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LA ESFERA PÚBLICA 1 Espacio de aparición

3. LA ESFERA DE LOS ASUNTOS HUMANOS

3.2 LA ESFERA PÚBLICA 1 Espacio de aparición

La esfera pública es el espacio propio de la acción y el discurso, en este sentido, es una de las condiciones fundamentales para el ejercicio de la praxis. De acuerdo con Arendt, sólo cuando actuamos en dicho espacio nos constituimos como sujetos, aparecemos como individuos autónomos ante los demás y percibimos la realidad.

En “La condición Humana”, nuestra autora, que afirma la categoría de lo público significa dos fenómenos: el primero se refiere a que todo lo que aparece en público puede verlo y oírlo todo el mundo, y en consecuencia tiene la más alta publicidad posible, este significado alude a la esfera pública como espacio de aparición; el segundo fenómeno considera que lo público tiene que ver con el mundo, es decir, como aquel espacio que surge entre los hombres.

La esfera pública, entendida como espacio de aparición, tiene la función de “iluminar los sucesos humanos al proporcionar un espacio de apariencias, un espacio de visibilidad en que las hombres y mujeres puedan se vistos y oídos y revelar mediante la palabra. Para ellos la apariencia constituye la realidad, cuya posibilidad depende de una esfera pública”117, pues, es en ésta que la

exhiben, tal como se infiere de la siguiente afirmación:

Puesto que nuestra sensación de realidad depende por entero de la apariencia y, por lo tanto, de la existencia de una esfera pública en las que las cosas surjan de la oscura y cobijada existencia, incluso el crepúsculo que ilumina nuestras vidas privadas e íntimas deriva de la luz dura de la esfera pública. Sin embargo, hay muchas cosas que no pueden soportar la implacable, brillantez de la constante presencia de otros en la escena pública.118

117 BIRULES, Op. cit., p. 21.

Entonces, en la esfera pública se muestra exclusivamente la apariencia; todo no es susceptible de aparecer en este espacio, pues allí sólo tiene cabida lo apropiado, es decir lo digno de verse y escucharse; lo demás pertenecería a la esfera privada, por ejemplo el dolor físico, el hambre, el amor, los problemas familiares y económicos, no serían dignos para aparecer en público, puesto que estos hechos reflejan el simple “«hombre natural», es decir, a un ser humano u homo en el sentido original de vocablo, con el que se designa a alguien que estaba al margen del derecho y el cuerpo político”119. En consecuencia, en la esfera pública sólo asoman los ciudadanos, aquellos que gozan del reconocimiento legal como personas, que exhiben su apariencia, es decir, que ocultan su identidad natural detrás de una mascara*, enseñando a los demás que son alguien, capaces de agregar algo nuevo a través de la acción y el discurso. En este sentido, en el ámbito de lo público aparecerían las grandes hazañas, las deliberaciones acerca del mundo, la solución de conflictos a través de la concertación, entre otros.

La percepción de las apariencias para Arendt, además, depende de la condición de la pluralidad, pues son los otros, lo que dan fe de éstas, al vernos y escucharnos, es decir el sentido de realidad es intersubjetivo pues “la presencia de otros que ven lo que vemos y oyen lo que oímos nos asegura la realidad del mundo de nosotros mismos”.120. En consecuencia,

aparecer en público es ser realidad para los demás.

* El sentido profundo que se esconde tras diversas metáforas políticas del teatro queda perfectamente ilustrado con la historia de la palabra latina persona. En su sentido original, significó la máscara que

utilizaban los antiguos actores en escena. (…). Sin duda, la mascara desempeñaba dos funciones distintas: ocultar, o mejor, reemplazar la cara y el semblante del actor del tal forma que hiciese posible la resonancia de la voz. (ARENDT, Hannah. Sobre la revolución, Op. cit., p. 107.)

