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Con los Pies en la Tierra

El martes 14 de junio volaron sin escalas, rumbo a la ciudad de Los Ángeles, las ilusiones del país futbolero que esperaba conquistar la gloria en el máximo certamen del balompié. Junto con Brasil, Alemania, Italia y Argentina, la Selección de Colombia fue ubicada por periodistas, analistas y personalidades del fútbol entre las favoritas para ganar la Copa, o en su defecto ser una de las sorpresas.

Ciento cincuenta hinchas colombianos, sumados a periodistas de diferentes medios nacionales e internacionales y directivos de la Federación de Fútbol, tomaron en el Puente Aéreo de Bogotá el Jumbo 727 de Avianca que llevó al equipo de Pacho hacia el Campeonato Mundial de Fútbol. En el departamento de emigración del terminal aéreo, se sustituyeron las requisas por los abrazos para cada uno de los integrantes de la plantilla.

Al aeropuerto de Los Ángeles llegaron varios grupos de colombianos residentes en el

Estado de California para recibir con aplausos a sus “héroes”. Vestidos de paño azul, los

muchachos de Maturana pisaron suelo estadounidense, saludaron a su público y se trasladaron de inmediato al Hotel Marriott en Fullerton, sede de concentración del

equipo. Según “Bolillo” Gómez, las horas previas al viaje fueron muy tensionantes para

el grupo pues ya nadie recordaba que los jugadores también eran seres humanos, así que el cambio de ambiente ya se hacía necesario dentro del equipo.

“Eso de decir que vamos a ser campeones mundiales no le hace

ningún bien a nadie. Más bien, es sobrecargar estos momentos de

presión que ya empiezan a sentirse”

Hernán Darío Gómez en El Tiempo 16 jun. /94

En su primera rueda de prensa con los medios internacionales, Maturana afirmó sentirse halagado por todos los elogios dirigidos hacia la Selección Colombia, algo a lo que

nacional se refirió a Adolfo Valencia, Faustino Asprilla y Freddy Rincón como piezas destacadas en su nómina, sobre la que destacó su funcionamiento individual y colectivo; eso sí, Pacho no mencionó cuál sería la meta exacta del equipo en el torneo.

Publicaciones norteamericanas como Newsweek no dejaron de omitir en sus páginas

alguna información sobre el conjunto “cafetero” que causó sensación por el remate de su eliminatoria, los resultados en la preparación, y que ahora estaba nominado para

ganar el galardón del mejor del mundo. Para la revista en mención, “Colombia debería llegar bellamente a las finales”.

Al primer entreno de la “tricolor” en la Universidad de Fullerton no asistió un solo hincha. Cuatro emisarios de la organización del torneo, seis voluntarios civiles, policías

y agentes de seguridad privada, así como un “batallón” de periodistas compuesto en su

mayoría de colombianos, fueron los únicos que se hicieron presentes en la cancha para ver a los muchachos de Maturana luchando contra el sorpresivo frío que hizo esa mañana. Según José Clopatofsky, el ambiente de Los Ángeles comparado con Villa Palaviccini en Italia 90 era de total apatía para vivir algo de tal proporción como el Mundial de Fútbol.

El enviado especial del diario El Tiempo señaló que el único lugar donde se vivía de una manera tímida el clima mundialista era el lobby del Hotel Marriott, sitio de concentración del combinado nacional. En ese espacio de diez metros por diez, los aficionados y periodistas corrían juntos detrás de la foto o alguna declaración con el jugador que estuviera dispuesto a ceder unos minutos de su descanso. Por su parte, los guardias de seguridad cortaban el acceso a los futbolistas en la medida que aducían cumplir con su trabajo, mientras que el jefe de prensa Javier Hernández Bonnet cuadraba citas entre jugadores y medios de comunicación para satisfacer a ambas partes.

