• No se han encontrado resultados

Experimentar la ciudad, la cotidianidad y la diferencia

Capítulo 4: Hallazgos

4.4 Experimentar la ciudad, la cotidianidad y la diferencia

“Es totalmente diferente, uno cambia totalmente…Mira, es cambiar tu identidad, en el momento en que tú te subes a un avión y tocas otro territorio, es… o sea no se pierde, pero es dejar tu identidad, lo que te identifica realmente. No hay recuerdo aquí, es una ciudad que estoy viviendo pero no tengo recuerdos aquí, no tengo mi familia acá, tengo mis dos hijos pero mi familia es muy grande, mi familia consta de mis hermanos, mis sobrinos, mis tías, mis amigos mis amistades, es dejar todo lo que te identifica y que todas esas cosas antes nombradas es lo que te hace feliz. Entonces aquí cumples una meta que es como la parte económica […] pero te falta esa otra parte […] Es caminar por las calles y recordar, que el árbol te huele a algo que aquí no hay” (MC1, 39).

La cita con la que se inicia este apartado pretende dar cuenta de que la extrañeza, la diferencia, es un elemento que no solo es avizorado por la comunidad puntarenense, sino que también por las propias migrantes. Haciendo entonces que dentro de las tácticas más relevantes que se despliegan en las primeras fases, y eventualmente durante todo el proceso tienen que ver con el ajuste de cultura y con enfrentar el dilema de la identidad. En palabras de Márquez (2015), la migración se trata de una experiencia de desarraigo en donde la identidad, que siempre está histórica y políticamente situada, es puesta en juego generando a veces desconcierto al enfrentarse a lo desconocido, que sin duda obliga a modificar esta construcción nunca acabada.

Como consecuencia, o resultado más o menos inevitable, en ese ejercicio de renegociar la identidad, nace otra diferente, que ya no es ni la de origen ni la de destino, sino la de ser migrante y modifica por cierto el ambiente donde se insertan.

A partir de esto, llama la atención que los esfuerzos por la integración no se circunscriban solo al ámbito del trabajo, sino que destaca los esfuerzos por sobrellevar el día a día, y la característica que se destaca del día a día en Punta Arenas es que se describe que se vive más que nada puertas adentro,

62

en grupos fuertemente influenciados por lazos familiares o de amistades de larga data, en ese sentido, el tener que “ganarse un espacio”, implica un ejercicio de reconocimiento del otro, es un proceso bastante largo y complejo.

“Es que la vida es diferente porque acá uno está más encerrado, allá no, se socializa mucho más, acá no, yo llevo casi dos años viviendo aquí [en el vecindario] y nunca me relaciono con los vecinos y en lo laboral, aquí hay más trabajo que allá” (MD, 34).

Así, se observa que no son suficientes las relaciones establecidas en el ámbito laboral, sino que también tienen relevancia lo que ocurre día a día. En este sentido las diferencias culturales en cómo acercarse a la comunidad local, en cómo intentar participar más allá del marco laboral, pueden llegar a generar episodios que pueden llegar desde la incomprensión o malinterpretación de ciertos actos, hasta la desconfianza y directamente el rechazo.

“Este es un país muy acogedor, pero la gente es diferente porque son otra cultura, entonces uno poco a poco entiende eso. Logra entender pues, muchas cosas que al principio nos cuesta muchísimo y que de hecho día a día uno convive con ciertas cosas que son bastante difíciles […] es tremendo lo que tenemos que soportar por tener una estabilidad laboral… es un costo que nadie se lo imagina hasta que no lo viva, eso ni siquiera se puede describir […] porque muchas personas están aquí porque tienen a sus familias allá […] Por esa persona que está allá luchando, ellos sobreviven allá. Imagínate la responsabilidad…agachar la cabeza” (MC1, 39).

Como se observa, el proceso de comprensión del nuevo escenario no es un proceso fácil o lineal, sino que por el contrario, ésta lleno de costos, pero que se asumen con estoicismo pues existe la conciencia que se hace por un bien mayor. Ante estas complejidades, se destaca un espíritu de lucha, pero también de aceptación, de agachar la cabeza y soportar lo que sea necesario con tal de llevar adelante el cometido, que se vincula con el deber, con la responsabilidad y la fortaleza de carácter.

