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Emprender el viaje Del sueño a la realidad

Capítulo 4: Hallazgos

4.1 Emprender el viaje Del sueño a la realidad

En general, la experiencia que se puede recoger de los migrantes en la ciudad de Punta Arenas a través de sus relatos, dan cuenta de situaciones heterogéneas, aunque sin duda hay elementos comunes que evidencian un devenir biográfico que sin ser idénticos, relevan de cierta igualdad o comunión en la diferencia. Esta hermandad en la diferencia, puede observarse en que la movilidad, o la decisión de trasladarse está basada en la necesidad y urgencia de estabilidad laboral y seguridad, siendo elementos que surgen como principales motivaciones para arribar al territorio magallánico en donde se declara que existen más oportunidades para los y las migrantes

Hace seis meses que yo estoy acá…Yo no veo de ninguna manera que falte trabajo, la semana pasada me quedé sin trabajo por culpa de un reglamento interno […] y dos días después conseguí acá. Yo veo igual que hay muchos extranjeros que tienen problemas…en las noticias, pero yo acá no he pasado, a no ser que …estoy acá hace muy poquito tiempo, no puedo hablar tampoco… pero de que hay trabajo hay trabajo, si uno busca y se empeña” (MP1, 28)

Se puede desprender de los relatos que la búsqueda de empleo y la percepción de la disponibilidad de trabajos en la región y la comuna resulta ser la primera motivación que atrae a los y las migrantes a la comuna. Como se señala en las páginas precedentes, la migración responde más que nada a fines más pragmáticos como lo es el caso del trabajo.

En este sentido, independiente de la nacionalidad, la idea de conseguir un empleo más estable se convierte en uno de los principales alicientes para arribar a la comuna. Cabe destacar que esta información generalmente circula a través de redes de migrantes que arribaron previamente al territorio. “Soy colombiana de Cali, soy manicurista … Yo vine porque aquí había una prima, entonces pues ella me dijo que habían buenas ofertas de empleo y oportunidades laborales, entonces, pero sin saber, me dijo Chile, pero sin

50 saber cómo era la ciudad, uno se enfrasca en las posibilidades que hay y no mira más allá. Pero de todas maneras yo llevo ocho años acá, los que han sido positivas en el sentido laboral y con la oportunidad de tener mi propio negocio” (MC1, 39)

Se puede dejar entrever que la migración es una aventura en donde se asumen múltiples desafíos e incertidumbres que son subestimadas al momento de tomar la decisión. Así, un elemento que emerge recurrentemente en los discursos de las entrevistadas es el proceso del viaje, el que en su mayoría se realiza por tierra, y que a pesar de lo extenso que puede llegar a ser, 10 días hasta Santiago en el caso de los oriundos de Cali y Buenaventura, o 3 a 5 días en el caso de Paraguay, las migrantes recuerdan el viaje no como una experiencia tortuosa y extenuante no sólo por la distancia, sino por el hecho de tener que cruzar tres fronteras y la incertidumbre que eso acarrea, llama la atención que a pesar de lo largo y peligroso del viaje este se recuerde como rodeado de esperanza.

“Soy de Buenaventura, el primer puerto marítimo, yo también allá trabajaba, pero cuando me salí del trabajo en que estaba duré año y cuatro meses esperando otro trabajo que no, entonces dije, pero no, imagine con tres niños yo tengo que buscar la forma de darle una mejor vida a mis hijos […] Así que llegué por bus, para uno igual es como estresante, pero como ya venía tan contenta porque venía a una parte que no conocía, venía a una nueva vida, yo me la tomé como que viniera de vacaciones…seis días para llegar, salí de Cali el 29 de julio y llegué a Santiago el día dos o el día cuatro…no me acuerdo, en fin…llegué a Punta Arenas el 7 de agosto” (MC3, 38)

Como se delineó, al emprender este viaje, en búsqueda de una vida nueva, están muchas veces influidas por familiares o amigos que, con anterioridad, arribaron al país y posteriormente a la región y que son la principal red de contacto y contención durante los primeros meses, tiempo que se define como complejos.

“[Llegué] por medio de una tía, yo le comenté la situación económica allá, porque allá no es fácil, aunque somos de allá igual pasamos trabajo y ella altiro, sin problema me ayudó, me facilitó la plata prestada, hasta que conseguí trabajo para yo irle pagando poco a poco a ella… [Pero] estuve sin

51 trabajo más de tres meses.., cuando recién llegué aquí yo me conocí con un chico que es mi pareja, él también es colombiano… y todos trabajaban menos yo, entonces cuando ellos se iban a trabajar yo cocinaba hacia el aseo, me lo ganaba, pero como no tenía como aportar económicamente aportaba de esa manera” (MC3, 38)

“Yo por mi familia tengo una prima que está hace cinco años, vine por tierra, diez días de viaje…yo soy de Cali” (MC4, 28)

En este sentido, la red de apoyo resulta ser un elemento clave para la inserción en el nuevo escenario, tanto para la búsqueda del trabajo como para enfrentar la cotidianidad y los desafíos que presenta en su amplia gama de situaciones a las que son expuestos. La ausencia de estas redes da cuenta de situaciones de una vulnerabilidad aún mayor, ya que el escaso conocimiento territorial, así como el desconocimiento del funcionamiento de las instituciones genera sin dudas espacios para eventuales vulneraciones de derechos.

