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En Memoria del Prócer

El Metropolitano llenó su aforo de 75 mil sillas para el partido del domingo 20 de agosto entre Ecuador y Colombia. Los oncenos saltaron a la cancha bajo un ambiente de alegría parcial, porque dos días antes había sido asesinado en Soacha el senador y candidato presidencial Luís Carlos Galán Sarmiento, en circunstancias que el gobierno de Virgilio Barco atribuyó al narcotráfico. Antes de iniciar las acciones, los asistentes al estadio ondearon pañuelos en nombre del político inmolado y clamaron justicia.

En cuatro presentaciones anteriores, Colombia jamás había logrado vencer a Ecuador por unas eliminatorias mundialistas. Esa tarde de agosto, la selección de Maturana derrotó a los ecuatorianos por 2 tantos a 0, ambos goles con la autoría del guajiro Arnoldo Iguarán, de golpe de cabeza. Así las cosas, Luís Carlos Galán acertó el resultado que pronosticó antes de su asesinato.

Aunque para el técnico la selección no jugó un partido cien por ciento impecable en la parte táctica, destacó la consecución de los dos puntos como cuota inicial en el proceso de conseguir el tiquete a Italia, que continuó en Paraguay.

Después del triunfo en Barranquilla, la prensa colombiana dio por superada la actuación del equipo en tierras brasileñas durante la Copa América. La derrota que sufrió el onceno de Maturana contra los paraguayos durante el torneo, que en principio fue vista con escepticismo de cara a la eliminatoria, quedó en el olvido.

Según Maturana, el partido en Defensores del Chaco fue planteado para desgastar al guaraní Rogelio Delgado con un esquema defensivo sólido donde Paraguay no pudiera llegar al área de Colombia, cosa que cuando el jugador estuviera agotado, pudiera

ingresar el “Palomo” Usuriaga para tratar de conseguir el gol de la victoria.

El objetivo del técnico se cumplió durante los primeros 45 minutos con un empate sin goles, aunque a los 13 de la etapa complementaria Javier Ferreira aprovechó un error de

la zaga “tricolor”, con lo que se puso en ventaja el conjunto local pocos segundos antes del ingreso del “Palomo” y la expulsión de Leonel Álvarez que dejó sin marca en la

mitad del campo a Colombia.

Con un hombre de menos, Colombia logró el empate a falta de tres minutos para el final

del compromiso por intermedio de Arnoldo Iguarán, “a base de fuerza, ganas, coraje y fútbol”, según Maturana. No obstante, el juez chileno Hernán Silva añadió 5 minutos 33 segundos al tiempo reglamentario. En la última acción, decretó una pena máxima a favor de Paraguay, por falta de René Higuita en su propia área.

Para Maturana, aunque la acción pareció penalti, no lo fue. La prensa, por su parte, no protestó la falta como tal del portero antioqueño, como sí lo hizo por la cantidad de

tiempo que repuso el árbitro. “Ahí nos metieron la mano en el bolsillo porque nunca se perdió tanto tiempo en el juego”, dijo Víctor Rosas, de El Tiempo.

El arquero José Luís Chilavert venció a Higuita desde los 12 pasos, para darle su primer triunfo a Paraguay en condición de local. Una vez finalizó el partido se presentó una pelea entre jugadores y la policía, en la que resultó implicado Luís Carlos Perea por haber agredido supuestamente a un periodista. El jugador no se quedo callado:

“Que me demuestren que yo lo agredí. Mejor digan que a nosotros los

colombianos sí nos agredieron, como fue el caso de Bernardo Redín. Al mismo Eduardo Niño, el arquero suplente también lo golpearon, a Carlos

Valderrama”. 29 ago. /89

Los jugadores colombianos protestaron la actuación del juez Silva y de la autoridad policial, sobre la cual, según Maturana, buscaba pegarle un “bolillazo” a René Higuita a

cualquier precio. Los paraguayos, mientras tanto, le adjudicaron a la delegación colombiana el ingreso de un perro al campo de juego que retrasó el final del primer tiempo. Según la prensa de ese país, el objetivo de los colombianos era quemar tiempo.

El técnico “tricolor” no quiso hablar de las acciones de juego y por primera vez protestó la acción del árbitro, sobre quien le advirtieron que estaba inclinado a desfavorecer a los

colombianos, pero no hizo caso porque no dudaba de la buena fe del referí. “Nosotros

estábamos prevenidos, pero jamás nos imaginamos que iba a cometer tantas injusticias”,

señaló el estratega.

El Presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, León Londoño, envió una carta a la FIFA para reclamar ante el máximo organismo del balompié lo sucedido en Asunción, aunque el marcador ya no podía modificarse. La eliminatoria mundialista siguió su camino, y nuevamente el rival de los colombianos fue Ecuador, esta vez en Guayaquil.

