DISEÑO DE LA BODEGA DEL PESCADO Y DE SU EQUIPO 1) Aislamiento
3) Equipo de la bodega del pescado
Los principales puntos que hay que tener en consideración en el diseño y erección de la estructura de postes y
depósitos de la bodega del pescado en adición a su resistencia, corrosión y coste, consisten en que la
estructura pueda limpiarse perfectamente y que facilite la estiba y la descarga en lugar de entorpecerlas.
El mejor modo de conseguir que pueda limpiarse
perfectamente consiste en emplear una estructura lo más desmontable posible.
Por ejemplo, siempre que sea factible, las divisiones de los depósitos y las barras angulares de soporte deberán ser desmontables empleándose solamente en casos
imprescindibles las barras angulares de soporte, listones o afianzadores de tipo fijo.
Las divisiones verticales permanentes dispuestas de babor a estribor en las paredes laterales de la bodega, únicamente deberán instalarse en aquellas zonas en que la forma del barco impida el uso de los tablones portátiles de longitud estandard.
Estas divisiones permanentes no deben ser más altas ni deben penetrar hacia el interior de la bodega más de lo que sea necesario para evitar el uso de tablones que no posean las dimensiones estandard.
Esto, por otra parte, contribuye a facilitar la estiba y la descarga en la bodega. Los postes, las barras
angulares de soporte y los afianzadores tienen que diseñarse de forma que carezcan de ángulos interiores agudos en los que pueda depositarse el limo y las escamas del pescado y que sean difícilmente accesibles a la limpieza. Las barras angulares de soporte sostenidas por afianzadores o clavijas fijadas directamente a los postes son preferibles a aquellas otras permanentemente fijas a las divisiones
verticales.
La ventaja de tal disposición consiste en que la holgura de los tablones es en este caso independiente del
espaciamiento de los estantes y también que, debido a que las divisiones verticales se hallan exentas de cargas
verticales, los tablones tienden menos a quedar bloqueados en los postes.
Para la estiba en estantes el espaciamiento vertical de los estantes suele ser de 22,5 cm. y en consecuencia los
tablones deben de tener una anchura de 22,5 cm. Los tablones son mucho menos susceptibles a la rotura cuando su anchura es solamente de 15 cm. Para la estiba a granel las barras angulares de soporte deben poder
sujetarse a intervalos verticales de 45 cm.
Los tablones usados en la bodega del pescado tienen que ser fuertes, al mismo tiempo que baratos y fácilmente limpiables. Se afirma que algunos tipos de planchas metálicas no son convenientes porque «impregnan» al
pescado, pero tal afirmación carece de fundamento, debido a que el pescado siempre debe permanecer separado de los estantes por una capa de hielo.
También se dice que las planchas onduladas son
inapropiadas, porque cuando se estiba el pescado por
encima de las topes, de forma tal que las planchas del
estante superior y el pescado colocado encima, inicialmente se hallan soportados por el pescado situado debajo en lugar de descansar sobre las barras angulares de soporte, la
posterior apoyo sobre los soportes, ya que a veces se deslizan perjudicando al pescado como consecuencia de la continua y excesiva presión ejercida por las capas
superiores.
La respuesta a tal argumento es que en ninguna
circunstancia debe estibarse el pescado por encima de los topes (véase Fig. 2.9).
La resistencia de las planchas metálicas es objeto de cierta controversia. Algunas compañías utilizan planchas
adecuadas únicamente para soportar una sola capa de
pescado sobre el hielo, es decir, para la estiba en estantes, empleando planchas más resistentes para la estiba a granel. No existe unanimidad en lo que se refiere a si las planchas que no formen parte del andamiaje central deben resistir sin apenas combarse el peso de una o dos personas que
permanezcan de pie en su parte central.
Por una parte puede argumentarse que el peso del personal debe ser soportado por las barras angulares, pero por otra parte si el pescado se estiba por encima de los topes los estantes inferiores tienen que soportar una carga
considerable, cosa que también ocurre en el caso de las divisiones verticales cuando el depósito de un lado está lleno y el contiguo se encuentra vacío.
Parece ser que un criterio lógico es que las planchas
metálicas opongan la misma resistencia a combarse que los tablones usuales de madera blanda, después de haber sido usados durante cierto tiempo y hallarse empapados, y que una vez retirada la carga no permanezcan combadas y recuperen la posición original.
Un criterio más exigente consistiría en que para una carga dada la flexibilidad de las planchas metálicas no fuese mayor que la de los tablones de madera.
Existen algunos otros puntos que deben tenerse en cuenta en relación con los tablones de los depósitos y con las paredes de la bodega.
La superficie de los tablones debe ser dura, higiénica, y fácilmente limpiable, pero su acabado no debe ser tal que los haga resbaladizos al pisar sobre ellos, especialmente en el mar, o que su apilamiento en el muelle resulte peligroso. Los tablones dispuestos a proa y a popa tienen que ser capaces de mantener el hielo en su sitio a pesar del balanceo del barco.
Por supuesto, los tablones y las paredes de la bodega del pescado no contendrán nada que no pueda contactar con los alimentos y además deberán ser resistentes al ataque por el agua de mar, por el amoniaco débil y las aminas del
pescado, y por las bacterias que causan la alteración del pescado, sin experimentar corrosión o podredumbre. Los tablones tienen que ser capaces de resistir la caída sobre una superficie dura desde una altura de 5 metros. Igualmente deberán ser resistentes a la abrasión por las aristas cortantes de los trozos de hielo o por los ganchos empleados en la descarga del pescado.
