enuresis diurna y nocturna, moldeando la resistencia del sujeto a orinar durante períodos cada vez mayores. El procedimiento incluye: 1) capacitación en diferir el momento de evacuar la orina tras la ingesta de abundante líquido, 2) ensayar cada vez mayor incremento del tiempo de retención, 3) hacer un registro de la cantidad de minutos que se va aumentando diariamente en la retención. También se puede ejercitar el uso controlado del esfínter contrayéndolo una vez empezado el flujo evacuador (Gosálvez, 1980; Bragado, 2003; Caballo, 1991).
CONCLUSIONES CONCLUSIONES CONCLUSIONES CONCLUSIONES
Es difícil clasificar rigurosamente las técnicas conductuales en rubros precisos, debido a su diversificación extrema. Sin embargo, es posible desplegar un orden basado en el carácter de control antecedente, consecuente, mixto o encubierto de sus procedimientos. En este sentido se consideran las técnicas de control de la activación, que son recursos indispensables en la mayoría de procedimientos terapéuticos conductuales; las técnicas de exposición en vivo, que se basan en el principio de extinción respondiente; la terapia aversiva, que trata hábitos nocivos y puede ser administrada mediante fármacos o saciedad; la desensibilización sistemática, basada en el principio de inhibición recíproca e inspiración para la tecnología de condicionamiento encubierto.
Desde el punto de vista del manejo de las consecuencias, las principales técnicas para incrementar, mantener o decrementar la conducta son, entre otras, el reforzamiento, el moldeamiento, el encadenamiento, la imitación, el control de estímulos, la extinción, el castigo, la sobrecorrección, el tiempo- fuera y el reforzamiento diferencial.
Los paquetes de contingencia son programas de procedimientos y técnicas combinadas para apoyar las anteriores, y los procedimientos de estimulación suplementaria permiten inducir respuestas débiles que solas no se producirían. Por último, el autocontrol es una habilidad entrenable que comprende diferentes planos, entre los que destacan el uso del autorregistro, la autoevaluación de los déficits, excesos e inadecuaciones, y el autorrefuerzo de respuestas alternativas.
Los tratamientos expuestos en este capítulo no agotan el caudal de técnicas procedentes de los paradigmas respondiente y operante. Se han seleccionado las más notorias, pero quede sentado que existen varias más.
PREGUNTAS DE AUTOCOMPROBACIÓN PREGUNTAS DE AUTOCOMPROBACIÓN PREGUNTAS DE AUTOCOMPROBACIÓN PREGUNTAS DE AUTOCOMPROBACIÓN 1) ¿Qué es una técnica?
2) ¿En qué se diferencian las técnicas de activación y las de exposición? 3) ¿Sobre qué principio se basa la tecnología de adquisición de conductas? 4) ¿Sobre qué principios se basa la tecnología de eliminación de conductas? 5) ¿Cómo se distinguen los tratamientos basados en el autocontrol?
10. Tecnología (2)
rosiguiendo con la exposición sucinta de las técnicas conductuales y conductual-cognitivas, se reseñan aquí los tratamientos de condicionamiento encubierto, de aprendizaje social, de control cognitivo, de terapia sexual, de terapia conductual de tercera generación y terapias constructivistas e integrativas. Adicionalmente, se considera el análisis contingencial.
TRATAMIENTOS TRATAMIENTOS TRATAMIENTOS
TRATAMIENTOS DE CONDICIONAMIENTO ENCUBIERTODE CONDICIONAMIENTO ENCUBIERTODE CONDICIONAMIENTO ENCUBIERTODE CONDICIONAMIENTO ENCUBIERTO Los tratamientos de condicionamiento encubierto son, en su mayoría, de orden operante66
y en fantasía. Cautela (1977/1983), recogiendo el rótulo de Homme sobre “las operantes de la mente”, llamó “coverante” a la operante que se emite en imaginación o por medio de discurso interno, obedeciendo a las mismas leyes que la conducta manifiesta. Por lo tanto, su ejecución puede aumentar o disminuir la frecuencia de otras respuestas manipulando consecuencias encubiertas. El tipo de imágenes y verbalizaciones puede ser de afrontamiento, de relajación, aversivas, recompensantes, etc. (ver Gawain, 1978/1990; Caballo, 1991; Davis, Robbins y McKay, 1982/1985; McKay, Davis y Fanning, 1981/1985). La descripción sintética de las técnicas siguientes está tomada de Montgomery (2002).
Reforzamiento encubierto.
Aplica las normas del reforzamiento positivo a nivel imaginal. El cliente aprende a visualizar objetos, eventos o personas que incentivan sus conductas de afronte, como en el caso de la persona con baja autoestima que evita interactuar en fiestas y se imagina asistiendo a una mientras bellas chicas lo rodean elogiándolo. Involucra: 1) relajación, 2) lista de conductas de evitación a la situación temida, 3) listar y describir conductas de aproximación a la misma (las que quieren llevarse a66 Raich (2008) anota que esto ha sido cuestionado por algunos autores, que creen que el
condicionamiento encubierto debería adscribirse más al aprendizaje vicario que al operante.
cabo), 4) listar refuerzos positivos específicos al caso, 5) practicar la imaginación de ellos, 6) grabar o hacerse leer la descripción de las conductas de aproximación, 7) escuchar imaginando cada paso mientras se acompaña el reforzador positivo, y 8) afrontamiento real.
Modelamiento encubierto.
