TODOS PERDEMOS PARA GANAR “La Era Maturana”
Presentado por:
RAFAEL ANDRÉS ROMERO LEÓN RAÚL GABRIEL CAMPOS CASTBLANCO
Director:
ORLANDO PLATA GARAVITO
TRABAJO DE GRADO PARA OPTAR POR EL TÍTULO DE COMUNICADOR SOCIAL - PERIODISTA
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA FACULTAD DE COMUNICACIÓN Y LENGUAJE
CARRERA DE COMUNICACIÓN SOCIAL ENFASIS DE PERIODISMO
Bogotá, 23 de enero de 2009
Doctor
JURGEN HORLBECK Decano Académico
Facultad de Comunicación y Lenguaje Pontificia Universidad Javeriana Bogotá D. C.
Respetado Doctor:
Le presento el trabajo de grado Todos perdemos para ganar: la era Maturana , de los alumnos Raúl Gabriel Campos Castiblanco, identificado con cédula de ciudadanía
1.032’375.542 de Bogotá, y Rafael Andrés Romero León, cédula 80’725.778 de
Bogotá, investigación periodística de una época que marcó el deporte y, de alguna manera, a la sociedad colombiana: la asunción del odontólogo Francisco Maturana a la dirección técnica de la Selección Colombia.
Este trabajo se basa en una investigación juiciosa de la llamada Era Maturana,
fundamentada en el análisis de los testimonios obtenidos de viva voz de integrantes de las selecciones de Maturana y de otros personajes involucrados en esta época.
Además, se documenta en obras de autores de reconocida trayectoria y dominio de los temas futbolístico y de identidad cultural en Colombia y en el mundo, y se complementa con la puesta en práctica de los conocimientos adquiridos durante los estudios de Comunicación Social y Periodismo, como un reconocimiento a los docentes de las diferentes materias cursadas por los autores de la presente tesis de grado.
Cordial saludo,
ORLANDO PLATA GARAVITO Director de Tesis
TABLA DE CONTENIDO
PÁG.
INTRODUCCIÓN 2
CAP I. UN NUEVO U NIFORME, UNA NUEVA IDENTIDAD 6 América vio una Revelación CAP II. DE ETIQUETA POR EUROPA 14
CAP III . BARRANQUILLA VS. BOGOTÁ 19
CAP IV. DESPUÉS DE 28 AÑOS 26
En Memoria del Prócer CAP V. LA NUEVA “GRAN HAZAÑA” 37
Peligra la vida CAP VI. R ELEVO GENERACIONAL 56
CAP VII. EL RETORNO DE “PACHO” 75
CAP VIII. E L NUEVO EQUIPO 80
CAP IX. LA HISTORIA SE ESCRIBE TODOS LOS DÍAS 90
CAP X. NÚMERO UNO, MI SELECCIÓN 125
CAP XI. CON LOS PIES EN LA TIERRA 171
CAP XII. TODOS PERDEMOS PARA GANAR 199
EPÍLOGO 222
TODOS PERDEMOS PARA
GANAR
“La Era Maturana”
Por: Rafael Andrés Romero
Y
Raúl Gabriel Campos
Asesor: Orlando Plata Garavito
Pontificia Universidad Jav eriana
INTRODUCCIÓN
Desde que es un niño, el ciudadano aprende que el lugar en el que habita es representado por un himno, un escudo y una bandera que tiene plasmados en su tela ciertos colores; Estos simbolizan uno o varios elementos del territorio que con el paso del tiempo son acogidos como propios. Gracias a esa iconología, se genera una relación
de identidad entre la persona y su lugar de origen, también conocido como “la patria”.
Más allá de ser una simple excusa que muchas personas utilizan para salir de la rutina diaria, ya sea como espectadores o miembros activos, la actividad deportiva es la encargada de formar en gran parte los sentidos de pertenencia hacia determinados símbolos locales, regionales y nacionales.
La sociología del deporte indica que la razón por la que está fundamentada la práctica de una actividad física es el sentido de competencia; es decir, tratar de ser superior al
otro para llegar algún día a obtener el estatus del “mejor de todos”. Esta lucha es la que se vive casi a diario en cualquier escenario deportivo, no solo en los terrenos de juego donde se disputan los puntos y medallas, sino entre los mismos espectadores que ven en cierto atleta la representación de su propia bandera.
La actividad física regula parte del ritmo de vida de los pueblos, razón por la que pasó de ser una mera actividad recreativa, para convertirse en un fenómeno sociocultural que logra crear almas colectivas. En la historia del mundo se ha llegado a aprovechar inclusive esta condición, como cuando el ex líder alemán Adolf Hitler se sirvió de la coyuntura que le brindaron los Juegos Olímpicos realizados en 1936 en Berlín, para publicitar el supuesto dominio de la raza aria.
posible la creación de orgullos nacionales: Estandartes de los que cada ciudadano se siente orgulloso, y por los que gritan hasta el cansancio. Es allí donde queda evidenciado que la actividad deportiva es un hecho social.
Cada persona vive el juego que observa desde la tribuna o frente al televisor de diferente manera, pero al expresar una opinión en conjunto, ésta siempre va a ser unánime: hay que superar al otro y no se puede perder. Los individuos dejan de ser individuos y pasan a conformar una sola masa con óptica propia, bajo unos mismos colores, los de su bandera o escudo.
M. Seurin, profesor de la Education Phisique et Sport, asegura que los deportistas sufren de un tipo de alienación, similar a la del espectador que espera el inicio de la transmisión de su competencia preferida para olvidarse de sus problemas. En el caso del atleta, ellos procuran vencer a un adversario (victoria), quieren llegar ser primeros (ascender en una clasificación general) y buscan marcar hitos con registros que nunca nadie ha hecho (récords).
Por cada victoria el deportista asciende en una tabla de puntuación, aunque su preocupación trasciende del campo deportivo al económico y popular. Entre mayor reconocimiento tenga el atleta por parte de los pueblos, mayores ingresos obtendrá por conceptos publicitarios. Triunfar en consecuencia significa escalar en la pirámide social del deporte.
Si el Peso, el Dólar o el Euro son los valores que predominan en el capital, el poder dentro del deporte es determinado por los registros que en tiempo, medida, o marcador, se obtengan dentro de cada práctica. Dice Jean Marie Brohm, autor de la Sociología Política del Deporte, que “el primer momento del deporte es el resultado: El hecho
En la cima de la estructura social del deporte se encuentran las organizaciones internacionales que regulan la práctica física en todo el mundo. Algunas son el Comité Olímpico Internacional, la FIFA, la FIA, la UCI, la ATP y la WTA. Le siguen los organismos que representan cada continente y nación en todas las actividades competitivas, y en casos como el colombiano existen ligas departamentales o equipos específicos donde los atletas realizan toda su preparación.
La Federación Internacional del Fútbol Asociado, FIFA, defiende los conceptos de competir por la defensa de una nacionalidad. Este organismo cuenta con 201 afiliados, cifra superior a la cantidad de miembros que tiene la Organización de Naciones Unidas (192), lo que muestra la importancia con la que cuenta el fútbol para los Estados-Nación por encima de otras instituciones de carácter político.
Para la FIFA, resultan de tal trascendencia las competiciones internacionales en pro de medir el potencial deportivo de los países, que les impide a las asociaciones nacionales la inclusión de jugadores extranjeros que no hayan obtenido legalmente su nueva ciudadanía.
Con el transcurso de los años, el fútbol adquirió en muchos países –es el caso de los países de América Latina continental, con algunas excepciones, como Nicaragua– el carácter de una tradición y pasión nacional y, en consecuencia, de un acontecimiento simbólico de profundas implicaciones geopolíticas, llegando a ser considerado incluso como una forma de guerra ritual entre naciones. (Villena Sergio, Gol-balización, identidades nacionales y fútbol,
2003, p. 258)
Al autor francés Albert Camus le es atribuida la frase según la cual “la patria es la selección de fútbol”. En Colombia, desde 1987, el equipo nacional se convirtió en el código del sistema comunicativo que manejaba el país cuando los violentos marcaban la constante, lo que dejó de un lado al ciclismo que previamente era la fuente de alegrías de un país sumido en la violencia.
en épocas donde el narcoterrorismo atentaba casi a diario contra las instituciones y la sociedad civil.
