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Elementos literarios: Clarice niña, Clarice adolescente

1.2. Contextos de Clarice Lispector

1.2.1. Elementos literarios: Clarice niña, Clarice adolescente

Ciertos hechos de su infancia determinarían una gran parte del curso de su producción literaria. Según su hermana Tania Kaufmann, su padre era un hombre muy ligado a la enseñanza talmúdica:

Meu pai tinha muita cultura bíblica. Celebràvamos três o quatro datas do calendário judaico. Meu pai conhecia os rituais. Conhecia ídiche muito bem. E recebia jornal de New York, The Day, en ídiche.19

El padre y las tres hermanas se dedicaban a la escritura, por lo que la fa- milia vivía en general en un ambiente proclive a la creatividad.20 Las clases de

piano, los estudios talmúdicos de su padre y la pintura, fueron decisivos para Lispector, como lo fue más tarde el nacimiento de sus hijos. Las lecciones de piano eran una tortura para Clarice, pero sólo a través de ellas expresó la muerte de su madre:

19. LISPECTOR, Elisa, No Exílio, pág. 84. citado en MAURA, Antonio, El discurso narrativo de Clarice Lispector, Op. Cit., p. 68.

20. Affonso Romano de Sant’Anna: Mas havia alguma formação artístico-literária na família que tivesse te

levado à literatura?

Clarice Lispector: Não. Agora, no dia do casamento do meu filho, Paulo Gurgel Valente, uma meio tia minha,

que estava no casamento, chegou junto a mim e me deu a melhor coisa do mundo. Ela disse: «Você sabe que sua mãe escrevia? Ela escrevia diários». En LISPECTOR, Clarice, Depoimentos..., Op. Cit. Entrevista grabada el 20 de octubre de 1976.

Esse é um dos raros momentos em que Clarice fala da mãe. Talvez seja o único momento em que fala da morte da mãe. E o faz como a força dos seus dedos frágeis e delicados que, por ocasião dessa morte, inventaram a música somando amor e revolta. De fato, há fragilidade e delicaddeza, ou melhor, há mesmo força nessa fragilidade e delicadeza, tanto na representação deo suave quanto na do violento: dois traços das invenções literárias de Clarice.21

Como hemos mencionado, la vocación literaria de la autora brasileña se debe en un inicio a su padre, un hombre ligado al hasidismo.22 Sin embargo, cuando

ingresa en el Ginásio Pernambucano, Clarice comienza a escribir. A los nueve años escribe la pieza en tres actos titulada Pobre Menina Rica. Época también en que envía pequeños relatos al Diário de Pernambuco, que se publican en la sección «O Diario das Crianças». Lectura y escritura fueron de la mano en su infancia, sin embargo la propia Clarice Lispector confesó en 1976:

Antes de ler e escrever, eu já fabulava. Inventei com uma amiga quieta, que me obedecia, uma estória que não acabava mais. Depois de aprender a ler e a escrever, devoraba os livros. Eu pensava que livro era como árvore, como bicho, coisa que nasce. Não sabia que era um autor por trás de tudo. Lá pelas tantas, eu descobri e disse: Eu também quero. Assim comencei a escrever e a mandar meus trabalhos para o Diário de Pernambuco que, na época, publicava contos infantis. Eu gostava de mandar, mas nunca publicaram. E eu sabia por quê. Os que eles recebiam començavam assim: Era uma vez isso e isso… Os meus eram sensações. Não, não guardava nada. Escrevi uma peça infantil de três atos aos nove anos. Chamava-se Pobre Menina Rica.23

