• No se han encontrado resultados

Los registros de productos permanentes son resultados o huellas tangibles de la conducta del evaluado que pueden observarse y contarse, tales

Pautas y métodos de registro directoPautas y métodos de registro directo

2) Los registros de productos permanentes son resultados o huellas tangibles de la conducta del evaluado que pueden observarse y contarse, tales

como grabaciones, textos, dibujos, resolución de problemas matemáticos, etcétera. Sus ventajas son la precisión, la facilidad para su cuantificación y su adaptación para medir conductas académicas, como la lectura, la escritura, la

aritmética, la composición y otras. Un típico producto permanente es la secuencia de fotografías y/o filmaciones usadas por Bandura y Walters (1963/1976) en sus investigaciones sobre reforzamiento vicario de la agresión infantil. Otro ejemplo puede ser un simple esquema hecho por el cliente en un papel.

Tabla 6.1. Definición operacional de una conducta problemática. Conducta objetivo Desobedecer a los padres

Definición No iniciar o no completar un requerimiento hecho por los padres, o realizar conductas que ellos han prohibido. Elaboración Se puntúa si:

1. El padre o madre piden u ordenan que haga algo y él no responde en un lapso menor o igual a 10 segundos.

2. No se comporta como lo tiene que hacer por normas predeterminadas.

3. Hace lo explícitamente prohibido. Ejemplos 1. No trae objetos solicitados.

2. Se sube al sillón. 3. No va a comer.

Casos negativos 1. Cumple una orden previa y se le ordena otra. 2. Dos órdenes simultáneas contradictorias.

3)

Los registros observacionales

son los que se anotan mientras ocurre el episodio por un operario, la mayoría de las veces entrenado, usando lápiz y papel y algunas veces con la ayuda de un cronómetro. Son de bajo costo y se adaptan fácilmente a ambientes inestructurados. Una desventaja es que dependen en gran medida de la subjetividad del observador, lo que puede equilibrarse con cálculos de confiabilidad. Según la dimensión de la actividad que se quiera medir, estos registros son de varios tipos:

a)

Registro continuo

o “anecdótico”, cuya misión es describir todo lo que ocurre durante un lapso de tiempo predefinido, pudiendo incluir un vasto rango de comportamientos. Permite hacer un cómputo general que luego sirve para especificar los problemas principales. Sin embargo, requiere una gran inversión de tiempo y atención por parte del observador, y es susceptible a la imprecisión derivada del registro tan amplio.

b)

Registro de eventos discretos

, que consigna la frecuencia o con que ocurre una respuesta en términos del número de veces que aparece. Es fácil y

generalmente no interfiere con otras tareas, mas también requiere emplear cierta cantidad de tiempo en su observación. Ejemplos de este tipo de registro son las tasas de ocurrencia de tics nerviosos, de pensamientos obsesivos o de veces que un alumno se para de su carpeta durante la clase. En el caso de fumadores empedernidos, puede contarse el número de cigarros que el fumador consume durante un período. Cualquier conducta que se pueda fragmentar es apta para esta tarea (ver ejemplo en la tabla 2).

Tabla 6.2. Registro de frecuencia de la conducta de “desobedecer a los padres”.

Día / Hora Veces que se presenta la conducta Total Tiempo observado

L, 2 pm / / / / / / / 7 30’

M , 2.30pm / / / / / / / / / / / 11 30’

M, 2.30 pm / / / / / / / / / 9 30’

J, 3 pm / / / / / / / / / / / / 12 30’

V, 2.30 pm / / / / / / / / / 9 30’

c)

Registro de duración

, en este caso registrando el tiempo que dura la emisión de una conducta en particular. Se utiliza para conductas que no se pueden fragmentar en partes pequeñas. Como ejemplos, se registran los minutos que dura el berrinche de un niño durante un lapso, o el tiempo diario que se dedica al estudio de una materia escolar. También la conducta destructiva físicamente expresada, definida como manchar paredes, saltar sobre muebles y desarmar juguetes, se presta para ello. La tabla 3 muestra un ejemplo de dos mediciones diarias de treinta minutos cada una:

Tabla 6.3. Registro de duración de la destructividad.

Día / Horas Tiempo que dura la conducta (en minutos) Total Tiempo de observación

L, 10 am, 3 pm / / / / / / / / / / / / / / / 15 30’, 30’

M, 11 am, 3 pm / / / / / / / / / / / / / / / / / / 18 30’, 30’

M, 10 am, 3 pm / / / / / / / / / / / / / / 13 30’, 30’

J, 10 am, 2 pm / / / / / / / / / / / / / / / 15 30’, 30’

V, 11 am, 3 pm / / / / / / / / / / / / / / / / 16 30’, 30’

d)

Registro de intervalos

, registro de duración donde se divide cada sesión de observación en períodos iguales de tiempo, anotando la ocurrencia de una o más ejecuciones durante cada uno de esos intervalos. La conducta de “estudiar” (previamente definida) podría, por ejemplo, ser registrada durante intervalos de seis minutos en un período de observación de una hora (tabla 4).