El narcoterrorismo sirvió como una forma de expresión y chantaje frente a la extradición que era el arma del Estado colombiano contra el negocio de las drogas. Numerosos ataques a organismos del gobierno y a carteles enemigos, acabaron con las vidas de miles de colombianos que no tenían nada ver con el conflicto. Dicha guerra era relacionada con la amenaza de extradición que hacía la dirigencia política hacia quienes controlaban la mafia.
En el mismo periodo, siete guerrillas se desmovilizaron, incluida la del M-19, en gran parte debido a la amplia participación política que otorgaba la Asamblea Nacional Constituyente: el proceso democrático más importante que ha tenido Colombia en los últimos años, y la obra colectiva más grande que dejó el gobierno de César Gaviria.
Como contraste a esta época de extrema violencia, se dio el renacimiento del fútbol colombiano cuando el técnico chocoano Francisco Maturana asumió el cargo de seleccionador nacional. “Pacho” fue el hombre que impuso un estilo de juego propio
para el país, basado en el toque corto y la sorpresa en el ataque. Así mismo, les imprimió a sus dirigidos la condición de seres humanos, algo que se no había visto en épocas anteriores, y que la misma prensa valoró en sus comentarios.
Los colombianos volcaron su atención sobre el equipo de fútbol, tal vez para olvidar las tristezas a las que eran sometidos casi diariamente en los medios de comunicación, aunque la Selección Nacional no escapó a la coyuntura social del momento.
Esta es la reconstrucción de los hechos que abarcaron la “Era Maturana”, el proceso
Capítulo I
Un Nuevo Uniforme, Una Nueva
Identidad
Azul con blanco, naranja con negro, blanco en su totalidad con una franja diagonal amarilla, azul y roja...Hasta 1985, el fútbol de Colombia no poseía una identidad ni siquiera en los colores de su vestimenta.
Justo el mismo día de regreso del combinado nacional Sub 17 que “conquistó” el tercer
lugar en el Sudamericano de Asunción (Paraguay), y que fue celebrado con aires de título, fue presentado oficialmente en el Estadio El Campín el nuevo uniforme de las selecciones Colombia. El atuendo por primera vez portaba los tres colores de la bandera del país.
La nueva indumentaria fue el resultado de un trabajo que durante 40 días realizó una comisión de notables que buscaba una salida definitiva a la crisis del balompié colombiano. Se había perdido la sede del Mundial de Futbol 1986 y el objetivo a corto plazo era clasificarse al certamen que se iba a cumplir en México.
La comisión integrada, entre otros, por el técnico de la Selección Mayor, Gabriel Ochoa Uribe; el periodista Daniel Samper Pizano y la diseñadora María Elvira Pardo, basada en los conceptos de los jugadores, ideó el uniforme que asociaba el balompié nacional con los símbolos patrios. Con la nueva prenda, que tuvo como modelo a Amparo Grisales, la modista aseguraba a los medios de comunicación que los futbolistas ahora
“sí sentirían la camiseta”.
primer paso para abrigar a al combinado patrio bajo el concepto de nación. A partir de allí, Colombia se convirtió en la tricolor.
Algunos de los jugadores sub 17, que llegaron al Campín para celebrar la consecución del cupo al mundial de la categoría, fueron los autores de las futuras gestas del balompié criollo; otros con el tiempo vistieron el amarillo azul y rojo, dirigido desde 1987 por Francisco Maturana, un técnico joven que impulsó una nueva manera de ver al futbolista colombiano.
“Pacho” Maturana, ex futbolista profesional nacido en Quibdó, estudió odontología por
16 años para dedicar más de la mitad de su vida al deporte. No resistió dejar las canchas como jugador activo y aceptó casi sin dudar el llamado de Luis Cubillas, técnico del Atlético Nacional, quien le propuso trabajar con el grupo de divisiones menores del club paisa y así abandonó el consultorio.
Pasaron tres años…Al parecer Fue el periodista Javier Hernández Bonnet quien entregó
referencias sobre Maturana a las directivas del Cristal Caldas de Manizales los cuales llamaron al novato entrenador para que se hiciera cargo de su escuadra profesional. Ante la duda sobre el cambio de ambiente, pues Medellín había sido su casa por mucho
tiempo, “Pacho” acudió a su amigo Aníbal “Maño” Ruiz (técnico de Nacional en 1986)
quien le aconsejo:
“Caldas es un escalón en tu vida. Anda, después vienes a dirigir a Nacional, y enseguida coges la selección porque en todas vas a
triunfar. Cualquier cosa me llamas” (Maturana, 1990, P. 88)
En su primera temporada como técnico de primera división, Maturana llevó al Caldas al octogonal de fin de temporada con una nómina netamente colombiana que no era común verla en las instancias definitivas de los torneos.
Al final de ese año cuando pasaba sus vacaciones en su finca de la capital antioqueña, Maturana recibió la propuesta de dirigir al Atlético Nacional. “Maño” Ruíz renunció a
verdolaga, en un proyecto que por parte de la dirigencia pretendía seguir la línea de los equipos con jugadores colombianos únicamente.
El proyecto de Maturana, no sólo abordaba el tema de la identidad nacional. Según él, era necesario cambiar el concepto que tenía el común de la gente sobre el futbolista. Por eso desde la charla técnica les habló de buenos modales, educación, apariencia física agradable, vestimenta, trato amable con la prensa y con los hinchas.
A raíz de los buenos resultados con Nacional, tanto por el trabajo táctico como en la dinámica interna de grupo, la Federación Colombiana de Fútbol nombró al grupo de Maturana como la base para representar al país en el torneo preolímpico que entregaba una casilla para las justas de Seúl 88. La base esa selección estaba conformada por jugadores de Nacional y Cristal Caldas.
El campeonato preolímpico de fútbol en Bolivia, a partir del 18 de abril de 1987, marcó entonces el debut de Francisco Maturana al mando de selecciones nacionales y de Hernán Darío Gómez, en la asistencia técnica.
Colombia inició el certamen con victoria sobre Perú por 1 a 0, pero fue en la fecha siguiente cuando que el cuadro “tricolor” avanzó al grupo de favoritos del torneo luego
de derrotar 2-0 a Brasil, con anotaciones de Juan Jairo Galeano y John Jairo Tréllez. A los cuatro minutos de juego el portero René Higuita le atajó una pena máxima a Bebeto.
Ese triunfo ante Brasil le sirvió a Maturana como pretexto para reiterarle al país por los
medios de comunicación que “los últimos en creer en el fútbol colombiano somos nosotros mismos”. En la sede del preolímpico el más perseguido por los periodistas era
el técnico “cafetero”, ya que Colombia había mostrado un fútbol de calidad que jamás
se le había visto.
René Higuita, “Chonto” Herrera, Luís Carlos Perea, “Chicho” Pérez, Leonel Álvarez,
El equipo de Maturana llegó al grupo final del preolímpico que se disputaría en La Paz como líder de su grupo, sin goles en contra e invicto durante cuatro partidos. La prensa
calificó como “brillante” la campaña de ese seleccionado y exhortó a su audiencia a “creer en lo nuestro” tal como lo había dicho el entrenador.
Errores en el sistema de adaptación a la altura, que según Maturana se cometieron por la inexperiencia del cuerpo técnico, provocaron el fracaso de la sub 23 colombiana en el cuadrangular final del preolímpico. Mientras Bolivia, Argentina y Brasil (los otros finalistas) permanecieron en La Paz, Colombia prefirió quedarse en Santa Cruz de la Sierra y viajar en la víspera de los juegos.
El vaivén de los viajes originó el cansancio en la plantilla de jugadores y desbarató la idea de juego que tenía para encarar la final del campeonato. Los locales vencieron a Colombia 2-0, Brasil tomó revancha y ganó 2-1 mientras que contra Argentina llegó la única victoria de la final en la última fecha por 1 a 0.
Pese a la eliminación de los Olímpicos, los diarios nacionales calificaron a la selección como la mejor del campeonato. De ahí la satisfacción de Maturana, quien concluyó ante
este proceso que “aunque Colombia perdió el cupo a los juegos, ganó en identidad”,
además del reconocimiento en el continente que se había acostumbrado a ver al equipo en lugares de mitad de tabla hacia abajo.
