LAS ESCALERAS Preliminares
LA ESCALERA ENTRE CLAUSTROS
Escaleras de piedra de los conjuntos monásticos 134
SC-09- Imagen alámbrica de la Escalera Entre Claustros de San Clodio de Leiro, di- bujada a partir del levanta- miento gráfico realizado con la Estación total Leica.
135 IV- Monasterio de San Clodio de Leiro
Descripción
S
e sitúa la Escalera entre claustros en el punto de coincidencia de los dos claustros del monasterio, en la línea de prolonga- ción del brazo Sur del crucero de la iglesia. Según Miguel Angel González, Canónigo Archivero de Ourense, este espacio originalmen- te se creó destinado a una capilla y en la actualidad es “simplemente una espaciosa y elegante caja de escalera”32, desde donde es posibleel acceso a la Iglesia, a la antigua sacristía33 y a ambos claustros. Es
por tanto, un espacio que vincula y permite la comunicación entre tres ámbitos del monasterio, con usos diferenciados con respecto a la comunidad religiosa y a los visitantes exteriores.
32 No cabe duda de que a la “elegante caja de escalera” a la que se refiere el
autor es la Escalera entre claustros. Sin embargo esta afirmación se hace como nota aclaratoria al epígrafe “Pared del norte” como pared enfrente del crucero en la que se abrió una portada para fundar una capilla que actualmente alberga un altar dedicado al Sagrado Corazón. Por tanto, la pared a la que debería hacer alusión es la pared Sur del crucero, aquella en la que se proyectó una puerta para permitir la comunicación directa de la iglesia con la sacristía y el claustro. GONZÁLEZ GARCÍA, Miguel Ángel. 1992. “Construcción de las bóvedas de las naves laterales de la iglesia monasterial de San Clodio (Ourense)” en Actas Con- greso Internacional sobre San Bernardo e o Cister en Galicia e Portugal. Volumen II. 17-20 outubro 1991. Ourense, p.992.
33 La sacristía se encuentra en el ala norte del claustro procesional, ocu-
pando casi la mitad de su longitud. Es una estancia de planta rectangular a la que se accede desde la escalera entre claustros a través de un pasadizo que presenta una planta en esviaje, cubierto con bóveda rebajada decorada con fal- sos casetones. El proyecto original de la sacristía nunca llegó a realizarse y sólo se construyó el pasadizo, sin embargo la bóveda que cubre la sacristía presenta semejanzas con otras obras realizadas por Simón de Monasterio y los Sierra en Montederramo. GOY DIZ, Ana. 2005. O mosteiro de San Clodio de Leiro. Funda- ción Caixa Galicia. Grupo Marcelo Marías. A Coruña, p. 109-110.
Escaleras de piedra de los conjuntos monásticos 136
La estancia sobre la que se asienta es de forma rectangular de di- mensiones 15,95 metros de largo por 6,50 metros de ancho, cubierta por tres bóvedas de crucería estrellada con cinco claves. Las medidas de la caja están limitadas transversalmente por el ancho del crucero y longitudinalmente, en la planta baja, por el propio muro de la igle- sia y la bóveda de cañón del Pasadizo entre claustros sobre el que se apoya su tramo central. En la planta alta el muro con el que hace medianera pertenece a la antigua sala capitular.
El acceso al interior de la caja se realiza desde ambos claustros a tra- vés de dos puertas formadas por arcos de medio punto, bajo las que se sitúan dos tramos de nueve escalones cada uno, que desembar- can en un amplio rellano desde el cual se puede pasar a la iglesia y a la antigua sacristía. Desde este espacio se continúa hacia el piso alto mediante un único tramo, de dieciocho escalones, dispuesto en el eje longitudinal del ámbito de la caja. La gran altura existente entre los dos pisos se solventa gracias a la elevada dimensión de las tabicas de este tramo central (21,50 centímetros) que rompe con la regularidad de alturas relativamente bajas (en torno a los 17-19 centímetros) dadas a los escalones en otros casos estudiados.