En pleno entrenamiento, los periodistas de todo el mundo se acercaban a Hernández Bonnet para que él les hiciera el favor de sacar a Faustino Asprilla de la práctica, con el fin de que entregara unas declaraciones. Fue tal la insistencia de los medios para conseguir la entrevista con “El Tino”, que el mismo jugador se decidió a ofrecer una

A dos días del debut frente a Rumania, los técnicos Maturana y Gómez apoyaron la rueda de prensa en la que Asprilla anunció que su objetivo principal no era el de convertirse en goleador o figura de la Copa Mundo. El delantero del Parma les dijo a corresponsales de 12 países distintos que esperaba aportarle con sus goles a Colombia, para construir una gran campaña en la que en caso de llegar al partido final prefería jugarlo contra potencias como Brasil, Argentina, Italia o Alemania.

“Yo sí creo que tengo las condiciones futbolísticas y anímicas para ser

el mejor del mundo. Para eso me he preparado. Si estoy en un 90 por ciento de mi capacidad, seré el mejor del Mundial. Con el respaldo de

mis compañeros vamos a hacer un buen Mundial, eso espero.”

Faustino Asprilla en El Tiempo – 17 jun. /94

Respecto al favoritismo que se tejió sobre el conjunto colombiano, “Tino” aseguró que

todos los comentarios les estaban “entrando por un oído y saliendo por el otro”. En

contraste, Carlos Valderrama pasó por encima de la prudencia de sus demás

compañeros, así como de “Pacho” Maturana, y en otra conferencia de prensa anunció

delante de su entrenador que Colombia estaba lista para disputar la final del Campeonato del Mundo.

Según la crónica deportiva, el estratega de la “tricolor” frunció el ceño una vez “El Pibe” soltó el titular de prensa para el día siguiente. Maturana dijo que aspiraba como

mínimo a superar el puesto 13 de Italia 90, mientras que Valderrama puso a Colombia de una vez en la final de USA 94, cuando el mayor avance hasta el momento en una

Copa Mundo para “los cafeteros” había sido la clasificación a octavos de final cuatro

años atrás.

Ante la pregunta que le hizo un comunicador argentino al capitán de la selección

colombiana, sobre si no le faltaba sangre a su onceno para pensar en una final, “El Pibe”

respondió que con el 5-0 sobre los “gauchos” recibieron una transfusión que les

permitía soñar en que era posible ganar el Mundial. “Si la gente lo siente así y lo

comenta la prensa, no veo por qué los únicos que no podamos expresar esa sensación

Maturana contradijo frente a los periodistas al hombre a quien entregó su confianza para

liderar el mediocampo del equipo “cafetero” desde 1987. Para el estratega nacional, la

goleada en Buenos Aires fue el simple producto de un partido bien jugado que al final logró ganarse por amplio marcador y que ya pertenecía a la historia. Pacho también negó la existencia de triunfalismo dentro de su plantilla, pese a las declaraciones previas de Valderrama, sobre quien no disimuló su molestia.

“Este “Pibe” suelta unas cosas que no se deben decir… Puede que eso sea cierto, pero hay que manejar esas sensaciones con mayor

prudencia”. Maturana en El Tiempo – 17 jun. /94

La Copa Mundial de Fútbol USA 94 fue inaugurada el 17 de junio, a dos días de cumplirse en Colombia la segunda vuelta de las elecciones presidenciales que disputaron los candidatos Ernesto Samper Pizano y Andrés Pastrana Arango. Pese a la trascendencia de la contienda política para el futuro del país, por lo menos la mitad de las páginas de los periódicos y noticieros fue dedicada a presentar las incidencias de la Selección Nacional a menos de 24 horas de su primer partido.

En su editorial de ese día, El Tiempo reflexionó sobre los pros y contras de esa dependencia por parte del pueblo colombiano hacia la camiseta amarilla de su equipo de fútbol. Frente a los problemas coyunturales de la nación, los triunfos del onceno de Pacho podrían servir como inyección momentánea de esperanza para creer en que sí era posible superar los conflictos; lo negativo, no se sabía cómo podría reaccionar toda una comunidad ante el fracaso deportivo, luego de crearse la ilusión y no convertirse en realidad.