Dos meses más tarde en Argentina estaba programado el siguiente compromiso del balompié nacional, esta vez para disputar la Copa América en la categoría mayores. El técnico encargado de esa selección colombiana era Jaime Silva, aunque los resultados de la sub 23 al parecer originaron una movilización periodística en torno a la figura de Francisco Maturana.
El mismo estratega chocoano reveló que el periodista, de El Tiempo, Germán Blanco se
reunió en el bar de un hotel de Bolivia con sus colegas “Paché” Andrade, Javier
La idea de los periodistas según Maturana, era que en la Copa América continuara en el proceso que inició en el preolímpico, reforzando la nómina. Fue así como el 12 de mayo de 1987 el ex técnico de Cristal Caldas, Nacional y la Sub 23, firmó como nuevo seleccionador absoluto de Colombia.
El empate 4 a 4 y el gol olímpico, que consiguió Colombia contra la Unión Soviética en el Mundial de Chile 62, eran las mayores hazañas futboleras del país en su historia. Se habían jugado algunas finales de Copa Libertadores por parte de América y Deportivo Cali, pero ninguna había finalizado con éxito. Por eso Maturana asumió el cargo de técnico nacional sin miedo a fracasar.
“Al fin y al cabo, desde 1961, en Colombia nadie ha clasificado a un
mundial y uno más en la lista no podía ser el fin del mundo”.
(Maturana,1990, P. 2)
Mientras “Lucho” Herrera ratificaba al ciclismo como deporte nacional, tras su gesta en
la Vuelta a España, la designación de Maturana como DT de la selección mayor no obtuvo gran cubrimiento. Los periodistas de Antioquia, donde seguía trabajando como técnico del Atlético Nacional, fueron quienes más apoyaron su candidatura a la selección.
América vio una re velación
Año y medio le bastó a Francisco Maturana en el profesionalismo para asumir las riendas de la Selección Colombia de Fútbol. Mes y medio más tarde, en Argentina, rindió su primer examen frente a Bolivia y Paraguay, sus primeros rivales en Copa América.
El país a través de la prensa coincidió en que la Copa América 87 marcaba el momento decisivo para saber cuál era el verdadero nivel del fútbol colombiano después de los
triunfos recientes en los certámenes juveniles, incluido el preolímpico. “No queremos
ser las cenicientas de antes”, expresó Ricardo “Chicho” Pérez a la crónica deportiva.
Después de un largo viaje de 16 horas, desde Bogotá, que implicó el robo de tulas con indumentaria del equipo, y la búsqueda de un nuevo hospedaje ya que las habitaciones reservadas fueron ocupadas por una banda sinfónica, Colombia llegó a la ciudad argentina de Rosario donde se iba a medir en primera instancia a Bolivia.
La victoria en el primer compromiso fue para Colombia, 2 goles por 0, con tantos de Carlos Valderrama y Arnoldo Iguarán. A partir de allí los noticieros nacionales y extranjeros destacaron el fútbol de Colombia, caracterizado, según ellos, por el buen
manejo de la pelota. El juego de la “tricolor” fue calificado como el más vistoso del
torneo, lejos de “aquello grotesco, absurdo y sin ningún atisbo de viveza que caracterizó
al ciclo del doctor Ochoa Uribe”, señaló “La Razón” de Argentina.
Una polémica se desató antes del torneo sobre la inclusión en la nómina del “guajiro”
Arnoldo Iguarán, un jugador que, con 30 años, fue tildado de viejo dentro del fútbol. Hasta los directivos de Nacional, que en gran parte colocaron la plata para la selección, le cuestionaron a Maturana la decisión.
“Pacho”, compañero de Iguarán en Deportes Tolima, dijo haber visto en el “Guajiro”
unas condiciones impresionantes de goleador, y por eso se empeñó en tenerlo en la selección. En el segundo partido de la copa entre Colombia y Paraguay, Iguarán (sobre quien se dijo que no le gustaban las concentraciones) respondió con tres goles para darle una nueva victoria a la escuadra nacional que siguió despertando elogios por su juego centrado en Valderrama y Bernardo Redín.
Con su triunfo 3-0 sobre Paraguay, Colombia se ubicó en semifinales y debió enfrentar a Chile, un rival que, según Maturana, no se esperaba pues en el calendario estaba
prensa del continente, el onceno tricolor seguía demostrando “la notable evolución” del
fútbol colombiano y era candidato de muchos para llegar al juego final.
“Maturana demostró a todos cómo juntar buenos jugadores e infundirles
respeto por el balón, amor por el fútbol bien jugado y creer en la sociedad
como principio básico del triunfo”. Hernán Peláez Restrepo - El Tiempo 6 jul. /87
Los jugadores llenos del optimismo, reflejado en las declaraciones y perfiles que salieron en los medios, saltaron a la cancha por el cupo en la final de la Copa América. En los 90 minutos reglamentarios las acciones concluyeron 0 a 0, por lo se fueron a dos tiempos extra donde Colombia tomó ventaja tras anotación de pena máxima por parte de Redín, luego de una falta sobre Anthony de Ávila.
El empate para Chile llegó al comienzo de la segunda parte suplementaria después de una salida errada del arquero René Higuita en un tiro de esquina. Un minuto más tarde,
la “roja” dio vuelta al marcador y le quitó la posibilidad a Colombia de regresar a una
final de la Copa América después de 12 años.
“Hay que reponerse del golpe, de esa piedra que sale en el alma y seguir adelante. Al fin
y al cabo estas derrotas son las que dejan mayor enseñanza”, le dijo Francisco Maturana a El Tiempo. El técnico nacional reconoció que al equipo le faltó experiencia para dominar situaciones como la de soportar un resultado a favor en una estancia definitiva, pero dijo seguir en la lucha por cambiarle la imagen al fútbol colombiano.
El periodista Víctor Rosas pidió a la opinión pública no seguir recriminando a Higuita por la falla cometida, ni a Iguarán que no tuvo la misma efectividad de los dos encuentros anteriores. El haber avanzado a rondas finales de torneos sur continentales juveniles y ahora de mayores, demostraba la nueva mentalidad del fútbol criollo.
tuvo que hacer marcaje hombre a hombre, algo que no es del estilo de “Pacho” pero que
fue sugerido por “Bolillo” Gómez al tratarse de un duelo especial.
Bajo la niebla, en el Monumental de River Plate, Colombia venció a Argentina por 2 a 1 y obtuvo el tercer lugar en la Copa América de 1987. Apenas arrancó el juego, Gabriel Jaime Gómez abrió la cuenta para los nacionales y J.J Galeano amplió la ventaja 25 minutos más tarde.
Para el complemento Maturana retiró la marca de Coll sobre Maradona. Los argentinos, vigentes campeones del mundo, descontaron por intermedio de Claudio Caniggia cuando quedaban tres minutos de partido.
Así finalizó esta campaña catalogada por la prensa nacional y extranjera como
“maravillosa”, en donde los valores individuales resultaron premiados: Con 4 tantos, Arnoldo Iguarán se coronó como máximo goleador y Valderrama fue reconocido como el mejor futbolista del campeonato. Al final del año Maturana también recibió el galardón como el mejor entrenador del continente.
“No quiere ser tildado como el líder de la revolución futbolística de nuestro país. Simplemente un servidor del fútbol como cualquier otro. La materia prima está allí. Simplemente hay que saberla explotar. Y
Capítulo II
De Etiqueta por Europa
Por gestión de León Londoño y, en parte, según Maturana, gracias al tercer lugar ocupado por la Selección de Colombia en la Copa América de Argentina, el conjunto nacional fue invitado a Europa en mayo de 1988 para participar en la Copa Stanley Rous, en donde se midió a los combinados de Escocia e Inglaterra.
La primera gira colombiana por el Viejo Continente generó preocupación dentro del cuerpo técnico, no sólo en cuanto a tácticas y estrategias para hacer una “presentación decorosa” durante los partidos. Para “Pacho”, llegar a la cuna del fútbol implicaba
hacerle entender a su plantilla lo importante de comportarse y de vestir bien, para dejar una buena impresión.