Una vez alcanzada la parte alta, el rellano de desembarco se vuelve
mediante un giro de 180º a ambos lados del tramo central, creando dos cuerpos prismáticos que actúan a modo de miradores sobre el espacio de la planta baja y que constituyen el elemento distintivo de esta pieza ya que en ningún caso entre las escaleras estudiadas se vuelve a repetir. El antepecho se resuelve gracias a un estrecho muro macizo carente de decoración que se remata en su borde mediante dos molduras de bocel y nacela superpuestas.
El cierre superior de la caja se formaliza mediante la sucesión de tres
SC-11- Puerta de acceso a la Escalera entre claustros des- de el Claustro doméstico.
10 11
SC-10- Vista de la puerta de acceso a la escalera desde el brazo sur del crucero de la iglesia.
137 IV- Monasterio de San Clodio de Leiro
bóvedas de crucería estrellada. La posición a una cota uniforme en la que se encuentran cada una de sus claves, produce una línea de curvatura o rampante llano. Las piezas de remate de las claves se ejecutaron en forma de concha de manera similar a las que se en- cuentran en el arranques de los haces de arcos que componen cada una de las bóvedas.
- La planta
Se partió de la idea de que debieron existir ciertos valores referentes proporcionales o trazados generadores que, en su momento, definie- ron el proyecto del edificio del monasterio en general y la forma de la caja de escalera en particular.
Para la realización de tales esquemas geométricos se emplearon ins- trumentos básicos como el compás y la regla, aquellos que ya eran de uso frecuente entre los maestros canteros y aparejadores medie- vales y que permitían seguir los procedimientos gráficos precisos para la elaboración de planos y plantillas sobre los que poder apoyar la construcción de cualquier elemento arquitectónico.
Durante la Edad Media la modulación más empleada era la basada en el cuadrado -composición ad cuadratum- figura base a partir de la cual se obtenían construcciones geométricas, basadas en continuas subdivisiones resultantes del trazado de diagonales y perpendicu- lares, que daban como resultado nuevos cuadrados y rectángulos sobre los que modular las dimensiones de las distintas partes de un edificio civil, eclesiástico o monasterial, así en palabras de Nava- rro Fajardo “el cuadrado está considerado como la unidad principal
que gobierna el desarrollo geométrico del diseño medieval”34. Claro
ejemplo de aplicación lo encontramos en el Capitulo 5, fol. 15 del
Compendio de Architectura de Simón García, SC-21 pag. 152 donde se muestra la forma que ha de tener un templo “siendo de vna naue con su braço de cruçero”35, empleando en este caso una modulación
basada en un cuadrado, para obtener las dimensiones de la cabecera ochavada, la nave mayor, el brazo del crucero y las longitudes de los estribos.
Rastrear la aplicación real de tales trazados en los planos arqui- tectónicos resultó una labor infructuosa por la ausencia de fuentes documentales hasta la fecha, pero sobre todo por que quedó sumida dentro del secreto profesional que practicaban los maestros canteros y los constructores, en una época en la que los vínculos familiares se
34 NAVARRO FAJARDO, Juan Carlos.2006. Bóvedas de la arquitectura gó-
tica valenciana. Traza y montea. PUV. Valencia, p.39.
35 GARÇÍA, Simón. Compendio de Architectura y Simetría de los Templos.
Conforme a la medida del cuerpo humano. Con algunas demostraziones de geo- metría Año de 1681. Estudios introductorios de Antonio Bonet Correa y Carlos Chanfón Olmos. Edición facsímil 1991. Colegio Oficial de Arquitectos de Vallado- lid. Valladolid.
138 Escaleras de piedra de los conjuntos monásticos
mezclaban con las relaciones laborales creando un núcleo compacto que se defendía de intromisiones pero que al mismo tiempo acotaba la transmisión de conocimientos.