Los tablones tienen que permitir la construcción de divisiones verticales mediante la introducción y
deslizamiento de los bordes terminales por las acanaladuras de los postes.
Las esquinas deberán ser redondeadas para que puedan introducirse y sacarse con facilidad de las acanaladuras; tienen que construirse de modo que al formar divisiones verticales apoyen unos sobre los otros por los bordes sin que estos sobremonten.
Es importante que la forma de los tablones permita su uso en la construcción de plataformas horizontales al apoyarlos sobre barras angulares de soporte de 2,5 cm. de anchura efectiva. Los tablones individuales tienen que asentar firmemente sin que tengan juego a pesar de poseer las esquinas redondeadas.
Las planchas deberán poseer acanaladuras u ondulaciones longitudinales para facilitar el drenaje; si esto no es posible como ocurre, por ejemplo, en los tablones de madera, la superficie deberá ser perfectamente lisa.
Es preferible que los tablones, al constituir plataformas horizontales, formen un machihembrado al objeto de
impedir que el limo del pescado y el agua de fusión del hielo caigan a través del estante sobre el pescado situado debajo. En la construcción de los tablones debe emplearse el ma-
terial más ligero posible que sea compatible con la resistencia necesaria.
Deberán tener un peso de 2 kg. o menos, si bien los tablones de los depósitos, cuando se hallan empapados, pueden pesar hasta 7 kg. o más.
Sería deseable que no cambiasen de peso con el uso como resultado, por ejemplo, de su empapamiento. En la práctica esto significa que los tablones de madera deben ser
protegidos con algún material impermeabilizante. Para estibar el pescado en cajas se requieren pocas instalaciones en adición a las ya mencionadas.
En el fondo o piso de la bodega hay que disponer una serie de listones o vigas, de forma que permitan que el agua de fusión del hielo fluya libremente en sentido de proa a popa y penetre en la sentina.
El papel que desempeñan los listones es doble, ya que de una parte mantienen las cajas inferiores a un nivel que impide que contacten con el agua sucia de fusión que se acumula en el fondo de la bodega, y por otra parte crean un espacio que permite la colocación de hielo para absorber el calor que penetra por el fondo del barco.
Las cajas inferiores deben hallarse separadas del piso de la bodega por una distancia de 8 a 15 cm., dependiendo del aislamiento que posea el barco y de si el casco es de acero o de madera.
Debido a la inclinación del barco las cajas de pescado suelen comenzar a estibarse por la parte anterior de un mamparo; el mamparo deberá hallarse dotado también de una serie de listones verticales de unos 8 cm. de sección para evitar el contacto directo de las cajas con el mamparo, y de esta forma crear espacios para la colocación de hielo. La curvatura de las paredes laterales de la bodega en
algunos barcos es suficientemente pronunciada como para que entre ellas y las pilas de cajas queden espacios para la colocación de hielo.
En el caso de que las paredes laterales sean relativamente verticales deberán poseer listones dispuestos de arriba a abajo, similares a los de los mamparos, a no ser que los lados de la bodega se hallen directamente refrigerados por una camisa fría o de alguna otra forma.
Existen diversas razones que hacen aconsejable el empleo de cajas de aleación ligera o de plástico.
Estas cajas se limpian mejor que las de madera y una vez limpias las bacterias y los mohos no proliferan en ellas. Son más ligeras y manejables que las cajas de madera mojadas y se en frían con menor cantidad de hielo.
Un posible inconveniente de las cajas de aleación ligera es que no son apropiadas para el transporte de pescado a
largas distancias en camiones abiertos o en vagones de ferrocarril; este tipo de cajas sin embargo, es usado con éxito por algunas firmas que poseen una flota propia de vehículos isotermos para el transporte de pescado por carretera.
Las cajas de aleación ligera y las de plástico tienen que diseñarse de modo que formen pilas completamente
estables. Por otra parte, hay que tener en cuenta que es prácticamente imposible erigir pilas estables cuando las cajas se llenan excesivamente, puesto que en tal caso las cajas descansan sobre el pescado de las cajas inferiores en lugar de apoyarse en los bordes de éstas.
En el transporte de pescado en vehículos isotermos parece tener poca importancia el hecho de que las cajas posean o no tapadera.
Las cajas que poseen aberturas de drenaje en las esquinas inferiores son preferibles a aquellas otras que drenan por el centro del fondo, ya que hay que evitar siempre que sea posible que una caja drene sobre la situada debajo en la pila. Las cajas deberán ser de superficies lisas y carecer interiormente de ángulos cerrados difíciles de limpiar. Existen diseños de cajas abiertas que permiten economizar espácio de almacenamiento cuando se hallan vacías.
Por ejemplo, existen cajas que se alojan unas dentro de otras en una posición determinada y que forman pilas
estables cuando se disponen transversalmente de una forma alternativa.
Las cajas ideales sedan aquellas que de vacias pudiesen alojarse unas en otras y que pudiesen formar pilas estables ocupando poco espacio en el almacén sin drenar sobre las cajas situadas debajo en la pila.
Finalmente, hay que advertir que las operaciones de
manipulación durante la estiba y descarga del pescado se facilitan considerablemente si las paredes de la bodega, los tablones y las cajas poseen colores claros y se emplea una iluminación adecuada y bien distribuida. Si es posible cada depósito deberá poseer su propia lámpara.