CAPÍTULO 1. MARCO TEÓRICO
1.3. Las entidades sociales objeto de estudio: notas sobre las culturas
Como se ha mencionado anteriormente, la comunicación no verbal es una parte integrante de la cultura de un pueblo que, junto con el lenguaje, es necesario enseñar a nuestros discentes, si aspiramos a educarlos en un entorno globalizado, tratando de soslayar las ambiguas traducciones directas, tanto lingüísticas como gestuales, provenientes de su cultura materna. La didáctica de la lengua meta comprende, por tanto, la enseñanza de los contenidos básicos establecidos en el currículum, que han de ser tanto lingüísticos como no verbales. Es igualmente imprescindible saber transmitir la información mediante signos verbales y mediante signos no verbales, como el
tono de voz, la velocidad de un movimiento corporal… El Marco Común Europeo de Referencia
para las lenguas: aprendizaje, enseñanza, evaluación (en adelante MCER, Consejo de Europa, 2002) apunta claramente la transcendencia de la didáctica de la cultura en el proceso de aprendizaje/enseñanza de las lenguas:
El conocimiento de la sociedad y de la cultura de la comunidad o comunidades en las que se habla el idioma es un aspecto del conocimiento del mundo […] tiene la importancia suficiente como para merecer la atención del alumno, sobre todo porque, al contrario que muchos otros aspectos del conocimiento, es probable que no se encuentre en su experiencia previa, y puede que esté distorsionado por los estereotipos (Consejo de Europa, 2002: 100).
Hall (1966)40 distinguió dos tipos de culturas en atención a la incidencia del contexto en el
proceso comunicativo: las culturas de contexto fuerte y las de contexto débil. Las culturas
catalogadas como de contexto fuerte -high context- otorgan mayor relevancia al entorno en
detrimento del componente verbal y establecen como indispensables las relaciones sociales, la lealtad y el entendimiento de reglas tácitas. Turquía sería un ejemplo perfecto de este tipo de
40La dicotomía de Hall es completada en años posteriores por Lewis (1999 y 2005) con la tipificación de las normas
culturales en linear-active, multi-active y re-active, y por Hofstede (2008), que añade nuevas dimensiones para identificar patrones culturales grupales: distancia al poder, individualismo frente a colectivismo, masculinidad frete a feminidad, aversión a la incertidumbre y orientación a largo plazo frente a la orientación a corto plazo.
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cultura41, en la que las negociaciones son muy lentas y un acuerdo no necesita siempre de un
documento legal, sino que un apretón de manos es suficiente para pactarlo. La cultura española
se sitúa entre las culturas de contexto fuerte y débil -high y low context-42 pues goza de aspectos
propios de las de contexto fuerte , pero la interacción se desarrolla en modelos explícitos,
trazando una línea de separación entre el tema y la persona para evitar posibles ambigüedades
existentes en el contexto. Debemos considerar que ninguna cultura es íntegramente contexto
fuerte o débil. De hecho, una relación personal de amistad o un encuentro familiar, aunque nazca
en una cultura contexto débil, comparte muchos elementos comunes y tiende a definirse como
una situación de contexto fuerte especifica.
Las dos sociedades con las que trabajamos, la española y la turca, por tratarse de culturas mediterráneas, son consideradas de “contacto” y, así, se trata de culturas policrónicas (Hall, 1959), si bien, en la cultura española, la actual tendencia al uso del tiempo va más camino del monocronismo. En España, por otro lado, se divide el tiempo en unidades perceptibles: desde los minutos, los días, las semanas… a las estaciones; el tiempo es cada vez más apreciado y valioso:
si lo tenemos43 somos productivos; si lo planificamos, obtenemos rendimiento; por tanto,
permanecer en la cola de un banco, un supermercado o un concierto deriva en una acción infructuosa. Para la cultura turca, definida, igualmente, como policrónica, gestionar un trámite tan simple como adquirir bienes en el mercado o pedir un té supone bastante más tiempo, sin que nadie resulte afectado por ello porque no se considera que “se pierde el tiempo”. Estas situaciones se valoran, de manera más significativa en la cultura turca, como una gran oportunidad para conocer a alguien e interactuar. Este hecho es una clara manifestación de la relevancia que adquieren los encuentros sociales, en los que la persona tiene más valor que el tiempo, y entablar un diálogo denota respeto hacia el prójimo.