Según el diario de mayor circulación en el país, la Selección Colombia no solo debía responder a las exigencias que conciernen a la pelota, sino que a través de su actuación

tenía la oportunidad de demostrar “que Colombia no es sólo coca, violencia, terrorismo y muerte”. Todo el planeta tenía puestos sus ojos en aquella nación que en los meses

anteriores dejó de ser popular por su producto principal de exportación (por algo al

para que la prensa del mundo dejara de verla como el lugar de nacimiento del extinto Pablo Escobar Gaviria.

A la Selección Colombia le correspondió el reto levantar la imagen futbolera a nombre de Suramérica, ya que el representativo de Bolivia cayó por la mínima diferencia contra Alemania en el juego inaugural de la Copa que se cumplió en el estadio Soldier Field de Chicago. Tras el empate a un gol entre Estados Unidos y Suiza en la apertura del grupo

A, una victoria “cafetera” frente a Rumania significaba que con un empate en alguno de

los dos compromisos restantes, el cupo a segunda ronda estaba asegurado.

El 18 de junio de 1994, no fue un día común y corriente para Colombia, porque luego

de ocho años que llevaba el proceso encabezado por Francisco Maturana, la “tricolor”

era mencionada por figuras especializadas del fútbol como posible candidata a llevarse la Copa Mundial, al lado de equipos con varios títulos encima como Alemania, Brasil, Argentina e Italia. Todo ello, pese al escaso historial de victorias (solo una contra Emiratos Árabes en Italia 90) sumado en siete juegos mundialistas. Ese día frente a los rumanos, el equipo de Pacho debía dar el primer paso para seguir escribiendo historia.

El tirón muscular que sufrió Faustino Asprilla en la práctica del día anterior al compromiso, no preocupó al cuerpo técnico de Colombia que veía en Anthony de Ávila

al potencial reemplazo si “Tino” presentaba complicaciones. “Si no tuviéramos un

soporte táctico y un nivel colectivo perfecto, los artistas serían insustituibles. Pero el equipo de Colombia no pasa vergüenzas con ninguna de sus alineaciones y hoy no

dependemos de algún jugador”, señaló Maturana.

Freddy Rincón era el jugador que según Pacho podría llegar a ser el mejor del combinado patrio durante el Mundial por encima de Valderrama, Valencia o Asprilla, de acuerdo con la entrevista al técnico nacional que El Tiempo publicó el día del debut con Rumania. Maturana confesó lo difícil que fue dormir para él en las últimas noches, pensando en las jugadas que tenía pensadas emplear contra los europeos, aunque en las habitaciones del Hotel Marriott todo era fiesta entre los jugadores.

Sobre su equipo rival en el Rose Bowl, Pacho expresó que el onceno de los Cárpatos iba a brindar la posibilidad a Colombia de hacer un buen espectáculo. Para el seleccionador nacional, Rumania era un equipo con individualidades destacadas, pero al que le faltaba

la “calidad obrera” o sacrificio con el que sí contaba la “tricolor”.

Los dirigidos por Anghel Iordanescu, al igual que Colombia, participaban por segunda vez consecutiva en una Copa Mundial. De su participación en Italia 90, los rumanos conservaron cinco fichas clave para USA 94 que eran el capitán Gheorge Hagi; los volantes Gheorge Popescu, Ioan Lupescu, Ioan Sabau, y el delantero Illie Dumitrescu, todos con el conocimiento y la experiencia del fútbol europeo con la que apenas alcanzaban a contar Asprilla y Valencia en la nómina “cafetera”. Contrarrestar a aquella dupla de “morochos” delanteros, era la preocupación principal del timonel rumano.