Gracias a la Stanley Rous, según Maturana, los europeos que no sabían ni siquiera dónde estábamos ubicados geográficamente, conocerían la imagen de un balompié competitivo que estaba en ascenso. De acuerdo con el estratega, no importaban tanto los resultados como sí el buen juego; por lo tanto, la tricolor no saldría a la cancha a resguardarse en su propio campo.
Un año pasó desde que “Pacho” tomó las riendas de la selección, cuando ya se
encontraba en una gira europea. Para él, gracias a su equipo, Colombia tenía una
“terapia sana” además del Tour de Francia para olvidar los problemas sociales que por
entonces aquejaban al país.
Acostumbrarse al cambio de horario fue prioridad para la “tricolor” de cara a la gira por
acostarse mucho más temprano, cosa que no funcionó porque nadie podía cerrar los ojos, o a la madrugada ya nadie tenía sueño.
La primera estación en Europa fue Glasgow, capital de Escocia. A diferencia del frío que pensaron que haría, los jugadores se encontraron con gente paseando con trajes de baño por las calles de la ciudad; tampoco se encontraron hombres vestidos con falda escocesa. Por el contrario, quienes quedaron impresionados fueron los anfitriones, al notar la presencia Carlos Valderrama, mejor jugador de América el año anterior, quien acababa de firmar con el Montpellier.
Los actos protocolarios del juego entre Escocia y Colombia fueron acompañados por el sonido de las gaitas, interpretadas por 140 caballeros escoceses vestidos, ahora sí, con las respectivas faldas que hacen popular a esta región.
Durante el primer cuarto de hora los escoceses encerraron a Colombia en su propia mitad de cancha y generaron todo tipo de opciones para anotar. En algún momento
“Bolillo” Gómez, vestido de corbata (algo a lo que no estaba acostumbrado), se levantó
del banco y fue hasta el borde de la cancha para gritarles a los jugadores que aplicaran juego fuerte para contrarrestar la ofensiva de los europeos. Maturana le recriminó esa orden a su asistente, pues no correspondía con lo hablado en la charla técnica sobre la imagen de juego limpio que tenía Colombia, así se perdiera.
Pese al enojo del estratega, el partido cambió su ritmo con una Colombia más agresiva –
Valderrama y Álvarez recibieron tarjeta amarilla- y con mayores acercamientos al arco
rival gracias a la sociedad “Pibe”, Redín y Alexis García; sin embargo, los delanteros
Tréllez e Iguarán no pudieron encontrarse mano a mano con el arquero Leighton. Escocia, por su parte, estrelló un balón en el poste pero no consiguió alterar el marcador final de cero a cero.
Carlos Valderrama confesó el asombro que sintió durante el viaje del equipo a
Finlandia, un país que en sus palabras quedaba “por allá en el Polo norte”. Es de anotar
que en la ceremonia protocolaria el himno que sonó no fue el colombiano, sino el de Venezuela.
Lo que más me llamó la atención fue que el piloto, ya llegando a
nuestro destino, dijo por los altavoces del avión: “Estamos pasando por el punto más alto de la tierra” Hermano, eso me hizo temblar. (El Pibe,
1994 p.172)
El partido entre finlandeses y colombianos se jugó a las 8 de la noche a pleno sol, algo que sorprendió a la delegación nacional mucho más cuando fue media noche y el astro rey enrojecido comenzó a ocultarse. Jaime Arango, René Higuita y Arnoldo Iguarán pusieron los goles con los que Colombia superó por 3 a 1 al local, pero, según la prensa, no se mostró todo el potencial futbolístico.
Desde el principio de la gira, Maturana y León Londoño establecieron como prioridad el juego contra Inglaterra en el Estadio de Wembley, debido a la importancia del escenario para el balompié orbital. Dejar una buena imagen ante la múltiple crítica de fútbol que estuvo pendiente por toda Europa de la señal televisiva, era la tarea del grupo de colombianos.
“En Wembley nos pondremos el frac para enfrentar a los ingleses” fue la consigna que
Maturana trató de incorporar a su plantilla. Según él, para ese partido contra los ex campeones mundiales era que el equipo se había preparado.
“La Catedral” o el “Templo Sagrado del fútbol” compartían un común denominador
entre los jugadores criollos y su estratega. “Es algo imponente, que transmite sobriedad, austeridad y que, a la vez, infunde un respeto enorme y…hasta temor”, dijo el técnico
colombiano.
“El Pibe”, el jugador más reconocido de Colombia por esos días en Londres, y a quien
por su melena lo apodaron “trapero móvil”, reveló que en el reconocimiento de
mañana, ya estuve aquí”. Luego del entrenamiento, todos se tomaron fotos para enmarcar ese momento.
La prensa británica pronóstico que para la final de la Stanley Rous se rompería el récord de baja asistencia en Wembley, con 15 mil espectadores, según la escasa venta de boletería por un rival que al parecer no llamaba mucho la atención. Al final llegaron a las graderías 25.756 espectadores, quienes vieron cómo Inglaterra se fue con todo sobre el arco de Colombia en los primeros minutos de juego.
Los centros fueron el arma principal de los locales hasta que por esta vía, en el minuto 22 llegó el primer gol por intermedio de Linecker, quien se le anticipó a Luis Carlos Perea en el cabezazo y cambió la trayectoria del balón, con lo que René Higuita quedó desubicado. 1-0 para los ingleses
Con el marcador en contra, el arquero nacional se hizo a los aplausos del público gracias a sus salidas del arco hasta tres cuartos de cancha. El mismo Linecker fue víctima de un
“ocho” que le hizo el portero antioqueño cuando salió a empujar a sus compañeros para
que consiguieran el empate.
El estilo de juego colombiano fue el mismo frente al onceno británico. El transporte de balón, la movilidad y el toque continuo liderado por Carlos Valderrama, hizo que la
tribuna tomara entre ojos al jugador samario. Cada vez que el “melenudo” tomaba la
esférica, los aficionados locales lo abucheaban. Esto, según Maturana, enfureció al
“Pibe” y lo motivó más a buscar la llegada al área de Inglaterra, junto con sus socios del
medio campo, Redín y Arango.
Para el segundo tiempo, Maturana les dijo a sus jugadores que el partido aún era posible empatarlo así estuviera en frente uno de los favoritos de la Eurocopa de Naciones 88.
Según la prensa, Colombia intensificó sus “tocatas” en la mitad de cancha del local y
llenó todos los espacios, aunque el gol para la “tricolor” llegó por la vía menos explorada.
cabeza superó a los zagueros ingleses para embocar su `primer gol en siete meses de carrera profesional. Gran parte de la tribuna, ocupada por colombianos, respaldó la celebración.
Maturana dijo que una vez conseguido el empate no quería que el partido terminara pues Colombia era superior a su rival, que de todas formas no jugó mal. El juego finalizó con la esférica en poder de los visitantes; Valderrama e Higuita fueron los más
aplaudidos y aparecieron los elogios para la revelación del “Nuevo Mundo”. The Daily Express publicó: “Colombia merecía un lleno total”.
El entrenador nacional se quedó en Europa para observar la Euro 88 e intercambiar conceptos con gente del fútbol, cambió rápidamente la página después del empate para afirmar que la gran prioridad de su equipo era ir al Mundial de Italia 90. No obstante, no faltó medio que no recordara todos los logros del proceso que comenzó en Santa Cruz de la Sierra. Un periodista italiano consultado por el diario El Tiempo durante la gira afirmó:
“El día en que estos muchachos aprendan a jugar en el área, van a ganar
Capítulo III
Barranquilla vs.
Bogotá
1989 fue un año de contrastes para el fútbol colombiano. Por una parte, el negocio ilícito del narcotráfico tomó mayor fuerza dentro de la institución del balompié nacional con la compra de árbitros que en algunos casos era forzada, pues si el juez no aceptaba la oferta posiblemente era condenado a muerte.
El secuestro del referí Armando Pérez advirtió de forma explícita la presencia de la mafia en los clubes de fútbol nacionales. Los captores le advirtieron a Pérez que representaban a seis equipos del rentado profesional, y solicitaban un arbitraje limpio dentro del torneo pues, supuestamente, América y Santa Fe estaban dedicados a comprar silbatos.