Sus primeros libros fueron adquiridos gracias a la Biblioteca que tenía su colega Reveca,24 según su hermana Suzana Rorovitz. La familia de los Roroi-

tz, también exiliados, se conocieron en el Ginásio Pernambucano y su padre

21. BATTELLA Gotlib, Nàdia, Clarice uma vida..., Op. Cit., p. 113.

22. Hasidismo: de hesed (claridad, amor, emoción comunicativa) es un movimiento creado por Israel ben Elièzer de Mezbizh, «Maestro del Santo Nombre» a quien se dice que no le satisfacían los libros y que rezaba dejando fluir sus propios pensamientos. Entendía que el hombre de Dios estaba diluido entre los nombres de los hombres, que Dios no estaba en los templos ni en los libros ni en oraciones canónicas, sino en el interior de los creyentes sinceros. Aunque no podemos clasificar a Clarice Lispector estrictamente como escritora ha- sídica, sí podemos afirmar sin temor a equivocarnos que a lo largo de su vida estuvo fuertemente influida por este movimiento religioso y que se nutrió, en numerosas ocasiones, de las ideas y de los planteamientos de la Cábala para realizar o planificar sus libros. Su obsesión por la muerte y por Dios son apenas una muestra de lo que digo…..una narradora furiosamente independiente, cuya mayor alegría era comunicarse con los otros, y que negó taxativamente cualquier tipo de clasificación o etiquetamiento referente a su producción literaria. “Dar a mão a alguém sempre foi o que esperei da alegria.” (Ver Tesis Doctoral de MAURA, Antonio, Discurso narrativo de Clarice Lispector, Op. Cit., p. 46).

23. LISPECTOR Clarice, Depoimentos… Op. Cit. Entrevista grabada el 20 de octubre de 1976. 24. «Reveca» aparece así en BATTELLA Gotlib, Nádia, Op. Cit., p. 99-102.

tenía una gran librería donde encontró, entre otros, a Machado de Assis, Monteiro Lobato:25

Cada vida, um livro. Cada livro, uma revelação. Este primeiríssimo, com duas histórias, tras duas revelações: uma possível... O que atrai na primeira história é o «feio» que fica «belo». Sente também atração pelo fenômeno da revelação do mistério: de repente, ser «outro». Poderia ainda haver outra razão de encantamente: não só pelo «ser outro e belo», mas pelo «ser marginal» e condenado ao isolamento. No caso, também «feio». Não haveria já, aí, um particular encanto pelo «feio» em si, com em tantas outras experiências narrativas de Clarice? 26

Como otros niños brasileños leía «Aladino», «El patito feo» y As Reinações de Narizinho, de Monteiro Lobato, uno de los grandes clásicos de la lite- ratura infantil brasileña. En estas lecturas Clarice encontró pruebas de que el mundo estaba en sus manos, pero sin milagros, porque la invención del mundo se construía a través de su escritura. Sobre Monteiro Lobato dice ella misma: «Quanto a mim, continuo a ler Monteiro Lobato. Ele deu iluminação de alegria a muita infância infeliz. Nos momentos difíceis de agora, sinto um desamparo infantil, e Monteiro Lobato me traz luz».27

En Recife comienza entonces sus lecturas adolescentes: Crimen y castigo de Dostoievski y El lobo estepario de Herman Hesse. Ambos adquiridos como socia de una biblioteca popular de la ciudad:

Sem guia, escolhia os livros pelo título. E eis que escolhi um dia um livro chamado O lobo da estepe, de Herman Hessse. O título me agradou, pensei tratar-se de um livro de aventuras tipo Jack London. O livro, que li cada vez mais deslumbrada, era de aventura, sim, mas outras aventuras. E eu, que já escrevia pequenos contos, dos 13 aos 14 aos fui germinada por Herman Hesse e comencei a escrever um longo conto imitando-o: a viagem interior me fascinava. Eu havia entrado em contato como a grande literatura.28

25. En el cuento «Felicidad Clandestina», dentro de la compilación de cuentos del mismo nombre Felicidad

Clandestina se narra este pasaje. En Felicidad clandestina, traducción de Marcelo Cohen, Grijalbo, Barce-

lona, 1988.

26. BATTELLA Gotlib, Nádia, Clarice, uma vida que se conta, Op. Cit., p. 104. 27. Ibidem, p. 108.

En 1973 dijo estas palabras y luego reafirmó este inicio del viaje interior: «Li O lobo da estepe aos 13 anos. Me deu uma febre danada. Fiquei feito doi- da. Eu comencei a escrever e imaginei um conto que não acabava mais. O que ê que eu vou fazer, me preguntei. Rasguei e joguei fora.»29 La narrativa

de Herman Hesse explora ese filo pesado de desdoblamiento que comen- zó a adquirir la autora, el de un narrador que se despliega desde diferentes puntos de vista, en torno a un personaje-escritor insociable, tímido, extraño, salvaje, en crisis, siempre al borde del abismo, una inminencia de disolución para reencontrar a la madre. En fin, un suicida, que lleva a las extremas con- secuencias una experiencia de odio, de vicio, de droga y de crimen, hasta el momento de gloria.

