La metodología cualitativa que se empleó para esta investigación, fue de suma importancia para la obtención de datos desde un enfoque fenomenológico. Desde esta corriente de pensamiento, el investigador, pretende aprender los procesos de interpretación por medio de los cuales se define al mundo, por lo que, para el fenomenólogo, lo que importa es lo que la gente dice, la conducta humana, es decir, su objetivo es conocer las cosas desde la experiencia misma de los sujetos.
Los estudios en fenomenología provienen de una larga escuela de pensamiento dentro de las ciencias sociales.
La sociología fenomenológica tiene como base los planteamientos realizados en la filosofía de Husserl (2008) y en el método de comprensión (verstehen) de Max Weber (2001). El debate sobre este método, se posiciona en torno a cómo se puede obtener el conocimiento y como este conocimiento tiene que fundamentarse en la comprensión de
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la fenomenología como método de acercamiento a lo cotidiano. Epistemológicamente hablando, la fenomenología implica un rompimiento con la formas de pensamiento de la sociología tradicional, ya que pone en el centro de sus análisis la necesidad de comprender, más que de explicar, la realidad. Tomando en cuenta que es, en ese momento de experiencia, en el “aquí y en el ahora” (Berger y Luckmann, 2003) donde se hace posible reconocer los elementos de significación que describen y construyen lo real. Bajo estas ideas, el objetivo general de la fenomenología es describir al hombre en su mundo, no analizarlo o explicarlo, sino, analizar la experiencia desde lo propiamente dado. Este planteamiento teórico parte de la estructura del contenido y de la interpretación de la realidad por medio de los significados subjetivos que los sujetos sociales otorgan a la misma. La fenomenología se pregunta por las formas y procesos que conforman objetivamente e instituyen intersubjetivamente a las estructuras de la realidad, como una construcción y reconstrucción permanente de la vida social (Rizo, 2005).
Desde el método fenomenológico, los seres humanos son tratados como personas, como sujetos de conciencia, cognoscentes, y no como meros objetos dentro del mundo. El interés, por tanto, se encuentra en la interpretación de los significados del mundo (lebenswelt) y las acciones e interacciones de los sujetos sociales. Se encarga de reconocer los contenidos del mundo conocido y de las experiencias intersubjetivas que se comparten por los sujetos, obteniendo las señales e indicaciones para interpretar la diversidad de símbolos que se encuentra en la realidad desde la experiencia del sujeto. Por esto, el método fenomenológico parte de la observación y descripción del mundo empírico y este mundo empírico le provee de elementos para su interpretación y teorización (Rizo, 2005).
El surgimiento de los estudios sobre sociología fenomenológica fue desarrollado, de manera breve, por medio de un apunte sobre las etapas de la fenomenología general. Dentro de este escrito se describieron cuatro momentos por los que ha pasado esta corriente de pensamiento.
A principios del siglo XX se establecen los aspectos de base de las ciencias formales, el lenguaje, la percepción y la representación; posteriormente, en el periodo de la Primera Guerra Mundial, se fortalece la propuesta de una fenomenología constitutiva, con la idea de la reducción fenomenológica sobre los planteamientos desarrollados por Edmund Husserl (1859-1938) como aspecto prioritario; un tercer
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momento, se presenta entre los años 20 y los 50, con el nacimiento y desarrollo de la fenomenología existencial en Francia, en la cual figura el filósofo Martin Heiddeger (1889-1976); finalmente, la última etapa comprende la segunda mitad del siglo XX, con la restauración de la fenomenología en Alemania y con la llegada de la corriente hermenéutica (Rizo, 2005).
La sociología fenomenológica –también denominada sociofenomenología o fenomenología sociológica- se establece a partir de premisas propuestas desde los estudios filosóficos de Edmund Husserl. Alfred Schütz (1899-1959) es la figura más importante dentro de esta corriente, partiendo de la cuestión central: ¿dónde y cómo se forman los significados de la acción social? (Rizo, 2005). Esta pregunta nos ofrece una referencia de la fenomenología enfocada a los aspectos sociales, a su vez, encontrada dentro de la Escuela de Chicago, sobre el interés por conocer y explicar los marcos de referencia de los actores sociales. La sociología fenomenológica, desde esta posición, puede ser considerada, como un programa de investigación:
“Se trata de una ciencia de la sociedad inspirada en la tradición filosófica de la fenomenología, cuyo problema básico es la cuestión de la sociabilidad como forma superior de intersubjetividad. Esta preocupación básica parte de varias ideas importantes: el estudio de la vida social no puede excluir al sujeto; éste está implicado en la construcción de la realidad objetiva que estudia la ciencia social; el elemento central es, entonces, el fenómeno-sujeto”. (Rizo, 2005: s/p)
La fenomenología del mundo social nos muestra que la construcción social de nuestro mundo parte de dos elementos principales: sujeto cognoscente y objeto conocido, considerando que la relación existente entre ellos forma parte en la conformación de la realidad de la sociedad y de los sujetos. Este método está más cercano a la sociología que a la filosofía desarrollada por Husserl quien formuló los principios del pensamiento fenomenológico. De ello, Alfred Schütz recupera las ideas medulares de la propuesta establecida por Husserl y las implementa en el análisis de la realidad social (Rizo, 2005).