“Allá la plata no alcanza, la plata que tu ganas allá, claro tenemos las cosas baratas y todo pero el sueldo que ganamos no nos alcanza. Entonces como

63 qué iba a estudiar mi hijo universidad entonces por eso que yo me animé de venir para acá.” (MP5, 42).

En este estoicismo, en casos más extremos, el trabajo representa el punto de conexión con otras personas, siendo la única de red con la que se cuenta para llevar el día a día.

“Es muy triste porque yo no tengo familia acá cuando salgo domingo de mi trabajo no tengo donde ir […] sola me estreso. Me siento mal, entonces es bien difícil de construir la vida para acá. Formar una amiga con alguien, pero la gente te ven, como te ven de otro color eres diferente a ellos.” (MP5, 42) La diferencia, nuevamente se establece como una dificultad para poder integrarse en el marco de la vida cotidiana de la comuna. En este sentido, se da una especie de relación urbana, en donde existe una cierta indiferencia hacia al otro que sin llegar a ser marginado por su otredad pero a la vez, profundamente rural al predominar los lazos primarios de parentesco y proximidad, generando una relación que provisoriamente podríamos llamar de doble vinculo, en donde si bien no se rechaza abiertamente, no se dan oportunidades para incluir, lo que deja en una posición sumamente compleja a los migrantes que iniciaron su aventura en solitario.

Por otro parte, resulta imprescindible destacar que en todos los relatos se hace referencia a la seguridad de la ciudad, a la existencia de trabajo, a la tranquilidad y que en muchos sentidos es un destino mucho menos peligroso que la capital, lugar desde donde reportan relatos relacionados con violencia explícita hacia los migrantes, al poner en la balanza, la existencia de trabajo en mejores condiciones resulta ser un elemento que se destaca en los discursos.

“Cumplí dos años el siete de agosto, duré una semana en Santiago y el día viernes, porque llegué el día lunes me vine hacia Punta Arenas y desde ahí no he salido de aquí, amo Punta Arenas, me encanta” (Mujer 38, Colombia) “Yo llevo en Chile 25 años. Yo soy tan peruana como chilena y tan chilena como peruana, tengo hijos chilenos, mi hijo es chileno. Mi esposo es de acá de Punta Arenas y por el me vine a vivir a Punta Arenas, en donde yo le ayudo con la panadería” (MC3, 38)

64

Asimismo, la disponibilidad de trabajos y la estabilidad laboral, luego de cierto tiempo, es valorado por las migrantes, a pesar que el asentamiento al territorio, al menos en lo que declaran las entrevistadas, pueda ser incluso accidental, o al menos no un plan definido desde el principio.

“Cinco años voy a cumplir voy a cumplir el 27 de este mes. En Punta Arenas cuatro, yo llegué a Santiago y vine a conocer [y] el rubro turismo, fue mucho más estable para mí en el tema laboral así que me quedé” (MD, 34).

Así, en este juego dialectico de identidades y alteridades, queda la sensación que sin importar, los esfuerzos de los migrantes, pueden existir ocasiones en donde lo que más pesa es el prejuicio, teniendo entonces que levantar una lucha constante por el reconocimiento. Sin duda que es un esfuerzo adicional para ellas, toda vez que estos prejuicios se hacen evidentes y se movilizan en la cotidianidad.

Para finalizar este apartado y el capitulo, es necesario mencionar que en el transcurso de este trabajo se pudo establecer una desencialización de la idea o la representación un tanto hegemónica migrante desde donde se pueden ver ciertas imágenes arquetípicas y estereotipadas de las migrantes, que también, lamentablemente alimentan prejuicios asociados al tipo de trabajo que realizan las migrantes en la comuna o a lo peligrosos o amenazantes que pueden llegar a ser. También existe cierta simpatía hacia el migrante y más que nada a la diversidad, una curiosidad por lo nuevo y desconocido. Este último escenario, sin duda que facilita la inserción de los nuevos residentes y la integración en términos de cómo se plantea en este este estudio, a saber el sentirse parte de la comunidad, y el participar de ella, si bien es cierto es un proceso inacabado, es interesante constatar que existen manifestaciones de procesos de integración, incipientes pero decidores, como el participar en actividades deportivas, o reconocer que las situaciones de discriminación muchas veces vienen dadas por el desconocimiento. En el capítulo final, se busca realizar una reflexión sobre estos hallazgos y como nos ayudan a dar respuesta a la pregunta de investigación.

65