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EN LA ALBORADA DEL KAOS “ Mis amigas y yo entramos a un concierto

In document Los Sumergidos Pasos del Amor (página 42-47)

diurno de „rock en castellano‟. Sonaba tonto y nada divertido. Pero igual entramos. Para el segundo grupo ya todas me habían dejado sola. Me quedé allí,

sentada, un poco embobada por lo que estaba viendo y oyendo. Aquello no tenía ninguna semejanza con lo que salía en televisión o lo que veía en las revistas. Era una música extraña, que

no conocía y que no se podía bailar. Pero sentí que valía la pena quedarme. Y valió.” Kon la llegada de la „primavera democrática‟, Belaunde retoma el poder. El roller booguie se apodera de las pistas y el programa radial “La Caverna Subterránea” de Hugo Salazar principia sus transmisiones. Este espacio tendría sus mejores momentos entre 1981 y 1982, acaparando oyentes kon su música de avanzada, lejos, bastante lejos de las programaciones habituales. Por otro lado, la “No Disco”, ubicada en el sótano de Schell 168, Miraflores, se volverá la primera discoteca new wave

de la ciudad. El Club Mediterráneo, keriendo plegarse también a la moda wave, tratará de ganarle la delantera con propagandas como: “las chicas que vengan a la moda punk, podrán brindar con un trago por cuenta nuestra”. En otros ambientes, Fernando Garreaud organiza el primer festival de Música Urbana (o “Musicurbana”), un movimiento ke aglutinó a casi una veintena de intérpretes, entre grupos y solistas, donde destacaban, entre otros, Andrés Soto, el Kiri Escobar, Miguel Flores, Alejandro Susti y grupos como Camaleón y Canto Rodado, e inclusive estuvieron por ahí Andres Delude y los Frágil. Mientras tanto, en Ayacucho, las huestes de Abimael Guzmán, inician su accionar. En medios castrenses se dijo ke eran “una docena de abigeos” y ke los acabarían “en unos 15 días”....

“..Al incauto ke sigue de frente sin ver su presente, creando virtudes inexistentes..” (Abiosis/1982) En el campo del rock‟n roll, la mayor sorpresa de inicio de década (Enero de 1980) fue ke se escuchó por primera vez en radio, a un grupo local de tendencia punk llamado ANARKíA. Enrike „Punker‟ Ormeño, Martín Mefistófeles y Pedro «el

Brujo» llevaron al programa

«MUSSICALISSIMO», de Radio Victoria, una cinta grabada en vivo en una de las catacumbas sonoras del centro de Lima, sorprendiendo a más de

uno con sus interpretaciones de Pistols y Ramones. Y no eran los únicos. Otro ke recuerdo -de nombre- fue «Kolorete Negro» con kienes me encontré en el Tommy Club Bar. Pero aún no había nada ke parezca tener intenciones un pokito más serias ke interpretar éxitos punkekes de habla inglesa.

Otra sorpresa fue el regreso del ex Polen Raúl Pereyra, kien junto a Fernando Silva (violín), Pancho Larrañaga (piano), Mario Zeballos (mandolina), entre otros, conformarían una de las últimas cumbres de la música joven en nuestro medio: SUDAMERICA, una experiencia ke duró muy poco, pero ke sirvió para seguir demostrando ke el rock se podía hacer y cantar en castellano. Por otro lado, hizo su aparición «Rocka» un revistín editado por Toribio Merellano (el mismo ke sacaba «Rock del Sur»), Juan Enrike Krateil (ex-director de Saund) y gente ke luego sería conocida colaborando con diversas publicaciones, como Paul Hurtado (ke luego sacaría «Costra») y Carlos Vargas, corresponsal en Lima de la mexicana «Conécte». De todas maneras, y a coro, todos pedían lo mismo: ke se cante en castellano y - de ser posible- ke se TOKE en castellano.

“No componemos en castellano porque es un idioma difícil para el rock. Además lo que hace

Charly García no es precisamente rock ” (Carlos Guerrero, de Duwetto)

Recién en estos 80s el castellano se comienza a imponer como la lengua. Pero no serán los grupos del circuito imperante los ke la adopten, serán los nuevos, los conjuntos ke recién surgieron en el amanecer de la nueva década. La nueva generación de músicos no kiere saber nada con seguir copiando "para ser aceptados en los bailes y conciertos" (requisito indispensable para ke te dejen tocar). La naciente mancha de conjuntos musicales (por un lado Cimiento, Abiosis, Temporal, Soljani, Kotosh, etc, y por otro sector los Del Pueblo, Durazno Sangrando, Kolarock, etc) no buscan ke complacer ni ceder ante las exigencias del “mercado”. Hubo grupos ke por cantar en castellano, hacían sus presentaciones entre abucheos, granputeadas y proyectiles ke lanzaba el “respetable”. Aún se recuerda aquella actuación de un formidable grupo como Cimiento (Santiago Guardia, Frank Rohdo y Francisco Zegarra) en el centro de Comas, donde tocaron entre una lluvia de rokones y piedrotas provenientes de un público ke no entendía -valga la paradoja- akel rock en castellano.

"..Antes era mucho más difícil porke no había sitios donde tocar, no había gente con equipos, ni salas de ensayo, por eso trabajábamos con guitarras acústicas. La guitarra eléctrica era un lujo, los teclados ni ke decir. No habían los contactos necesarios como para poder armar algo, y, lo peor, es ke había en el ambiente unas ganas verdaderas

de hacer música, entonces uno tenía ke adaptarse a lo ke se tenía.." (Carlos Toledo, de Abiosis) (18)

Los años 80, 81 y 82 quedarán como los más duros y difíciles para la música joven. Pancho Muller kien se desempeñaba en esos días como bajista de Temporal, nos dice: "..ésa falta de oportunidades hizo ke muchos músicos dejaran de crear y dedicarse a lo ke hacía la mayoría: copiar, ke, al fin y al cabo, era kon lo ke se obtenía una respuesta más inmediata" (19).

Es así como los 80s encuentran a una generación ke se debate entre el continuismo imitativo y copiador y el intentar dar rienda suelta a la creatividad, tratando de revivir al rock‟n roll ya no solo desde el aspecto meramente musical, sino como postura, como actitud ante la vida. Mientras tanto Ronald Reagan asume la presidencia de los EEUU y en Ayacucho comienzan los operativos contrainsurgentes.

La Década Colosal Coincidentemente, por esos años, el castellano comenzó a ponerse de moda gracias al vendaval ke nos cayó de Argentina, España y México -alegremente comercializado por la makinaria de costumbre- y se descubrió que -oh! sorpresa- el rock también podía cantarse en nuestro idioma. Es en este punto (a partir de 1982/3) en ke

los mismos comercialones comienzan a echar mano de ese “rock en castellano” ke tanto les askeaba y, komo escribió Alvaro Olano, esos conjuntos y solistas “que anacronicamente pretendían mantener el rollo del „Rock Peruano‟ en inglés, intentaron oportunistamente „subirse al carro‟ de un movimiento al ke ya no pertenecían y ke no aceptaría su entrada ni sikiera por la puerta falsa”.

Aún kon todo, la escena local seguiría estancada, avanzando y peleando de a pocos, por un par de años más. El rock parece conformarse con ser un muestrario de canciones sin ningún tipo de propuesta, salvo el afán y el deseo irrenunciable en algunos a cantar en castellano. Solo bandas tipo Doctor No o Duwetto seguirían aferrándose al inglés.

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