“Ahí empezamos, no respeto el contrato que hicimos, yo trabajaba de lunes a sábado, no tenía hora de descanso hora de dormir, hay veces me hacía acostar como las una de mañana, doce de la noche y a las 5 de levantar para que vaya al colegio preparar el desayuno, ya yo le he aguantado porque no tenía a donde ir y yo no sabía tampoco como buscar el trabajo y así pues, último mi amiga me dijo, […] ven a mi casa, vamos a estar en mi casa y un día sábado en la noche salí yo le dije voy a ir a casa de mi amiga me fui, entonces ella me dijo ¿vas a volver? Y yo le dije si voy a volver, y no volví hasta el domingo en la tarde, llegué en la noche.” (MP5, 42)

En el relato, es posible evidenciar una situación de indefensión frente a posibles abusos, en donde se expone al o la migrante a situaciones de riesgo que podría empujarles a aceptar trabajos de menor calidad, o ver deteriorada la situación del trabajo actual. No obstante, en estas circunstancias afloran el reconocimiento de sus propios recursos como la principal herramienta para sobrellevar situaciones complejas y desde donde se implementan más que estrategias de inserción, de sobrevivencia.

Entonces me dijo para qué llegué a esa hora un montón de cosas, que así no es […], hasta tal fecha no más vas a trabajar […] y de tal fecha te vas, así de fácil me dijo. Entonces yo me amargue: No voy a quedar, tal fecha que tú me dices, no voy a quedar, ahorita me largo, ahora me voy, me voy. ¿A dónde

52 vas a ir tú? Tú no sabes ni leer ni escribir, tú eres burra, así me dijo. Si soy burra, no sé leer ni escribir, pero si se hablar, se expresarme con la persona yo sabré que hacer le dije. Y me quitó mis papeles. Me escondió, me dijo, no te voy a dar esto para que te reporten como un delincuente” (MP5, 42).

No obstante las redes no siempre significan asegurar una inserción exitosa o menos dificultosa. Sin negar la importancia de esta red de acogida y contención, existen barreras que tiene que ver con los obstáculos puestos por la comunidad local, asociados a por los prejuicios referidos al origen de los migrantes o por el género de estos/as, o por la condición de documentado o indocumentado, o bien por las dificultades asociadas a la convalidación de estudios.

“Uno sin documentos es muy difícil, demasiado difícil sin documentos, y trabajo igual hay pero sin documentos es muy difícil. Yo llegué sin documentos y ya una señora que le gusta trabajar mucho con colombianos ella tiene un restaurante en el mall, ella le encanta trabajar con colombianas y gracias a Dios a ella le da la oportunidad a uno y le gusta como uno trabaja y ella nos prestó, de ahí yo empecé.” (MC3, 38)

Al principio es difícil, por los currículos y todo eso, pero después… uno viene a trabajar pues a trabajar…igual es difícil, porque igual tu sabes que acá es difícil, acá es diferente y todo, por ejemplo yo vine directo a cuidar a una señora, yo soy enfermera, y vine directo, mi prima me dijo que había una señora que era conocida de ella, conocida de un amigo suyo y… que si yo podía venir a tratar de convalidar el título y yo vine y me dieron una respuesta positiva en la gobernación ahora me tengo que comunicar con el Ministerio de Relaciones Exteriores por el tema de la convalidación” (MP1, 28).

Es posible observar, en la diversidad de experiencias, coincidencia en que las dificultades de inserción son mucho más complejas de afrontar en ausencia de una red de apoyo que marque los puntos de referencia y orientación mínimos para enfrentar, por sobre todo la búsqueda de trabajo y las vicisitudes propias de ser migrantes, como el verse enfrentadas a situaciones en donde se remarca el carácter subalterno de los migrantes, su extrañeza en el mapa cognitivo y en donde se pone en entredicho su legitimidad como habitantes de la ciudad. En el apartado siguiente se

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presentarán los resultados asociados a las estrategias que los migrantes despliegan para hacer frente a estas dificultades que presenta el territorio, la búsqueda y la utilización de diversas herramientas que demanda la relación cotidiana con los integrantes de la comunidad local.