad de esas expresiones, como explicaré en su m o m e n t o . A las implicaturas que (como en el ejemplo que acabamos de ver) no dependen del significado convencional de las palabras emitidas, Grice las llama implicaturas conversacionales. Para explicar las implicaturas conversacionales, p o r lo tanto, no hay que analizar las propie- dades semánticas de las palabras, sino los principios que regu- l a n la conversación. Vamos a concentrarnos, p o r ahora, en las implicaturas conversacionales.
Dice Grice que nuestros intercambios comunicativos corrien- tes no consisten en una sucesión de observaciones desconecta- das, ya que esto no sería racional. La conversación comporta, n o r m a l m e n t e , un esfuerzo p o r colaborar con nuestro interlocu- tor: los hablantes tienen p o r lo general algún propósito c o m ú n , más o menos definido, y tratan de alcanzarlo. El p r i n c i p i o de cooperación es el p r i n c i p i o general que guía a los interlocuto- res en la conversación, y que vale también para otros compor- tamientos. Grice lo f o r m u l a así: "Su aporte a la conversación de- be ser, en cada etapa de esta, tal como lo exija la finalidad o la dirección del intercambio verbal aceptada p o r ambas partes".
p e r a n de nosotros, y nosotros de los demás. Tan fuerte es esa expectativa, que, si el hablante parece no c u m p l i r con el p r i n - cipio de cooperación, el oyente, en lugar de pensar que efecti- vamente el hablante no c u m p l e , va a pensar que el hablante quiere decir otra cosa. Esa otra cosa será u n a implicatura, es de- cir, un significado adicional c o m u n i c a d o p o r el hablante e infe- r i d o p o r el oyente. Esta p i r u e t a de la c o m u n i c a c i ó n (comunicar sin decir, y contar con que el oyente va a i n f e r i r lo i m p l i c a d o ) es posible siempre y cuando los hablantes descuenten el c u m - p l i m i e n t o del p r i n c i p i o de cooperación.
Este c o m p r e n d e ciertas categorías que Grice llama máximas, que a su vez c o n t i e n e n submáximas. Siguiendo a Kant, Grice enumera las máximas de cantidad, de cualidad, de relación y de manera, y asigna a cada u n a submáximas específicas. Estos p r i n - cipios de c o m p o r t a m i e n t o son los siguientes (cf. Grice, "Logic a n d conversation"):
M Á X I M A D E C A N T I D A D :
1. Que su contribución sea todo lo informativa que requiera el propósito de la conversación.
2. Que su contribución no sea más informativa de lo reque- rido.
M Á X I M A DE C U A L I D A D : que su contribución sea verdadera. 1. No diga nada que crea falso.
2. No diga nada de cuya verdad no tenga pruebas.
M Á X I M A DE R E L A C I Ó N : sea relevante ['relevante', que toma- mos en préstamo del inglés, significa 'pertinente', 'que viene al caso'].
M Á X I M A DE MANERA: sea claro. 1. Evite la oscuridad de expresión. 2. Evite la ambigüedad.
3. Sea breve (evite la prolijidad innecesaria). 4. Sea ordenado.
(Nótese que la submáxima 3 parece contravenirse a sí misma, ya que es innecesariamente prolija. La m á x i m a de manera está enunciada en el o r i g i n a l c o n la expresión be perspicuous, "sea perspicuo", expresión algo oscura, de m o d o que también pare- ce contravenirse a sí misma. ¿Chistes de Grice?)
LO DICHO Y LO IMPLICADO: EL MODELO DE GRICE 41 Pese a la enunciación imperativa de estas categorías, lo i m - portante para la teoría de Grice no es tanto el c u m p l i m i e n t o de estos supuestos mandatos c o m o el hecho, m u c h o más intere- sante, de que los interlocutores actúan c o m o si descontaran su c u m p l i m i e n t o . Sin esta actitud de los hablantes, no habría i m - plicaturas, y quizá no habría conversación posible.
Las implicaturas conversacionales son supuestos que se o r i g i - n a n en que el hablante diga lo que dice en determinado con- texto c o m p a r t i d o p o r los interlocutores, y en la presunción de que está observando el p r i n c i p i o de cooperación.
La i m p l i c a t u r a se produce en los siguientes casos: a) cuando el hablante obedece las máximas, b) cuando parece violarlas pe- ro no las viola, c) cuando tiene que violar u n a para no violar otra a la que concede mayor importancia, y d) cuando viola u n a m á x i m a deliberada y abiertamente. Veamos algunos ejemplos.