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Las elecciones parciales del 17 de agosto, 14 de

II. LAS ELECCIONES

2. Las elecciones de 1834

2.5. Las elecciones parciales del 17 de agosto, 14 de

La Comisión de poderes de la Cámara Baja dio su visto bueno, el 21 de julio, a dos de los candidatos que habían resultado elegidos en Navarra mediante la convocatoria de junio: Evaristo San Clemente y Joaquín Ezpeleta. Ambos cumplían con los requisitos establecidos por la ley electoral y superaban sin mayor obstáculo el nivel de riqueza exigido, como lo demostraron fehacientemente en la documentación presentada ante la citada comisión235.

Sin embargo, José F. Muguiro, el tercer electo, expresó su renuncia al escaño alegando problemas de salud; en concreto: “un escirro en la boca inferior del estómago cuya dolencia se acrecienta excesivamente permaneciendo algún tiempo sentado o ejercitándose en trabajos intelectuales”, diagnóstico que venía convenientemente justificado por un facultativo236.

No sabemos si la mencionada dolencia respondía realmente al estado de salud de Muguiro o bien era una excusa para eludir el cargo —una opción que sugiere Del Río Aldaz237—, porque residía fuera de Navarra desde

tiempo atrás, dedicado en Madrid a su relevante actividad financiera. La renuncia fue aceptada por la comisión electoral a principios de agosto, no sin antes haber sido cuestionada por algunos procuradores ante el temor de que pudiera cundir el ejemplo238.

La elección del sustituto de Muguiro tuvo lugar el 17 de agosto, mediante el mismo proceso seguido en junio. En esta ocasión el acto estaba

234 Solo 17 de los 188 procuradores que tomaron asiento en las Cortes de 1834 eran nobles, según consta en la relación de los integrantes de la Cámara Baja elaborada por Fermín Caballero [El gobierno... pp. 4-12]. En la provincia de Córdoba, por ejemplo, donde dos de los cinco candidatos electos eran aristócratas, solo uno ocupó su escaño, el otro renunció al ser nombrado prócer, AGUILAR GAVILÁN, E.: Vida política…, p. 45. Es en Soria, no obstante, donde queda bien patente esta huida nobiliaria de la Cámara Baja, ya que hubo que realizar cuatro elecciones sucesivas, pues en todos los casos los miembros de la nobleza que salieron elegidos consiguieron renunciar a su cargo alegando la única razón que podían esgrimir, si no eran designados próceres, el mal estado de su salud, CABALLERO, M.: El sufragio… pp. 27-34.

235 Credenciales de Joaquín Ezpeleta y Evaristo San Clemente, junio de 1834, ACD, Docum. Elect., leg. 11, núm. 1.

236 Memorial de José F. Muguiro a la Comisión electoral del Estamento de Procuradores, 23 de julio de 1834, ACD, Docum. Elect., leg. 11, núm. 1.

237 DEL RÍO ALDAZ, R.: “La conquista…”, p. 10. Aunque la renuncia del hermano de Muguiro, Juan, a su cargo en la Milicia Nacional de Madrid para ocuparse de los negocios familiares, en septiembre de 1834, podría confirmar que las dolencias de José Francisco eran reales, AGIRREAZKUENAGA, J. y otros: Diccionario…, p. 660.

238 Dictamen de la Comisión electoral del Estamento de Procuradores, 3 de agosto de 1834, ACD,

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presidido por el conde de Armíldez de Toledo, que ejercía el cargo de gobernador civil. Había seis representantes de la Diputación en lugar de los cinco de junio, puesto que Joaquín I. Mencos y José M. Martínez de Arizala se encontraban ya en Pamplona, pero faltaba José M. Vidarte.

Por parte del Ayuntamiento, volvían a concurrir Julián M. Ozcáriz y Tomás Egurvide, mientras que Vélaz de Medrano, que ya no formaba parte de la Corporación municipal, había sido sustituido por el liberal Pablo Ilarregui239. En cuanto a la representación de los mayores contribuyentes, no

hubo ninguna novedad con respecto a la convocatoria de junio. Se mantenían los ocho representantes que habían participado entonces.