Para el tercer partido de la etapa premundialista, Maturana confesó que en el fondo de su pensamiento había contemplado la posibilidad de un empate, aunque aclaró que sí salió por la victoria. En el caso de haber vencido a los ecuatorianos en su casa, estos habrían quedado sin motivación para enfrentar en la última fecha a un Paraguay con la clasificación al mundial por delante.

El duelo entre países vecinos finalizó cero a cero, con numerosas ocasiones de gol desperdiciadas para ambos bandos, entre ellas la de una supuesta pena máxima que no fue sancionada contra el colombiano Rubén Darío Hernández. Hasta ese momento, la selección de Maturana sumaba tres puntos en tres salidas, mientras que Paraguay

llevaba dos unidades en un juego. Así las cosas, la prensa le entregó a la “albirroja” el

favoritismo para acceder al repechaje contra Israel.

La opción de Colombia de continuar en carrera a Italia 90 quedó definida en el juego que volvió a enfrentarla con Paraguay, esta vez en Barranquilla. En Asunción, los estos le ganaron a Ecuador, cosa que satisfizo a Pacho pues tampoco pretendía que la selección de Dussan Drascovich volviera a la pelea por el cupo a la repesca.

Luego de los incidentes en el Defensores del Chaco, la FIFA declaró el juego entre Colombia y Paraguay de alto riesgo, algo que molestó a Barranquilla como ciudad anfitriona. Así lo expresaron su alcalde, Jaime Pumarejo, y el gobernador del Atlántico,

Edgardo Sales. Las medidas de seguridad en “La Arenosa” fueron las mismas del

partido contra Ecuador, como también se mantuvo intacta la fe de Maturana sobre la clasificación a Italia. “Veo muy claro, sin romanticismo y sentimentalismo, que Colombia va a clasificar”, señalaba el entrenador.

Obligada a ganar para seguir con la ilusión de volver a un mundial, la Selección Colombia salió a decir que iba a buscar la victoria contra Paraguay, para regalarle una

satisfacción al país que sufría “graves dificultades de orden público”. Si perdían, los colombianos sellaban su eliminación. La “albirroja” tenía, por su parte, la opción de

ganar el grupo en su visita a Ecuador.

Los primeros 45 minutos de juego terminaron 1-0 con victoria paraguaya, tras gol de Alfredo Mendoza. El técnico nacional y la prensa coincidieron en que ese primer tiempo mostró a una Colombia sin claridad, sin ideas, nerviosa para llegar al pórtico visitante. Fue así como Maturana, por primera vez, luego de dos años y medio al frente de la

selección de mayores, decidió sustituir a Carlos “El Pibe” Valderrama, posterior a una

charla en la que Pacho les expuso a los jugadores su vergüenza por la actuación del periodo inicial.

El cambio en la táctica de Colombia sorprendió a más de uno. De acuerdo con el

adiestrador chocoano, “La prensa se había puesto a hablar y hablar, y había sicosis alrededor de Valderrama”. Fue el “Bendito” Luis Alfonso Fajardo, quien reemplazó al

volante de creación samario, con lo que el equipo logró, en términos de Maturana, mayor arranque.

A los 8 minutos de la parte complementaria llegó el empate colombiano por intermedio de Iguarán, por pase de Rubén Darío Hernández. De ahí en adelante, según Maturana, el partido se volvió desordenado con opciones para ambas partes, hasta que en el minuto 25 Rubén Darío cazó un rebote en el borde del área guaraní. El delantero envió el remate a la puerta, para así anotar el gol de la victoria colombiana.

La prensa nacional elogió el apoyo de los aficionados barranquilleros que jamás dejaron de respaldar a su equipo, pese a que el Metropolitano no llenó su capacidad. Además reconoció la labor de Maturana en el banquillo técnico para cambiarle la cara al partido que era adverso en el primer tiempo.

“Necesitó el seleccionado de Colombia estar herido, para que el técnico

Francisco Maturana decidiera arriesgarlo todo, para que sus jugadores fueran casi que empujados en su orgullo a sacar adelante el choque ante Paraguay”. El Tiempo - 19 sept. /89

Cumplida la misión, al equipo colombiano le restaba esperar a que Ecuador pudiera sacarle por lo menos un punto a Paraguay, para acceder al repechaje contra los israelitas. Se cumpliera o no con la posibilidad matemática, Maturana declaró a los medios que no se sentiría defraudado por lo hecho hasta el momento con la escuadra nacional.

Jamás pudo comprobarse si existió alguna clase de incentivo económico para que los ecuatorianos le ganaran a Paraguay, a lo que Pacho no le vio inconveniente por tratarse de algo de común ocurrencia en el futbol. Maturana dijo que en condiciones normales

no había opción de que la “albirroja” pudiera ganar en su visita a Guayaquil.