El mensaje que Pérez trajo a su regreso del secuestro fue: “El que pite mal, lo borramos”. 13 días más tarde, el 15 de noviembre, fue asesinado en Medellín el árbitro
Álvaro Ortega. 48 horas después del crimen, alguien que se hizo llamar como el asesino, se comunicó con el periodista Hernán Peláez para advertirle por medios radiales al país que: “Nosotros y nuestros patrones hemos perdido mucha plata. Hay
otro que se está portando muy mal y va a correr la misma suerte de Ortega”.
Por orden del Gobierno, la asamblea extraordinaria de la Dimayor suspendió el campeonato local pese a que la mayoría de los equipos estaba de acuerdo con la continuación del torneo.
Millonarios, bajo el amparo del “extraditable” Gonzalo Rodríguez Gacha; aunque
América, con los Rodríguez Orejuela; los Arizabaleta, en Santa Fe, y el Atlético Nacional, con e mando de Pablo Escobar, peleaban la estrella de la temporada 89 con los albiazules.
La guerra entre equipos grandes, desde los escritorios, se trasladó al campo de juego. Millonarios y Nacional, este último conducido por Francisco Maturana que, a la par, dirigía a la selección del país, desarrollaron a partir de la Copa Libertadores de ese año una de las rivalidades más fuertes del fútbol colombiano.
Ambos equipos clasificaron para la siguiente fase y volvieron a encontrarse en cuartos de final por un cupo en penúltima ronda del torneo continental. Por esas épocas, decía Maturana:
“El Chiqui” me tenía medido, pero nunca Millonarios lograba jugar tan
bien contra nosotros, que por lo general éramos quienes nos encargábamos de poner el buen fútbol. Pero de pronto arrancaba Iguarán, metía su gol, se
acababa el partido y otra vez los dos puntos para Millonarios” (Maturana,
1990, p.107)
Durante esa llave eliminatoria hubo un duelo personal que encendió más el
enfrentamiento entre “rolos” y “paisas”: Eduardo Pimentel, por el lado bogotano, y Leonel Álvarez, por los antioqueños.
Pimentel reclamaba desde hacía tiempo un lugar en las filas de la escuadra nacional, aunque sus declaraciones a la prensa en contra del Nacional ofendieron a Maturana y a los jugadores que conformaban la nómina base de la selección. El volante de contención
capitalino decía que el cuadro antioqueño jugaba un “futbolito” que no llegaba a
ninguna parte.
Según “Pacho”, Pimentel aseguraba que era mejor jugador que Álvarez y el “Chicho”
Pérez. Así las cosas, pese a que era un buen futbolista, Maturana creyó que Eduardo no
calaría dentro del grupo de la selección nacional por su actitud de “mala gente”. La
técnico: “Es un tipo diez puntos, leal y jodido, pero va de frente”,le dijo “El Chiqui” a Maturana.
El primer duelo de cuartos de final entre Millonarios y Nacional se jugó en Medellín con victoria para los segundos, 1 a 0. En Bogotá, el marcador final fue de 1-1, lo que le dio el paso al conjunto verdolaga; no obstante, los azules protestaron por el accionar del juez chileno Hernán Silva, quien no pitó, supuestamente, una pena máxima y no decretó tiempo de descuento perdido por la pelea que se armó en el campo entre los jugadores de ambos equipos.
El episodio anterior reforzó, según Maturana, la idea de descartar a Bogotá como sede de la selección para las eliminatorias al mundial, previstas para el mes de agosto. En la
capital, donde “la gente pensó que la selección era exclusivo patrimonio suyo”, el
ambiente no era el más indicado para un grupo cuya base era el equipo de Medellín, dijo Pacho.
Un año atrás, durante el torneo “Gonzalo Jiménez de Quesada”, que conmemoró los 450
años de Bogotá, la selección de Maturana jugó en “El Campín” contra los clubes
Millonarios, Santa Fe y el combinado nacional de Uruguay. La experiencia fue amarga, según el entrenador.
Este torneo preparatorio para la eliminatoria premundialista dejó en términos de resultados una victoria por 2 goles a 0 sobre Santa Fe; triunfo parte de Millonarios 1-0, que originó críticas, y victoria sobre los uruguayos, 2 por 1. Pese a la obtención de la copa, Maturana manifestó su molestia por el poco apoyo de la hinchada bogotana a su selección. Inclusive se quejó de que los hinchas festejaron el gol de Uruguay.
Basados en los antecedentes con los capitalinos y luego de consultar con los mismos jugadores, León Londoño y el técnico de la Selección Nacional le otorgaron a Barranquilla el título de sede para la eliminatoria al Mundial.
brindaría al equipo, además de la presión que ésta ejercería sobre los rivales. En
Barranquilla, “El público sí le transmite a uno la condición de visitante”, señaló
Maturana.
Las críticas por la decisión de trasladar el equipo a la costa llegaron desde algunos sectores de la prensa. Decían que con tanto bullicio, las concentraciones del equipo colombiano no serían tranquilas; por el contrario, Pacho veía en el apoyo de la afición un aspecto importante para que los jugadores vivieran con alegría la antesala de los partidos y llegaran a imprimir esa euforia en la cancha.
“Nunca escuchamos un solo insulto ni jamás no dijeron “perros” o “troncos”, ni lanzaron esa clase de insultos tan frecuentes y usuales en otras partes” (Maturana - 1990 p.163)
Según el cuerpo técnico, lo extenso de la cancha de Barranquilla facilitaba el trabajo para desarrollar el esquema táctico de la Selección. Ningún equipo visitante podría resguardarse en su propio campo, sin nombrar las ventajas que el clima cálido de La Arenosa ofrecía.
¿Una Copa de Transición o Decepción?
A menos de mes y medio para el inicio de las eliminatorias para el Mundial de Italia 90, la selección nacional tuvo que enfrentar en territorio brasileño la Copa América, con el rótulo de favorito. Sus actuaciones anteriores le dieron argumentos a la prensa de Suramérica para colocar a los colombianos entre la baraja de candidatos para ganar el torneo junto a Argentina, Brasil y Uruguay (vigente campeón).
El equipo colombiano llegó a Brasil con una columna vertebral definida: en la puerta, Higuita; los ejes de la defensa eran Luis Carlos Perea y Andrés Escobar; en el medio, Bernardo Redín, Leonel Álvarez y Carlos Valderrama; mientras que el ataque era comandado por Arnoldo Iguarán. Según el estratega nacional, la nómina no variaría mucho frente a la que iba a encarar la eliminatoria. La Copa América iba a servir precisamente para despejar estas dudas.
“Pensando en esta meta, todo lo que nos pueda ocurrir en la Copa
América es ganancia. Aún perdiendo sirve porque podremos corregir los
errores que cometamos para no volver a fallar en las eliminatorias”: René Higuita en El Tiempo – 24 jun. /89
Por su parte, la prensa daba por hecho el paso a segunda ronda, basada en la lógica. Según los periodistas, el futbol de los brasileños, paraguayos, peruanos y venezolanos daba para que Colombia no se devolviera para la casa después de cuatro partidos.
El primer juego de la Copa, en el estadio Fonte Nova, una cancha que, según Maturana, se encontraba en pésimo estado para que la selección nacional practicara su fútbol característico, Colombia derrotó a Venezuela por 4 tantos contra 2 con anotaciones de René Higuita, Anthony de Ávila y Arnoldo Iguarán, en dos oportunidades. Pese al triunfo, los periodistas criticaron el juego de la Selección, que para ellos no fue tan vistoso como en partidos anteriores.
Dos días más tarde, Paraguay fue el siguiente rival de Colombia en un cotejo que sirvió de preámbulo para lo que iba a ser la eliminatoria de la Copa Mundo.
Fue Francisco Maturana quien recibió un golpe sicológico pocas horas antes de iniciar el partido contra los paraguayos. Su amigo Antonio Roldán Betancur, gobernador de Antioquia, alguien a quien Pacho calificó como un hermano, fue asesinado en Medellín. El golpe de la noticia para Maturana fue bastante fuerte e incidió, según el entrenador, en la que fue la peor de las charlas técnicas que he dictado en mi vida.
Aunque el estratega le mencionó a “Bolillo” que no estaba en condiciones para dictar la
de entrar a la cancha, esta se realizó. Más adelante, Maturana confesó que desde el mismo momento en que se sentó al bus rumbo al estadio, presintió lo que iba a pasar: Colombia perdió 1-0 contra Paraguay.