Esta vez el sujeto imagina un modelo (generalmente alguien a quien admira) desempeñando actividades o enfrentándose a situaciones a las cuales teme. Permite alterar una secuencia negativa de comportamiento (por ejemplo discutir continuamente con la pareja o compañeros), o aprender nuevos patrones de conducta (por ejemplo dialogar con el jefe del trabajo, con el maestro, etc.). Los pasos de esta técnica comprenden: 1) relajación, 2) lista de conductas problemáticas, 3) imaginación del contexto en que se dan, 4) imaginación de alguien diferente de sí mismo en dicho contexto, 5) imaginación de alguien similar a sí mismo en él, 6) sustitución del modelo por uno mismo, 7) representación imaginal de la conducta deseada, 8) preparación de frases alentadores apropiadas para enfrentar la situación, y 9) afrontamiento real.Aserción encubierta.
Consiste en entrenar al cliente para que “detenga su pensamiento” mediante palabras o frases cortantes (aserciones) cada vez que sienta sensaciones aversivas. Por ejemplo, para vencer una claustrofobia, puede emitirse el mando: “¡Cálmate!”. Sus pautas son: 1) relajación, 2) listar acontecimientos estresantes, 3) listar frases alentadoras para decirse antes, durante y después de cada uno, 4) practicar imaginariamente las aserciones en los momentos desagradables, y 5) afrontamiento real.Sensibilización encubierta.
Se especializa en aparear imágenes aversivas con otras reforzantes, para descondicionar las primeras. Está hecha para combatir ciertos hábitos nocivos: sadomasoquismo, excesos alimentarios, la compulsión a mentir, y en algunos casos para la drogadicción o el dolor. Por ejemplo, imaginarse una herida abierta e inmediatamente después visualizar aquella parte del cuerpo sana y agradablemente masajeada con aceite. O pensar que se está comiendo mucho y de pronto sentir deliberadamente nauseas, tras lo cual se abandona inaginalmente la situación “saliendo al balcón a tomar aire”. Cuando en lugar de imágenes se utilizan palabras, se puede hablar de “autoinstrucción”. Los pasos a seguir son: 1) relajación, 2) análisis del hábito nocivo (qué sucede antes, durante y después), 3) listar jerarquía de situaciones placenteras, 4) creación de escenas aversivas, 5) listar emparejamientos de cada escena aversiva con su contraparte placentera, 6) alterar las escenas aversivas introduciendo el primer indicio de malestar la escena placentera correspondiente.Recondicionamiento orgásmico.
Consiste en utilizar la autogratificación masturbatoria combinada con la fantasía para inducir respuestas emocionales de aproximación a personas por las cuales no se siente, o se repudia de alguna manera, el deseo sexual. Es adecuada para la terapia de pareja o de disfunciones sexuales. Comprende: 1) listar estímulos activadores de emoción sexual, 2) seleccionar fantasías sexuales apropiadas, 3) relajación, 4) masturbación acompañando la fantasía, 5) sustitución de la fantasía inapropiada por la adecuada, 6) masturbación autocontrolada, acompañando la fantasía apropiada.Visualización.
Se compone del uso de imágenes visuales autodirigidas por el individuo para representar situaciones y practicar ejecuciones concretas anticipadas en fantasía, induciendo respuestas en cualquiera de los tres sistemas (cognitivo afectivo y motor), e incluso a nivel fisiológico. Por ejemplo, la visualización puede funcionar para facilitar un parto, para combatir la tensión o mejorar el rendimiento deportivo. Requiere practicar la imaginación de escenas u objetos de manera detallada y vívida, incluyendo formas, texturas, colores, sensaciones y sonidos.Detención del pensamiento.
Excelente para combatir patrones ideativos fuertemente obsesivos y generadores de ansiedad, pero también es un componente necesario para complementar otras técnicas. Tiene dos modalidades de autocontrol tras un entrenamiento pertinente: a) la detención del pensamiento, donde el sujeto, cada vez que experimenta una cognición perturbadora, utiliza un mando breve y contundente para impedir que siga adelante (por ejemplo: “¡Ya!”, “No!”, “¡Alto!”, etc.); y b) la distracción, donde el sujeto busca traer una cognición alternativa cuya fuerza sea mayor que la del pensamiento estresante. Comienza por hacer un listado de ideas perturbadoras y de ideas alternativas, luego provocar con las primeras voluntariamente la cognición molesta, y después ejercitarse en detener o distraer el pensamiento(Rodríguez-Naranjo, y Gavino, 2006).TRATAMIENTOS DE APRENDIZAJE SOCIAL TRATAMIENTOS DE APRENDIZAJE SOCIAL TRATAMIENTOS DE APRENDIZAJE SOCIAL TRATAMIENTOS DE APRENDIZAJE SOCIAL
Debe tenerse en cuenta que la etiqueta de “aprendizaje social” no alude solamente a las variantes teóricas de Bandura o de Mischel, aunque estas puedan ser las más conocidas, sino a todo un conjunto de enfoques, entre los que se encuentran los de Staats, Kanfer, Goldstein y otros (Cruzado, Labrador y Muñoz, 2008). El aprendizaje social ofrece una visión más amplia integrando los paradigmas, métodos y técnicas ya vistos con el aprendizaje vicario, la autorregulación, la terapia verbal y el entrenamiento en
comunicación y habilidades sociales, constituyendo un puente entre principios respondientes, operantes y el proceso de control cognitivo (Bandura, 1969/1983; Thoresen y Mahoney, 1974/1980; Kanfer y Goldstein, 1975/1992; Goldstein y Keller, 1987/1991; Caballo, 1993).