9. RESULTADOS
9.4 La Multiculturalidad en el Aula como expresión de la Convivencia Escolar
9.4.2 La escuela como un lugar de encuentros
Desarrollar esta categoría dentro de nuestro proyecto AULA CIUDAD, representó un desafío, desde el momento de su planeación hasta la implementación, para consolidar un grupo que dejara atrás las diferencias que los separaban y distanciaban y fomentar el desarrollo de habilidades como la comunicación asertiva, la empatía, trabajo en grupo el respeto por el otro y la solidaridad. El aula multicultural se convirtió en un objetivo para nosotros de gran importancia, afianzar la propia identidad y responder a la necesidad global de reconocer la diversidad que constituye al mundo.
Si se tiene en cuenta el carácter multicultural de la sociedad seguramente se puede pensar en una coexistencia pacífica entre diferentes grupos sociales, pero más allá de la mera coexistencia se debe pensar en un intercambio real para la integración social. En el ámbito educativo, la interculturalidad es un reto para consolidar un aula integradora, ya que como expresa Jiménez y Malgesini (1997) este concepto busca reflejar de manera más dinámica la interacción entre
culturas, siendo esta diversidad una oportunidad de enriquecimiento que se enfrenta al modelo cultural que ha imperado en la escuela. No se trata solo de coexistir sino de relacionarnos, aprender y dialogar unos con otros y construir así identidad y ciudadanía desde la pluralidad. Al respecto:
La educación multicultural recurre al aprendizaje sobre otras culturas para lograr la aceptación o, por lo menos, la tolerancia para con esas culturas. La educación intercultural se propone ir más allá de la coexistencia pasiva, y lograr un modo de convivencia evolutivo y sostenible en sociedades multiculturales, propiciando la instauración del conocimiento mutuo, el respeto y el diálogo entre los diferentes grupos culturales”. (UNESCO, 2006, pág.18)
A partir de lo trabajado sobre la multiculturalidad en el aula y la diversidad se hace énfasis en la importancia de fortalecer la autoestima y la diversidad cultural en el aula a partir del reconocimiento de las raíces culturales y la importancia de la solidaridad. Además de la contribución que tiene la multiculturalidad en la construcción de ciudadanía y convivencia; entender que la diversidad al contrario de alejarnos nos permite conocer otras cosmovisiones y formas de entender el mundo.
El reconocimiento de la afrocolombianidad como una característica valiosa en el grupo y la simbiosis cultural que se hace con la ciudad intentó contrastar con la discriminación que aún hace parte de las relaciones sociales escolares y que una intervención como la nuestra no es suficiente para ser superada. De esta propuesta cabe destacar la importancia que tiene diseñar los contenidos involucrando a los estudiantes como participantes activos teniendo en cuenta sus características particulares.
Es así como la escuela se puede convertir en un lugar común, un lugar de encuentros, de afectos, aprendizajes, de diversidad, de riqueza cultural, del ejercicio pleno de la libertad, la escuela como un nicho de transformación social que se expande a la comunidad y transgrede esas prácticas de exclusión y negación del otro que insisten en continuar en la sociedad de hoy:
La escuela debe ser un lugar privilegiado de comunicaciones interculturales, en parte porque los niños o los jóvenes adultos no categorizan a sus interlocutores de manera tan estricta como la mayoría de los adultos y dan a los atributos individuales tanta o más importancia que a los signos de pertenencia social o cultural. (Touraine. A. 1996, p. 285)
Es fundamental que el docente reconozca la individualidad y subjetividad de cada estudiante, ya que las historias de vida y experiencias personales -ligadas a unos entramados culturales y a unas condiciones sociales- determinan en gran medida el rendimiento académico y por supuesto el desarrollo social de cada uno en la escuela y el entorno. Es necesario en primer lugar compensar e intervenir las desigualdades reales como la pobreza o la discriminación racial para que la identidad se convierta en la base para la construcción de ciudadanías.