De tal suerte que eran 17 los electores, uno más que en la convocatoria anterior. No obstante, existía el inconveniente, de que el número de representantes que procedían del Ayuntamiento y de la Diputación superaba ahora al de contribuyentes: nueve frente a ocho. Como sabemos, la ley electoral exigía la paridad entre ambos grupos de electores, por esa razón se adoptó la decisión mayoritaria de que los diputados Recart de Landivar y Cruzat, que en la Corporación foral tenían “un solo voto por mitad”, lo mantuvieran también en estas elecciones, frente a lo que había sucedido en junio. Fueron por tanto 16 los votos a emitir. En cuanto a la composición de la mesa electoral, resultaron designados también los mismos integrantes de junio: Ozcáriz y Oteiza, como escrutadores, y García Herreros, en el puesto de secretario

En esta sesión fueron necesarias dos votaciones para alcanzar un resultado definitivo. En la primera ninguno de los candidatos obtuvo la mayoría absoluta, esto es, un mínimo de nueve papeletas. Y como era preceptivo, en la segunda se redujo el número de aspirantes a los dos más secundados: el prestigioso abogado José M. Monreal Brun240

239 Pablo Ilarregui (1808-1874), estudio leyes, liberal desde muy joven, figura como voluntario de la Milicia Nacional ya en 1823, y también en el periodo de 1834 a 1843, así como en el Bienio Progresista. Elegido regidor del Ayuntamiento de Pamplona en 1833 y alcalde en 1838, ejerció el cargo de secretario de la Corporación pamplonesa entre 1840 y 1873; fue además uno de los redactores de la Ley de modificación de fueros de 1841, que justificó en una Memoria encargada por la Diputación. Ocupó numerosos cargos públicos en Navarra y promovió la vida cultural de la provincia; resultó elegido diputado suplente en las elecciones a Cortes de 1841, dentro de la candidatura progresista y, al optar Pascual Madoz por el acta de Lérida, pudo tomar posesión de su escaño, al que renunció al poco tiempo por motivos de salud. Comprometido con su ideología liberal, fue un hombre muy beligerante contra el carlismo, AGIRREAZKUENAGA, J. y otros: Diccionario…, 488-489; Diccionario… (ed. digital), “Ilarregui Alonso, Pablo”.

, que había

240 José M. Monreal Brun, nació en Pamplona en 1798, estudio Derecho y, tras domiciliarse en Madrid, desarrolló una destacada actividad profesional en el campo de la abogacía, que le brindó numerosos honores y relevantes cargos públicos, como el de catedrático de Derecho Natural en la Universidad Central. Electo procurador por Navarra en 1834, renunció a su escaño alegando no alcanzar la riqueza mínima exigida para desempeñar el cargo; tuvo que esperar hasta 1849 para poder

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obtenido seis votos, y Juan Muguiro e Iribarren241, hermano del prócer electo

sustituido y hombre de largo recorrido liberal, que había recibido cuatro. Desconocemos, sin embargo, como se habían repartido los otros seis sufragios, ya que el acta electoral nada dice al respecto. En cualquier caso, los electores siguieron divididos a la hora de expresar sus preferencias por uno u otro de los contendientes, si bien, Monreal alcanzó la mayoría necesaria, con nueve votos, frente a los siete otorgados a Muguiro.

El procurador electo representaba por entonces una opción más templada que la del progresista Muguiro. A diferencia de este, Monreal mostraba cierta afinidad con los moderados, aunque no tuvo reparos en inclinarse más adelante hacia el progresismo, según hemos expuesto al trazar sus breves pinceladas biográficas. Con todo, a pesar de la victoria de Monreal, hay que destacar las adhesiones mostradas desde la Junta electoral Navarra a los Muguiro, tanto en la convocatoria de junio como ahora en agosto, una muestra del prestigio que mantenía en su tierra de nacimiento esta familia con un sólido pasado liberal y constitucionalista.

El proceso electoral, sin embargo, no iba a finalizar tampoco en esta segunda elección, ya que el candidato elegido, José M. Monreal, no pudo ocupar su escaño en las Cortes, al ser incapaz de justificar los 12.000 reales anuales de renta exigidos para acceder al Estamento de Procuradores. Él mismo ya había expresado sus dudas sobre este asunto en una exposición dirigida a la Cámara, en la que exponía “no estar en el caso de poder obtener un encargo tan distinguido y tan grato a su corazón, porque la ley no se lo permite”. Si bien —añadía a continuación— solo el producto obtenido de su