Durante ese mismo tiempo, también mostró interés por Katherine Mans- field.30 Tenía 15 años, y con su primer sueldo de trabajo entró en una librería

que le pareció un mundo donde podía vivir:

Folhei quase todos os livros dos balcões, lia algumas linhas e passava para outro. E de repente, um dos livros que abri continha frases tão diferentes que fiquei lendo, presa, ali mesmo. Emocionada, eu pensava: mas esse livro sou eu! E, contendo um estremecimento de profunda emoção, comprei-o. Só depois vim a saber que a autora não era anônima, sendo, ao contrário, considerada um dos melhores escritores de sua época: Katherine Mansfield.31

El libro que encontró Lispector era Felicidad y en el cuento titulado «Bertha y Ana» en esta obra, se basa Clarice Lispector para escribir su cuento «Amor». En ambos cuentos se trata de mujeres casadas que cuidan de los quehaceres domésticos (familia, casa, cocina) y reciben visitas para cenar. Piensan que el mundo está en orden y se encuentran en una rutina. Ambas sitúan a sus personajes –en una parte de su narración– delante de un jardín, donde un

29. LISPECTOR, Clarice, Depoimentos... Op. Cit. Entrevista grabada el 20 de octubre de 1976.

30. Katherine Mansfield era el seudónimo usado por la cuentista neozelandesa Katherine Beauchamp (1888- 1923). Con el libro Bliss and other stories (Felicidade, traducción Érico Veríssimo, Porto Alegre, Ed. Globo, 1940), alcanzó un gran éxito de público y crítica en Brasil.

gato surge inesperadamente y de repente cambian los hábitos cotidianos de los personajes. De pronto, ellos sienten que algo extraño va a acontecer:

E a duas narradoras mostram uma persipcácia aguda para detalhes muito significativos, porém, aparentemente, banais, e constroem uma seqüência de teor policial, tecida por pistas suitse perspectivas apenas entrevistas. Ou seja: a linguagem é movida por uma intuição certeira.32

Tanto Clarice Lispector como Katherine Mansfield comparten la insociabi- lidad, el desarraigo y una vida cotidiana singular. Pero sobre todo en ambas, hay una increíble sensibilidad para registrar el éxtasis que acompaña los momentos de crisis de identidad. En estas crisis se funde la concepción de una estructura establecida de la vida familiar burguesa con la vislumbración de un extraño y atrayente territorio hasta ahora ignorado o considerado sin importancia:

Clarice, tal com Katherine, experimentou a flagrância do êxtase, ou dos momentos de «suspensão», ao bem registrar essas experiências femininas singulares, em momentos considerados bem especiais.33

Esta relación de lecturas que tuvo Clarice Lispector en la infancia, fue con- firmada tiempo después por su hijo Paulo, quien concedió una entrevista en la revista El Urogallo:

En realidad empecé a poder leer los libros de mi madre después de poder

sentirlos y no querer entender. Creo que es la forma más recomendada y que

sugiero a los principiantes. El proceso de A Paixão Segundo G.H. es ir leyendo sin necesidad de entender, hasta sentirse completamente envuelto por la lectura. Sentí alguna cosa parecida con la lectura de Crimen y castigo, de Dostoievski, una especie de fiebre. Creo que incluso mi madre habló de ese sentimiento febril en ciertas lecturas suyas, quizás El lobo estepario de Herman Hesse, que también me impresionó mucho. Hablando de semejanzas, recuerdo que leí un cuento de Katherine Mansfield, que me pareció muy similar al modo de escribir de mi madre. Katherine Mansfield describía un personaje con un temblor en los

