LAS ESCALERAS Preliminares
ESCALERA DE LA PORTERÍA
160 Escaleras de piedra de los conjuntos monásticos
SC-28- Imagen alámbrica de la Escalera de la Portería de San Clodio de Leiro, dibujada a partir de los datos medidos con la Estación total Leica.
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D
urante el siglo XVII se produjo un cambio en el estilo ar- quitectónico del edificio de San Clodio. Se abandonanro las formas derivadas del gótico, y del gótico tardío, para evolu- cionar hacia un lenguaje clasicista casi carente de decoración que se reflejó en las diferentes actuaciones que durante esta época se llevaron a cabo en el monasterio.En estas fechas aún faltaban por construir tres de las galerías del Claustro de la Portería, que debían seguir el mismo estilo de la obra ya edificada en el ala oriental. Según Vila Jato50, el de San Clodio es
el claustro procesional de reconstrucción más tardía en cuya obra estaba trabajando Pedro de la Sierra siguiendo las trazas dadas por Simón de Monasterio. La influencia clasicista de Monasterio se dejó notar en algunas de las dependencias situadas alrededor de dicho patio que aún estaban sin construir, entre las que se encontraban la Portería, las dependencias abaciales y la Escalera de la Portería
Descripción
A través de la Portería, SC-03 pag. 122 estancia rectangular cubierta con bóveda de cañón decorada en su intradós con casetones que se rematan con elementos geométricos en forma de punta de diamante y círculos, una puerta, compuesta por un arco carpanel, da paso a la escalera denominada de la Portería.
Sobre una planta rectangular de dimensiones 6,55 metros por 8,67 metros, se desarrollan los tres tramos de escalones necesarios para completar la altura de los dos pisos del claustro de la Portería. Rea-
50 VILA JATO, Mª Dolores. 1998. “La arquitectura de los monasterios cis-
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lizada en granito, es obra “notable que nos lleva a recordar otras similares, aunque en la de San Clodio destaca la fina labra de su ba- laustrada de granito”51, compuesta por balaustres resueltos siguien-
do un trazado oblicuo, alineados sobre una basa continua, todo ello labrado en piedra. El enlace de los tramos de pasamanos se resuelve mediante columnas prismáticas, decoradas en sus caras con recua- dros en resalte.
Responde al tipo de escalera denominado de rampas al aire, volada
o sobrecimbras, modelo introducido en Galicia en la segunda mitad del siglo XVI a raíz del diseño hecho por Rodrigo Gil de Hontañón52
para la escalera de Soto (1553-1556) en el claustro del convento do- minico de San Esteban de Salamanca.
La iluminación del espacio se llevó a cabo gracias a la abertura de huecos abocinados en la fachada del monasterio. En esta pared, a raíz de la última reforma para su uso como hotel, se descubrieron dos ventanas que permanecían tapiadas en la planta baja. Ambas aberturas presentan una forma abocinada y una de ellas se sitúa a la misma cota que el segundo descanso de la escalera.
Entre las ventanas de la escalera se halla una situada en la parte alta que cuenta con dos bancos de asiento SC-31. La posición elevada de dicha ventana hace su acceso imposible, hecho que no sirvió de impedimento para mantener su función como elemento de ilumina- ción, dentro del nuevo espacio que se abrió para la caja de la escale- ra. Merece, igualmente, una explicación la atípica posición de los dos
51 SA BRAVO, Hipólito de. 1972. El monacato en Galicia. Tomo II...p. 154. 52 GOY DIZ, Ana.2005. Op. cit., p.83.
SC-30- Ventanas formadas por arcos de medio punto que se abren en el muro Sur de la caja de la escalera.
SC-29- Escalera de los Aba- des, situada en el Claustro reglar de San Salvador de Ce- lanova.
29 30 Situación SC-30
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arcos que se abren en la pared Sur SC-30 de la caja. Este tipo de aber- turas eran comunes en el corredor del claustro alto en el desembarco de la escalera dando vistas sobre la caja, tal y como describía Ribero Rada el final de la escalera claustral del monasterio de San Vicente de Salamanca53, y como sucede en otros monasterios gallegos, como
es el caso de la Escalera de los Abades de Celonova SC-29 o la escalera del Claustro de la Portería de Montederramo MR-13 pag. 262.
En San Clodio, se sabe gracias al Inventario del monasterio54 de
1865 que el extremo nordeste del Claustro de la Portería era emplea- do para su uso como botica y hospital. Se situaba el hospital en la planta alta y el almacén de medicinas en la planta baja, por lo que se puede asegurar que tanto los arcos que comunican con la sala situa- da sobre la Portería, como la ventana de asiento de la fachada Oeste pertenecían a las estancias antiguas y que se mantuvieron después de la reforma para la ubicación de la escalera principal, aquella que permitía el acceso directo a la cámara abacial.