“Es un adversario duro y experimentado. Pero tal vez por sus

características, es oponente favorable para las perspectivas de Colombia, porque antepone el toque y el manejo a la combatividad y

al choque”. Julio César Pasquato en El Tiempo – 18 Jun. /94

El mismo día en el que la Selección Colombia se jugaba su primera carta en el Mundial, tampoco dejaron de llegarle elogios por parte de personalidades del fútbol. En su columna para el diario estadounidense USA Today, el brasilero Pelé insistió en volcar

los ojos del orbe hacia la “tricolor”, considerada por él como la mejor de las 24

escuadras participantes en el certamen. Así mismo, el técnico de Suiza Roy Hodgson afirmó que el equipo de Maturana iba a ser el ganador del grupo A por encima de su propia plantilla.

Según Hodgson, el equipo “cafetero” representaba una mezcla entre la técnica

suramericana y la disciplina europea que la hacía una selección única; así mismo, reveló que entre el onceno suizo existía tanto respeto hacia los de Maturana, que algunos jugadores visualizaban a Colombia como la posible ganadora de la Copa del Mundo.

Los planetas y la estrellas también orientaron sus energías hacía la “tricolor”, de

posiblemente finalista de USA 94 al lado de un equipo europeo que se llevaría el trofeo de campeón. Faustino Asprilla, Óscar Córdoba, Carlos Valderrama, Adolfo Valencia y Freddy Rincón iban a ser las figuras de la nómina criolla, según los pronósticos arrojados por los astros.

A primera hora iniciaron las transmisiones radiales para Colombia desde el Hotel Marriott en Fullerton, donde se mantuvo hospedado el conjunto “cafetero” antes de su

primer duelo mundialista. El cuerpo técnico dispuso que el día del debut con Rumania cada jugador decidiera si bajaba al comedor para desayunar con el resto del grupo. La mayoría optó por quedarse en sus habitaciones, por lo que los periodistas tuvieron que entrevistarse entre ellos con tal de sacar adelante sus emisiones y medir de alguna manera el grado de ansiedad precedente al pitazo inicial.

Sobre las once y treinta de la mañana, Pacho congregó a sus dirigidos en la charla técnica. No hubo reunión de equipo para presenciar el empate a un gol entre Estados Unidos y Suiza - los rivales de grupo - sino que cada jugador observó por pedazos aquel compromiso de acuerdo con su interés. Según la crónica deportiva, era tal la tranquilidad que reflejaba el equipo colombiano en las horas restantes a su primer partido, que la mayoría de futbolistas se dedicó a pasear por los alrededores del lugar de concentración o a charlar con los paisanos que se encontraban en el lobby.

Hacía las tres de la tarde y después de almorzar, el bus de la “tricolor” partió hacia el Rose Bowl que desde las primeras horas del día aglomeró grupos de hinchas rumanos y colombianos, aunque estos últimos marcaron superioridad numérica (cerca de 60 mil espectadores, para los 91.586 asientos disponibles en el escenario deportivo). Bajo una

temperatura superior a los 25 grados centígrados, “Cárpatos” y “cafeteros” al fin se

encontraron sobre el gramado de Pasadena para definir los primeros tres puntos del Mundial.

La nómina inicialista de Maturana para debutar contra Rumania fue la misma anunciada durante toda la etapa de preparación, así que no hubo sorpresas. Con excepción de Andrés Escobar, quien logró recuperarse en menos de lo previsto de una lesión que daba para un año de incapacidad, el onceno de Pacho que arrancó frente a los de Anghel

mismo que disputó junto apenas cuatro partidos de preparación - de los 21 jugados - antes de la Copa Mundo.