Se planteó, por tanto, una aproximación a los que pudieron ser tra- zados geométricos de proporcionalidad para la caja de la escalera. SC-22 pag. 152
A partir de los resultados obtenidos, vemos como es posible de una forma bastante inmediata hallar unos esquemas reguladores que mo- dulen el espacio de la escalera, lo que podría llevar a la pregunta de si se está planteando adecuadamente el estudio de proporciones, o si en realidad siempre que se busca un trazado se encuentra alguna proporción adecuada. Como apunta Ruiz Rosa, cuando hay maneras sencillas de ejecutar una construcción no es científicamente correc- to la búsqueda de soluciones más complejas y difíciles de probar, ya que aunque los fundamentos de “la geometría fabrorum, fueran simples no quiere decir que su aplicación creadora fuera fácil”36. En
último extremo, no existen documentos que testifiquen gráficamente que el proyecto arquitectónico de San Clodio se haya realizado sobre una modulación concreta, incluso por la planteada en este momen- to. Queda en cualquier caso la posibilidad de poder asegurar que los maestros constructores siguieron fielmente el mandato de unas trazas que se formalizaron en la obra actual.
- Los tramos de escalones
Según lo dicho anteriormente, las diferentes reformas realizadas en los edificios del monasterio provocaron que ámbitos cuya comunica- ción era imprescindible -iglesia y claustros- quedaran situados a dis- tintas alturas. Este hecho obligó a adoptar soluciones como la que, en este caso, ofrece la Escalera entre claustros.
Su planteamiento en apariencia sencillo -dos tramos laterales desde los patios y un tramo central hacia los pisos altos- provoca una ex- traña tensión en su ejecución. De la superficie total de la caja sólo se emplea, aproximadamente, la mitad para colocar los tres tramos de escalones, motivo por el cual el tramo central avanza con respecto a la vertical definida por el muro de los miradores superiores (en la SC-22 pag. 152 alineación definida por el eje de simetría F-E) hasta el punto de coincidir casi en la mitad del ancho de los tramos transver- sales, invadiendo su espacio útil.
Otro punto interesante lo constituye la gran altura de las tabicas en todos los tramos. En los laterales se dan alturas de 20 centíme- tros y en particular en el tramo central se llega a alcanzar los 21,50 centímetros, cuando generalmente encontramos alturas de 16 ó 17 centímetros en el resto de las escaleras estudiadas.
36 RUIZ DE LA ROSA, José Antonio. 1987. Traza y Simetría de la Arquitec-
139 IV- Monasterio de San Clodio de Leiro
¿Por qué aparecen estas diferencias?, ¿qué impedimentos existieron para no hacer más desahogada la subida o para tener que concen- trar las posiciones de los tramos?. Para intentar dar una respuesta coherente, se extendió el análisis a las estancias contiguas a la caja de la escalera.
Para ello, en el plano general de la planta baja SC-01 pag. 118 se resal- taron los muros que rodean a la caja y que delimitan cada una de las salas que en ella confluyen. Destaca la existencia de dos grandes masas pétreas, una corresponde a la pared común a la sacristía -nú- mero 4 SC-01- en, la otra con el pasadizo entre claustros -número 8 en SC-01- y por último el propio muro Sur de la iglesia al que se adosa la caja de la escalera y a continuación del cual se construyó. Dichos muros acotan las posiciones y dimensiones de los arcos de acceso transversal bajo los que se colocaron los tramos laterales. Por otro, y esta es la mayor limitación, la altura de la bóveda del pasadizo entre claustros obliga a la gran pendiente del tramo central, que a su vez está condicionado en su longitud por la posición de los tramos trans- versales. En el desembarco del piso alto, se alinean el último peldaño con la jamba más próxima de las puertas de acceso a los claustros, dejando así un descanso libre para cruzar entre ambos. Era por tan- to, este espacio el único en el que se podía ubicar la escalera. Concebida como una escalera de servicio a la comunidad, empleada para acceder directamente a la iglesia desde los dormitorios para cumplir sus obligaciones litúrgicas, no posee la esbeltez y prestancia de la Escalera de Portería, planteada para un uso más público y para servir a visitantes ilustres o de rango eclesiástico que accedían a las dependencias abaciales, pero soluciona una comunicación impres- cindible, constituyendo un nudo articulador entre la iglesia y los dos claustros.