119 ARENDT, Hannah. Sobre la revolución, Op. cit., p. 107. 120 ARENDT, Hannah. La condición humana, Op. cit., p. 71.

Lo relevante de la esfera pública como espacio de aparición*, es

precisamente que es el lugar en donde los hombres se manifiestan así mismos y a los demás, pues la política a diferencia de la vida privada requiere de la publicidad, es decir del reconocimiento de los terceros; los hombres se arriesgan a salir de la esfera privada para que los demás los identifiquen, sin un espacio de aparición en términos arendtianos no habría posibilidad para realidad del hombre, pues ésta sólo se da con el ingreso del mismo al ámbito de lo público.

3.2.2 El mundo común

El término público también significa, “el propio mundo, en cuanto es común a todos nosotros y diferenciado de nuestro lugar poseído privadamente en él”121, pero este mundo no es el que nos ofrece la naturaleza, por el contrario “esta relacionado con los objetos fabricados por las manos del hombre, así como con los asuntos de quienes habitan juntos en el mundo hecho por el hombre.”122

Arendt también, afirma: “Donde quiera que los hombres coincidan se abre paso entre ellos un mundo y es este «espacio entre» donde tiene lugar todos los actos humanos. ..Pues el mundo y las cosas del mundo, en cuyo centro suceden los asuntos humanos, no son la expresión o, como quien dice, la reproducción impuesta al exterior de la esencia humana, sino al contrario el resultado de que los hombres, son capaces de producir [herstellen] algo que no son ellos mismos, a saber cosas, e incluso los ámbitos denominados anímicos o espirituales, son ellos realidades duraderas….Este

* La polis y toda esfera pública constituía un espacio construido por el hombre para que se produjese e él las apariciones y donde por lo tanto, los hechos y las palabras de los hombres eran exhibidas en público, que daba testimonio de su realidad y juzgaba su valor. (ARENDT, Hannah. Sobre la revolución, Op. cit., p. 103.)

121 ARENDT, Hannah. La condición humana, Op. cit., p. 73. 122 Ibid., p. 73.

mundo de cosas en que los hombres actúan les condiciona y por este motivo toda catástrofe que sufre repercute sobre ellos y les afecta.123

El mundo, entonces está conformado por todas las cosas creadas por los hombres y por todas las relaciones que surgen entre ellos por el hecho de vivir juntos, harían parte del mundo en términos arendtianos, por ejemplo las instituciones políticas, la cultura, la religión, entre otros. Este mundo, tiene la función de unir y separar a los hombres al mismo tiempo; ya que, dentro de éste a la vez que están uno junto al otro, también mantienen su individualidad.

“Entendido como comunidad de cosas que agrupa y relaciona a los hombres entre sí”124, el mundo ofrece condiciones de permanencia, estabilidad y durabilidad, pues en palabras de Arendt, un mundo, no se puede establecer para una sola generación, porque este debe permanecer a pesar de la muerte de los hombres, es decir, debe trascender la vida biológica, pues sin “esta trascendencia en una potencial inmortalidad terrena, ninguna política, estrictamente hablando, ningún modo común ni es esfera pública resultan posibles”125.

En consecuencia, el mundo tiene la tarea de trascender la vida de los hombres, toda vez, que éste es lo que tiene en común las generaciones, y a través suyo los nuevos hombres, pueden conocer la identidad de aquellos que ya no están. El mundo garantiza la inmortalidad mundana, en oposición a los procesos naturales, que inevitablemente termina con la muerte. Sin embargo, este “mundo común sólo puede sobrevivir al paso de las generaciones en la medida en que aparezca en público. La publicidad de la esfera pública es lo que puede absorber y hacer brillar a través de los siglos

123 ARENDT, Hannah. ¿Qué es la política? , Op. cit., p. 58. 124 ARENDT, Hannah. Op. cit., p. 75

cualquier cosa que los hombres quieran salvar de la natural rutina, del tiempo”126. Sólo en la esfera pública es posible que todos esos hombres que

conforman el mundo, expongan su unicidad a los otros, para lograr el aprecio de los demás, la “admiración pública”, que los hará perdurar a través de los tiempos.