Colombia tuvo el dominio de la pelota durante el primer cuarto de hora, haciéndola

circular por su propia mitad de campo como siempre lo había hecho en la “Era Maturana”, aunque sin lograr transportarla hasta el tercer cuarto de cancha donde los rumanos comenzaban su ofensiva. Según el periodista Fernando Araujo, Pacho les recomendó a sus muchachos que no descuidaran las espaldas para no brindarles espacios atrás al rival; es decir, que no se fueran todos al ataque porque los de Europa sabían como aprovecharlo.

Preciso en un contragolpe a los 16 minutos, luego de que “Barrabás” Gómez entregara

una pelota al contrario, el capitán Gheorge Hagi asistió después de un pique en propio campo colombiano al delantero del Milán Florin Raducioiu (uno de los verdaderos titulares que no jugó con el club italiano contra Colombia el 29 de mayo), quien remató

y venció la puerta de Óscar Córdoba luego de eludir a Luis Carlos Perea y “Chonto”

Herrera.

“Rumania, en cambio, aguantó con tranquilidad en la defensa. Nunca se desesperó por no poseer el balón, pero cuando lo tomó fue claro en

la salida, eficaz en la distracción y contundente en la definición”.

El Espectador 19 jun. /94

Gheorge Hagi, el mismo jugador que no pudo apreciar el técnico Maturana cuando viajó a Bucarest con ocasión del juego entre Rumania y Bolivia, y sobre quien Pacho afirmó que no marcaba diferencia, se percató de los espacios libres que estaban brindando los

“cafeteros” en defensa, así que se animó a rematar de larga distancia cuando ningún zaguero ni volante de marca presionó para quitarle la pelota. En su primer intento, Córdoba alcanzó a sacarle de un manotazo el remate que llevaba dirección de gol.

Con el marcador a su favor, el diez de los rumanos encontró por segunda vez la

oportunidad de lanzar el balón a portería desde afuera del área “tricolor”. Después de

una serie de toques sucesivos que finalizó sobre la banda izquierda, Hagi vio adelantado a Córdoba de su arco y sin ninguna marca tuvo tiempo para medir el recorrido del balón

que se introdujo de nuevo dentro de la valla “cafetera” para el 2 a 0 parcial en 35

minutos.

El gol de Adolfo Valencia, que llegó tras un cobro de esquina de Wilson Pérez antes de concluir el primer tiempo, hizo pensar a quienes transmitieron aquel partido para Colombia (Adolfo Pérez y Jairo Moncada) que el marcador de 2-1 en contra podría voltearse en los siguientes 45 minutos. La pausa comercial del intermedio recordó a los colombianos que al día siguiente tenían un compromiso con su patria, al cumplirse la segunda vuelta electoral por la Presidencia de la República. Los candidatos Ernesto Samper y Andrés Pastrana también sacaron provecho de los éxitos de la Selección para tratar de sumar algunos votos.

Maturana no hizo cambios al comienzo ni al final de la etapa complementaria, en la que Colombia dominó la esférica y logró invadir sin éxito el territorio de los rumanos.

Cuando no fueron los defensores del cuadro “Cárpato” quienes se interpusieron sobre las opciones que Rincón, Valencia y Asprilla generaron, el guardameta Bogdan Stelea arrancó los aplausos de los espectadores con sus atajadas.

La jugada individual por parte del “Pibe”, “El Tino”, “El Tren” o Rincón tampoco llegó

para Colombia, como sí apareció el tanto que sentenció las acciones a favor del onceno

europeo cuando quedaban dos minutos de juego. Mientras que la “tricolor” envió por lo

menos ocho disparos directos a puerta, Rumania creo cinco opciones directas frente a Óscar Córdoba de las cuales concretó tres. En un cobro largo de tiro libre Florin Raduciou le ganó en velocidad a Perea, eludió el achique del portero, y con el arco a su

disposición marcó el 3 a 1 definitivo que decretó la primera derrota “cafetera” en USA

94.

“Entonces, es allí cuando uno piensa lo que algunos dicen: tradición, jerarquía. Porque el barco no puede naufragar en el primer vendaval,