1.3. Temática clariceana
1.3.2. La máscara, el rostro, el misterio
1.3.2.2. Rostro humano: el lenguaje corpóreo, otredad
La eterna búsqueda del artista, la búsqueda de sí mismo a través de sus obras, se hace más nítida en la obra de Clarice Lispector, donde encontra- mos una constante reflexión sobre el lenguaje y sobre todo, sobre los límites de la palabra, puesto que ella decide: «traducir el misterio, lo que carece de nombre».136 Es decir, expresar en términos racionales, conceptuales, lo que
percibirán sus personajes tras una mirada al más allá. A los personajes de Clarice Lispector les basta con saber mirar y entender esos signos de una realidad subyacente.
Cuando la presión de lo cotidiano se vuelve demasiado grande, entonces los personajes de la autora necesitan el aislamiento y la despersonificación, para así, en esa fuga ser libres; «Todo momento de hallar es un perderse a uno mismo.» (Lispector, 2005, La pasión según G. H., 15) Así, como dice la doctora Elena Losada «Lo cotidiano se transforma así en la puerta del misterio».137
Este aislamiento lleva así a la introspección a partir de la conciencia de la propia soledad. Ésta es una constante en toda la obra de Clarice Lispector. La conciencia humana encontrará su contrapunto en la sólida plenitud de los objetos y de los animales. A diferencia de Virginia Woolf, Clarice Lispector se despersonaliza y acentúa la tensión entre la necesidad de expresión y la tentación del silencio. Este aspecto también es estudiado por Hélène Cixous, en el poder del silencio sobre el pensamiento: «El silencio es tal que ni el pensamiento piensa».138 Aspecto que profundizaremos en su correspondiente
apartado.
El lenguaje es el punto de partida y las palabras deben ser capaces de con- gelar aquel instante en que se pueda describir el mismo momento:
136. LOSADA, Elena, en entrevista, Op. Cit. 137. Ibidem.
Hay muchas cosas por decir que no sé cómo decir. Faltan las palabras. Pero me niego a inventar otras nuevas: las que existen deben decir lo que se consigue decir y lo que está prohibido. (Lispector, 2004, Agua viva, 31)
A esta materia prima de las palabras le llama it (neutro vivo), y descubrirá en él la propia esencia más allá del disfraz humano, con lo que llegará la máxima expresión, a la comunión con esta esencia, cuando, al encontrarla, el yo individual se funda en el todo:
Lo que yo veía era la vida mirándome. Cómo llamar de otro modo a aquello horrible y crudo, materia prima y plasma seco, que estaba allí mientras yo retrocedía hacia dentro de mí en náusea seca, yo cayendo siglos y siglos en el lodo –era lodo y ni siquiera lodo ya seco sino lodo aún húmedo y aún vivo era lodo donde se movían con lentitud insoportable las raíces de mi identidad. (Lispector, 2005, La pasión según G.H., 52)
Este aspecto se analizará en profundidad más adelante. Importante es sa- ber que en este descubrimiento de la propia esencia de las cosas logra un arreglo interno, es decir un cierto ordenamiento de los elementos y objetos cotidianos del mundo exterior. Su objetivo inconsciente es salir de este aisla- miento anteriormente señalado por medio de una alegría estética construida a partir de determinadas experiencias y percepciones urbanas. Este placer estético está acompañado de su vivencia íntima, que establece con el mundo sensible y que evoca a través de palabras que discurren en sus obras, para que al final, la construcción de sus frases permita la posibilidad de una mira- da nueva sobre las cosas del mundo.
Cixous dice sobre el cuento El huevo y la gallina que es el resultado de la tensión entre él y yo, enre el arriba y el abajo, el interior y el exterior, la libertad y el miedo. Esta tesis mantiene Cixous al hablar de la obra de Clarice Lispector, en La risa de la medusa, donde sostiene que el pensamiento siem- pre ha funcionado por oposición: «Palabra / Escritura. Alto / Abajo».139
139. CIXOUS, Hélène, «La hora de Clarice Lispector» (A la luz de una manzana –E lautor en verdad) en La risa de la medusa, Ensayos sobre la escritura, Traducción de A.M. Moix, Anthropos, Barcelona, 1995, p. 14.
Una parte de esta nueva mirada que tiene Clarice Lispector para con las cosas también es dada por la alegría, que para ella era una manera más de acercamiento con el mundo, una aproximación que tenían también sus per- sonajes gracias al contacto con el otro:
Era la levísima embriaguez de andar juntos, la alegría como cuando se tiene la garganta un poco seca y se ve que por admiración se estaba con la boca entreabierta: ellos respiraban de antemano el aire que estaba por delante, y tener esa sed era el agua misma para ellos. Andaban por calles y calles hablando y riendo, hablaban y reían para dar materia y peso a la levísima embriaguez que era la alegría de su sed. (Lispector, 2004, Revelación de un mundo, 249).
Esta es la misma alegría que econtró cuando, en su infancia, leyó As Reinações de Narizinho, de Monteiro Lobato como ya mencionamos ante- riormente. Recordemos lo que afirma en el Jornal do Brasil en su artículo «Fidelidade» y que recordamos a continuación:
Quanto a mim, continuo a ler Monteiro Lobato. Ele deu iluminação de alegria a muita infância infeliz. Nos momentos difíceis de agora, sinto um desamparo infantil, e Monteiro Lobato me traz luz.140
La alegría es una constante más que estudiaremos en su obra completa para situar a la otredad como parte de este proceso de escritura.