Mientras la prensa criticó lo que calificó como el peor partido en la “Era Maturana”,
aunque contra Venezuela también mostró “un futbol sin convicción, ni voluntad, incapaz de superar los argumentos adversos que pudieron presentársele”, el estratega señaló que ya era necesario perder un partido para “bajarse de la nube”, luego de los
buenos resultados de certámenes anteriores.
“Ya habíamos hablado con Hernán Darío Gómez que si en esta Copa
América nos iba muy bien, era necesario buscar antes del primer partido de la eliminatoria un cotejo amistoso ante un rival de grandes quilates, sencillamente para perder” Maturana en El Tiempo - 6 jul./ 89
Aunque fue como quitarse un peso de encima, Maturana no negó que contra Paraguay el equipo se mostró sin actitud. El regaño a los jugadores no faltó en la concentración. Después el entrenador se enfocó en el próximo partido contra Brasil.
Por esos días, confesó Maturana más adelante, los jugadores no se encontraban realmente compenetrados. En parte esto se debía a que el lugar donde se encontraban no permitía la unión de equipo, porque las habitaciones estaban distantes entre sí.
Dos jugadores, Sergio “Checho” Angulo y Anthony de Ávila, abandonaron la
concentración nacional por su propia cuenta. Le dijeron a Maturana que no se encontraban a gusto dentro del grupo. El primero, explicó que no estaba jugando bien, mientras que De Ávila dijo no resistir la condición de suplente que el técnico dispuso.
Los resultados indicaban que para avanzar al cuadrangular final del campeonato, Colombia dependía de las posibilidades matemáticas que comenzaban por vencer a Perú en la última fecha de la fase inicial. El duelo finalizó 1 por 1, la selección salió eliminada y las críticas volvieron por parte de los medios deportivos, que empezaron a dudar de la clasificación al Mundial de Italia por el bajo rendimiento de la escuadra.
En caliente, el técnico Maturana señaló que hubo displicencia y falta de voluntad para encarar el torneo:
“Esa es la gran diferencia con relación a lo alcanzado hace dos años: a
Argentina se llegó para luchar por un nombre. Y ahora creen que ya lo
ganaron y no se esfuerzan demasiado” El Tiempo - 2 jul. /89
Mas adelante, el entrenador chocoano recordó que “no se hicieron falsas promesas”,
advirtió, como lo dijo en un principio, que el objetivo de esta copa era ajustar detalles para afrontar el triangular eliminatorio para Italia 90.
El defensa Andrés Escobar fue el único jugador de la plantilla en el que coincidieron la prensa y Maturana sobre las expectativas que se plantearon al inicio de la Copa América. Una vez finalizada esta, el técnico nacional convocó como refuerzos a los
jugadores “Bendito” Fajardo, “Chicho” Pérez, Fernando Hernández, “Gambeta” Estrada y “Palomo” Usuriaga.
La dupla de Bernardo Redín y Carlos Valderrama llevó a cuestas la mayoría de críticas por parte de la prensa. Sobre el primero, se dijo que no mostró ni vestigios de lo que fue su participación en la copa del 87, donde fue una de las grandes figuras. Maturana por
su parte respaldó al “Pibe”, ya que aquel tuvo en cuenta la poca continuidad que tenía el
jugador con su club, el Montpellier. Además aseguró que “así sea jugando mal, es
mucho más importante que otros que lo están haciendo mejor”.
Capítulo IV
Después de 28 años
Convencido de que la actuación en Copa América del 89 no significó un retroceso en el fútbol que practicaba el combinado patrio, desde su llegada en 1987, Maturana llegó a la fase cumbre en la cual Colombia iba a intentar el regreso a una cita orbital después de 1962.
Por su actuación en Brasil, Ecuador se perfiló en un principio como el rival para vencer en la eliminatoria. Mientras algunos desconfiaron y otros mantuvieron su respaldo, Barranquilla le abrió sus puertas a la selección para comenzar el camino.
Por los medios rodó la hipótesis de un malestar de los jugadores de la Selección Colombia por las críticas que recibió el grupo tras la eliminación en la Copa América. Algunos como René Higuita se encargaron de desmentir estas versiones, y luego convocaron el apoyo de la gente al Estadio Metropolitano en el encuentro contra los futbolistas del país vecino.
La delegación nacional se hospedó en el Hotel Dann de Barranquilla, un lugar de fácil acceso para todo el público, y alrededor de todo el ruido que una ciudad folclórica puede ofrecer. No era difícil la comparación con los lugares donde selecciones como la argentina y la brasileña utilizaban para prepararse antes de sus partidos.
A la Selección la sorprendieron en las noches con serenatas vallenatas a las afueras del hotel, también llegaron los que buscan autógrafos, niñas en búsqueda de amistad con los jugadores, periodistas merodeando mientras trataban de encontrar una noticia y llamadas a las habitaciones de los futbolistas.
los jugadores, proporcional al clima, y poco a poco llegó la hora del partido,para el que
toda la Selección ya se encontraba “10 puntos”.
Después de dos años de estar al frente del seleccionado, hasta el momento, Maturana había dirigido 32 partidos, ganado 19, empatado nueve y perdido cuatro, se habían anotado 47 goles y recibido 19.
En Memoria del Prócer
El Metropolitano llenó su aforo de 75 mil sillas para el partido del domingo 20 de agosto entre Ecuador y Colombia. Los oncenos saltaron a la cancha bajo un ambiente de alegría parcial, porque dos días antes había sido asesinado en Soacha el senador y candidato presidencial Luís Carlos Galán Sarmiento, en circunstancias que el gobierno de Virgilio Barco atribuyó al narcotráfico. Antes de iniciar las acciones, los asistentes al estadio ondearon pañuelos en nombre del político inmolado y clamaron justicia.
En cuatro presentaciones anteriores, Colombia jamás había logrado vencer a Ecuador por unas eliminatorias mundialistas. Esa tarde de agosto, la selección de Maturana derrotó a los ecuatorianos por 2 tantos a 0, ambos goles con la autoría del guajiro Arnoldo Iguarán, de golpe de cabeza. Así las cosas, Luís Carlos Galán acertó el resultado que pronosticó antes de su asesinato.
Aunque para el técnico la selección no jugó un partido cien por ciento impecable en la parte táctica, destacó la consecución de los dos puntos como cuota inicial en el proceso de conseguir el tiquete a Italia, que continuó en Paraguay.
Según Maturana, el partido en Defensores del Chaco fue planteado para desgastar al guaraní Rogelio Delgado con un esquema defensivo sólido donde Paraguay no pudiera llegar al área de Colombia, cosa que cuando el jugador estuviera agotado, pudiera
ingresar el “Palomo” Usuriaga para tratar de conseguir el gol de la victoria.
El objetivo del técnico se cumplió durante los primeros 45 minutos con un empate sin goles, aunque a los 13 de la etapa complementaria Javier Ferreira aprovechó un error de
la zaga “tricolor”, con lo que se puso en ventaja el conjunto local pocos segundos antes del ingreso del “Palomo” y la expulsión de Leonel Álvarez que dejó sin marca en la
mitad del campo a Colombia.
Con un hombre de menos, Colombia logró el empate a falta de tres minutos para el final
del compromiso por intermedio de Arnoldo Iguarán, “a base de fuerza, ganas, coraje y fútbol”, según Maturana. No obstante, el juez chileno Hernán Silva añadió 5 minutos 33 segundos al tiempo reglamentario. En la última acción, decretó una pena máxima a favor de Paraguay, por falta de René Higuita en su propia área.
Para Maturana, aunque la acción pareció penalti, no lo fue. La prensa, por su parte, no protestó la falta como tal del portero antioqueño, como sí lo hizo por la cantidad de
tiempo que repuso el árbitro. “Ahí nos metieron la mano en el bolsillo porque nunca se perdió tanto tiempo en el juego”, dijo Víctor Rosas, de El Tiempo.