labios que encontré de mucha delicadeza. Recuerdo que comenté esto con mi

madre; su reacción fue sonreír como si estuviese de acuerdo.34

32. BATTELLA, Gotlib, Nádia, Clarice uma vida que se conta, Op. Cit., p. 152

33. Idem.

34. GURGEL Valente, Paulo, «Entrevista conmigo mismo: Clarice», en El Urogallo no. 110-111 (julio-agosto),

Clarice Lispector comenzará a explorar caminos tan diversos como la bús- queda interior del protagonista del El lobo estepario, los conflictos morales de Raskolnikov en Crimen y castigo, y aquella fascinación por las cosas y sucesos cotidianos de las obras de Katherine Mansfield. No se descarta que por la misma época leyera, en sus idas y venidas a la librería, a Tolstoi o a Turgueniev. En Nápoles leyó a André Gide y en Suiza a Marcel Proust.

Una influencia directa que señalará más adelante la crítica es sin duda la de James Joyce. Ella misma reconoció que el título de su novela Cerca del co- razón salvaje, era influenciado por él: «Es de Joyce, sí. Pero yo no había leído nada de él. Vi esta frase que sería como un epígrafe y la aproveché (…) en ese tiempo era estudiante de filosofía.»35 El epígrafe de Retrato de un artista

adolescente al que Clarice Lispector se refiere es: «Solo. Libre, feliz, al lado del corazón salvaje de la vida. Estaba solo y se sentía lleno de voluntad, con el corazón salvaje…»36 Robert Saladrigas, la asocia con el referente de Joyce en

un trayecto a más oscuro e intenso, el Joyce de ‘Finnegans Wake’, que se abre camino hacia la maraña del inconsciente, del sueño y de la pesadilla:

Clarice Lispector configura una obra casi sin acción, inusual, hecha a su medida, en constante proceso de recreación, no ajustada a géneros, ni a modelos académicos, sin parangón ni posibilidad de fundar escuela porque solamente responde a los estímulos de una personalidad que se cuestiona a sí misma sin cesar, despojada de accesorios, intransferible.37

Con la autora inglesa Virginia Woolf, en cambio, se le asocia por la seme- janza en el uso constante del monólogo interior. El crítico Antônio Candido apuntó en ese sentido: «Não tenho receio de afirmar, todavia, que o livro da Sra. Clarice Lispector è a primeira experiencia definida que se faz no Brasil do moderno romance lírico, do romance que se acha dentro da tradição de um Joyce o u de uma Virginia Woolf.»38

35. LISPECTOR, Clarice, Declaraciones…. traducidas al castellano en Anthropos, Op. Cit., p. 16. 36. JOYCE, James, El retrato del artista adolescente, Narrativa Actual, Barcelona, 1994, p. 168.

37. SALADRIGAS, Robert, «El testamento de una mujer singular», La Vanguardia, Barcelona, 21 de enero de 2000.

Es así como la crítica menciona a estos dos autores: Joyce y Woolf como influencias principales en Lispector, por su intento de concentrarse en el fluir de la conciencia, «en las pulsaciones primordiales que se agitan antes de que el intelecto las racionalice».39 La razón de ser de esta idea se puede ver en este

epígrafe: «Cerró los ojos un momento, permitiéndose el nacimiento de un gesto o de una frase sin lógica. Hacía siempre esto, confiaba en el fondo, de- bajo de la lava, hubiera un deseo dirigido ya hacia un fin»,40 aunque Lispector

decía sentirse más cercana a Dostoievski:

JS: ¿Nunca has sentido el impacto violento de un libro?

Un poco, algunas veces. Lo sentí con Crimen y castigo, de Dostoyevski, que me provocó una fiebre real. El lobo estepario también me afectó mucho...41

Entre las lecturas de Clarice Lispector también se encontraban las obras de Eça de Queirós, de José de Alencar y Machado de Assis; así como la de sus contemporáneos Graciliano Ramos, Mário de Andrade, Rachel de Queiroz y Jorge Amado y, sobre todo, de su gran amigo Erico Veríssimo.

39. PAZ SOLDÁN, Edmundo, «Clarice Lispector Cerca del corazón Salvaje», El País, Revista de agosto, 27 de agosto de 2005, p. 42.

40.Idem.