Continuando con el concepto de policronía latente en la sociedad turca, podemos añadir el hecho de que atender a varias personas al mismo tiempo es una práctica común en el día a día; en
41 Aydın y Mc Isaac (2004: 108) especifican la pertenencia de Turquía a las culturas contexto fuerte que,por razones
históricas como la religión islámica y el pasado del régimen Otomano, está ligada a las tierras del sur de los árabes. Sin embargo, se detalla la creciente tendencia de la cultura turca a evolucionar hacia unos parámetros más característicos de una cultura contexto débil. Otros especialistas como Karaçay-Aydın, Akben-Selçuk y Aydın- Altınoklar (2010: 98) se alan igualmente la idiosincrasia de la cultura turca como de contexto fuerte.
42 Hall y Hall (1990).
43 Hall (1959: 145) manifiesta todo lo que se puede hacer con el tiempo: “It can be bought, sold, saved, spent,
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cambio, esto mismo es una actividad inusual en la cultura española. El manejo que cada cultura hace del tiempo es muy variado. Por ejemplo, en las calles de Estambul, se observa a gente aparentemente sentada sin más fuera de una tienda, de un bar o de un restaurante. Hall (1959:
153) considera que esta conducta no puede juzgarse como no hacer nada en los parámetros de la
cultura turca44.
En cuanto al sistema proxémico, destacamos que los hábitos de contacto y la distancia mantenida entre los interlocutores en un encuentro casual son muy similares en las dos culturas objeto de estudio. Difieren, no obstante, en el procedimiento del primer contacto, más comedido en la cultura turca, en la que se utiliza un apretón de manos, que en la española, en la que se dan
dos besos45. En Turquía, las interacciones entre dos amigos o amigas se inician verbalmente
mediante un ritual de preguntas y respuestas sobre el estado de la familia, mostrando así consideración y cortesía, pues de no hacerlo, se consideraría un acto grosero (de nuevo, el tiempo dedicado a las personas se percibe en la cultura turca de manera diferente y su valoración parece más flexible).
La noción de espacio personal está estrechamente ligada, entre otros factores, a la densidad
de población46. La capital española cuenta con 809 hab./km² frente a los 2.767 hab./km² 47 de la
metrópolis turca, lo que implica que las distancias entre las personas en las interacciones, o incluso en los espacios públicos tales como calles, mezquitas, bares, plazas…, son mucho más reducidas en la cultura turca (en la fila del autobús, varios metros antes de la parada, los transeúntes esperan su turno muy juntos y, aparentemente, sin orden desde el punto de vista de la noción espacial de la cultura española).
En la territorialidad, definida por Knapp como “la conducta cuya característica es un tipo de identificación con un área determinada que indique la propiedad y la defensa de este territorio ante quienes pueden „invadirlo” (Knapp, 1982: 114), se emplean métodos diversos con el propósito de no estar tan expuestos a un exceso de información, de objetos, de personas, de
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Hall (1959: 153-154) afirma que en algunas culturas como en la “eastern Mediterranean Arab cultures […] just plain sitting is doing something”.
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Para más detalles sobre los saludos turcos, consúltese el trabajo de fin de máster de Murias (2011).
46 Goffman, en su libro Relations in Public (1971: 31), alude a otros factores, por ejemplo, “el propósito del
interlocutor, el carácter social del encuentro o las herramientas del contexto como moldeadores del espacio personal” (la traducción es nuestra).