El arquero José Luís Chilavert venció a Higuita desde los 12 pasos, para darle su primer triunfo a Paraguay en condición de local. Una vez finalizó el partido se presentó una pelea entre jugadores y la policía, en la que resultó implicado Luís Carlos Perea por haber agredido supuestamente a un periodista. El jugador no se quedo callado:
“Que me demuestren que yo lo agredí. Mejor digan que a nosotros los
colombianos sí nos agredieron, como fue el caso de Bernardo Redín. Al mismo Eduardo Niño, el arquero suplente también lo golpearon, a Carlos
Valderrama”. 29 ago. /89
cualquier precio. Los paraguayos, mientras tanto, le adjudicaron a la delegación colombiana el ingreso de un perro al campo de juego que retrasó el final del primer tiempo. Según la prensa de ese país, el objetivo de los colombianos era quemar tiempo.
El técnico “tricolor” no quiso hablar de las acciones de juego y por primera vez protestó la acción del árbitro, sobre quien le advirtieron que estaba inclinado a desfavorecer a los
colombianos, pero no hizo caso porque no dudaba de la buena fe del referí. “Nosotros
estábamos prevenidos, pero jamás nos imaginamos que iba a cometer tantas injusticias”,
señaló el estratega.
El Presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, León Londoño, envió una carta a la FIFA para reclamar ante el máximo organismo del balompié lo sucedido en Asunción, aunque el marcador ya no podía modificarse. La eliminatoria mundialista siguió su camino, y nuevamente el rival de los colombianos fue Ecuador, esta vez en Guayaquil.
Para el tercer partido de la etapa premundialista, Maturana confesó que en el fondo de su pensamiento había contemplado la posibilidad de un empate, aunque aclaró que sí salió por la victoria. En el caso de haber vencido a los ecuatorianos en su casa, estos habrían quedado sin motivación para enfrentar en la última fecha a un Paraguay con la clasificación al mundial por delante.
El duelo entre países vecinos finalizó cero a cero, con numerosas ocasiones de gol desperdiciadas para ambos bandos, entre ellas la de una supuesta pena máxima que no fue sancionada contra el colombiano Rubén Darío Hernández. Hasta ese momento, la selección de Maturana sumaba tres puntos en tres salidas, mientras que Paraguay
llevaba dos unidades en un juego. Así las cosas, la prensa le entregó a la “albirroja” el
favoritismo para acceder al repechaje contra Israel.
Luego de los incidentes en el Defensores del Chaco, la FIFA declaró el juego entre Colombia y Paraguay de alto riesgo, algo que molestó a Barranquilla como ciudad anfitriona. Así lo expresaron su alcalde, Jaime Pumarejo, y el gobernador del Atlántico,
Edgardo Sales. Las medidas de seguridad en “La Arenosa” fueron las mismas del
partido contra Ecuador, como también se mantuvo intacta la fe de Maturana sobre la clasificación a Italia. “Veo muy claro, sin romanticismo y sentimentalismo, que Colombia va a clasificar”, señalaba el entrenador.
Obligada a ganar para seguir con la ilusión de volver a un mundial, la Selección Colombia salió a decir que iba a buscar la victoria contra Paraguay, para regalarle una
satisfacción al país que sufría “graves dificultades de orden público”. Si perdían, los colombianos sellaban su eliminación. La “albirroja” tenía, por su parte, la opción de
ganar el grupo en su visita a Ecuador.
Los primeros 45 minutos de juego terminaron 1-0 con victoria paraguaya, tras gol de Alfredo Mendoza. El técnico nacional y la prensa coincidieron en que ese primer tiempo mostró a una Colombia sin claridad, sin ideas, nerviosa para llegar al pórtico visitante. Fue así como Maturana, por primera vez, luego de dos años y medio al frente de la
selección de mayores, decidió sustituir a Carlos “El Pibe” Valderrama, posterior a una
charla en la que Pacho les expuso a los jugadores su vergüenza por la actuación del periodo inicial.
El cambio en la táctica de Colombia sorprendió a más de uno. De acuerdo con el
adiestrador chocoano, “La prensa se había puesto a hablar y hablar, y había sicosis alrededor de Valderrama”. Fue el “Bendito” Luis Alfonso Fajardo, quien reemplazó al
volante de creación samario, con lo que el equipo logró, en términos de Maturana, mayor arranque.
La prensa nacional elogió el apoyo de los aficionados barranquilleros que jamás dejaron de respaldar a su equipo, pese a que el Metropolitano no llenó su capacidad. Además reconoció la labor de Maturana en el banquillo técnico para cambiarle la cara al partido que era adverso en el primer tiempo.
“Necesitó el seleccionado de Colombia estar herido, para que el técnico
Francisco Maturana decidiera arriesgarlo todo, para que sus jugadores fueran casi que empujados en su orgullo a sacar adelante el choque ante Paraguay”. El Tiempo - 19 sept. /89
Cumplida la misión, al equipo colombiano le restaba esperar a que Ecuador pudiera sacarle por lo menos un punto a Paraguay, para acceder al repechaje contra los israelitas. Se cumpliera o no con la posibilidad matemática, Maturana declaró a los medios que no se sentiría defraudado por lo hecho hasta el momento con la escuadra nacional.
Jamás pudo comprobarse si existió alguna clase de incentivo económico para que los ecuatorianos le ganaran a Paraguay, a lo que Pacho no le vio inconveniente por tratarse de algo de común ocurrencia en el futbol. Maturana dijo que en condiciones normales
no había opción de que la “albirroja” pudiera ganar en su visita a Guayaquil.
La transmisión de televisión se quedó sin la presencia del estratega, quien fue invitado para dar su análisis del cotejo que iba a decidir la suerte del onceno colombiano. Explicó que su función en ese momento no era la de analista, sino la de técnico de fútbol.
Ecuador respondió a la expectativa colombiana, y venció por 3 a 1 a Paraguay. El equipo de Maturana accedió así al repechaje, con lo que también se desató la celebración por las calles ante la posibilidad de volver a la Copa Mundo. Algún hincha del país vecino explicó que a sus paisanos les iba a caer muy bien esa victoria, pues serviría como motivo para olvidarse por un rato de los problemas de orden público.
Se cumplió también con el vaticinio del técnico “tricolor”, quien había dado la orden a
rivales. Colombia finalizó líder del grupo, con 5 puntos; le siguió Paraguay, con 4, y cerró Ecuador, con 3 unidades.
En Israel esperaban que el contrincante en la repesca fuera Paraguay, no sólo por razones futbolísticas, sino porque el alto gobierno colombiano había señalado al coronel
israelí Yair Klein “como uno de los 15 mercenarios extranjeros que adiestran fuerzas paramilitares al servicio de los narcotraficantes”. En ese caso ya se sabía que las
medidas de seguridad para la plantilla visitante iban a ser extremas.
La única referencia de Maturana sobre Israel, una vez comenzó la concentración colombiana para los duelos definitivos, fue el palmarés reciente del onceno asiático, con un título continental y cinco jugadores que militaban en ligas europeas. El estratega prefirió no observar videos, en el sentido de no querer hacer lo que el rival quiere que su equipo haga.
La prensa colombiana solo tuvo acceso a una de las prácticas de la delegación israelí, cosa que no permitió dar una idea clara de lo que iba a ser ese equipo en el
Metropolitano. Frente a tanto misterio de los visitantes, los hinchas en “La Arenosa” se
convencieron de que Colombia iba a ganar el primer partido por amplio marcador. La nómina ofensiva con Álvarez, Fajardo, Redín y Valderrama, en el medio campo, e Iguarán y Hernández, en la delantera, así lo pronosticaba.
El juego entre Colombia e Israel fue dirigido por el francés Michel Vautrot, considerado en esos momentos como el mejor árbitro del mundo. Los visitantes presentaron un esquema basado en lo defensivo, mientras que el onceno nacional llegó sin claridad y con muchos nervios al arco del portero Einsburg.
Para la segunda parte el cuerpo técnico colombiano sustituyó a Bernardo Redín por Albeiro Usuriaga, en busca de mayor profundidad. Fue este último quien a los 28 minutos del complemento anotó el gol de la victoria para los locales, luego de un pase
Los periodistas criticaron que la diferencia no daba la suficiente tranquilidad para conseguir la clasificación en Israel. Por su parte, el análisis de Maturana pronosticaba que el cupo al mundial era algo cada vez más cercano, pese a que no lo satisfizo la
actitud de algunos jugadores durante el partido. “Bolillo” Gómez le hizo caer en cuenta
a Pacho que era más fácil ganar como visitantes, pues los israelíes con la obligación de buscar el resultado, olvidarían la defensa, para dejar grandes espacios atrás, con lo que Colombia iba a poder desarrollar su juego.