53 Finalmente la escalera desembarcaba en el claustro alto a través de dos
arcos con sus antepechos que debían servir además “para dar luz y para que desde allí se goçe la bista de la dha. escalera”. RODRIGUEZ G. DE CEBALLOS, A.- CASASECA, A. 1986. “Juan del Ribero Rada y la introducción del Clasicismo en Salamanca y Zamora” en LINAZASORO RODRIGUEZ, José Ignacio (Comisa- rio). Herrera y el Clasicismo. Ensayos, catálogo y dibujos en torno a la arquitectura en clave clasicista. Junta de Castilla y León. Valldolid, p.104-105.
54 Inventario del monasterio realizado el 2 de marzo de 1865 y que se
conserva en el Archivo Histórico Nacional, citado en LUCAS ÁLVAREZ, Manuel. 2000. Op. cit., p.237.
SC-31- Muro Oeste, corres- pondiente a la fachada del monasterio.
En la parte superior izquier- da se distingue una ventana de asiento haciendo ángulo con uno de los arcos que se abran en la sala situada so- bre la Portería.
En el extremo inferior dere- cho se aprecia la ajustada po- sición de otra de las ventanas cuyo alféizar coincide con el suelo del segundo descanso de la escalera.
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- Los tramos volados
Se lleva a cabo el desarrollo de la escalera a lo largo de tres de las paredes que constituyen la caja. Comienza con un corto tramo de cinco escalones apoyado sobre un elemento macizo. A continuación se sitúan, después de un giro de 90 grados, dos tramos de catorce y doce escalones respectivamente construidos sobre secciones de bó- vedas de cañón. De los tramos volados, el segundo y último, tiene el intradós decorado con casetones rehundidos que presentan en su centro un plafón en resalte similar a los recuadros de la bóveda que cubre la caja. La descripción de ambos tramos con igual ornamenta- ción se repite en los textos sobre San Clodio aportados por diferentes autores55, tal vez por haber sido Sá Bravo56 en su estudio sobre el
monacato en Galicia, el primero en apuntar este dato y no haber existido una comprobación posterior al respecto.
El análisis de los tramos volados, supuso la búsqueda de unas re- ferencias fiables sobre su forma de trazado, funcionamiento estruc- tural, cálculo de espesor o condiciones de estabilidad. En este mo- mento era importante analizar la figura de Simón de Monasterio en cuanto a su vinculación con los talleres salmantino y vallisoletano, relación, que había dejado patente su influencia en el personal estilo herreriano que, según Bonet Correa57, el maestro trasmerano intro-
dujo en Galicia. Monasterio había llevado a cabo las trazas dadas
55 LUCAS ÁLVAREZ, Manuel. 2000. Op. cit., p.240. Ver también descrip-
ción de la escalera monumental en GOY DIZ, Ana.2005. Op. cit., p.93.
56 SA BRAVO, Hipólito de. 1972. El monacato en Galicia. Tomo II...p. 154. 57 BONET CORREA, Antonio.1984. La Arquitectura en Galicia durante el
siglo XVII. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid, p. 182
SC-32- Escalera de Soto. San Esteban de Salamanca. Planta y bóveda.(E. Píriz) en CASASECA CASASECA, An- tonio.1988. Rodrigo Gil de Hontañón. Junta de Casitlla y León. Salamanca, p.191.
SC-33- Escalera de Soto. Vis- ta de los tramos segundo y tercero, resueltos mediante arcos.
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por Juan del Ribero Rada en la sacristía de los Villares de la Reina58
y había trabajado como aparejador de Juan Gómez de Mora en las obras del Colegio de la Clerecía, en Salamanca.
Juan del Ribero Rada era el autor de las trazas de la monumental escalera del monasterio de San Vicente en Salamanca. En las cláu- sulas sobre la construcción de la escalera se especificaba: “que la caja era cuadrada, de piedra de Villamayor, rematadas sus paredes en lo alto por cuatro arcos formeros con sus molduras sobre los que volteaba una bóveda vaída ... los tres tiros de la escalera descarga- ban sobre arcos volados, que la cláusula correspondiente denomina “arbotantes”, con sus intradoses adornados con casetones. Los pa- sos y mesas se harían de granito de Ledesma y los balaustres de pie- dra franca en formas de columnitas con su pedestal y capitel”59. Una
tipología semejante ya había sido empleada por Rodrigo Gil de Hon- tañón a mediados del siglo XVI en la Escalera de Soto60 del convento 58 La sacristía es una pequeña sala rectangular con dos arcos en los lados
mayores separados por pilastras de orden jónico, el preferido de Ribero Rada, y cubierta por una bóveda esquifada. RODRIGUEZ G. DE CEBALLOS, A.- CASA- SECA, A. “Juan del Ribero Rada y la introducción del Clasicismo en Salamanca y Zamora” en LINAZASORO RODRIGUEZ, José Ignacio (Comisario).1986. Herrera y el Clasicismo. Ensayos, catálogo y dibujos en torno a la arquitectura en clave clasicista. Junta de Castilla y León. Valladolid ,p.95-109.