La esfera pública, comprendida como el propio mundo, donde los hombres se unen y se separan a la vez, además de ofrecer a los hombres un espacio para la inmortalidad mundana; también es el espacio “donde las cosas pueden verse por muchos y sin cambiar su identidad, de manera que quienes se agrupan a su alrededor sepan que ven lo mismo en total diversidad”127, es decir, es un espacio para la deliberación, que se articula en torno a la pluralidad, en donde los hombres ven e interpretan el mundo cada uno desde su perspectiva.

En consecuencia, la esfera pública entendida, como espacio de aparición y mundo común, es para nuestra autora el único espacio político, resultado exclusivo de la creación humana, al que sólo es posible ingresar una vez se han resuelto las necesidades de la vida biológica; el lugar para la libertad, el discurso, el acuerdo, la ciudadanía.

3.2.3 La relación entre lo público y lo privado

A pesar, de esta diferenciación entre la esfera privada y pública, en donde la primera aparece muy descalificada, es necesario precisar que sí bien es cierto, para Arendt sólo la esfera pública es digna para los asuntos humanos, entre lo público y lo privado existe una profunda relación.

126 Ibid., p. 75. 127 Ibid., p. 77.

La esfera privada, a pesar de poseer menor jerarquía que la esfera pública, no es innecesaria, ni fútil dentro del esquema de pensamiento arendtiano, ésta representa el espacio seguro para la satisfacción de las necesidades biológicas, el refugio para la intimidad y para todo lo que no es apropiado exhibir en el mundo de las apariencias, en consecuencia es muy importante, porque garantiza el acceso de la esfera pública, a la que no es posible ingresar hasta tanto no se tengan resueltas las exigencias de la vida y ocultas las debilidades humanas.

Sin embargo, el reconocimiento de la relación que existe entre lo público y lo privado, no implica el desconocimiento de la diferencia entre estas dos esferas, que según Arendt, siempre debe permanecer, para que lo propio de la esfera política no se funda en otros espacios. Tal como sucede de la Edad Moderna, en la que las fronteras entre estas dos lugares desaparecieron, como ya me mencionó, y que trajo, entre otras consecuencias, una mala compresión del concepto de propiedad privada, conforme al pensamiento griego: “La profunda relación entre lo público privado, manifiesta en su nivel más elemental en la cuestión de la propiedad privada, posiblemente se comprende mal hoy debido a la moderna ecuación propiedad riqueza por un lado y carencia de propiedad y pobreza por el otro”128

La riqueza y la propiedad, eran dos categorías distintas dentro del pensamiento clásico, pues la propiedad siempre fue considerada sagrada, en tanto que la riqueza fuera pública o privada, nunca la fue. Para los griegos poseer propiedad privada significaba tener sitio concreto en el mundo para satisfacer las necesidades de la vida, requisito esencial para participar de la esfera de los asuntos públicos.

Por lo tanto, no es exacto decir que la propiedad privada, antes de la Edad Moderna, era la condición evidente para entrar en la esfera pública era mucha más que eso. Lo privado era semejante al aspecto oscuro y oculto de la esfera pública, y si ser político significaba alcanzar la más elevada de la posibilidad de la existencia humana, carecer de lugar privado (como era el del esclavo) significaba dejar ser humano129

Esta afirmación de Arendt, no es una defensa de la propiedad privada, sino una explicación más a su reiterada insistencia en que el acceso a lo público sólo es posible en tanto estén cubiertas las necesidades de la vida, y estas sólo se satisfacen en la propiedad de cada hombre, el hogar. Sólo el hombre libre de su vida doméstica y propietario de esfera privada, puede participar en la política, razón por la cual la relación entre la esfera privada y pública es necesaria; sin embargo, esto no justifica que el mundo de las necesidades y el de la libertad sean conciliables, ya que solamente en la esfera pública es posible el ejercicio de la praxis.