La posición de Schütz, tiene como principio la necesidad de analizar las relaciones intersubjetivas a partir de las redes de interacción social. En La
fenomenología del mundo social, Schütz (1993) parte de la estructura significativa del
mundo tanto de la fenomenología de Husserl como de la metodología de Weber (sociología comprensiva) para el desarrollo de su análisis de la realidad de la vida
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cotidiana. Entre los principales aportes de Alfred Schütz al pensamiento sobre la construcción social están: en principio, la introducción del mundo cotidiano a la investigación sociológica, partiendo de la reivindicación como objeto de estudio de la sociología, el elemento de la sociabilidad. Schütz entiende a la sociabilidad como: “el conjunto de las relaciones interpersonales y de las actitudes de la gente que son pragmáticamente reproducidas o modificadas en la vida cotidiana” (Rizo, 2005: s/p). Como un segundo momento, la sociología fenomenológica de Schütz establece los elementos principales del mundo de la vida cotidiana: sus significados; entendiendo a estos significados como construcciones sociales; la intersubjetividad, entendida como los sujetos que conforman determinado espacio de la vida cotidiana y que se desempeñan en este mundo de manera natural.
En el pensamiento de Alfred Schütz se encuentran coincidencias con respecto a los planteamientos de Max Weber, ellos coinciden en el reconocimiento de la importancia de la comprensión del sentido de la acción humana para la explicación de los procesos sociales. Para estos autores, la sociedad es un conjunto de sujetos que actúan en el mundo y cuyas acciones tienen sentido común; por lo que es de suma importancia identificar este sentido para poder explicar las formas del accionar de los sujetos.
No obstante, para Weber la comprensión es el método que la sociología emplea para identificar los motivos de los actores y, con ello, poder asignar sentido a sus acciones. Schütz, por su parte, habla de la comprensión como un papel de mayor importancia: este autor plantea que el mundo en el cual vive el sujeto, es un mundo de significados, un mundo cuyo sentido y significación es construido por los sujetos y por elementos sociohistóricos que anteceden a estos significados. Schütz deduce que la
comprensión de los significados generados proviene de nuestra manera de vivir e
interpretar el mundo; la comprensión, desde la perspectiva de Schütz, es ontológica, no sólo metodológica (Rizo, 2005).
Ambos autores plantean una propuesta metodológica que implica un análisis del estudio y explicación del Verstehen (comprensión), dicho en otros términos, el análisis de la experiencia de sentido común del mundo intersubjetivo de la vida cotidiana. La propuesta metodológica de Schutz es relevante por su comprensión de las diferencias entre el “mundo de la vida” de Husserl y la vida cotidiana (Rizo, 2005).
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En síntesis, el mundo de la vida es considerado como el horizonte último de sentido, inagotable y trascendente, por otro lado, la vida cotidiana es sólo una parte que conforma el mundo de la vida. La relación fenomenológica entre el mundo de la vida y la vida cotidiana se da, según Schütz (1993), a través de las relaciones sociales cotidianas, la conciencia social cotidiana, el entramado social de sentido cotidiano y, finalmente, por medio de la comunicación cotidiana.
De esto se deduce que, el planteamiento metodológico de la teoría fenomenológica de Schütz es una “ciencia de los fenómenos de la intersubjetividad mundana, por lo que un análisis de las estructuras del mundo de la vida puede interpretarse como una sociología general de la vida cotidiana” (Grathoff citado en Rizo, 2005: s/p).
El planteamiento metodológico de Berger y Luckmann (2003) plantea que la vida cotidiana, significa, un mundo ordenado que se establece por medio de significados compartidos por un grupo social. La propuesta fenomenológica de estos autores tiene como objetivo la reconstrucción de las construcciones sociales de la realidad. Su pensamiento se sostiene, al igual que Schütz, en la teoría de la comprensión o verstehen desarrollada previamente por Max Weber.
Berger y Luckman incluyen el papel de la subjetividad como elemento para el análisis de la vida cotidiana. La subjetividad se puede entender como un fenómeno que pone de manifiesto el universo de significaciones construido colectivamente a partir de la interacción social. La metodología implementada por estos autores incluye tanto la teoría como el análisis empírico de la realidad (Rizo, 2005).
Los autores proponen dentro de su obra el concepto de intersubjetividad, entendida como: “el encuentro del sujeto con otra conciencia que va conformando el mundo en su propia perspectiva” (Rizo; 2005: s/p). La intersubjetividad, implica, todas las dimensiones de la vida social.
Berger y Luckman entienden a la intersubjetividad como el flujo de conciencia interior y la comprenden como un vivir humano en una comunidad social e histórica. Sus planteamientos socio-fenomenológicos implican el tránsito de lo individual a lo social, de lo natural a lo histórico y de lo originario a lo cotidiano (Rizo, 2005).
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El uso del método fenomenológico permite analizar los contenidos de la conciencia, para con ello poder determinar si tales contenidos son reales, ideales o imaginarios, con la intención de conocer lo dado en cuanto a tal y describirlo de la manera más fidedigna. Según Husserl (2008) volvemos a las mismas cosas por medio de las experiencias, evitando con ello, toda explicación para hacer del objeto algo objetivo e imparcial.
Por estas razones, la metodología empleada tiene un método inductivo, el cual pretende partir desde la generalidad del fenómeno penitenciario a la particularidad de la realidad de los internos. El objetivo fue reconocer aquellos elementos que hacen posible la construcción social de la justicia penal en los internos y como esta construcción impacta en los resultados obtenidos dentro de los sistemas de administración de justicia de nuestro país.
Al aplicar el análisis fenomenológico, al problema de la construcción social de la justicia penal de los internos dentro del Reclusorio Preventivo del penal de Puente Grande, Jalisco, lo que se pretendió fue conocer lo que se presenta como tal a los individuos internos, derivados de sus propias experiencias, sin presuponer nada, con la intención de explorar simplemente lo dado.