En conclusión, visibilizar y reflexionar sobre los procesos de exclusión, marginación, discriminación y estereotipia dentro de las instituciones y el aula por parte de directivas y docentes, permite que este tipo de prácticas no se repitan y la escuela se involucre, mejorando sus prácticas pedagógicas y promoviendo una educación incluyente que respete y valore la diversidad. Una educación que se enfoque en educar individuos libres, que puedan convivir con el otro diferente, forjar líderes y agentes de procesos de transformación de esas prácticas de exclusión y desigualdad social en su entorno.
10. “Semillero: Forjadores de Convivencia”
Propuesta Pedagógica de formación para el desarrollo de competencias ciudadanas.
Dentro del proceso del Aula- Ciudad como experiencia de formación ciudadana, y teniendo que parte del ejercicio metodológico de la Investigación Acción es reflexionar sobre la práctica pedagógica para generar nuevas estrategias, a continuación, se presenta una propuesta que pretende establecer algunas sugerencias que permitan darle continuidad al proyecto dentro de la Institución y que sirva de base para nuevas o futuras intervenciones en la escuela en ese sentido.
Esta propuesta tiene como objetivo que el Proyecto Aula- Ciudad pueda tener eco en otros escenarios de la escuela y su alcance institucional sea más amplio y significativo partiendo de la experiencia misma con los estudiantes que participaron en la implementación y que dio lugar a esta investigación.
Propuesta metodológica
De la misma manera en que se concibió dentro del proyecto Aula Ciudad, para esta propuesta el proyecto de aula se presenta como la herramienta pedagógica privilegiada para propiciar el desarrollo de las competencias ciudadanas y el fortalecimiento de la convivencia escolar de acuerdo con lo establecido en el Proyecto Aula- Ciudad para su continuidad en la institución u otros espacios educativos. El Proyecto de Aula se constituye en una posibilidad pedagógica que permite aprender a ser, aprender a conocer, aprender a hacer y aprender a vivir juntos en la acción, elementos calve de la propuesta.
Para empezar, es menester definir y caracterizar el Proyecto de aula (PDA) como propuesta metodológica en el proceso de enseñanza-aprendizaje. El PDA se recoge dentro de otras propuestas pedagógicas como la Educación por Proyectos, el Aprendizaje Basado en Proyectos, o Proyectos Pedagógicas que finalmente comparten la mayor cantidad de características aquí expuestas. El PDA posibilita asumir el proceso de enseñanza- aprendizaje de forma innovadora a partir de la acción, para darle solución a problemas de la vida real que se proponen desde el aula a la vez que se propicia la construcción del conocimiento por la experiencia vivida en el aula. Esta metodología educativa permite una transición del paradigma de los contenidas al paradigma de la
acción, de la educación activa; en ese sentido, es pertinente para el trabajo de una formación ético- política que se evidencie en las dinámicas cotidianas los aprendizajes generados y donde el estudiante es el protagonista de su proceso.
El aula en el PDA se entiende como un espacio más que físico, es el contexto en el cual se da el desarrollo del aprendizaje, para Cerda (2001): “[…]fundamentalmente es un ámbito socioafectivo donde se produce el encuentro y la interacción entre los dos protagonistas del proceso educativo […] cualquier lugar, ámbito o espacio puede convertirse en un aula educativa” (p. 13). Así pues, se convierte en una alternativa a la educación tradicional que invisibiliza al estudiante y privilegia la mera memorización de conceptos aislados, sin conexión en el mundo real, y niega las capacidades de indagar y proponer sobre los problemas que identifican los estudiantes. Al contrario de la instrucción pasiva el Proyecto de Aula permite promover actitudes críticas, habilidades de interacción social y de acción claves para fortalecer la convivencia escolar. Establece una relación entre el aula de clases y la realidad y refuerza la formación en valores, autoestima, y trabajo colaborativo.
