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El título territorial: ¿herramienta para el buen vivir?

La generalidad de las personas opina que la posesión del título es necesaria para la defensa de sus derechos y como instrumento que abre las puertas al desarrollo, según pudo verse en cada comunidad:

Sumubila

La totalidad de los participantes respondió que así es. Los líderes dicen que: “[…] la titulación es un instrumento que proporciona poder, y permite la

apropiación sobre nuestras cosas ante la amenaza de los mestizos que para todo piden papeles. Además, con este título se puede hacer una política de uso de la tierra, nos da un derecho propio para discutir con las comunidades vecinas y frente a las personas que están asentándose de manera ilegal en nuestros territorios.”

Los varones jóvenes y adultos dijeron: “Primero, [el título] permite agilizar

procesos de gestión para los proyectos de vida en una comunidad o todo el territorio, y segundo, es un instrumento para minimizar los conflictos de tierra con otros territorios”. A su vez, las mujeres dicen: “[…] respondemos positivamente porque ahora tendríamos más libertad de trabajar en nuestras tierras.”

Sahsa

En el grupo focal se dijo: “El título territorial da legitimidad y te indica los

linderos. Te permite tomar mejores decisiones para el saneamiento del territorio. Hay más poder para la administración de los recursos, para la defensa del territorio, hay más control. Se facilitan los trámites. Se detendrán los conflictos dentro del territorio, porque cada comunidad sabrá sus linderos.”

En las charlas en el camino, una participante dijo: “[El título] trae muchos

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TASBA PRI

es una defensa, «wankarnika brisuya» [adquirimos poder], nos trae seguridad, ahora sí nuestras tierras serán de nosotros, y los mestizos podrán respetar nuestro territorio.”

Empalme Columbus

En el grupo de líderes expresaron: “El territorio nos da el área que nos

corresponde como comunidad; da poder sobre las tierras. La asamblea territorial puede decidir cómo hacer la distribución de las tierras, porque el gobierno entrega título al territorio, y el territorio entrega título a las comunidades.”

Por su parte, el grupo de hombres dijo: [el título] “[…] nos permitiría

gestionar proyectos o préstamos para el progreso de las familias del territorio”.

Y según las mujeres “[…] acabarían los problemas de tierra que durante años se

están dando”. Altamira

“Sí, el título territorial es primordial, ya que nos abre el camino para trabajar mejor, no tener conflictos y tener oportunidades de préstamos para trabajar en la agricultura.”

Kukalaya

Los líderes dijeron: “Sí, porque da poder, propiedad sobre tus cosas. Con

este se puede hacer una política de uso de la tierra, nos da un derecho propio para discutir con las comunidades vecinas y frente a las personas que están asentándose de manera ilegal en nuestros territorios.” Las mujeres de Kukalaya

expresaron: “[…] tendríamos más libertad de trabajar en nuestras tierras. Así

cada quien sabría cuál es su límite de tierra y pueden dejar de ocupar tierras ajenas.”

San Pablo

Opinan que el título ofrece seguridad al territorio. “Puede haber cambios

grandes en lo relacionado a la toma de decisiones, se pueden realizar grandes inversiones, lo que no sabemos es a quiénes va a beneficiar. El título sirve para delimitar el territorio y con ello protegerlo. Sabemos que una vez que se titule el territorio de Tasba Pri, este después va a titular a las comunidades, porque si no les dan el derecho a las comunidades puede traer serios conflictos.”

Las opiniones que anteceden corresponden a los grupos focales (véanse los informes comunales), y pueden resumirse de la siguiente manera: el título da poder; es un mecanismo que reduce los conflictos; se puede saber con toda claridad cuáles son los límites entre las comunidades.

Asimismo, la Ley 445 hace del título no sólo una herramienta del buen vivir o un mecanismo de poder, sino que también refuerza la libre determinación, en virtud de la cual se fortalece la autonomía y la potestad de las comunidades sobre los recursos de su territorio.

Todo ello, sumado a una buena gestión de los recursos humanos y naturales y una buena política de tierra contribuiría a generar capacidades económicas.

Desde la perspectiva individual, el derecho a la propiedad está tradicionalmente vinculado a la identidad a través del derecho de nacimiento (nara ai baikan en miskitu, ius soli en el derecho romano), y el derecho de

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sangre, pamiliki naha wina, en miskitu. Asimismo, desde la colectividad y el uso ancestral y consuetudinario es un legado constituido por elementos tangibles e intangibles, por valores espirituales y culturales.

Tasba Pri no es una mera referencia geográfica reciente. La creación del territorio implicó traer gente desde el río Wangki (Coco), gente que trajo consigo su cultura, su identidad, sus costumbres y tradiciones sobre el uso y manejo del suelo. Además de los derechos estipulados en el Convenio 169 sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes, se trata de una restitución de derechos para la población indígena tras haber sido desplazada a la fuerza por la guerra de los años ochenta.

Waldo Müller, presidente del GT de Tasba Pri, lo deja claro: “[…] si un

indígena tiene título individual, no es indígena, porque se contradice con su cultura y principio básico, que es la colectividad.”

El síndico Ordoñez dice: “[…] el gobierno comunal de Sahsa otorga un

documento de usufructo que les da derecho de uso de las tierras de forma indefinida. Este documento se comenzó a otorgar desde el año pasado.”

Llánez explica que: “[…] de acuerdo con nuestra identidad no debería de

haber título, porque todo gira sobre la vida. Pero ahora nosotros estamos siendo manipulados por el gobierno, los conflictos de tierra, las leyes del país, Ley 445, Ley 28, aún están en papeles. Nos obligan a utilizar otras lenguas, muchas costumbres son impuestas. Y en el tema de identidad, el valor que tiene la tierra es alto.”