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EN LA PROFUNDIDAD DE LOS LAGOS

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ANTRO DE MONSTRUOS

EN LA PROFUNDIDAD DE LOS LAGOS

Sé que algún lector puede tentarse de tomar con ligerezas estos asuntos y considerar que –como yo lo hice – es imposible la existencia de tales

criaturas lacustres.

Pues, creo que si no contara con los testimonios, directamente ni

hablaría ni escribiría nada. Es por ello que, en beneficio a la verdad, deberé presentarlos con un mínimo de orden y rigor.

Aquí los tienen. Apúntenlos.

Año 1900. En el lago Vinter, un lugareño denuncia la aparición de

una criatura poco común. 1910. Mientras nadaba en el lago Pueyrredón, Alfredo Sepúlveda se topa con una especie de saurio. 1927. En el lago Fagnano se descubren restos de ¿plesiosaurios? bastante frescos. 1938. El lago Gutiérrez se transforma en escenario de extraños especímenes. 1956. El periódico La Razón publicaba el testimonio de más de 20 obreros que afirmaban haber visto un extraño animal emergiendo de las aguas del lago de Esquel. Un mes después de esta noticia otra no menos resonante

hablaba sobre una comisión encargada de investigar este tipo de criaturas en la zona prefijada. 1978. Hilda Rimboll y su esposo ven algo extraño con cuello de cisne en el lago Nahuel Huapi.

1976. Un micro turístico se desbarranca en el lago Moreno. Un

equipo de buzos se lanza al rescate. Y según sus testimonios, mientras sondeaban el vehículo accidentado, habrían observado la presencia de rayas de gran tamaño en el fondo del lago. Lo que motivó a diversos investigadores del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones

Científicas y Técnicas), a tomar con ligerezas estos relatos, clasificándolos de “imposible”. Y sin embargo, el entonces jefe de Prefectura Naval, prefecto principal Walter Hormastorfer, confirmó esta versión, aunque con unas tenues variantes geográficas.

1986. Stella Maris López, oriunda de Bariloche denunció haber visto

un animal descomunal a pocos metros de la costa. Su cabeza, triangular, era semejante a la de las serpientes. Tenía dos lomos cubiertos de escamas. Tardó pocos segundos en desaparecer. Dos meses después, el ingeniero Guillermo Varzi, al regresar de un picnic en Bahia Linch nota algo que se desplaza a 25 o 30 km por hora. Sin perder un minuto, una de las hijas le toma una fotografía. Casualmente en febrero de 1987 ocurre aquel

misterioso accidente en el que mueren cuatro personas. Ese mismo año, Alfonso Passo, capitán del crucero “Paisano” también ve a la criatura “ vi una cabeza como la de una serpiente negra”. Otra testigo fue Dorys de González que vio "como dos lomos nadando en dirección al centro del lago.”

Centro Atómico de Bariloche – entre los cuales estaba Héctor Ulecia - avistaron mientras viajaban en un transporte el lomo de un animal, de color oscuro. En 1988 el misterioso merodeador fue observado nuevamente. Un grupo de operarios de ENTEL (Empresa Nacional de

Telecomunicaciones), una cuadrilla del Servicio de Lucha contra Incendios, una empleada de la Dirección de Bosques y otros vecinos fueron testigos de la aparición. En ese mismo año un camarógrafo logra filmarlo. En la

imagen vemos un animal u objeto de enormes dimensiones proyectando una intensa estela en el agua.

1989. La guía turística Isabel Muller, Cristina Girgenti y 31 pasajeros

de un autobús logran retratar la paseadora criatura. Jorge Brodo mostró una secuencia de un film atribuido a la criatura, definiéndolo como “algo semejante a un submarino por debajo del agua...” Aunque su movimiento, según confesó, era demasiado flexible.

1990. El Diario Popular publica la aparición de una criatura aledaña

a la Isla Victoria. Más de una docena de testigos afirman haber visto aquella joroba o lomo raro.

Y me detengo aquí.

Y pongo en antecedentes al lector del último testimonio que he

rescatado en mi incursión de aquel enero del 2004.

Según me confesara Héctor Ulecia, mi gentil asesor en todo lo

referido a “Nahuelito”, un joven estudiante del Balseiro , cuyo nombre no me ha sido dado a divulgar, llegó a toparse con la "Criatura". E incluso a adentrarse en canoa a las aguas del Nahuel Huapi con el claro - y nada humilde – propósito de capturar aquella bestia gigantesca. Pero sólo pudo contemplar la huida presurosa de aquello y una estela, como de sangre, extendida sobre la superficie del lago.

Pues bien. Yo buscaba más evidencias. Como por ejemplo tener

conmigo una foto de aquel engendro. Porque - siempre me ocurre - sospecho de las fotos que veo si yo mismo no las obtuve. Y creo que mi perseverancia rindió sus frutos. Y nuevamente Ulecia me daría la primicia.

Aquel nuevo avistaje ocurrió quince días antes de que pisara San

A continuación reproduzco como documento exclusivo la fotografía obtenida y su análisis digitalizado.

Y finalizo con la carta del bueno de Ulecia (y la foto):

“Hola y buen día Sebastián:

Recibí tu correo y leí el resumen de "algunas apariciones", referidas a Nahuelito. Conocía esos testimonios y

son verosímiles. Como así también son creíbles los testigos que reportaron el avistamiento. En febrero de 1976, un poblador de Bariloche, Aquiles

LAMFRE, cuenta haber visto al

mediodía, frente al hotel Parque, y estando él a orillas del lago que en ese momento se hallaba calmo y planchado, un movimiento llamativo a unos 1500 metros aguas adentro. Como un gran remolino. Y dice haber visto aparecer un animal enorme con el lomo oscuro y un cuello alargado con

cabeza aviborada. Se movió unos pocos segundos como si nadara hacia el rio Limay y se sumergió. Este mismo poblador dice haber tenido la suerte de volver a verlo once años después, pero esta vez sólo su lomo y el movimiento de aguas que genera.

Algunos vecinos con espíritu ecologista han sugerido a las autoridades,

desde hace tiempo, que legislen sobre este tema, de tratarse de un animal de características extraordinarias, a efectos de prevenir cualquier hecho que pudiera dañarlo, dado el valor científico de probarse su existencia. En alguna oportunidad también se pedía prudencia y precaución a los que navegaban el lago o a quienes realizasen otras actividades en el, a los mismos efectos, no causarle daño.

Si, no tengo ningún problema en que publiques mi nombre (Héctor Alberto ULECIA). En algún momento te mando las fotos por este medio. Son algo o bastante parecidas ya lo vas a poder apreciar. También te voy a mandar mi opinión sobre las mismas. Un abrazo y espero noticias tuyas. Héctor.-

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