Tabla 6.4. Formato de observación de conducta por intervalos de tiempo

PERÍODOS 6 12 18 24 30 36 42 48 54 60

OCURRENCIAS E E N E E N E E N E

Donde:

E = Conducta de estudiar: siete ocurrencias. N = conducta de no estudiar: tres ocurrencias. Porcentaje equivalente: 7/10 X 100 = 70 %

e)

Registro de muestreo temporal

, similar al de intervalos, pero aquí la anotación se produce únicamente al final de cada período, por lo que no demanda atención continua. El encargado de la observación sólo registraría, por ejemplo, la conducta de “estudiar” del sujeto durante el último minuto de cada intervalo. Walker y Shea (1984/2002) también muestran un ejemplo de registro de

línea base

de una conducta de “agresión física” en un aula de clase. Aquí se observó el comportamiento de un niño (Joshua) durante dos períodos de diez minutos en cada hora, por cinco días. Para compilar los datos se trazó el siguiente cuadro (ib. p. 40), adaptado para este texto (tabla 5):

Tabla 6.5. Registro de línea base de conducta de agresión física de un niño en el aula de clase durante una semana.

Hora / Día L M M J V Tiempo total

9.00 – 9.10 / / / / 4

9.30 – 9.40 / / // / / 6

10.00 – 10.10 // /// / // / 9

10.30 – 10.40 /// / //// /// // 13

Día completo 7 6 7 7 5 32

En base a tal registro se verifica que el niño observado agredió a otros con una frecuencia de 32 veces durante la semana lectiva. Como sólo se observaron veinte minutos de cada sesenta, es probable que Joshua haya cometido sus faltas aproximadamente 96 veces, lo que equivale a un promedio de seis por día.

f.

Registro de actividades planeadas

. Semejante al muestreo temporal, pero con aplicación a grupos: se define la conducta a registrar (por ejemplo atender a una clase), se divide el tiempo en secciones, y al final de cada intervalo se cuenta el número de sujetos que exhiben en ese momento la conducta. Luego, se divide el total de personas que la emitieron entre la cantidad completa de individuos, extrayendo un porcentaje.

Las medidas de confiabilidad para registros de estos tipos se logran: a) dividiendo el número menor de observaciones entre el número mayor (confrontando las notas de dos o más observadores), o b) si son de intervalos, es mejor dividir el número de coincidencias entre ellos con la suma total de observaciones. Cualquiera de ambas operaciones se multiplica por 100, a fin de obtener el porcentaje correspondiente.

Las formas de evaluación revisadas registran cierto tipo de parámetros de fuerza (magnitud en la automática, duración, frecuencia, latencia, en las de productos y de eventos, etc.); pero también hay que considerar la geografía y el plano demográfico en que se emiten. De allí que el formato de un registro puede asumir variadas modalidades. Una de ellas, a manera de ejemplo, figura en la tabla 8.6, donde una joven de veinte años autorregistra su nivel de ansiedad subjetiva44

durante dos días.

Se recomienda que la duración de los períodos de registro no exceda, por lo general, de entre diez y quince minutos durante varias veces al día, ya que períodos más largos y continuos no ofrecen tanta precisión. Se dice que en conductas muy estables se requiere menos tiempo de observación, y una fórmula relativa indicada para calcular el número de días en que se registra es la siguiente (De la Puente, Labrador y García, 2008; p. 126):

10 (TA – TB)

Número de días = 3 + ---

TA

Donde:

TA: Tasa más elevada que presenta la conducta durante los tres primeros días de registro.

TB: Tasa más baja que presenta la conducta durante los tres primeros días de registro.

En el caso de la observación hecha por el mismo analista en el propio gabinete o consultorio, se utilizan complementariamente métodos “análogos”, como el juego de roles o el ensayo conductual: situaciones simuladas que ponen al sujeto en condiciones similares a su interacción cotidiana interacción, para permitir su evaluación directa.

44 La unidad de ansiedad subjetiva es una medida escalar consistente en un segmento de

recta que va de menor a mayor (0 a 10 o a 100), en la cual el cliente (previo entrenamiento en auto-observación) tiene que ubicar el rango que cree pertinente en su propia evaluación. Un punto de 80 sobre 100 posibles, por ejemplo, mostraría un grado bastante alto. Uno de 50 daría mediano y uno de 15 sería bajo.

REGISTRO INDIRECTO REGISTRO INDIRECTO REGISTRO INDIRECTO REGISTRO INDIRECTO

Se trata, esencialmente, de autoinformes basados en pruebas. Hay varias discrepancias entre modelos conductuales y tradicionales de autoinforme por medio de pruebas, tales como la disparidad de supuestos respecto a la consistencia y estabilidad del comportamiento; el nivel de análisis grupal en la psicometría tradicional,

versus

el individual en el campo de la conducta; la atribución conductista de causalidad intraorgánica y extraorgánica,

versus

la atribución de causalidad psicológica por parte de los no conductistas, y el enfoque de “signos subyacentes” versus el enfoque de “muestra conductual”.