59 RODRIGUEZ G. DE CEBALLOS, A.- CASASECA, A. “Juan del Ribero
Rada y la introducción del Clasicismo en Salamanca y Zamora” ...,p.104-105.
60 La Escalera de Soto de San Esteban fue proyectada para comunicar
la iglesia con el sobreclaustro: “se trata de una escalera claustral que pone en comunicación la iglesia, pasando por la capilla de los Bonales, con el claustro bajo, sobreclaustro y sacristía... La escalera es volada, de cuatro tramos, deco- rándose los intradoses de los por tranquiles con casetones y las balaustradas con candeleros”. CASASECA CASASECA. Amtonio. 1988. Rodrigo Gil de Hontañón. (Rascafría 1500-Segovia 1577). Junta de Castilla y León. Salamanca, p.190. SC-34- Vista del ángulo Norte
de la Escalera de la Portería. Encuentro de los dos tramos volados.
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de San Esteban de Salamanca. Como apunta Rodriguez G. Ceballos al comienzo del capítulo, Ribero Rada fue uno de los seguidores de Hontañón, rematando parte de las obras iniciadas por éste y optando por un lenguaje puramente clasicista que se encargó de difundir por la ciudad de Salamanca.
Aparece nuevamente la referencia a Rodrigo Gil de Hontañón. En esta ocasión como el primer tracista de la escalera claustral de tres tramos construidos sobre arcos volados. Sin embargo la coincidencia de estilo de la Escalera de la Portería de San Clodio, es mayor con la de San Vicente de Salamaca que con la de Soto de San Esteban, como se puede deducir de la descripción aportada.
La escalera de San Clodio comunica los pisos del claustro de la Porte- ría, el más exterior, que por su situación próxima a la entrada debió tener un carácter más público. La relación con la cámara abacial, con todos las implicaciones que de ello se derivan en cuanto a ser destinada al servicio de nobles visitantes o de autoridades eclesiásti- cas que merecerían un trato preferente, la aleja de una comunicación directa con la iglesia o con otras estancias más relacionadas con la vida reglar y por lo tanto de acceso reservado.
- La bóveda de cañón
El remate superior de la caja se resuelve con una bóveda de cañón li- geramente rebajado, decorada en el intradós con recuadros rehundi- dos realizados siguiendo una alternancia de dimensión y decoración, tanto en las direcciones longitudinal como transversal. El arranque de la bóveda está definido por una imposta que a modo de cornisa recorre las cuatro paredes de la caja.
La incorporación de la bóveda de cañón como solución arquitectó- nica para el techo de la caja, marca una nueva diferencia de estilo, entre el autor de la escalera de San Clodio y el autor de la escalera de Soto en San Esteban. En la salmantina, Rodrigo Gil de Hontañón, recurrió a colocar sobre la línea de imposta una bóveda de crucería, tratando el hueco como el cimborrio de una iglesia. En San Clodio, Simón de Monasterio formuló un planteamiento más clasicista algo que debió ser considerado como una gran modernidad, a juzgar por el tipo de bóvedas todavía de estilo gótico, que se habían empleado para cubrir las galerías del claustro.
Simón de Monasterio posiblemente se habría inspirado, según Goy Diz61, en los modelos difundidos a través del tratado de Serlio, SC-39
y SC-40 pag. 175 modelos empleados también para la cubiertas del pa-
61 Entre los libros que figuraban en su biblioteca, aparecieron dos ejempla-
res del tratado de Serlio, uno en castellano, correspondiente a los Libros Tercero y Cuarto, traducido por Villalpando, y el segundo en italiano, abarcaba los Libros Primero y Segundo bajo el título Geometría y Arquitectura. GOY DIZ, Ana. 1996. Op. cit., p.163.
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sadizo entre claustros y de la estancia de la Portería. Monasterio, ya había construido el techo de la capilla de los Villares de la Reina en Salamanca, proyectado por Juan del Ribero Rada hacia finales del XVI o principios del XVII, como una bóveda ligeramente apuntada y
esquifada para cubrir una estancia rectangular. El tipo de bóveda
esquifada o en rincón de claustro será empleada por Monasterio, en la Sacristía y en la Escalera de la Sacristía, del monasterio de Santa María de Montederramo en Ourense.