acceder a la Cámara Baja, tras ser elegido diputado por el distrito navarro de Santisteban de Lerín. Se le considera un político cercano al poder establecido, que basculó entre el moderantismo y el progresismo según conveniencia, de ahí que, en la obra Semblanzas de los diputados para la legislatura de 1849-1850 [p. 138], se dijese de él que “aunque es moderado, no quiere desacreditarse defendiendo malas causas y por su silencio y otras señales se conoce que propende a la oposición”; no obstante, se posicionó con los moderados en la defensa de la causa foral navarra. Llegó a poseer un respetable patrimonio inmobiliario y una de sus hijas contrajo matrimonio con el que sería también diputado y senador por Navarra, Amalio Marichalar, AGIRREAZKUENAGA, J. y otros: Diccionario…, pp. 634-636.

241 Juan B. Muguiro e Iribarren, nació en 1786 y, aunque era navarro de cuna, su vida profesional y política estuvo ligada a la capital española, fue un hombre comprometido con el liberalismo ya desde la Guerra de la Independencia cuando se alistó en el cuerpo de voluntarios de Madrid y llegó a alcanzar el grado de capitán de infantería; fue constitucionalista durante el Trienio, como su hermano José Francisco, y junto a él se dedicó al comercio y a las finanzas, compartiendo la propiedad de la empresa familiar “Juan Bautista Iribarren y sobrinos”. Exiliado en 1823, participó siete años después en conspiraciones contra el absolutismo. Tras la muerte del rey Fernando formó parte de la Milicia Nacional de Madrid, a la que renunció en 1834, siendo comandante, para dedicarse a la empresa familiar. Formó parte de varias comisiones de la Diputación madrileña; fue elegido diputado por Navarra en las elecciones de octubre de 1836, dentro de la candidatura progresista, de hecho se convirtió en uno de los prohombres del progresismo madrileño. Fue uno de los firmantes de la Constitución de 1837, y resultó elegido senador por Madrid en 1838, 1839 y 1843. Diccionario… (ed. digital), “Muguiro Iribarren, Juan Bautista”; y AGIRREAZKUENAGA y otros: Diccionario…, pp. 659- 661.

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trabajo como abogado alcanzaba la cantidad solicitada, al margen de otras inversiones y su sueldo como agente fiscal del Real Patrimonio, que cifraba en 6.000 reales anuales242. Sin embargo, no acompañaba a esta exposición

ningún documento que avalara su testimonio. Ante la ausencia de justificantes que probaran la aptitud legal del candidato electo, la Comisión de la Cámara Baja determinó anular la elección de Monreal y proceder a una nueva convocatoria para sustituirle243.

La Junta electoral de Navarra se reunió nuevamente, el 14 de septiembre244, para designar al procurador que ocupase el lugar de Monreal.

Volvía a presidir la sesión el gobernador conde de Armíldez de Toledo, y estaban presentes cuatro de los cinco miembros de la Diputación que habían participado en la elección del 17 de agosto: Martínez de Arizala, Gaztelu, Recart de Landivar y Cruzat. Los representantes del Ayuntamiento pamplonés eran hombres nuevos, tanto los dos regidores, Cosme Sagasti y Benito Munduate, como el síndico, Francisco J. Aoiz de Zuza245. En el grupo

de electores pudientes se encontraban siete de quienes ya habían participado en las dos anteriores ocasiones, el único ausente era Juanmartiñena. De este modo quedaban equilibrados, como mandaba la ley, el número conjunto de los representantes municipales y de la Diputación, y el de los mayores contribuyentes —14 electores en total—, por lo que no fue necesario recurrir al subterfugio de “los votos por mitad” empleado en la convocatoria de agosto.

Ejercieron como escrutadores Sagasti y Martínez de Arizala, y el secretario, al igual que en las dos convocatorias anteriores, fue García Herreros. Una vez constituida la mesa, procedieron a votar todos los miembros de la Junta, con la novedad de que en esta ocasión los 14 electores presentes se pusieron de acuerdo y dieron su apoyo por unanimidad a un solo candidato, Ignacio Goyeneche Múzquiz, conde de Saceda246

242 Exposición de José M. Monreal al Estamento de Procuradores, 31de enero de 1834, ACD,

Docum. Elect., leg. 11, núm. 1.

, miembro de

243 Dictamen de la Comisión electoral del Estamento de Procuradores, 5 de septiembre de 1834, ACD, Docum. Elect., leg. 11, núm. 1.