SC-12- Vista de la Escalera entre claustros. Al fondo se sitúa la puerta de al brazo sur del crucero de la iglesia. Situación SC-12
140 Escaleras de piedra de los conjuntos monásticos
- El sistema de abovedamiento. Bóvedas de crucería
El techo de la escalera está resuelto mediante tres bóvedas de cruce- ría estrellada compuestas por cinco claves.
El dibujo de estrella que se genera en su trazado responde a una planta rectangular o capilla perlongada de dimensiones 6,47 metros de largo por 5,30 metros de ancho, proporción que se aproxima a la
sesquiquinta (6:5) y que corresponde con una tercera parte de la caja de escalera.
De la modulación basada en el cuadrado37, se derivan otras series
proporcionales basadas en el rectángulo áureo -el auron- o en el rectángulo 1:√2 -el diagon- que permitían trazados armónicos de la obra arquitectónica.
Sin embargo, la serie que pudo haber sido más empleada en España, para Palacios Gonzalo38 encuentra su origen en el Capitulo 23 del
manuscrito, Compendio de Arquitectura de Simón García, donde se recogen las relaciones de proporcionalidad entre las superficies de dos figuras planas iguales e inscritas una en otra mediante un giro de 45º SC-23 pag.155. La primera proporción obtenida por el giro de un triángulo equilátero será la quadrupla, la segunda obtenida por el giro de un cuadrado la dupla y así sucesivamente hasta la sesqui- quinta que se obtendrá por el giro de un octógono. La corresponden- cia con un planta rectangular se halla, posteriormente dentro del Capítulo 33 que “trata de las proporçiones, ygual y desigual”39. Aquí
se describe uno de los cinco géneros de proporciones desiguales al que denomina “superparticularis”. Según la definición dada, a una cantidad divisible en partes iguales, si se le añade una de las partes, se obtendrá otra cantidad proporcional. La aplicación a una figura plana se plantea a partir de un cuadrado al que se le añade un rec- tángulo mitad obteniéndose la proporción sexquialtera, si se le añade un tercio se obtiene la sesquitercia, y de la misma forma añadiéndole un cuarto se obtendrá la sesquiquinta, rectángulo a cuya proporción se aproximan las bóvedas de San Clodio.
Los lados de este rectángulo están representados por los arcos for- meros y perpiaños o transversales. Las diagonales corresponden con los arcos ojivos o cruceros definiéndose en su punto de intersección la posición de la clave polar. Los arcos terceletes, en contra de la
37 Ver epígrafe: Los sistemas de proporción. La modulación. NAVARRO FA-
JARDO, Juan Carlos.2006. Bóvedas de la arquitectura gótica valenciana... p. 37- 40
38 La regla proporcional se traduce en una serie creciente a partir de la
fracción 2:1 a la que se va incrementando una unidad en el numerador y de- nominador, obteniéndose valores 3:2, 4:5, 5:6, y así sucesivamente. PALACIOS GONZALO, José Carlos. 2009. La cantería medieval. La construcción de la bóveda gótica española. Editorial Munilla-Lería. Madrid, p. 86.
39 GARÇÍA, Simón. Compendio de Architectura y Simetría de los Templos.
141 IV- Monasterio de San Clodio de Leiro
norma general de situarse en la bisectriz entre ojivos y formeros, se obtienen a partir del dibujo de una trama rectangular SC-24 pag. 155 que a su vez permite situar todos los demás arcos.