La transmisión de televisión se quedó sin la presencia del estratega, quien fue invitado para dar su análisis del cotejo que iba a decidir la suerte del onceno colombiano. Explicó que su función en ese momento no era la de analista, sino la de técnico de fútbol.

Ecuador respondió a la expectativa colombiana, y venció por 3 a 1 a Paraguay. El equipo de Maturana accedió así al repechaje, con lo que también se desató la celebración por las calles ante la posibilidad de volver a la Copa Mundo. Algún hincha del país vecino explicó que a sus paisanos les iba a caer muy bien esa victoria, pues serviría como motivo para olvidarse por un rato de los problemas de orden público.

Se cumplió también con el vaticinio del técnico “tricolor”, quien había dado la orden a

rivales. Colombia finalizó líder del grupo, con 5 puntos; le siguió Paraguay, con 4, y cerró Ecuador, con 3 unidades.

En Israel esperaban que el contrincante en la repesca fuera Paraguay, no sólo por razones futbolísticas, sino porque el alto gobierno colombiano había señalado al coronel

israelí Yair Klein “como uno de los 15 mercenarios extranjeros que adiestran fuerzas paramilitares al servicio de los narcotraficantes”. En ese caso ya se sabía que las

medidas de seguridad para la plantilla visitante iban a ser extremas.

La única referencia de Maturana sobre Israel, una vez comenzó la concentración colombiana para los duelos definitivos, fue el palmarés reciente del onceno asiático, con un título continental y cinco jugadores que militaban en ligas europeas. El estratega prefirió no observar videos, en el sentido de no querer hacer lo que el rival quiere que su equipo haga.

La prensa colombiana solo tuvo acceso a una de las prácticas de la delegación israelí, cosa que no permitió dar una idea clara de lo que iba a ser ese equipo en el

Metropolitano. Frente a tanto misterio de los visitantes, los hinchas en “La Arenosa” se

convencieron de que Colombia iba a ganar el primer partido por amplio marcador. La nómina ofensiva con Álvarez, Fajardo, Redín y Valderrama, en el medio campo, e Iguarán y Hernández, en la delantera, así lo pronosticaba.

El juego entre Colombia e Israel fue dirigido por el francés Michel Vautrot, considerado en esos momentos como el mejor árbitro del mundo. Los visitantes presentaron un esquema basado en lo defensivo, mientras que el onceno nacional llegó sin claridad y con muchos nervios al arco del portero Einsburg.

Para la segunda parte el cuerpo técnico colombiano sustituyó a Bernardo Redín por Albeiro Usuriaga, en busca de mayor profundidad. Fue este último quien a los 28 minutos del complemento anotó el gol de la victoria para los locales, luego de un pase

Los periodistas criticaron que la diferencia no daba la suficiente tranquilidad para conseguir la clasificación en Israel. Por su parte, el análisis de Maturana pronosticaba que el cupo al mundial era algo cada vez más cercano, pese a que no lo satisfizo la

actitud de algunos jugadores durante el partido. “Bolillo” Gómez le hizo caer en cuenta

a Pacho que era más fácil ganar como visitantes, pues los israelíes con la obligación de buscar el resultado, olvidarían la defensa, para dejar grandes espacios atrás, con lo que Colombia iba a poder desarrollar su juego.

La delegación colombiana se marchó a Tel Aviv con una semana de anterioridad. 21 horas de avión, 10 de aeropuerto y 8 de cama sumó en total la plantilla de 18 jugadores que cumplió con la travesía de cuatro días rumbo a Tierra Santa, en donde fueron recibidos por una pequeña colonia de compatriotas. Según Daniel Samper Pizano, corresponsal para el diario El Tiempo, pese a que se vendió el total de la boletería, en Israel no se sentía el clima de tensión previo a un partido de fútbol histórico.

Pese a que en principio el técnico Maturana anunció que el equipo solo haría visita a los lugares santos de Israel después del partido, el grupo de colombianos decidió salir de su concentración al segundo día para visitar Belén, Jerusalén y el Muro de las Lamentaciones. Esta gira turística sirvió como motivación extra a los estímulos económicos que les iban a entregar a los jugadores si conseguían el cupo al mundial.

Desde la sede de la FIFA en Zúrich, el presidente de la Federación, León Londoño, anunció que a cada jugador se le daría un carro Renault 4 nuevo, y cerca de 2 millones de pesos en efectivo, ofrecidos por el ente rector del fútbol colombiano y el Banco Ganadero. De esta forma, la delegación que buscó el pasaje a la Copa Mundo en Italia se convirtió en la de mayores incentivos en la historia del balompié nacional hasta el momento.