244 Acta electoral de Navarra, 14 de septiembre de 1834, ACD, Docum. Elect., leg. 11, núm. 1. 245 Cosme Sagasti (ca. 1788), abogado, había sido regidor de Pamplona en 1817; y será miembro de la Milicia Nacional, durante el Trienio. Benito Munduate (ca. 1808), también abogado, figura al igual que el anterior como miliciano nacional en las listas pamplonesas, en 1836, ya durante el periodo isabelino. Francisco J. Aoiz de Zuza, hacendado pamplonés y liberal del Trienio, al igual que Sagasti; fue teniente de la Milicia Nacional, y en 1821 participó como voluntario en la expedición a Salvatierra para enfrentare a las fuerzas realistas. Sobre la actividad municipal de Sagasti en época fernandina, GARRALDA ARIZCUN, J.F.: “El Ayuntamiento…”, pp. 210 y 214; los datos sobre la Milicia, incluidos los profesionales, de los electores citados, en HERRERO MATÉ, Liberalismo…, pp. 435, 450 y 424, respectivamente.

246 Ignacio Goyeneche Múzquiz (1779-1845) era tataranieto de Juan Goyeneche Gastón, procedente de Arizcun (Baztán), que inició la exitosa carrera de esta familia en el campo de a las

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un ilustre linaje de la nobleza navarra, aunque nacido y residente en Madrid. Todos los electores habían acordado un candidato de compromiso, como Goyeneche, sin pasado liberal, pero perteneciente a una acrisolada familia nobiliar con origen navarro y de gran prestigio en la capital, por su cercanía e influencia ante la Corona desde la época de los últimos Austrias. Aunque hay que decir que la buena estrella de esta familia comenzaba a declinar en estos momentos y acabaría perdiendo toda influencia ante las nuevas autoridades liberales247.

En cualquier caso no hubo suerte tampoco en esta ocasión, ya que el conde de Saceda renunció al escaño alegando —como hiciese Muguiro— motivos de salud. Acompañaba su testimonio con un extenso certificado médico en el que tras un largo repaso sobre sus pasadas dolencias, concluía que, ante “la sobreexcitación permanente que sufre su sistema gastro- hepático y su cerebro”, debía evitarse “todo trabajo mental”248. La

justificación parecía responder a la realidad, porque a partir de entonces Goyeneche desaparece de la vida pública. El 31 de septiembre, la Cámara Baja aceptaba la dimisión de Goyeneche y proponía una nueva convocatoria electoral para cubrir el tercer escaño correspondiente a los procuradores de Navarra249.

El 20 de octubre volvía a reunirse la Junta electoral250

finanzas, asentado en la Corte madrileña —fundación de Nuevo Baztán y la Gaceta de Madrid—; Ignacio heredó los títulos nobiliarios de conde de Saceda, marqués de Ugena y de Belzunce a la muerte de su padre, Juan Javier Goyeneche Indaburu; su corta experiencia en el ámbito de la representación política se reduce a su designación como procurador electo en septiembre de 1834, ya que no llegó a tomar posesión de su escaño. Desconocemos el grado de implicación política de Goyeneche con las autoridades del momento, aunque en 1822 su hermano se había ausentado de España, al parecer, por falta de afinidad con el liberalismo imperante, AGIRREAZKUENAGA y otros: Diccionario…, p. 456; y

Diccionario… (ed. digital), “Goyeneche Múzquiz, Ignacio”.

, presidida en esta ocasión por el nuevo gobernador, Manuel Lorenzo, a quien acompañaban un total de once electores, un número menor al de las pasadas convocatorias, ya que solo habían acudido tres de los cuatro diputados presentes en septiembre. Faltaba Fermín Gaztelu, aunque se mantenían los tres miembros del Ayuntamiento que habían participado en la ocasión anterior, y concurrían además cinco de los ciudadanos más pudientes de la localidad, también participantes en convocatorias anteriores: José A. Senosiain, Manuel A. Juanmartiñena, José M. Ercazti, Ramón M. Miguel y Esteban A. García Herreros, quien ejerció como secretario al igual que había hecho en todas las

247 Sobre los Goyeneche, CARO BAROJA, J.: La hora navarra del XVIII, Pamplona, Institución Príncipe de Viana, 1985, pp. 82-224.

248 Certificado del Dr. Victoriano Torrecilla sobre la salud del conde de Saceda, 26 de septiembre de 1834, ACD, Docum. Elect., leg. 11, núm. 1.

