II. LAS ELECCIONES
2. Las elecciones de 1837
2.5. Las segundas elecciones del 6 de enero de 1838
El 24 de diciembre se convocó a los navarros para celebrar las segundas elecciones496. Faltaban cinco diputados por designar. Las votaciones debían
efectuarse, entre el 6 y el 10 de enero, en las mismas cabezas de distrito señaladas en 1837. No se había establecido variación alguna sobre el censo, por lo que seguían manteniendo su capacidad de voto los 3.911 integrantes de la convocatoria anterior497. El único cambio reseñable afectaba al número
de candidatos. La Ley electoral de 1837 seguía en esta cuestión las normas establecidas en el Real Decreto de mayo de 1836, según las cuales esta segunda convocatoria estaba restringida a los individuos más votados en la primera, a razón de tres candidatos por cada diputado que faltase nombrar (art. 42) y, además, en esta segunda fase de los comicios, bastaba con obtener una mayoría relativa de sufragios (art. 45), una disposición pensada para no tener que recurrir a una nueva convocatoria.
Conforme a las disposiciones legales expuestas, eran quince los candidatos que iban a competir en las segundas elecciones de Navarra. Aquellos que habían recibido el mayor número de sufragios en el conjunto
495 Albacete, Guipúzcoa, Huelva, Murcia, Segovia y Tarragona, CABALLERO, F.: Las últimas
elecciones para Diputados y Senadores, Madrid, 1837, p. 22.
496 Circular del jefe político a los Ayuntamientos de Navarra, 24 de diciembre de 1837, en Archivo Municipal de Villava (AMV), Correspondencia, caja 3, núm. 1
497 Todos los datos de participación y resultados de estas segundas elecciones se encuentran recogidos en el Acta del escrutinio general de Navarra, 2 de febrero de 1838, en ACD, Docum. Elect., leg. 15, núm. 8.
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de la provincia, pero no habían superado el 50% del total, exigido para obtener el acta en primera instancia.
Las dificultades provocadas por los carlistas en la provincia motivaron que el escrutinio general de los votos tuviese que esperar hasta el 2 de febrero para ser llevado a cabo y que solo uno de los comisionados, el de Pamplona, estuviera presente en el acto. El resto de los componentes de la Junta eran los miembros de la Diputación, presididos por el jefe político, Domingo L. de Jáuregui. Ejercieron como secretarios tres nuevos diputados provinciales. Dos habían sido alcaldes de Pamplona —Facundo Jarauta y Vicente Santos—, y el otro —Juan P. Aguirre— elector del distrito de Lumbier en octubre de 1836. Les acompañaba el comisionado de la capital navarra, José Iriondo, quien había asumido el mismo papel en las elecciones de 1837. Hay que recordar que los cuatro eran conocidos representantes del progresismo navarro.
La situación bélica propició también que se redujera el número de votantes que habían participado en los comicios: de 1.242 en la convocatoria anterior, a solo 950 en la presente. Es decir, que el escaso 31,8% de 1837 quedó reducido en estas segundas elecciones al 24,2% de participación. Ante el éxito moderado de diciembre, los electores progresistas adoptaron un comportamiento más práctico y concentraron sus votos en tres candidatos — eran tres los nombres que podían escribirse en la papeleta— consiguiendo que todos ellos fuesen elegidos, mientras que los moderados sufrieron una mayor dispersión de los sufragios. En este caso, el hecho de que hubiese diez candidatos moderados frente a los cinco ministeriales supuso, con toda probabilidad, un inconveniente a la hora de rentabilizar los escrutinios de la oposición, como se puede observar en el cuadro adjunto:
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Resultados de las segundas elecciones de 1838
*(M) Moderado; (P) Progresista
Entre el escaso electorado que se movilizó en enero hubo, como en 1837, un mayor número de votantes moderados que de progresistas. Resultaron elegidos los líderes ministeriales: Agustín Armendáriz, como titular, y Gaspar Elordi, en calidad de suplente. Y cabe señalar que el primero de ellos recibió el amplio apoyo de tres de cada cuatro votantes. Por su parte Francisco Goñi y Manuel Palacio, como propietarios del escaño, y Fernández de Córdova, como suplente, fueron los tres representantes del moderantismo designados por los votantes navarros. Esta vez no se registraron protestas, ni relativas a las votaciones ni a las listas electorales.
Con estos resultados, los moderados superaban a los progresistas en la representación de Navarra en el Congreso, como había sucedido en la mayoría de las circunscripciones del país, concretamente, en un total de 29 provincias. De tal suerte que, de los 241 diputados en juego, solo 76 eran ministeriales498. Los moderados pasaban a controlar tanto la Cámara Baja
como el Senado y, de este modo, quedaba en sus manos la puesta en práctica de la Constitución de 1837 hasta la próxima convocatoria electoral, que tendría lugar en 1839.
498 Aunque seguimos la adscripción ideológica, más actual, establecida por Natividad Araque, en
Las elecciones…, pp. 179-181, Margarita Caballero [El sufragio…, p. 117] señala que, en realidad, más de
una tercera parte de los diputados no estarían clasificados políticamente. En cualquier caso resulta indiscutible la victoria moderada que se produjo en las elecciones generales de 1837.
Candidatos Votos Porcentaje
Agustín Armendáriz (P*) (electo) 717 75,4
Manuel A. Palacio (M) (electo) 456 48,0
Francisco de P. Goñi (M) (electo) 455 47,8
Gaspar Elordi (P) (electo) 423 44,5
Luis Fernández de Córdova (M) (ele.) 403 42,4
Fulgencio Barrera (M) 380 40,0
Joaquín I. Mencos (M) 345 36,3
Florencio García Goyena (M) 300 31,5
José M. Monreal (M) 299 31,4
Antero Echarri (M) 287 30,2
Román Marichalar (M) 219 23,0
José Yanguas y Miranda (P) 191 20,1
Joaquín Bayona (M) 165 17,3
Fausto Otazu (M) 60 6,3
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En Navarra aún se iban a producir algunas novedades tras las segundas elecciones, ya que dos de los diputados titulares renunciaron a su acta: el progresista Manuel Palacio y el moderado Francisco Goñi499. No alegaron
motivo alguno, al amparo de la Ley electoral (art. 58), que permitía rechazar libremente el cargo. No obstante, parece ser que en ambos tenían poderosas razones para quedarse en Navarra, debido a las azarosas circunstancias de la guerra. Es lógico pensar que el primero deseara estar cerca de sus propiedades de Peralta ante la continua amenaza carlista —no olvidemos la incursión de 1837—; y que, por el mismo motivo, Goñi quisiera seguir combatiendo a las fuerzas del pretendiente desde su puesto como oficial de la Milicia500, y defender así su patrimonio radicado en Corella. Sus escaños
fueron ocupados por los dos electos suplentes: Gaspar Elordi, que sustituyó a Palacio, y Fernández de Córdova, a Goñi. En cualquier caso, estos cambios no afectaron a la tendencia política de la representación parlamentaria de Navarra, que siguió estando constituida por tres moderados y un progresista.