La delegación colombiana se marchó a Tel Aviv con una semana de anterioridad. 21 horas de avión, 10 de aeropuerto y 8 de cama sumó en total la plantilla de 18 jugadores que cumplió con la travesía de cuatro días rumbo a Tierra Santa, en donde fueron recibidos por una pequeña colonia de compatriotas. Según Daniel Samper Pizano, corresponsal para el diario El Tiempo, pese a que se vendió el total de la boletería, en Israel no se sentía el clima de tensión previo a un partido de fútbol histórico.
Pese a que en principio el técnico Maturana anunció que el equipo solo haría visita a los lugares santos de Israel después del partido, el grupo de colombianos decidió salir de su concentración al segundo día para visitar Belén, Jerusalén y el Muro de las Lamentaciones. Esta gira turística sirvió como motivación extra a los estímulos económicos que les iban a entregar a los jugadores si conseguían el cupo al mundial.
Desde la sede de la FIFA en Zúrich, el presidente de la Federación, León Londoño, anunció que a cada jugador se le daría un carro Renault 4 nuevo, y cerca de 2 millones de pesos en efectivo, ofrecidos por el ente rector del fútbol colombiano y el Banco Ganadero. De esta forma, la delegación que buscó el pasaje a la Copa Mundo en Italia se convirtió en la de mayores incentivos en la historia del balompié nacional hasta el momento.
Un poco más de 100 soldados del Batallón Colombia, militares que prestaban servicio en el Sinaí, acompañaron a los pupilos de Pacho el lunes 30 de octubre en el partido que le iba entregar un cupo al Mundial de Fútbol a un representativo nacional después de 28 años.
El objetivo de Maturana al plantear su esquema táctico fue el de encargarse de la posesión del balón con los cinco volantes. En esa búsqueda de la esférica, por parte de los israelíes, estos dejarían espacios libres en los que Iguarán buscaría la posibilidad de una jugada desequilibrante para ampliar el resultado global en favor de Colombia.
En palabras de Pacho, el primer tiempo, “fueron los 45 minutos más brillantes de la
selección en todos sus periodos. Fue un equipo sobrio, que no regaló nada, que jugó
bonito, que conservó el balón”. Por eso, para el complemento, a Maturana le entró la
ambición de ganar y remplazó a Bernardo Redín por Albeiro Usuriaga. Según él, pudo
haber cedido a la presión de algunos sectores que veían al “Palomo” como el mejor
futbolista colombiano del momento, y en caso de que no lo dejaran jugar, el técnico habría sido tildado de cobarde.
Tras el cambio, el partido se abrió, e Israel comenzó a acercarse al arco de Higuita con mayor peligro en el segundo tiempo. Si Colombia atacaba una vez con la incorporación de Usuriaga, los locales también buscaban el arco contrario gracias a los espacios que encontraron con la salida de Redín. El partido se volvió de ida y vuelta, con un tiro para cada equipo en los postes.
Al final los colombianos tuvieron que jugar con el tiempo para evitar alguna sorpresa, hasta que finalizó el compromiso con un cero a cero en el marcador, y confirmó que Colombia ingresaba en la lista de 24 representativos nacionales que iban a competir en el Mundial de Italia 90.
Todos en la cancha del Ramat-Gan, cuerpo técnico, jugadores y directivos corrieron a
abrazarse entre todos: con “Bolillo”, con Barragán, con Valderrama, con Maturana, que
la clasificación que también comenzó a celebrarse en Colombia donde apenas era medio día, en contraste con la noche de Israel.
“Yo creo que es un punto más para el desarrollo de
Colombia. Para la unión del pueblo colombiano. Esperamos que este triunfo sirva al pueblo colombiano, nos una que es lo
que necesitamos”. Soldado del Batallón Colombia en http://www.youtube.com/watch?v=m
http://www.youtube.com/watch?v=m-2sa23kgI0
Mientras el plantel de jugadores se marchó del estadio rumbo al hotel donde continuaron la celebración entre fotos, abrazos y llamadas a Colombia, gracias a los medios radiales, en el país la alegría salió a las calles. En esa tarde del 30 de octubre los
hinchas de la “tricolor” festejaron con harina, banderas, baile y papayeras; se armaron trancones, hubo borrachos y muertos, pitos de carros y ambulancias. Durante las dos horas que duró el partido se estimó que la economía nacional perdió unos ocho mil
millones de pesos. “Las máquinas enmudecieron, los clientes se ausentaron, y patronos
y obreros concertaron un cese colectivo” señaló El Espectador.
Los analistas de la realidad nacional vieron en este triunfo de la Selección, una oportunidad perfecta para escapar de una problemática social y al inmenso dolor de un país que mes y medio antes perdió por culpa del narcotráfico al candidato a la
Presidencia de la República Luís Carlos Galán. “Los triunfos deportivos fortalecieron la unidad nacional”.
“Ustedes han vuelto a demostrar que somos un gran pueblo” fue la síntesis del mensaje
de la alocución presidencial de Virgilio Barco a la selección de fútbol. El Primer Mandatario de la Nación les envío un saludo de felicitación a Maturana y sus muchachos, expresándoles su orgullo de parte de todo el país. Pacho se comunicó con él desde Tel Aviv, aunque sin retorno satelital, y en su mensaje le dedicó la victoria a
Colombia, e indicó que “este triunfo no serviría de nada si no trae consigo muchos cambios no solo futbolísticos sino también sociales”.
Cortizzos, salió el desfile en carro de bomberos, donde por diez kilómetros se saludaron
los habitantes de “La Arenosa” con los “nuevos héroes nacionales”.
Carlos Valderrama, unos de los jugadores más criticados por su bajo rendimiento en la eliminatoria, aunque el más importante del partido final contra Israel, no hizo parte del festejo en Barranquilla, pues de Tel Aviv se marchó a Francia para reincorporarse al Montpellier, donde en esos momentos no era titular. Aún así, Maturana le entregó su respaldo con la titularidad en la Selección.
El más eufórico en la caravana era René Higuita, quien lloraba sin ocultar su rostro ante
la mirada de los atlanticenses que le entregaban su agradecimiento. “El Loco” dijo que
sus lágrimas se debieron a que gracias al empuje de sus compañeros, toda la muchedumbre a su alrededor había vuelto a celebrar algo después de mucho tiempo. Agregó que le hubiera gustado compartir ese momento con su mamá, fallecida pocos meses atrás.
Maturana fue condecorado por el gobierno, con la Orden Nacional al Mérito en el grado de Comendador. Su selección recibió de la Alcaldía de Barranquilla la medalla “Honor al Mérito Deportivo” y las llaves de la ciudad. Bogotá, por su parte, que también tenía
preparado su recibimiento a los jugadores, tan sólo vio llegar a los seis que vivían en la capital pues el resto del grupo se disolvió en el Atlántico.
Capítulo V
La Nueva “Gran Hazaña”
Peligra la Vida
La prensa italiana reportó la clasificación de la selección colombiana como el triunfo de
los “Narco goles” o de los “Barones de la droga”, en referencia a la realidad del país
suramericano que siguió bajo la ola de violencia, en parte como un resultado de las actividades ilícitas con estupefacientes.
El diario Il Corriere dello Sport publicó así un artículo referente al triunfo colombiano
sobre Israel: “Con una táctica simplemente defensiva, la selección de los afectos de los narcotraficantes alcanzó la clasificación”. Los medios de Italia recordaron también que fueron 27 años los que tardó el equipo de los “exportadores de la muerte” para regresar
al máximo torneo de selecciones del mundo.
La crisis de inseguridad nacional golpeó a la selección de Maturana cuando ésta se encontraba en la etapa de preparación rumbo a Italia 90. En enero de ese año, la
“tricolor” disputó la Copa Marlboro con sus similares de Costa Rica, Uruguay y Estados Unidos. Un día, mientras se realizaba el torneo, el Diario del Caribe, de Barranquilla, publicó la transcripción de un casete que llegó a las instalaciones del periódico, en el se amenazaba de muerte a toda la plantilla de jugadores.