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Datos obtenidos de las siguientes fuentes: www.es.wikipedia.org/wiki/Madrid y www.es.wikipedia.org/wiki/Estambul, respectivamente [Fecha de consultas: 18 de marzo de 2015].
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situaciones o de problemas. Es el caso de los turcos de Estambul, que trasladan a otros la responsabilidad de ciertas transacciones (en los medios de transporte público se exime al conductor de tener cambio) o prescinden de algunas situaciones como bajar la basura diariamente al contenedor de la calle, que lo realiza el portero encargado de cada edificio.
Goffman (1971) alude al movimiento de personas como otro factor destacable en relación
con el espacio y la territorialidad. Ceder el paso es un hábito poco frecuente en Estambul, puesto que, en la cultura turca, si no renuncias a tu lugar, lo salvaguardas y evitas intrusiones, protegiendo lo que consideras tuyo. Otra conducta citada por Goffman es cómo y con quién se efectúa la entrada a espacios privados. El código de etiqueta de algunos bares y discotecas turcos permite solo el acceso de hombres si van acompañados de mujeres.
A pesar de la densidad poblacional, el contacto ocular en la cultura turca es menor que en
la española, debido en parte a la tendencia islámica del Estado48. Esto origina que se eviten las
miradas directas, la sonrisa y el contacto físico en determinadas situaciones. En consecuencia, se reduce la libertad de movimientos, convirtiendo la codificación y descodificación de los signos no verbales en tareas arduas, inaccesibles en ocasiones, si no se comparten.
En nuestra opinión, el acto de cubrirse el pelo por parte de las mujeres musulmanas es ya tanto una muestra de religiosidad como una tendencia social. Si bien es cierto que el país está
volviendo de nuevo al islamismo, con el consiguiente aumento de mujeres cubiertas49, también
es innegable que taparse la cabeza se ha convertido en un distintivo social que muestra las creencias políticas y las prioridades, y otorga estatus social. Asimismo, se pasean cubiertos los pocos bebés que se ven por las calles en brazos de sus madres, con el pretexto de evitarles el mal de ojo.
De la indumentaria en las calles de Estambul destacan los colores oscuros; se concede al negro el valor comunicativo de la elegancia, la atracción sexual y, muy posiblemente, la protección física o psicológica. Es el color que asegura al que lo lleva que pasa desapercibido. Knapp (1982) otorga a la apariencia física y a la ropa un papel relevante en la comunicación no verbal, mostrando, a modo de ejemplo, la importancia del cabello en la sociedad americana: “el largo del cabello de un hombre es inversamente proporcional a las oportunidades de trabajo que
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Oficialmente, la República de Turquía es un estado laico.
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En nuestro centro de trabajo, en el transcurso de cinco años, se ha pasado de una media de dos estudiantes cubiertas en una clase de quince alumnos, a una situación en la que las mujeres que no llevan el hiyab representan una minoría, son solo cuatro.
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puede encontrar […] en otras palabras, cuanto más largo sea el cabello, menos posibilidades de
empleo” (Knapp, 1982: 163). Tal afirmación es válida para la cultura turca, en la que los
hombres llevan el pelo corto, no se dejan patillas ni barba (a no ser que quieran reflejar su tendencia religiosa cubriendo la cara con la barba), pero lucen bigotes, que descubren la
tendencia política según su forma y longitud50.
Por otro lado, debemos resaltar el papel primordial que desempeña la familia en todos los ámbitos de la cultura turca, desde el personal al social y al público. La familia es un núcleo vasto, compuesto principalmente por personas de la misma sangre que pueden convivir, y que
puede incluir a los amigos más allegados, a los que se llama tío/tía. Es un vínculo poderoso que
condiciona e interviene en la toma de decisiones, desde la más insignificante a la más vital, como pueden ser los matrimonios concertados, entre otras prácticas.