El PDA parte de detectar un interés o un problema importante para la comunidad escolar, diagnosticar la situación, definir los objetivos, diseñar el plan y herramientas, y evaluar el proceso. Es importante antes de comenzar cualquier proyecto de aula establecer unas reglas y consensos sobre qué es lo que se espera del mismo y cómo, lo cual implica reconocer la importancia de la negociación y de la confianza, es por ello por lo que es necesario por parte del docente motivar la atención del estudiante mediante actividades novedosas por ejemplo la lluvia de ideas resulta una herramienta muy interesante para su formulación. Para que el proyecto sea una experiencia memorable de aprendizajes debe ofrecer un desafío posible y superar las barreras de la evaluación escrita. El docente que asume esta estrategia debe tener en cuenta los intereses de los estudiantes y establecer las rutas sistemáticas mediante la distribución de tareas que conduzcan a la realización de un producto final en determinado tiempo.
Dentro del PDA se desarrolla el aprendizaje cooperativo que permite intercambiar y compartir las experiencias subjetivas del proceso y propicia la posibilidad de aprender en el camino competencias sociales e interpersonales, así como el reconocimiento de la diversidad y las cualidades de los demás.
Carrillo (2001) menciona que los proyectos de aula son pertinentes ya que responde a intereses y necesidades reales a los cuales lo estudiantes le hayan un sentido mediante la acción organizada en un trabajo de responsabilidad compartida, afirma que el proyecto de aula “Consolida una cultura hacia el trabajo colectivo, fortaleciendo la convivencia, al transformar los vínculos y las relaciones interpersonales entre los miembros de la comunidad, generando un clima escolar de respeto” (p. 337)
El PDA se puede adaptar a un enfoque pedagógico de ABP (Aprendizaje basado en proyectos) el cual tiene en cuenta los conocimientos y experiencias de cada uno de los participantes generando el espacio de un diálogo horizontal, dónde el docente asume un rol de mediador mientras el estudiante tiene la capacidad de formular, dirigir, ejecutar el proyecto e ir resolviendo las dificultades que van surgiendo en el camino. Este enfoque propone una ruta de trabajo que se expone a continuación y es la base de la propuesta.
Descripción de la propuesta
1. ¿De qué se trata la propuesta?
Si bien el desarrollo del proyecto Aula ciudad, se llevó a cabo con el grado séptimo de la Institución educativa Distrital José Joaquín Castro Martínez, la principal intención de esta propuesta es poder ampliar la cobertura de este dentro de la institución para generar un impacto mayor y una participación de más estudiantes de la institución.
El semillero forjadores de convivencia sería una oportunidad de vincular a varios estudiantes de diferentes grados y jornadas partiendo de un interés personal y el bien colectivo en un proceso de formación ciudadana que permita desarrollar habilidades y competencias con las cuales los estudiantes puedan gestionar sus conflictos en la escuela de manera autónoma a partir de los aprendizajes que los participantes del semillero les puedan compartir al asumir el rol de facilitadores o líderes de convivencia en cada una de sus aulas.
Este ejercicio garantizaría la implementación del proyecto a largo plazo y en la medida de lo posible se vuelva un proyecto institucional y se vuelva una herramienta que acompañe todos los procesos que busquen el mejoramiento de la convivencia escolar. Siendo los estudiantes quienes protagonizan este proceso son ellos quienes al conocer de primera mano las problemáticas que
afectar la convivencia pueden generan alternativas de solución más acertadas y propiciar el diálogo entre pares.
Una posibilidad es incluir el Semillero como parte de la Cátedra de Paz que se ha constituido de carácter obligatorio en las instituciones del país.
2. ¿A quién va dirigido?
Esta propuesta estaría dirigida a los docentes que tengan interés en participar en un proceso de formación ciudadana con los estudiantes, que quieran participar en espacios que contribuyan a mejorar la convivencia escolar como guías dentro del semillero. También a los estudiantes interesados de cada grado o se puede optar por contar con la participación de aquellos estudiantes que se ven involucrados en conflictos de convivencia para que ellos mismos se puedan convertir en líderes positivos en sus respectivas aulas.
3. ¿Para qué?