De los primeros libros aparecidos en el siglo XVI, la referencia al cálculo de elementos fundamentales, como bóvedas, muros o estri- bos, se reducía a procedimientos gráficos de geometría que el propio maestro empleaba según su experiencia y oficio. En el libro de Her- nán Ruiz el Joven, Manuscrito de Arquitectura -escrito entre los años 1545 al 1562- se muestran los procedimientos gráficos para el cál- culo de estribos de los tres tipos básicos de arcos, siendo el espesor del estribo función directa de la altura del arco.
Igualmente recogidas en el texto del manuscrito de Simón García
Compendio de Architectura, folios 18v-20v, se encuentran varias Re- glas dadas por Rodrigo Gil de Hontañón.
Dentro del “Capítulo 6. Sobre los Templos y sus Alturas con Reglas Generales”, se describen en el apartado “Sobre los estribos” tres re- glas geométricas y una aritmética sobre la forma de calcular el es- pesor del estribo de una bóveda en función del ancho de la nave que cubre. En el texto de la tercera regla que se titula “Otra Regla Gene- ral” se especifica por primera vez, además del ancho del estribo, la altura que debe tener en función del espesor de la rosca del arco: Situación SC-35
SC-35- Vista de la fachada Sur de la escalera. Ventanas formadas por arcos de medio punto, se abren hacia la es- calera desde la estancia si- tuada sobre la Portería.
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“Dibide el diametro en 3 partes YGuales y por quanto según ReGla de analojia le biene un sesto, ponlo en superfiçie que supongo se A. y C. tira de A asta C. Y cortará el plomo Paralelo en D. y esto es el pie derecho Y lo que ay de C. asta E. es la magnitud”62.
El texto continúa con un caso concreto en el que el espesor de la rosca y del estribo están en función de un valor fijo de las proporcio- nes de la nave expresado según la relación 3:2 (tres de alto y dos de ancho):
“Y si de a subir tanto y medio que es de 2. de hueco 3. de alto, se le da vna quinta parte a la Rosca que sera en H. pues tira desde H. asta K. y cortará el diametro en L. Y lo que ay de L. a E. es lo que le cabe...”63.
Otra de las fuentes consultadas y una de las más importantes para las técnicas constructivas del siglo XVII, fue el texto de Fray Lorenzo de San Nicolás, Arte y Uso de Arquitectura. En el capítulo XXIV apa- rece la primera referencia a los espesores de los muros que susten- tan bóvedas de medio punto. La regla aconseja dimensionar el muro continuo con un espesor de un tercio del ancho de la nave que cubre la bóveda de piedra. Sin embargo, cuando sea posible el empleo de estribos, se podrá reducir el espesor tanto del muro como de la bóve- da hasta un sexto del ancho de la nave y lo que falta para el tercio se resolverá con estribos situados cada cierto espacio.
Dejaba Fray Lorenzo a elección del maestro la búsqueda del equi- librio entre el peso y la seguridad estructural en un término medio razonable “mucho peso, o gruesso, les haze abrir, y falta de gruesso les haze perecer; assi, que conviene que guarde una mediania para conservarse”64, referencia a la seguridad que siempre está presente
en sus recomendaciones.
Para el análisis gráfico de la Escalera de la Portería, se partió de un planteamiento puramente teórico, ya que en San Clodio no existen estribos ni en la fachada del monasterio ni hacia el claustro, por lo que deberán ser los muros los que contrarresten todo el empuje pro- ducido por la bóveda. De igual manera se consideró la bóveda como un arco de medio punto completo apoyada sobre un muro continuo. De la Regla de Rodrigo Gil de Hontañón, se empleó la primera parte por ser la que mejor se ajustaba a los parámetros geométricos de la caja de la escalera SC-48 pag. 184. Los resultados obtenidos fueron ne-
62 GARÇÍA, Simón. Compendio de Architectura y Simetría de los Templos...
fol. 20.
63 GARÇÍA, Simón. Op.cit., fol. 20v.
64 Capitulo XXIIII “Trata de la fortificación de un Templo”. SAN NICOLÁS,
Fray Lorenzo. Arte y Uso de Architectura. Madrid.1639. Edición facsímil editada por Extramuros Edición, S.L. Sevilla.
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fastos, pues mostraban que tanto la bóveda como los muros estaban fuera de toda seguridad estructural, lo que llevaría al colapso de la bóveda por peso excesivo y falta de espesor en los muros.
Se procedió entonces al trazado geométrico sobre el conjunto de la escalera, siguiendo las proporciones dadas por Fray Lorenzo de San Nicolás SC-50 pag. 185.
El esquema dimensional obtenido con el primer supuesto de un ter- cio de la luz del vano, se superpuso sobre el alzado de la escalera. Se comprobó que los actuales muros rozaban el límite de la seguridad. Sin embargo, teniendo en cuenta la situación real de la estancia de la escalera, se podía considerar el segundo supuesto de soporte más estribo, ya que los forjados del claustro podían actuar como con-