Con una relativa proximidad a Europa, la cultura turca es una combinación de Oriente y Occidente, una amalgama enriquecedora que le otorga un lugar privilegiado. Ejemplo de ello es el ámbito académico, en el que Turquía participa, al igual que otros países europeos, en el programa Erasmus, y facilita el movimiento de los estudiantes turcos a países como España, poniéndolos en contacto con otra lengua y otra cultura meta, en este caso la española.
La inserción de los estudiantes turcos en la cultura española se ve afectada por componentes no lingüísticos que intervienen en espacios tales como las aulas, las facultades y los despachos, o las relaciones de los alumnos con el profesor y entre los propios compañeros, y que pueden llegar a tener un significado desconocido para los recién llegados. Por lo general, las
clases en la universidad española son magistrales51, los alumnos se sientan en pupitres corridos
situados en un plano inclinado en dirección al profesor, que se encuentra a gran distancia de los discentes, y la participación de los estudiantes es casi nula, dedicándose exclusivamente a tomar
notas52. La cultura turca refleja las mismas características en la universidad, con la excepción de
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Para más información sobre los significados de los diferentes tipos de bigote, véase el artículo de Ašimović Akyol, 2013 publicado en el periódico digital Al-monitor. Disponible en www.al- monitor.com/pulse/originals/2013/107turkish-mustache-returns [Fecha de consulta: 12 de agosto de 2015].
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Tomamos los datos citados del artículo de Herrera Rodrigo (1999). No obstante, la implantación de las nuevas tecnologías y del Proceso de Bolonia (1998) le otorga a la enseñanza universitaria española actual una nueva perspectiva metodológica, más dinámica y participativa por parte del alumnado.
52 Las clases magistrales, donde los estudiantes se centran únicamente en tomar apuntes, revelan un aspecto negativo
del sistema educativo, ya que el discente no puede observar el lenguaje corporal del docente y escribir lo que dice al mismo tiempo. Por tanto, gran parte de la información transmitida a través del cuerpo se pierde. Grant y Henning
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que los aprendices no suelen tomar apuntes ni traer carpetas o bolígrafos. Su actitud es más pasiva desde el punto de vista académico, pero más diligente desde el social, concibiéndose la universidad como un espacio orientado a la vida social, más que al acto de aprender. La costumbre, tan extendida en el ámbito académico turco, de visitar al profesor con la finalidad, simplemente, de saludarlo y charlar, se catalogaría como una intromisión en la privacidad y un abuso del tiempo en la cultura española, en la que la relación profesor-estudiante es más distante y diferente.
Puesto que los componentes no verbales de la comunicación determinan e influyen en diferentes ámbitos de una cultura, la turca y la española en nuestro caso, es de gran importancia observar, comprender y emplear correcta o adecuadamente estos signos con el propósito de que en todos y cada uno de los actos comunicativos que se realicen, ya sea adquirir un billete, ir al despacho de un profesor , participar en el programa Erasmus, conversar con un compañero, etc., se produzca una interacción fluida y libre de malentendidos.
Previa a la realización de una comunicación clara, sin equívocos, debemos llevar a cabo una reflexión y un análisis profundo de los signos no verbales que intervienen en el proceso de comunicación. Este es el objetivo principal de nuestra investigación, realizar un estudio comparativo entre los emblemas kinésicos de la cultura española y de la turca, con objeto de conocer los que resultan diferentes y ofrecer una sencilla secuencia didáctica para llevarlos al aula de español para estudiantes turcos. La realización de dicha investigación ha de partir del marco teórico presentado, en breve, en este capítulo, y debe pasar por las fases metodológicas necesarias, que, en nuestro caso, por su uso ya frecuente y por haberse constatado su validez repetidamente, son las propuestas por Poyatos (1994b, 2006) y Cestero (1999a, 2004, 2014, 2016), tal y como detallamos en el capítulo que sigue.
(1971) afirman que el 82% del mensaje del profesor es emitido por el canal no verbal, sobre todo cuando se trata de sentimientos.
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