Pero, sea cual fuere la opción, “no se puede prescindir del constructo”. Como dice Silva (1993), el análisis funcional de la conducta es también un proceso de validación de constructo

ligado a la evidencia empírica

, y debe haber integración entre las partes en conflicto. Por ejemplo, como apunta Jensen (1996), a veces es difícil distinguir entre cuestionarios “conductuales” y no “conductuales” (como en el caso del Inventario de Depresión de Beck), por lo que podría concluirse, congruentemente con la postura ofrecida por Staats (1975/1979, 1996/1997) y Fernández-Ballesteros (2010b), que, si bien las clásicas pruebas psicométricas pueden ser utilizadas para el trabajo evaluativo conductual, sólo tienen algún valor en tanto

muestreen

, no estrictamente “rasgos” molares (de los cuales brota una idea ya en la entrevista), sino

patrones de comportamiento funcionales a ciertos contextos

interesantes a la intervención. Para la consideración conductual, pues, interesa más saber cómo reacciona una persona ante una situación discriminativa o ante una tarea por resolver que conocer si es “inteligente” (

in

abstracto

) o “mentalmente maduro”, etcétera.

En el sentido de muestras de conducta, el universo de las pruebas tradicionales adaptables con fines de evaluación conductual es prácticamente ilimitado, a condición de no juzgarlas exclusivamente de acuerdo a lo que

dicen

medir, sino en función a la

performance

que el sujeto evaluado tiene con respecto a determinados reactivos interesantes para la indagación de relaciones con un entorno particular.

Lo cierto es que una desventaja extendida a todo tipo de evaluación es la relativa falta de confiabilidad de los informes cognitivos. La tabla 6.6, adaptada de Olivares, Méndez y Maciá (1997; p. 250), resume estos problemas.

Tabla 6.6- Problemas de la evaluación de las respuestas cognitivas.

PROBLEMA DESCRIPCIÓN

Cambios en la frecuencia real de la respuesta.

El informe puede estar reflejando no la frecuencia, sino su intensidad e importancia para el sujeto.

Representatividad de la respuesta

Los sujetos, al verbalizarlos, completan pensamientos incompletos.

Falseamiento de la respuesta Informan pensamientos no tenidos o no informan los tenidos por preservar el autoconcepto, o por autopresentación.

Trasladan experiencias afectivas al lenguaje informando pensamientos no experienciados.

Sin embargo, el uso de psicometría también presenta muchas ventajas. Jensen (1996) las enumera así:

En primer lugar, los cuestionarios tienen una elevada razón coste-eficacia; se puede obtener una gran cantidad de información con una inversión mínima del tiempo o del paciente o del terapeuta. Segundo… son fáciles de puntuar de manera objetiva, eliminando la necesidad de inferencias por parte de la persona que los pasa. Tercero, los cuestionarios utilizados en la evaluación conductual poseen normalmente “validez aparente” (es decir, el cuestionario parece medir aquello para lo que fue desarrollado)… Cuarto… se han desarrollado para evaluar una amplia variedad de problemas objetivo y pueden utilizarse para un gran número de poblaciones de pacientes. Quinto… son potencialmente apropiados para evaluar los tres componentes empleados en la evaluación del triple sistema de respuesta. (pp. 111-112)45

En resumen, los cuestionarios ahorran tiempo al evaluador, permitiéndole, mediante descripciones precisas de una conducta en un contexto determinado, detectar en qué áreas pueden aparecer problemas para centrarse en los comportamientos concretos que ocurren. Así, para la identificación de problemas y trastornos a todo nivel, y en todas las áreas de trabajo, se necesita un buen caudal de instrumentos

ad hoc

. En consecuencia, existen diversas modalidades de registro indirecto, planteadas en forma de escalas, listas de chequeo e inventarios. Ciertamente, la gran mayoría de herramientas de evaluación disponibles carecen de validación en nuestro

medio; mas, como es conocido, resulta de uso común hoy en la investigación de diversas muestras locales hacer medidas de confiabilidad y baremación específicas. La tabla 7 muestra un ejemplo de escala actitudinal.

Tabla 6.7. Escala de Miedos Escolares (muestra de ítems).

Ítem / Valoración Nada Un poco Regular Mucho Dema Siado

1. Vestirme para ir al colegio. 2. Formular pregunta en clase. 3. Ser preguntado en clase. 4. Leer en voz alta en clase. 5. Salir a la pizarra.

Etc...

De hecho, gran cantidad de escalas y listas de chequeo conductual se sujetan, como cualquier otro instrumento psicométrico, a criterios de cuantificación comunmente utilizados en la construcción y validación de escalas de Likert, Thurstone y Dunn-Rankin, con cálculos, como mínimo, de coeficientes de correlación ítem-test corregida (Pearson) y

Alfa de Cronbach

.

Outline

Documento similar