En 1974, Stéfano en Tandil”
Teresita M aría V ictoria Fuentes1
Resumen
En la década de 1970, la obra Stéfano de Armando Discépolo, llega p o r prim era vez a un escenario tandilense cuando se produce en el ámbito nacional la reubicación de este autor, acompañando el proceso de valorización de la cultura nacional que presenciaba el país. En el marco del Teatro Municipal de Tandil se estreno este ‘grotesco
criollo’ dirigido p o r Roberto Mouillerón, alumno del maestro Juan José Beristain
Teatro tandilense, Juan José Beristain, Stéfano
A bstract
In the 70's, the pla y 'Stefano" by Armando Discepolo, comes on stage fo r the first time to a tandilense audience when the relocation o f this autor is taking place in the national background, accompanying the process o f validating the national cul ture which was occurring in the country. This “grotesco criollo” was presented a t the Teatro Municipal o f Tandil, directed by Roberto Mouillerón, student o f the teacher Juan José Beristain
Theatre o f Tandil, Juan José Beristain - Stéfano
Introdu cción
La obra de Armando Discépolo, durante los años cuarenta y hasta bien entrada la década del sesenta, no fue representada en Tandil. Posiblemente por encontrarse más
cercana a un “teatro popular” y por ello, juzgada erróneamente por centrarse en el puro entretenimiento. Lo cierto fue que ciertas preocupaciones estéticas del “teatro indepen diente porteño” más vinculadas al desarrollo de un “teatro de arte” jugaron para los artis tas tandilenses un papel definitorio a la hora de elegir textos para poner en escena y sin duda, entre ellos no figuraron los dramas discepoleanos. Recién luego de la publicación de las Obras escogidas de Armando Discépolo prologada por David Viñas en 1969 se pro dujo, ya en los setenta “la reubicación de (este autor) y poco a poco su textualidad grotesca (fue) ocupando el centro del cam po” (Pellettieri, 2003: 463).
Puntualmente, a comienzos de la década del setenta la obra de Discépolo es repuesta en los escenarios porteños, acompañando el proceso de valorización de la cul tura nacional que presenciaba el país. De este modo, el Teatro Municipal de Tandil impul só el estreno de un ‘grotesco criollo’. La puesta en escena de Stéfano fue dirigida por Roberto Mouillerón, quien había estudiado dirección teatral en el Seminario de Arte Dramático dictado por el maestro Juan José Beristain desde 19722. Fue estrenada en el fla mante Auditorio Municipal el 30 de noviembre de 1974.
El elenco estuvo integrado por un reconocido actor local Luis Cicopiedi, ligado al teatro filodramático, en el papel protagónico. A quien lo secundaron Marilena Rivero - como ‘María Rosa’- y Cataldo Aiello -como ‘Don Alfonso’-. Por su parte, Ibis Perla Logarzo fue Ñeca -, Mary Rojo, ‘Margarita’-, Hugo Sosa -en ‘Radamés’-, Carlos Leonardi, ‘Pastore’y Daniel Carié, ‘Esteban’-. En el maquillaje colaboró María E. Lacovara de Barone y las luces y escenografía estuvieron a cargo de Carlos Leonardi.
Los ’70 e n Tandil
Durante la primera mitad la década de mil novecientos setenta en el mundo teatral tandilense convivían diversas propuestas en un ámbito que claramente alentaba la pro ducción, circulación y recepción dramática. Así, se recibía -al mismo tiempo- a Alfredo Alcón en Recordando con Ira de John Osborne y a Darío Vittori y Diana Maggi con Tres canas al aire de Juan José Alonso Millán o a la Compañía de Comedias de Ana María Campoy y José Cibrián con Se alquila departamento con jardín de P. Baullet y L. P. Gredy.
A su vez, se reeditaba anualmente el Certamen Interestudiantil de Teatro, en el que participaban alumnos de escuelas secundarias públicas y privadas de la ciudad. Se par ticipaba y sostenía un fluido intercambio teatral con los elencos de otros municipios, como por ejemplo con el de Morón dirigido por Angel Ponferrada que durante 1974 llega
^Seminario que un año más tarde se transformaría en la Escuela Municipal de Teatro Tandil, al ser creada en 1973 por Ordenanza Municipal Ns 1758
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a la ciudad con Locos de verano de G. de Laferrere. Y, por último, también era sostenida y variada la oferta de espectáculos infantiles puestos en escena por el elenco de la Escuela Municipal de Teatro de Tandil, dirigida por Juan José Beristain.
