el comportamiento del individuo, recontextualizando sus contingencias verbales (contextos envolventes del “yo debo”, “yo creo”, etc.) haciéndolas menos conflictivas (Wilson y Luciano, 2002). En esta tarea, el terapeuta procura que el cliente: a) deje de preocuparse por cambiar sus pensamientos perturbadores, b) deje de dar explicaciones causales sobre el control del problema, c) deje de creer que las palabras significan estados, y d) deje a un lado las calificaciones valorativas exageradas. Para ello se sitúa al sujeto en un estado de “distanciamiento comprensivo”, que implica su adopción de un punto de vista nuevo, no comprometido con sus problemas ni sus supuestas causas (perspectiva del tablero). Al desenmascarar las reglas autodestructivas y deshacer la literalidad de las explicaciones, se le induce a abandonar una lucha inútil contra emociones y pensamientos sin sentido. Esto provocará de suyo un ánimo de “desesperanza creadora” (saber que lo convencional no funciona y que no se pierde nada probando otra cosa), y una consiguiente baja de la ansiedad y la culpa, tras lo cual puede procederse a proponer reglas distintas de acción a través de cualquiera de las técnicas cognitivas, existenciales o de asociación verbal vigentes. Por ejemplo, Páez (2012, pp. 82- 83) reporta que uno de los tantos ejercicios que utilizó para “abrir” las reacciones privadas de su cliente con síntomas de mareo, fue hacerle girar la
silla en que estaba y pedirle que note la sensación como un inicio para observar lo que aparece a cada momento. En la obra divulgativa de Hayes (2005/2011) pueden encontrarse varios ejercicios para diferentes objetivos en términos muy sencillos.
Psicoterapia analítico-funcional.
Rescata, dentro del enfoque operante, el papel del gabinete psicoterapéutico como ambiente en el cual ocurren arreglos de contingencias con respecto a comportamientos clínicamente relevantes. En este sentido, el ingeniero conductual presenta funciones de estímuloevocativo
(de conducta respondiente),discriminativo
(propicia situaciones para responder instrumentalmente) yreforzante
(suministra consecuencias que aumentan, disminuyen o extinguen repuestas) para el cliente. Así, la sesión terapéutica es el ambiente en el cual se puede y se debe analizar la conducta y lograr cambios fundamentales a nivel verbal, dado que el lenguaje es el principal factor funcional de control antecedente y consecuente del comportamiento. El análisis funcional del lenguaje del cliente comprende la identificación de tactos (rotulación deformada de acontecimientos), mandos (peticiones “inconscientes” disfrazadas) intraverbales, autoclíticos (asociaciones estereotípicas inadecuadas) y silencios (Kohlenberg y Tsai, 1991/2007).Terapia de activación conductual.
Desde esta variante (Kanter, Bush y Rush, 2009/2011; Martell, Dimidjian y Herman-Dunn, 2010/2013), se entiende que parte importante de la dificultad en el comportamiento depresivo se plasma en la evitación de relevantes ámbitos de la experiencia que carecen de motivación para el individuo. Entonces, se intenta “activarlo” en función a sus intereses, valores y posibilidades, moldeando progresivamente su conducta verbal y no verbal en la dirección más conveniente y en situaciones naturales, a través de tareas de exposición sistemática, asignando actividades recompensantes y monitoreando la resolución de problemas. Incluye procedimientos analítico-funcionales de reforzamiento, moldeamiento, de aceptación-compromiso y de la terapia cognitiva de Beck.Terapia dialéctica conductual.
Trata de esclarecer la “polaridad dialéctica” del contexto individuo-entorno, desplegando estrategias para distinguir tres patrones de conducta polar: la inestabilidad emocional contra la auto-invalidación, la pasividad activa contra la competencia aparente y la crisis implacable contra el afligimiento inhibido. Fue diseñada específicamente para tratar con disfunciones del tipopersonalidad límite
(Linehan, 1993/1996), ofreciendo un ambiente sobre el cual reconstruir la regulación emocional a través de la relación terapéutica, combinando variastécnicas de tratamiento, entre las que destacan las habilidades sociales y la resolución de problemas, e incluso comprenden la meditación
zen
.Terapia integral de pareja.
No obstante la elevada magnitud del efecto conseguido por la TC marital y de pareja tradicionales, las investigaciones de Jacobson y sus colaboradores en seguimiento de dos o más años de los procedimientos clásicos, indicaron que la mejoría de la relación entre las parejas como fruto de dicho tratamiento recae en un 30% de ellas, terminando muchas veces en la separación. La terapia conductual integral de pareja es la alternativa (Morón, 2006), inclinándose por propiciar procesos de “aceptación” o “perdón” según las circunstancias de discordia marital. La aceptación es un proceso conductual que involucra, por un lado, unir a la pareja en torno al problema; por otro, aminorar el impacto negativo del comportamiento hiriente de uno o de ambos cónyuges; y, en tercer lugar, enmarcar en un contexto histórico más amplio las diferencias. El perdón es una forma de aceptación propia del evento calificado como “traición” (entre otros aspectos graves) que conlleva tolerancia a los estímulos asociados al perjuicio y disminución de la aversión por parte de la pareja afectada hacia la otra, después de haber sopesado los costos y beneficios de tal decisión68.
Terapia de hipnosis despierta.
Es la alterativa a la hipnosis tradicional, por lo que su objetivo es incrementar la susceptibilidad hipnótica para utilizarla eficazmente a favor de la intervención. Utiliza el concepto de “hipnosis despierta” por contraposición al clásico trance del sujeto semi- dormido, propiciando su vulnerabilidad a la sugestión mediante un procedimiento de tres fases: 1) ejercicios de recuerdo sensorial, pidiéndole que meta su mano en agua helada y verbalice sus sensaciones, luego que la saque y retrotraiga la experiencia, 2) asociación secundaria: que asocie la rigidez de la mano con una acción imaginada y luego real, como tocar un lápiz, etc.; y tras varios ensayos decirle que ese método le activa cada vez más su cerebro, de modo que aumenta su receptividad a la sugestión propia y ajena; y 3) generalización, se continúan asociando diversos objetos y eventos a la sensación y después se manejan sugestiones hipnóticas a través de cualquier tipo de tratamiento conductual-cognitivo (Capafons y Amigó, 2008).
68 En términos directos: “El perdón es el hecho de vencer el resentimiento hacia un ofensor,
no negando el derecho al resentimiento, sino esforzándose en considerar al ofensor con benevolencia, compasión e incluso amor, reconociendo al mismo tiempo que este ofensor renunció a su derecho a ellos” (Mullet, 2012; p. 137).
TERAPIAS INTEGRATIVAS Y CONSTRUCTIVISTAS TERAPIAS INTEGRATIVAS Y CONSTRUCTIVISTAS TERAPIAS INTEGRATIVAS Y CONSTRUCTIVISTAS TERAPIAS INTEGRATIVAS Y CONSTRUCTIVISTAS
Estos enfoques pueden considerarse típicamente dentro de las líneas heterodoxas del análisis conductual. Por un lado se tienen modelos terapéuticos “integrativos”, que, según sus creadores, intentan conjugar eclécticamente procedimientos (e incluso conceptos) conductuales, cognitivos, psicoanaliticos, humanistas, y hasta “alternativos”. Por otro lado, parte del enfoque cognitivo del comportamiento ha dado lugar hoy a las llamadas