En las bóvedas de San Clodio se da la circunstancia de que no existen ligaduras entre las claves polar y secundarias, pero sí unos nervios de unión entre las claves secundarias y los arcos ojivos que dibujan una forma aproximada a un rombo. La intersección de los nervios se hace en el intradós, con un encuentro limpio que no precisa de clave que lo oculte, motivo por el que sólo se definen cinco claves: la clave polar [1] en el encuentro de los ojivos, dos claves -claves longitudina- les [3]- en el encuentro de los terceletes del lado largo de la planta y dos claves -claves transversales [2]- en los terceletes del lado corto. Dentro de la construcción medieval en piedra, la búsqueda de la eficacia era una constante en el diseño de las bóvedas, razón por la cual los trazado aparecían “integrados en la idea general formal”40.
Las bóvedas de crucería gótica reflejaban una optimización en cuan- to a la búsqueda de los elementos constituyentes, de tal manera que se procuraba unificar el trazado de todos los nervios, hecho que se conseguía si se empleaban nervios diagonales semicirculares ya que solo de esta manera “las dovelas de todos los arcos que forman la bóveda pueden ser iguales, como también lo serán las cimbras con las que ha de construirse la bóveda”41.
Partiendo de esta premisa, después de haber definido todos los ele- mentos constitutivos de la bóveda en planta, se abordó la construc- ción gráfica de la proyección vertical, considerando el nervio diagonal como de medio punto SC-26 pag. 157. A continuación se dibujaron los nervios terceletes como fracciones de dicho arco diagonal y por úl- timo se trazaron los arcos formero y perpiaño que para mantener la altura fijada por los diagonales se debían construir como arcos apuntados. El esquema obtenido, se contrastó con el dibujo del al- zado de la bóveda comprobando en el resultado una coincidencia de alturas y curvaturas casi exacta, lo que llevó a suponer que efectiva- mente, este fue el procedimiento que se empleó en su momento para el trazado de los nervios de las bóvedas.
El resultado conseguido ofrece un línea de cumbrera, longitudinal y transversal, con una curvatura mínima, lo que se conoce como ram- pante llano. Esta concepción estructural que tiende a conseguir una unidad visual, subrayada por la repetición del elemento, se asemeja
40 RABASA DÍAZ, Enrique. “Técnicas gótica y renacentistas en el trazado
y la talla de las bóvedas de crucería españolas del siglo XVI”. Actas del Primer Congreso Nacional de Historia de la Construcción. Madrid, 19-21 de septiembre de 1996, p.423.
41 PALACIOS GONZALO, José Carlos. 2007. “Juan de Álava: las bóvedas
de crucería reticulares”. Actas del quinto Congreso Nacional de Historia de la Construcción. Burgos, p.726.
142 Escaleras de piedra de los conjuntos monásticos
SC-13- Situación y denomi- nación de los arcos o nervios componentes de la bóveda de crucería.
SC-14- Fol. 25v. del Compen- dio de Architectura de Simón Garçia.. Analogía entre los dedos de la mano y el espesor de los nervios de una bóveda de crucería.
SC-15- Vista de las bóvedas que cubren el espacio de la caja de escaleras.
13 14 15
143 IV- Monasterio de San Clodio de Leiro
Denominación de los arcos
Espesor teórico del nervio en función de L según la regla dada
L= (a+b)/2
L= (647+530)/2= 588 cm
Valores reales de los espesores de los nervios
ARCO FORMERO 1/30 de 588= 19,60 cm 23,60 cm
ARCO TERCELETE 1/28 de 588= 21,00 cm 26,20 cm terceletes de la clave [2] 29,80 cm terceletes de la clave [3] ARCO OJIVO O DIAGONAL 1/24 de 588= 24,50 cm 30,20 cm ARCO TRANSVERSAL O PERPIAÑO 1/20 de 588= 29,40 cm 30,75 cm
TABLA 1.ANALOGÍA ENTRE LOS DEDOS DE LA MANO Y LOS VALORES DE LOS ESPESORES DE LOS NERVIOS DE UNA BÓVEDA DE CRUCERÍA SEGúN REGLA EN EL Compendio de Ar- chitectura de Simon Garçia