A comparación de Israel, que restringió en gran parte el acceso de la prensa a sus entrenamientos, con el fin de que no se filtrara ninguna información, el técnico colombiano dio a conocer su equipo titular para jugar en el Estadio Ramat-Gan, a cuatro días para el compromiso. Colombia formó ante los judíos con cinco mediocampistas (Pérez, Álvarez, Valderrama, Fajardo y Redín) y un solo punta, Arnoldo Iguarán.

Un poco más de 100 soldados del Batallón Colombia, militares que prestaban servicio en el Sinaí, acompañaron a los pupilos de Pacho el lunes 30 de octubre en el partido que le iba entregar un cupo al Mundial de Fútbol a un representativo nacional después de 28 años.

El objetivo de Maturana al plantear su esquema táctico fue el de encargarse de la posesión del balón con los cinco volantes. En esa búsqueda de la esférica, por parte de los israelíes, estos dejarían espacios libres en los que Iguarán buscaría la posibilidad de una jugada desequilibrante para ampliar el resultado global en favor de Colombia.

En palabras de Pacho, el primer tiempo, “fueron los 45 minutos más brillantes de la

selección en todos sus periodos. Fue un equipo sobrio, que no regaló nada, que jugó

bonito, que conservó el balón”. Por eso, para el complemento, a Maturana le entró la

ambición de ganar y remplazó a Bernardo Redín por Albeiro Usuriaga. Según él, pudo

haber cedido a la presión de algunos sectores que veían al “Palomo” como el mejor

futbolista colombiano del momento, y en caso de que no lo dejaran jugar, el técnico habría sido tildado de cobarde.

Tras el cambio, el partido se abrió, e Israel comenzó a acercarse al arco de Higuita con mayor peligro en el segundo tiempo. Si Colombia atacaba una vez con la incorporación de Usuriaga, los locales también buscaban el arco contrario gracias a los espacios que encontraron con la salida de Redín. El partido se volvió de ida y vuelta, con un tiro para cada equipo en los postes.

Al final los colombianos tuvieron que jugar con el tiempo para evitar alguna sorpresa, hasta que finalizó el compromiso con un cero a cero en el marcador, y confirmó que Colombia ingresaba en la lista de 24 representativos nacionales que iban a competir en el Mundial de Italia 90.

Todos en la cancha del Ramat-Gan, cuerpo técnico, jugadores y directivos corrieron a

abrazarse entre todos: con “Bolillo”, con Barragán, con Valderrama, con Maturana, que

la clasificación que también comenzó a celebrarse en Colombia donde apenas era medio día, en contraste con la noche de Israel.

“Yo creo que es un punto más para el desarrollo de

Colombia. Para la unión del pueblo colombiano. Esperamos que este triunfo sirva al pueblo colombiano, nos una que es lo

que necesitamos”. Soldado del Batallón Colombia en http://www.youtube.com/watch?v=m

http://www.youtube.com/watch?v=m-2sa23kgI0

Mientras el plantel de jugadores se marchó del estadio rumbo al hotel donde continuaron la celebración entre fotos, abrazos y llamadas a Colombia, gracias a los medios radiales, en el país la alegría salió a las calles. En esa tarde del 30 de octubre los

hinchas de la “tricolor” festejaron con harina, banderas, baile y papayeras; se armaron trancones, hubo borrachos y muertos, pitos de carros y ambulancias. Durante las dos horas que duró el partido se estimó que la economía nacional perdió unos ocho mil

millones de pesos. “Las máquinas enmudecieron, los clientes se ausentaron, y patronos

y obreros concertaron un cese colectivo” señaló El Espectador.

Los analistas de la realidad nacional vieron en este triunfo de la Selección, una oportunidad perfecta para escapar de una problemática social y al inmenso dolor de un país que mes y medio antes perdió por culpa del narcotráfico al candidato a la

Presidencia de la República Luís Carlos Galán. “Los triunfos deportivos fortalecieron la unidad nacional”.

“Ustedes han vuelto a demostrar que somos un gran pueblo” fue la síntesis del mensaje

de la alocución presidencial de Virgilio Barco a la selección de fútbol. El Primer Mandatario de la Nación les envío un saludo de felicitación a Maturana y sus muchachos, expresándoles su orgullo de parte de todo el país. Pacho se comunicó con él desde Tel Aviv, aunque sin retorno satelital, y en su mensaje le dedicó la victoria a

Colombia, e indicó que “este triunfo no serviría de nada si no trae consigo muchos cambios no solo futbolísticos sino también sociales”.

Cortizzos, salió el desfile en carro de bomberos, donde por diez kilómetros se saludaron

los habitantes de “La Arenosa” con los “nuevos héroes nacionales”.

Carlos Valderrama, unos de los jugadores más criticados por su bajo rendimiento en la eliminatoria, aunque el más importante del partido final contra Israel, no hizo parte del festejo en Barranquilla, pues de Tel Aviv se marchó a Francia para reincorporarse al