249 Oficio de la Comisión electoral del Estamento de Procuradores al Secretario de estado, 1 de octubre de 1834, ACD, Docum. Elect., leg. 11, núm. 1.

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demás convocatorias de 1834. Los dos escrutadores elegidos fueron, como en la anterior elección, el diputado Martínez de Arizala y el regidor Cosme Sagasti.

Cabe señalar, por cierto, que faltaba un elector que representase a los contribuyentes para equilibrar el de diputados y regidores, como estipulaba la ley electoral (art. 47). Sin embargo, el gobernador dio su beneplácito al acto, dadas las circunstancias especiales de Navarra y la urgencia en completar la terna provincial de procuradores.

Esta vez el sufragio se decidió, como en septiembre, sin necesidad de tener que recurrir a una segunda vuelta, a pesar de que ahora las simpatías de los electores no fueron dirigidas con unanimidad en una sola dirección, como ocurriera un mes antes, sino que se repartieron de manera muy igualada entre dos candidatos. Así, de las once cédulas introducidas en la urna, seis mostraban el nombre del hacendado y liberal del Trienio Román Marichalar San Clemente251 y las otras cinco, el de Joaquín I. Mencos, barón

de Bigüezal y diputado foral, al que la suerte tampoco había sonreído en la convocatoria de junio. De este modo, Marichalar fue declarado nuevo procurador electo por mayoría absoluta de votos y, en esta ocasión, no se puso ningún impedimento ni por parte del interesado ni de las Cortes, que encontraron sus credenciales en todo conforme a la legalidad, por ser natural de la región a la que representaba y por estar en condición de justificar rentas superiores a las exigidas por la ley252.

Tras ser admitidas las credenciales de Marichalar, el nuevo procurador, que era considerado ministerial, al igual que Mencos, su rival, se unía a los ya designados, San Clemente y Ezpeleta, también afectos a las tesis del

251 Román Marichalar San Clemente (1801-1860) pertenecía a una ilustre familia de ricos hacendados de Peralta; siguió la carrera militar, en 1822 ocupó plaza como teniente del Cuerpo de Ingenieros y, tras una breve licencia para encargarse de la hacienda familiar, decidió a reincorporarse en 1823 para combatir contra las fuerzas absolutistas; tras su rendición, junto a los constitucionalistas, en la Isla de León, se le concedió licencia indefinida y, tras un breve regreso en 1829 y 1830, obtuvo la separación definitiva del Ejército. A partir de ese momento, Marichalar vivió exclusivamente de las rentas de sus propiedades en Peralta, que en 1849 ascendían a 15.044 reales, según el catastro. En 1834 fue elegido procurador por Navarra y en 1851 diputado por el distrito de Santisteban de Lerín; también fue diputado foral entre 1847 y 1851 y alcalde de Peralta; liberal durante el reinado Fernando VII, fue moderado en la época isabelina, de hecho, se le considera colaborador —según Mencos [Memorias…, p. 159]— en el levantamiento de O´Donnell en Pamplona. Un año antes de su muerte heredó de su tío Luis San Clemente el título de marqués de Montesa. Su biografía en: AGIRREAZKUENAGA, J. y otros:

Diccionario…, pp. 601-602; GARCÍA-SANZ MARCOTEGUI, Á.: Diccionario…, pp. 566-569; y Diccionario… (ed. digital), “Marichalar San Clemente, Román”.

252 Marichalar certificó la obtención de 16.206 reales, producto de las rentas anuales de sus posesiones agrícolas en Peralta, a los que había que añadir otros 14.196 reales como valor de las propiedades inmobiliarias en dicha localidad. Memorial de Román Marichalar ante el Estamento de Procuradores, 27 de enero de 1835 y Dictámenes de la Comisión de Poderes, de 27 de diciembre de 1834 y 6 de febrero de 1835, ACD, Docum. Elect., leg. 11, núm. 1.

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Gabinete muy moderado de Martínez de la Rosa253. Quedaba así completa la

representación de Navarra en la Cámara Baja.

El Estamento quedó constituido por un total de 188 procuradores, de los que 107 eran “ministeriales”, incluidos los tres navarros, 68 “de la oposición”, y sobre los otros 13 no tenía clara su adscripción,

considerándolos “indeterminados”254. En todo caso —como hemos