Además, la producción local, por ejemplo en 1974 año del estreno de Stéfano,
contaba con puestas en escena heterogéneas. Algunas con elementos “modernizadores”, en tanto otras con rasgos “premodemos”. Entre las primeras se encontraban la puesta de Roberto Mouillerón de la obra citada y En Familia de Florencio Sánchez dirigida por Juan Mescetti y Juan José Beristain, mientras entre las segundas fue relevante la escenificación de Martin Fierro, realizada en la ladera del Parque Independencia en el Anfiteatro Municipal con la dirección de Enrique Ferrarese.
En suma, en los setenta, la disparidad y la mezcla de los espectáculos artísticos mencionados permiten observar una vez más el comportamiento del mundo teatral en provincia. El mismo se define por la diversidad en la apropiación de los discursos, de las prácticas o de ambos al mismo tiempo respecto del campo teatral porteño. Se evidencia así un comportamiento similar al de la frontera del campo intelectual, propio de la mo dernidad periférica (Sarlo, 1988).
Canales de p en etra ció n de la m o d ern id a d
La transición hacia la modernización de las prácticas teatrales en Tandil, sin duda había tenido su origen en las acciones desarrolladas por el Ateneo Rivadavia entre 1942 y 1960. Allí un grupo de intelectuales locales que adherían al radicalismo y a la izquierda comunista, y que estaban en contacto permanente con Buenos Aires propiciaron activi dades en relación con el arte, la literatura y la filosofía. Entre otros llegó a la ciudad Leónidas Barletta para exponer sus pensamientos sobre el Teatro Independiente, con los que abonó la concepción del arte comprometido y la idea del intelectual como educador social, ya presentes en el ideario de los estudiosos locales.
Entre otras acciones, en relación con el Ateneo Rivadavia -primero- y luego con la Biblioteca Rivadavia podemos mencionar:
1-En 1959 Celso Bosco Martignoni3, la fundación del Teatro Independiente Tandil que escenificaba obras representativas de un teatro culto, de calidad y comprometido socialmente. Su programa modemizador se complementaba con el dictado de clases de educación vocal, de expresión corporal y de historia del teatro.
2- Desde fines de la década del ‘50 y durante la del ‘60 la Biblioteca Rivadavia y los
^Integrante del Ateneo y un activo entusiasta del teatro. Funda el Teatro Independiente Tandil (TIT) en el que vuelca la experiencia obtenida en sus estudios con los integrantes de Nuevo Teatro en Buenos Aires.
grupos neo-independientes de la ciudad organizaron las numerosas visitas de “Fray Mocho” y de “Nuevo Teatro” que funcionaron como “estímulo externo”.
3- La organización de los “Ciclos Culturales con el apoyo del Fondo Nacional de las Artes, la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación de la Provincia y la Municipalidad local que permitieron paulatinamente el dictado de una serie de seminar ios de arte dramático con el propósito de abrir una escuela de teatro, a corto plazo. Llegaron a la ciudad Marcelo Lavalle, Enrique Ryma y Guillermo Ben Hassan, entre otros.
4- Por último, a comienzos de 1972, convocado por Carlos Pina para dirigir un Seminario de Arte Dramático llega a Tandil Juan Josá Beristain. Y bajo su dirección al año siguiente se crea la Escuela Municipal de Teatro, por Ordenanza NQ1758 de 1973- Si bien políticamente esta apertura significo un importante logro para la ciudad, quizá el mayor rédito fue el aporte de novedades estéticas que la figura de Beristain trajo consigo a la ciu dad. Las mismas significan un nuevo impulso modernizador para el teatro local.