El discurso de Clarice Lispector está situado en el nivel filosófico sensua- lista o de corporeidad, como profundizaremos en los capítulos siguientes. A grandes rasgos señalaremos ahora a modo de breve resumen, algunas cons- tantes de su lenguaje y de su escritura:
1. Capacidad de nombrar las cosas.
2. El lenguaje como forma de comunicación o no-comunicación, otredad. 3. Nombramiento y lenguaje llevan al ámbito del misticismo, magia y
misterio.
Los personajes de la autora, partirán siempre de su yo para llegar al otro y establecer una otredad con el mundo. La doctora Elena Losada señala que uno de los grandes temas de Clarice es el lenguaje: «La búsqueda de una palabra que diga más que la palabra dice. Lispector busca cómo eli- minar esa costra de cotidianidad, de vulgaridad, elemento simplemente de comunicación primaria, que el lenguaje va adquiriendo.» Los personajes se encuentran solos, sin halo de contacto y como «encapsulados» cada uno en su propio mundo: incomunicados por muchos motivos, pero entre ellos, por el lenguaje, por la imposibilidad de que el lenguaje sirva realmente como un vehículo de comunicación.141 Debe traducir así lo que carece de
nombre, como dice Losada «debe traducir el misterio». Berta Waldman aña- de que la forma como la autora está conectada a las cosas es estar adherida a ellas:
Isso a aproxima de uma linguagem fundada no ser, aderida à própria essência dos seres e das coisas, de tal modo que, ao ser acionada, revela-se não a ausência inerente ao símbolo, mas a presença o corpo inteiro, vivo.142
Antonio Maura al hablar de la escritura de Lispector, se refiere a su forma de acceder a través del lenguaje, «a un espacio fundamentalmente mágico, a un ámbito que me atrevería a calificar de sagrado, a ese centro pleno –de ser y de nada– que todo hombre, toda mujer, lleva en sí mismo, en su más recóndita entraña.»143
Sobre su literatura con el cuerpo han hablado muchos críticos. En el año 1997 se publicó un número temático de la revista Anthropos sobre Clarice Lis- pector titulado precisamente: «La escritura del cuerpo y el silencio», donde di- versos estudiosos de la autora, concluyen que ella no escribía con la mente,
141. LOSADA, Elena, en entrevista. Op. Cit.
142. WALDMAN, Berta, Clarice Lispector, Editora Brasiliense, São Paulo, 1983, p. 69-70.
143. MAURA, Antonio, Texto de la conferencia por ocasión del lanzamiento el 19 de diciembre de 1997 en el Centro de Estudios Brasileños de Barcelona, del número especial de la Revista Anthropos dedicado a Clarice Lispector.
sino con el cuerpo. «Es el cuero sacralizado el que se hunde en la marea del lenguaje y del tiempo para arrancar palabras como quien pesca en lo desconocido».144 Es un estudio que relaciona la modernidad y el orden cor-
póreo, Miramontes hace una comparación entre Lispector y otras autoras,145
y en ella concluye que su forma de anclaje en la realidad en un orden simbólico es lo que les hace escribir desde otra temporalidad. Las autoras resignifican lo humano recuperando la materialidad en la particularidad de los cuerpos, en su vulnerabilidad, en su limitada temporalidad, en lo que tienen de narrable. La escritura como fuente del misterio es: «Escribir: rozar el misterio, delicadamente con la punta de la palabras procurando no aplas- tarlo a fin de des-mentir»,146 como señala Cixous.
En el presente estudio nos basaremos en el concepto de la náusea filosó- fica de Merleau-Ponty, para incorporar una filosofía sensualista en la medida en que el sujeto moderno, en este caso, los personajes de Clarice Lispector, encarnan el lenguaje en el cuerpo, mostrándonos así, una literatura hecha desde la percepción, la sensación y el papel del cuerpo como anclaje de la realidad.147 Analizaremos después la náusea que les reafirmará su existencia
ante el mundo a partir de la creación del suyo propio. Sin embargo, desa- rrollaremos más el concepto de la náusea filosófica según Jean-Paul Sartre como incapacidad de comunicarse con el mundo. Esta náusea la sienten también los personajes de Lispector, quienes además desarrollan una espi- ritualidad, que como veremos, parte del plano filosófico para llegar a un nivel corporal: «Un choque de otredades que va a producir su inconexión de que el mundo es incognoscible y los otros seres son incomunicables,
144. Ibidem.
145. MIRAMONTES M. Ana, Oscilaciones estéticas en la narrativa de cuatro autoras sudamericanas: Norah Lange, María Luisa Bombal, Armonía Somers y Clarice Lispector. Tesis doctoral de filosofía presentada a la
Universidad de Pittsburgh, 2005.
146. CIXOUS, Hélène, La risa de la medusa, Op. Cit., p. 159.
147. En palabras de Miguel Cossío Woodward, en entrevista 7 de enero del 2005, Universidad Iberoame- ricana, México, D.F.
que sólo a partir de la apertura hacia lo otro, se logra la identificación».148
Una asimilación del mundo, de la realidad, de las circunstancias y de su ser en el mundo.
E
STRATEGIAS TERRITORIALES: L
OS SUJETOS DE LAC
IUDADLlegará la hora de morirme de nostalgia de Brasil. Volveré vía Nueva York, donde me quedaré dos semanas, perdiéndome entre la multitud. La multitud de Nueva York es el medio más fácil para estar solo.
–Clarice Lispector– «Mi próximo y emocionante viaje por el mundo»,