Se busca que los esfuerzos, temáticas, y procesos gestados y desarrollados con el proyecto Aula- Ciudad presentado en este trabajo hagan parte de un proceso institucional que transforme la cultura escolar y tenga la posibilidad de tener un impacto mayor en la institución u otros espacios donde sus aportes se pueda tener en cuenta. Se trata de un espacio extracurricular que permita que, a través de actividades lúdicas, didácticas y reflexiones surjan proyectos que contribuyan a la convivencia a partir del trabajo desarrollado por docentes y estudiantes y estos proyectos puedan impactar no solo el entorno escolar sino a la comunidad a partir de la lectura y dando respuesta de las situaciones conflictivas de la escuela y su entorno.
4. ¿Cómo se desarrolla?
Aspectos iniciales para tener en cuenta.
A. Formulación de la propuesta, definición de objetivos específicos y ruta metodológica por parte de los docentes que lideren el semillero delimitando las temáticas de acuerdo con las problemáticas más recurrentes de la institución (bullying, discriminación, ciberacoso, etc.)
B. Focalización de los estudiantes que participarían en el semillero según los criterios que adopte la institución (de sexto a once, entre 1 o 2 personas por curso) haciendo un seguimiento del perfil y el proceso de fomación de cada uno que permita una evaluación del semillero.
C. Brindar el espacio (aula de clase, biblioteca, auditorio, etc.), el tiempo (Semanal, contra jornada, etc.) y los materiales (recursos audiovisuales, papelería, etc.) adecuados para su desarrollo de acuerdo con las actividades planteadas por el docente y los proyectos que desarrollen los estudiantes, lo anterior en función del año escolar y garantizando su continuidad para el próximo año.
Dentro de esta propuesta se sugiere que el o los docentes que lideren el proceso tengan en cuenta las siguientes líneas de trabajo o fases de trabajo en el cuál nosotros como investigadores y pedagogos podemos hacer un acompañamiento al docente en la formulación, fundamentación y ejecución si así se requiere para el fortaleciendo el proceso:
Fase de exploración
Esta fase inicial es la entrada al proyecto dónde con el grupo conformado se inicia un proceso diagnóstico para reconocer las principales problemáticas de convivencia de cada ciclo, mediante herramientas como la encuesta, entrevistas, grupos de trabajo. En este punto se pueden utilizar como base los formatos que se implementaron en el proyecto Aula- ciudad.
Fase de formación del forjador
Se propone para esta fase tener en cuenta los siguientes ejes temáticos y problémicos dentro del proceso, en cada uno el docente podrá proponer las actividades o modificarlo según las características del grupo de trabajo para cumplir el objetivo de cada una. Esta propuesta se diseña de acuerdo con las observaciones realizadas durante el proceso inicial en la institución y en la cual se da prioridad a la realidad y el contexto identificado en el desarrollo del proyecto
Módulo 1: Convivencia en la escuela, ¿y eso para qué?
En este módulo se pretende fortalecer los conocimientos de los conceptos de convivencia y ciudadanía:
Propósitos:
o Desarrollar los conceptos claves del semillero como convivencia y ciudadanía.
o Presentar el proyecto y hacer un proceso de socialización del semillero en la institución. o Motivar la participación de los estudiantes en el semillero y fomentar su interés por el
mismo.
o Contribuir a los conocimientos previos sobre convivencia escolar a partir de la experiencia de los mismos estudiantes.
Capacidades por trabajar:
- En lo cognitivo: El forjador debe reconocer la importancia de la convivencia escolar para la ciudad e identificar cuando hay situaciones que la ponen en riesgo dentro del aula de clases.
- En lo Procedimental: El forjador usa sus capacidades creativas para participar en las actividades del semillero (Identificación, adecuación de los espacios, visibilización del proyecto)
- En lo Actitudinal: El forjador muestra interés por la participación en el semillero para el fortalecimiento de la convivencia escolar dentro de su aula.