Juan José Beristain era egresado en la primera promoción (1962) del curso de Preparación del Actor del Instituto de Teatro de la Universidad de Buenos Aires dirigido por Oscar Fessler. Integró como actor varios grupos de teatro, trabajó como director en Trujillo, Perú. La modalidad de trabajo con el actor propuesta por este maestro retomaba la tradición del Teatro Independiente de fines de los cincuenta y a la vez la reactualizaba con el método Stanislavsky para el entrenamiento actoral, reproduciendo las enseñanzas de Oscar Fessler, que impulsaba el aprendizaje de la naturalidad como esencial para el actor. Estas nociones que Beristain transmitía a sus alumnos se vieron corroboradas en el repertorio seleccionado4, en las puestas en escena y en las propias clases de actuación, donde trabajaba fundamentalmente en la búsqueda de un actor sobrio, con perfecto con trol de sus emociones. En la clase -según sus alumnos- Beristain era un “ortodoxo” del
^Puso en escena La movilización general (José María Paolantonio), La llave (Hugo Constantini), Los de la mesa diez (Osvaldo Dragún). Durante la actividad de la Escuela Municipal dirigió Jaque a la reina (Alberto Peyrou
y Diego Santillan), Venga a m orir (Diego Mielo), Ma si (Héctor Grillo), Noticiero 0 (Mario Garegnani y Juan
José Beristain), Corazón de tango (Juan Carlos Ghiano). También asesoró en las puestas de sus alumnos del
curso de Dirección: Goles son amores. La musa rotonda (Oscar Viale) y El teléfono (Enrique Wernicke),
dirigidas por Carlos Leonardi; Buenos Aires violento (Eduardo Gudiño Kieffer, adaptación de Pascual Pina y
Mario Garegnani) y Stefano (Armando Discépolo) dirigida por Roberto Mouilleron
^Indicios de ello fue la propuesta de trabajo para sus alumnos de la Escuela Municipal de Teatro Tandil. En la misma, a lo largo del ciclo total de estudios, los alumnos sometidos al finalizar cada año a un examen elimi- natorio destinado a valorar sus condiciones personales y orientación vocacional, siendo el esquema por el que deben pasar superando etapas, el siguiente: 1- Capacidad de concentración, evocación e imaginación, por ser facultades básicas del actor. 2- Simples acciones p'sicofísicas en trabajos individuales. 3- Improvisación sobre circunstancias dadas con personajes psicológicamente elementales, en trabajos colectivos que permitirán encarar la relación y comunicación con otros personajes. 4- Análisis de escenas. Encadenamiento de acciones. Puentes. 5- Improvisación sobre escenas en estudio. 6- Reemplazo del texto improvisado por el texto del autor. 7- Reglas del movimiento y expresión oral. 8- Ritmo y acento. 9- Incorporación de elementos de com posición exterior: maquillaje y vestuario. 10- Incorporación de elementos de ambientación y clima, escenografía, utilería e iluminación. 11- Puesta en escena de una obra.
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método de Stanislavski5. Para él “todo tenía que tener una explicación”, “hacía justificar hasta el más mínimo detalle” de cada acción. “Muchos no soportaban este trabajo, pero él exigía que la gente se comprometiera con el mismo”6 porque lo veía como un modo de militancia social. Al respecto decía:
“La formación de un actor no concluye con dos, tres o cuatro años de estudio. En el teatro como en cualquier otra profesión la relación didáctica prosigue a medida que se desarrolla la misma form a de expresión. Esta constatación parte de la idea que el teatro es una form a de comunicación humana trascen dente, evolutiva, que importa a cada individuo e importa a la comunidad. Formar actores, como form ar maestros, médicos e ingenieros, es sustancial mente capacitar a ciertos individuos como seres aptos para la movilizar con su trabajo el progreso de una colectividad"7
Sin duda, esta visión del teatro y los aportes estéticos que brindó a la comunidad atrajeron a alumnos como Roberto Mouilllerón.
R oberto M ouillerón d irector
Roberto Mouillerón, descendiente de inmigrantes franceses nació en Guaminí, donde cursó sus estudios primarios y secundarios, mientras frecuentaba el teatro filo- dramático a través del grupo “Candilejas” dirigido por Rosalía Tidone, profesora de castel lano, quien guió sus primeros pasos en el arte dramático apelando, por un lado a la decla mación, la postura corporal enhiesta: “imposta, saca pecho, parate mirando al público - para que la voz llegue a l fo n d o ”- recuerda Mouillerón y, por otro, a controlados los movimientos en el escenario: “Hace así, ahora anda para allá...- decía la directora mar cando con tiza en el suelo-8. Esta práctica amateur lo llevó al escenario con un repertorio nacional clásico.9
Luego en La Plata a partir del año 1958 participó en el Grupo “La Lechuza”. Y ya en Tandil, actuó en el grupo “Candilejas” dirigido por Enrique Ferrarese coordinador del Teatro Estudio Municipal, primero y luego con Juan José Beristain, con quien estudió en la Escuela Municipal de Teatro Tandil. Para acreditar dichos estudios debía llevar a escena una obra.
^Roberto Mouilleron fue egresado del Seminario de Arte Dramático de Tandil. 7E1 Eco de Tandil, 20-07-72
Entrevista a Roberto Mouilleron
^Actuó en obras como: Mandinga en las sierras de Llanderas y Malfatti, Barranca abajo y M' hijo el dotor de Florencio Sánchez y Las de barranco de Gregorio de Laferrere, entre otras.
La elección de Stéfano no fue casual. Su adhesión política al peronismo y el clima de época de los setenta lo habían impulsado a leer la obra del autor. Su mirada se centra ba más en Enrique Santos Discépolo que en Armando, pero encontró que en texto un espacio y tiempo configurados por el lenguaje dialógicos, que permitía entre otras una lectura revisionista de la realidad nacional de principios de siglo XX. En este sentido como su maestro Berestain y retomando la ideología del Teatro Independiente halló qué decir.