- Intrapersonal: El forjador se concibe como un sujeto que puede aportar a la convivencia en el aula de clases
- -Interpersonal: Es capaz de participar en una discusión grupal, aportando y escuchando a sus compañeros y replicando dicha información en su salón de clases.
Módulo 2: ¿Quién soy y como soy
En este módulo se entiende que para que el forjador se convierta en un líder debe empezar por reconocerse en un espacio social, y trabajar sobre el manejo de sus emociones para gestionar los conflictos en el aula.
Propósitos:
o Resaltar la importancia de la identidad y el valor de las diferencias y cómo la gestión de emociones favorece la convivencia.
o Reconocer a mi compañero como alguien que es diferente y tiene capacidades particulares. o Fortalecer el autoconocimiento como parte clave de la autoestima y la gestión de las emociones para evitar situaciones que alteren la convivencia escolar. (Inteligencia emocional y comunicación asertiva.)
Capacidades por trabajar:
- En lo Cognitivo: El forjador identifica las emociones y herramientas para el manejo de estas y reconoce que dentro del aula existen diferencias culturales, religiosas, y de pensamiento.
- En lo Procedimental: El forjador debe estar en la capacidad de describir e interpretar de manera clara y concisa las situaciones que afectan sus propias emociones y que interfieren en el aula
- En lo Actitudinal: Asume una actitud asertiva a la hora de participar en actividades que requieren de su colaboración y el manejo de sus emociones en situaciones cotidianas dentro y fuera del ámbito escolar.
- Intrapersonal: Está en capacidad Identificar sus emociones y las causas y se asume como un sujeto único y valioso que aporta al ejercicio de la ciudadanía y la convivencia
- Interpersonal: Es capaz de respetar al otro y valorarlo, aunque existan diferencias creando canales de comunicación asertiva.
Módulo 3: El mediador de conflictos.
En este módulo se pretende que el forjador desarrolle habilidades para mediar los conflictos y las use dentro de su aula de clases.
Propósitos:
o Generar aprendizajes sobre la manera en la cual se pueden resolver conflictos de forma pacífica llegando a acuerdos que beneficien a las partes Involucradas.
o Comprende que el conflicto es una condición natural del ser humano como ser social pero que mediante el diálogo se pueden encontrar estrategias de resolución.
o Entiende de manera empática la posición de los demás ante algunas situaciones conflictivas y establece rutas de trabajo en pro de la resolución del conflicto en corto y largo plazo. Capacidades por trabajar:
- En lo Cognitivo: En forjador entiende que existen diversas maneras de atender a un conflicto que no necesitan de la violencia.
- En lo Procedimental: Expresa por diferentes medios sus sentimientos y opiniones sobre una situación conflictiva. (De forma escrita, artística, etc.)
- En lo Actitudinal: Se comunica de manera asertiva para atender a situaciones problemáticas propias y de los demás mostrándose como un líder positivo en su aula de clase.
- Intrapersonal: Maneja sus emociones para prevenir situaciones de conflicto que incluyan la violencia.
- Interpersonal: Propone alternativas de acción para resolver conflictos en la vida diaria con sus pares.
Módulo 4: La cooperación construye ciudadanía.
En este módulo se hace énfasis en temáticas de la formación ciudadana como participación, derechos, deberes, democracia y ciudadanía enfocado a sus acciones dentro de la escuela.
Metas:
o Fortalecer el proceso de formación de sujetos ético- políticos y de derechos a partir de la cooperación para la construcción de ciudadanías.
o Comprender la cooperación y la solidaridad como herramientas que fortalecen las relaciones sociales y por ende mejoran la convivencia.
o Construir y participar en procesos democráticos tanto en el semillero como en el aula Capacidades por trabajar:
- En lo Cognitivo: El forjador identifica conceptos como cooperación, democracia, mecanismos de participación en la escuela (consejo estudiantil, personero, etc.), y gestión comunitaria (proyectos barriales, juntas de acción comunal, centros culturales y juveniles.) - En lo Procedimental: El forjador hace uso de la democracia participativa para la